Crimen pasional. —
Resumen: Lo había amado y odiado desde que tenia memoria, pero ahora que su cuerpo yacía inerte a su lado se sentía por fin en paz. Karamatsu lo había amado y protegido hasta su ultimo suspiro y eso era suficiente para hacerlo sonreír incluso si él había sido el culpable de la muerte de ambos. Por primera y ultima vez en su vida le había ganado a Totty. Ichimatsu x Karamatsu.
Advertencias: —Au. Ichimatsu Killer.
—En este mundo solo Ichimatsu y Todomatsu son hermanos.
—Mucho oc porque soy de los que tienen que ver la serie 200 veces para captar todo y solo la he visto 3 veces. (lo siento)
—Muerte.
—Violación(?) —Mención de violación (?)
—Emm... no se que más poner.
Si aun asi lo quieres leer no me hago responsable por traumas(?)
Crimen pasional.
Los Hechos [El pasado]
Desde siempre recordabas el estar solo.
Las personas solían decir que eras extraño y se la pasaban evitándote, tu propia familia te trataba como si fueras un desconocido. Ante todos tus padres solo tenían un hijo, un perfecto hijo que siempre cumplía sus expectativas: Todomatsu, tu hermano gemelo.
A pesar de que habían sido dos tu familia siempre pareció actuar como si solo fuese uno, cuando tu hermano no estaba tu eras su reemplazo y cuando Todomatsu estaba en casa tu no existías. No sabias que habías hecho para ser tratado así, no recordabas haber hecho nada malo, tampoco es como si tu hubieras pedido nacer en esa familia.
Muchas veces pensaste en suicidarte, pero eras tan cobarde que las navajas siempre terminaban en el suelo antes de tocar tus muñecas y las pastillas siempre volvía al frasco antes de tomarlas. Aun en tu soledad siendo nada más que un cero a la izquierda no solo para tu familia sino para todo el mundo.. aun así mantenías una pequeña esperanza de ser aceptado, de ser reconocido. De ser amado.
Tu infancia la pasaste relativamente solo, al entrar a la secundaria tus únicos amigos eran algunos gatos callejeros a los que alimentabas todos los días.
Tu hermano solía decirte que los gatos eran criaturas muy ingratas y traicioneras. Y era cierto que lo eran con las personas que se lo merecían, con personas que los lastimaban... Todos esos felinos te habían demostrado más afecto que tu propia familia, te gustaba estar en su compañía porque a diferencia de tus compañeros los gatos no te juzgaban por tu apariencia, a diferencia de los humanos que se jactaban de hacerte daño, (no solo psicológico sino también físico) los gatos eran mil veces mejores que los humanos.
Al menos eso pensaste hasta ese día...
Habías encontrado un pequeño gatito en el jardín de la escuela, era demasiado pequeño para poder casar así que estabas cuidando de él mientras su madre regresaba. Cada descanso que tenias ibas a ver como estaba, le dabas de comer y te quedabas con el todo el tiempo que podías. Con sus acciones te hacia sonreír, sus ojos grandes parecían iluminarse cuando te veía. Lo adorabas, te lo llevarías a tu casa si pudieras pero tu madre te había prohibido llevar animales. Estabas bien solo con verlo, darle de comer y pasar tiempo con el, poco a poco lo viste crecer y te imaginabas que podrías llevarlo contigo cuando pudieras mudarte de esa horrible casa en la que vivías.
Pero un día mientras regresabas de comprar leche escuchaste unas risas provenir de donde dejabas a tu gatito, el alarido gatuno te hizo correr hacia el lugar. Lo que te encontraste hizo que tu corazón se estrujara de manera dolorosa, tu compañero gatuno estaba atado del cuello a un árbol y los animales estúpidos que eran tus compañeros de clase se burlaban lanzandole palos y piedras.
—¡Hijos de puta! -No tardaste mucho en golpearlos, tratando de llegar hasta el árbol para cortar la cuerda, pero no pudiste lograr llegar. Eran cinco contra uno y te tumbaron al suelo antes de que pudieras acercarte. No te importaban los golpes y patadas que venían en todas direcciones, tu mente estaba solo en salvar a tu amigo.
—¡Hey, alto allí! ¿Que demonios creen que hacen?! -escuchaste una voz que nunca antes habías escuchado, los golpes se detuvieron antes de que pudieras ver a los idiotas yéndose.
—¿Estas bien? ¡Vamos a la enfermería! -quien te había salvado pregunto mientras te ayudaba a levantarte. El dolor en tus costillas era demasiado, no podías abrir bien tu ojo derecho y había sangre cayendo desde tu frente. Aun así ignoraste lo de ir a la enfermería y fuiste a cortar la cuerda. Con cuidado tomaste a tu amigo, a penas se movía.
—Todo va a estar bien, te prometo que todo va a estar bien. -susurraste acunándolo con cuidado contra tu pecho. Tu amigo te veía como si te tratara de convencer que si, todo iba a estar bien. Y mientras susurrabas que todo iría bien la luz desapareció de sus grandes ojos y su cuerpo se quedo inmóvil. Gruesas lagrimas empezaron a recorrer tus mejillas, el dolor en tu cuerpo no se comparaba al que sentías en tu corazón. Fue la primera vez en tu vida que lloraste tanto.
La persona que te había ayudado se quedo a tu lado todo el tiempo, el extraño chico te hizo compañía mientras enterrabas al que una vez fue tu mejor amigo.
—Lo siento. Si yo hubiera llegado antes podría haberlo salvado. -escuchaste que susurraba, al igual que tu estaba llorando. Ni siquiera sabias quien era y algo dentro de ti te decía que él era diferente.
Karamatsu. Su nombre era Karamatsu, lo supiste hasta una semana después cuando lo presentaron como un alumno que venia de Estados unidos. Llamo la atención de todos por su forma tan extraña de ser, siempre coqueteando y haciendo alarde de galantería. Todo lo opuesto a ti. Sin embargo él te recordaba y cada que había un descanso iba hacia donde tu estabas para pedirte perdón y mil veces perdón por no haber podido ayudar a tu amigo.
Cuando te encontraste con el tipo que había matado a tu indefenso amigo algo se rompió dentro de ti, estabas tan molesto aun que sin pensarlo mucho seguiste y apuñalaste por la espalda al sujeto. Te fuiste dejándolo abandonado a su suerte mientras se desangraba. Al día siguiente el profesor les dio la noticia de que su compañero de clase había muerto, no pudiste evitar temblar al escuchar que buscaban al culpable. Karamatsu tomo tu mano con fuerza "no te preocupes todo estará bien".
Te preguntabas si ese tipo tenia idea de lo que había pasado. Más aun cuando dijo que había pasado todo el día contigo.
Libre de sospechas tu relación con Karamatsu empezó a mejorar, poco a poco se te fue haciendo una costumbre que él estuviera detrás de ti diciendo un montón de tonterías.
Fueron también a la misma preparatoria, Karamatsu se aferro con fuerza a ti cuando les asignaron el mismo salón. Su personalidad desbordante hacia que poco a poco fueras dejando de ser tan introvertido. Aunque nunca ibas a poder tener una relación con las personas como todos al menos ya podías mantener pequeñas conversaciones con tus compañeros de grupo. Todo era gracias a Karamatsu.
Era como una hermosa luz roja que aparecía frente a ti, querías atraparlo porque parecía tan enigmático, pero al mismo tiempo era imposible que pudieras tenerlo. Eran tan opuestos que era una sorpresa que hubieran podido mantener amistad por tantos años. Estabas bien así, solo estar caminando a su lado era lo mejor para ti. De vez en cuando tus dedos rosaban sus dedos cuando caminaban juntos y eso estaba bien, eras su confidente, al primero al que recurría y al único al que le tenia confianza. Eras "Very Special" como te solía decir, era como una mascota que solo podías ver en la escuela y que no podías llevar a casa.
Y un día una de tus pesadillas se hizo realidad. Tu perfecto hermano y Karamatsu se encontraron. Ellos eran perfectos juntos, todos lo decían, incluso tu lo habías pensado cuando los viste untos por primera vez. Te sentiste atacado, como si hubieran invadido el único lugar que te daba felicidad. Fue solo al ver como Karamatsu y Todomatsu parecían brillar juntos que te diste cuenta... Estabas enamorado de Karamatsu.
No sabias como ni cuando, pero esos sentimientos hacia Karamatsu ya estaban allí y no podías sacarlos. Era la primera vez que amabas a alguien y que esa persona no te trataba como si fueras una peste... No ibas a dejar que tu hermano te arrebatara lo único que te daba felicidad.
Esta vez ibas a ganarle a Totty. Ibas a tener a Karamatsu aun en su contra.
Pensabas simplemente ser bueno con Karamatsu para que gustara más de tu compañía que la de tu hermano, pero cuando escuchaste el rumor de que ellos dos estaban saliendo eso mismo que antes te había llevado a apuñalar al tipo que mato a tu gato apareció...
Cuando volviste a pensar de manera lógica tu hermano estaba atado de pies y manos, con la boca y los ojos cubiertos. Tenias una oportunidad para clavar ese cuchillo tan profundo como pudieras. Solo un corte y Karamatsu seria todo tuyo, nuca más tendrías que compartir nada con Totty. Pero cuando ibas a hacerlo él se interpuso y terminaste clavando el cuchillo cerca de su hombro.
¿Porque lo había hecho? ¿Porque Karamatsu quería salvar a Todomatsu? ¿Acaso se amaban mutuamente?
No, de ninguna manera. No ibas a aceptar eso.
"Tu eres mio, tu eres solo mio" Era todo lo que podías pensar mientras sometías a Karamatsu, mientras tus manos se movían con rudeza sobre su cuerpo, mientras él contenía un alarido cuando te empujaste con fuerza contra su cuerpo. "No pienso compartirte con nadie" Su cuerpo entero temblaba debajo de ti, los sollozos alargados llenaban el lugar, pero no era Karamatsu quien lloraba de esa manera, eras tu (la parte consiente de ti que se daba cuenta que eras un monstruo).
—Lo siento... no quería hacerte esto... -sollozaste, —Se supone que a ti si iba a protegerte...
Pero eras tu quien lo había lastimado, sin importar sus suplicas lo habías violado... Habias mancillado lo único "puro" en tu vida, estabas seguro que Karamatsu iba a odiarte por el resto de su vida. Es por eso que cuando sus brazos te envolvieron de forma cariñosa casi pensaste que estabas soñando.
—Ichimatsu por favor vete, no dejare que te culpen por esto. - Por el escándalo seguro alguien había llamado a la policía, podías escuchar las sirenas acercándose. Y a pasar de todo lo que habías hecho cuando los policías te detuvieron, Karamatsu pidió que no te lastimaran. Tus padres se negaron a pagarte un abogado, sin embargo tenias uno (después te enteraste que Karamatsu había pagado) que alego algún trastorno mental. No te enviaron a la cárcel sino a un hospital psiquiátrico que te recordaba más a una casa de retiro.
En retrospectiva y mientras veías esas paredes blancas frente a ti podías recordar todo lo malo que habías hecho.
Habias estado tan enojado que te habías transformado en alguien más peligroso que los bully que mataron a tu gato. Y sin embargo Karamatsu te había protegido hasta el final. ¿Que significaba eso?
Pasaron dos años antes de que pudieras verlo de nuevo. Karamatsu fue a visitarte con el permiso de tus "cuidadores". No podías verlo a la cara después de todo, fingiste estar bajo la influencia de las medicinas que habías dejado de tomarte desde hace meses. Mientras mirabas un punto fijo en el suelo lo escuchaste mientras te contaba de su vida, se había convertido en modelo, te intento mostrar algunas revistas donde aparecía. Al parecer Totty tu "querido" hermano también se había dedicado al mundo de la moda, era común verlos juntos en las fotos.
Te confundía el hecho de que se viera tan feliz al lado de tu hermano y que sin embargo estuviera allí tomando tu mano susurrando un "No sabes cuanto te he extrañado" "Yo siempre esperare por ti, Ichimatsu. Por favor regresa" . Debió simplemente olvidarse de ti y no ir hasta ese lugar para revivir la llama del amor obsesivo que sentías por él.
Esta historia solo tendrá tres capitulo asi que con con este solo falta uno.
