Capítulo 1

La Carta

Chicago Illinois Noviembre 11, 1921

Mi amado Terry,

Recibí tu carta y estoy segura del gran esfuerzo que significo para ti escribirla pues sé bien que no sueles mostrar tus sentimientos a nadie, excepto en muy raras ocasiones y creo ser yo una de las pocas afortunadas que tuvo ese honor. Lamente mucho saber por los periódicos de la muerte de Susana e imagino la soledad que este hecho trajo a tu vida ella fue importante para ti después de todo.

Estuve mucho tiempo pensando que escribirte (seis meses) porque sabes mi amado Terry me costó muchas lágrimas y noches de insomnio volver a vivir la vida sin sentir que me dolía el pecho con el simple hecho de respirar y aprendí a hacerlo aunque el lograrlo me significó perder la mitad de mi alma, la deje morir para poder volver a tener control de mi misma porque esa parte te pertenecía y le pertenecía al amor que tuvimos tu y yo algún día así que no supe como continuar con tanto dolor y decidí que esa parte de mí que necesitaba tu cercanía y tu amor para sobrevivir necesitaba morir, pero ni por un minuto espere que volvieras a mi vida de modo tan inesperado después de todo han pasado 2 años desde que ella(Gusana quien me quito lo más preciado, lo siento pero por fin puedo decirlo así aunque se supone no hablemos mal de los muertos) no está en este mundo, al igual que entonces sigo creyendo firmemente en esa decisión de vivir uno sin el otro y cargar con el peso de esa decisión, sin embargo no es por falta de amor hacia a ti, ese siempre te pertenecerá es solo que soy muy cobarde para poder acercarme a ti otra vez y pensar que aún existe en algún lugar una oportunidad de estar juntos de nuevo, no me malinterpretes no estoy segura que en lo que me he convertido sea la persona que alguna vez amaste y tampoco se en quien te has convertido tú después de todo han pasado 7 años de la última vez que nos vimos, seguramente habrás cambiado mucho al igual que yo lo hice pues el tiempo no espera a nadie y necesitamos avanzar eso es parte de madurar.

Terry no imaginas lo que ha sido vivir en un mundo donde tú existes y no poder estar cerca de ti pero por fortuna tengo a Albert que ha sido mi amigo, maestro, confidente, paño de lágrimas o lo que necesite, él siempre está a mi lado por lo menos a través de sus cartas aunque siempre se encuentra muy ocupado atendiendo los asuntos de la familia Andley encuentra tiempo para darme ánimo aún en mis días más oscuros y sí él me ayudo a entender que debía seguir el camino que elegí ayudando a los demás como enfermera para poder decir que mi vida fue útil de alguna manera.

¿Terry me perdonas? No puedo volver atrás y no creas que es por rencor hacia ti es más bien una medida de sobrevivencia nunca pude superarte así que una parte de mi murió y la parte que queda es tan frágil que no resistiría regresar contigo para luego darnos cuenta que ya no somos compatibles o que el amor que nos tuvimos ya no es más que el recuerdo que nos llama desde algún rincón del pasado donde la memoria se pierde y pensamos que hubiera pasado si…

Con amor

Candy.

Terry había leído ya un millón de veces aquella carta que le llegó un par de semanas atrás no podía creerlo Candy lo trataba con cariño pero se negaba a continuar su relación mientras él no había hecho otra cosa que pensar en ese momento que tantas veces añoró hasta que decidió seguir su instinto y buscarla en cuanto se volvió una posibilidad después de la muerte de Susana aunque lo que dictaban las buenas costumbres era esperar un año pues era forzoso guardar el luto a pesar que en su interior sintió gran alivio cuando su esposa por varios años partió de este mundo, estaba seguro que con el gran corazón que tenía Candy ella aceptaría que al menos platicaran y para entonces ya tenía todo planificado aunque el hacerlo le llevo seis meses más pues vendió la casa que habitaba con Susana tuvo que encontrar otra casa que le gustara para vivir con Candy rodeada de árboles y con una vista hermosa del atardecer sobre un lago muy parecido a sus recuerdos de Escocia que se veía desde la que sería su recamara, si bien no podía ir a Chicago por sus múltiples compromisos pensó que la pecosa aceptaría al menos platicar con él como se lo pedía en la carta que le envío junto con los tickets de ida y vuelta mismos que le regreso con su carta, se había imaginado que esta era una manera de decirle que sólo hablarían pero una vez teniendo a Candy en Nueva York él no la dejaría partir y ella no querría irse de nuevo a Chicago pues compro un hermoso anillo de compromiso y le pediría matrimonio ya habían perdido mucho tiempo en estupideces y no permitiría que nadie le arrancara esta vez la felicidad que por derecho le correspondía pues su amor hacia la pecosa seguía intacto y los últimos años al lado de Susana solo sirvieron para ver incrementada su pasión y su amor por ella, comprendía todo lo que Candy escribió en su carta pues esos sentimientos no le eran ajenos también él sintió que una parte de él dejo de existir al perder su amor.

Nunca imagino que no recibiría ni siquiera la oportunidad de volverla a ver, él creyó que una vez que le pidiera perdón y le hablara del infierno en el que estuvo inmerso ella volvería a él sin más, que iluso pensaba después de todo yo fui quien la dejó ir quizá este sea mi castigo por no luchar por lo que de verdad quería aunque este no es el modo quizá estuvo mal desde el principio pues estas cosas deben ser dichas en persona así que no, no aceptaré su respuesta después de todo tengo derecho a luchar por mi felicidad y si ella me rechaza que sea de frente aunque el dolor me mate es peor quedarme con la esperanza de saber que me ama y que por cobardía no quiere intentarlo una vez más después de todo yo también moriré en el intento y mi alma no puede equivocarse nuestra unión fue hecha para durar por siempre lo sé desde el primer día que la vi en el barco solo que no supe cómo retenerla pues el deber con Susana me obligo a quedarme a su lado, lo supe cuando creyéndola al otro lado del océano pensé en recuperarla cuando tuviera algo de dinero para ofrecerle una vida digna, lo sentí en aquella despedida en el hospital y nunca mi alma ha dejado de gritarme fuertemente que es ella que siempre será ella quien complete esa parte que me falta, definitivamente no voy a renunciar esta vez Candy.

Candy no sabes cómo arde mi corazón cada vez que pronuncio tu nombre como me ha dolido el cuerpo desde que nos separamos como morí lentamente y de manera constante así que merecemos otra oportunidad porque que más podría hacer yo sin ti, seguir sobreviviendo cada día solo mirando una foto tuya que tengo en mi cartera y que esta desgastada de tanto llorar y tanto acariciar desde que te perdí.

Y así Terry tomo el tren al día siguiente después de comunicarle sus intenciones a Robert Hathaway que aparte de su mentor y socio era ahora también su mejor amigo pues era el único que conocía los verdaderos sentimientos de Terry y como se consumía en un matrimonio sin amor, aunque le tenía cariño a Susana su esposa jamás Robert volvió a ver en los ojos del muchacho ese brillo que sólo el estar enamorado puede darle a un hombre, el joven le enseño a Hathaway la carta de Candy y él le dijo que debía buscarla que no se conformara esta vez que él tenía derecho de ser amado y amar intensamente como nunca lo hizo antes, así que reemplazaron a Terry en el teatro y fue al encuentro con su destino ese que es inamovible y con el que se concertó una cita hacía ya mucho tiempo atrás con solo la fe que da el saber porque vale la pena luchar.

Mientras tanto en Chicago Candy seguía con su vida ahora era la enfermera en jefe más joven del hospital Santiago del que era director el doctor Martin que al recuperarse de su alcoholismo gracias a Candy consiguió ese importante cargo una vez que recuperó su prestigio, su enfermera en jefe era una mujer hermosa, bondadosa pero sobre todo muy dedicada a sus pacientes por eso a pesar de todo lo que le tocó vivir en la vida ella más que nadie sabía del sufrimiento y trataba siempre de dar una sonrisa o una palabra de alivio aunque en las últimas semanas el doctor Martin notaba que su enfermera estrella estaba pensativa un poco distraída e incluso hubiera jurado que noto un día el brillo de una lágrima solitaria en su mejilla, por esto y siendo tan buen amigo de la chica la llamo a su despacho para saber que le ocurría pues nunca la veía así y le preocupaba que ella siendo tan reservada para sus cosas tuviera un problema así que decidió brindarle su apoyo.

-Toc, toc sonó la puerta y se asomó una cabecita rubia ¿me buscaba doctor Martin? ¿en qué puedo ayudarlo?

-Toma asiento Candy hay algo que debo platicar contigo. He notado en las últimas semanas que estas distraída y que tienes algún problema así que más bien tú dime ¿en qué puedo ayudarte yo?

-Doctor no me pasa nada talvez solo sea un poco de cansancio

-Qué bueno que tocas el tema porque yo pensé lo mismo tienes 3 años sin salir ni siquiera una semana de vacaciones y trabajas turnos de 12 o 14 horas sé que eres una persona muy dedicada a tus obligaciones no por nada eres una de las mejores enfermeras de este hospital pero ahora mismo te extiendo este permiso para ausentarte por 1 mes completo, ve al hogar de Pony, a visitar a tus amigos y regresa con esa maravillosa energía de siempre

-Pe..pero doctor Martin no necesito vacaciones de verdad estoy bien

-No Candy claro que las necesitas soy más viejo que tú y sé bien que alejarnos del ajetreo de la vida nos hace bien de vez en cuando y más que como tu jefe te lo estoy diciendo como doctor así que no hay pero que valga

Al decir esto el doctor Martin acompañó a Candy a la puerta y le dijo que si no se iba en ese momento se ganaría una amonestación cosa que no era cierto pero el buen doctor sabía que la chica necesitaba tiempo a solas aunque no estaba enterado de toda la historia pues la chica era muy reservada en sus sentimientos, él entendía que algo le pasaba y no quería admitirlo y siendo de tan buen carácter algo guardaba en su interior y era mejor que lidiara con ello de una vez pues encerrada entre cuatro paredes no lo resolvería y quizá un poco de aire fresco le caería bien.

Una vez afuera del despacho y mientras recogía sus cosas para llevárselas a su departamento se preguntaba porque tenía tan mala suerte justo ahora no necesitaba un descanso más bien quería trabajar hasta caer exhausta y no pensar en la carta de Terry y en la respuesta que ella había mandado ya que aunque Candy pensaba que él había aceptado que las cosas siguieran igual las dudas y las sentimientos por él se volvieron a encender aunque no estaba dispuesta a saber lo que se sentiría estar con ese hombre al que tanto amo, pues en este momento de su vida y a pesar de las pocas veces que veía a Albert empezó a tener sentimientos por él más allá de la amistad pero en estos últimos días se preguntaba si era posible amar a dos hombres al mismo tiempo por eso estaba distraída y sabía bien que su corazón tenía esa capacidad pero no era honorable y no tenía idea de si Albert la correspondía si bien era cariñoso y amable como siempre nunca demostró ninguna otra cosa que no fuera un gran cariño por ella y tampoco quería averiguarlo quizá solo era una forma de autodefensa ya que al ser alguien inalcanzable su corazón estaba a salvo al menos eso era lo que Candy creía.

Pasó los dos primeros días encerrada en su pequeño departamento arreglando todo el desorden de su recamara, limpiando y lavando todo incluso lo que no estaba sucio pero después de terminar el segundo día se preguntaba qué haría los demás días así que pensó era una buena idea ir al hogar de Pony, encaramarse en el gran árbol, correr como cuando era niña con los chiquillos del hogar y dejar que su mente se liberara de sus pensamientos tal vez el doctor Martin tenía razón y en lugar de dejar que la tristeza la invadiera por el amor perdido y el que no debía ser, lo mejor era recobrar la cordura y salir por un tiempo de su rutina así que a la mañana siguiente tomaría el tren y de ahí comenzaría de nuevo como había hecho otras tantas veces.

Para entonces Terry había llegado directo de la estación a buscar a Candy al hospital pero una de sus compañeras le comento que ella acababa de salir de vacaciones el día anterior y que regresaría en un mes aproximadamente si quería dejarle algún recado, él agradeció la información pero después de la contestación de la carta no volvería a cometer el error de dejarle otra carta que quizá ni siquiera le llegaría así que tuvo que armarse de valor y buscarla en su departamento que recordaba donde estaba por las cartas que algunas veces le mando cuando vivía ahí con Albert, observó como Candy no había salido en todo el día y se preguntó que estaría planeando la rubia aunque fue solo un momento muy breve la observó cuando ella se asomó por la ventana y descubrió que Candy seguía siendo la mujer más bella que hubiera visto a sus 23 años su corazón se paralizó al pensar que ella lo había visto pero luego recordó que se había puesto una barba y lentes oscuros así que no había peligro de ser reconocido y luego la observó más detenidamente y pudo ver una lágrima en su mejilla, Terry se preguntó porque lloraba y sintió unos deseos casi incontenibles de abrazarla y consolarla en eso la chica pareció tener un plan y cerro la ventana y las cortinas así que el joven tuvo que regresar al hotel pensando que al día siguiente tomaría el valor para hablarle, después de todo ella tenía un mes para estar ahí sin sospechar que al otro día sería muy tarde.

Al día siguiente muy temprano y después de no haber dormido nada el chico se levantó, pasó por unas flores y se dirigió al departamento de Candy donde vio que la rubia abordaba un taxi con una maleta en la mano así que le dijo al taxista que la siguiera llegaron a la estación y sin ser visto por la pecosa se dio cuenta a donde se dirigía pues le pregunto a la vendedora de boletos que al reconocerlo y pedirle un autógrafo le dio un boleto al mismo destino de la rubia, una vez en el tren tuvo cuidado de sentarse donde pudiera ver a la chica sin ser visto por ella y desde ahí la observó todo el camino mientras ella leía un libro que no parecía en realidad mantenerla entretenida pues muchas veces se quedaba viendo el camino y como pensando en la nada, Terry hubiera querido saber que pensamientos pasaban por la cabecita de la joven y se moría de celos al pensar que tal vez pensaba en alguien más, lo que él no sabía era la confusión que Candy tenía en su mente y en su corazón gracias a la reaparición del actor en su vida algunos meses atrás. Una vez que ella se quedó dormida con el libro en las manos él se atrevió a ir hasta donde estaba pues alguien se bajó en la estación anterior y él pudo estar sentado junto a la rubia por algún tiempo pues no quería que ella lo viera, observó como respiraba, olió ese perfume inconfundible a rosas que la chica usaba, revisó y memorizó cada parte de su cara incluso noto que las pecas que tanto le gustaban y por las que la molestaba todo el tiempo eran mucho menos visibles ahora y aunque era la misma parecía diferente después de todo se trataba de una mujer más madura y no de la adolescente que él amó una vez, las curvas de su vestido que dejaban vislumbrar una talle imposiblemente diminuto y las curvas en su pecho que ahora eran una tentación mayor de la que podía recordar habían madurado para ser admiradas produciendo en él nuevos deseos, en ese momento se preguntó si ella podría haber cambiado tanto físicamente como en esencia, le asalto la duda si ella podría amarlo de nuevo y si él merecía su perdón, aquella visión de ella era totalmente seductora y murmuraba en un susurro algo que le helo la sangre; llamaba en su sueño a Albert y eso lo puso del peor de los humores pensando porque llamaba a su amigo que pasaba en su cabeza y en su corazón que él no podía alcanzar pero pronto paso el mal rato pues ella comenzó a llamarlo también y entonces el joven recupero su autocontrol supuso que si los nombraba estaba soñando con ambos uno como su amigo pero y él ¿Por qué?

De repente se detuvieron en la penúltima estación y Candy comenzó a despertar así que Terry aprovechó la confusión de los pasajeros dirigiéndose a la salida para cambiar de asiento de nuevo sin perderla de vista pero a su espalda para que no lo viera y poder seguirla sin asustarla, por fin llegaron a la última estación donde bajarían ambos y él se aseguró de salir antes que Candy para no ser visto por ella, tomo un carro y le dio instrucciones para seguir el taxi de la chica que como el suponía se dirigió al hogar de Pony, una vez ahí observó el cariño con que todos la recibían y noto que el hogar había sufrido modificaciones estaba más grande, tenía dos plantas y parecía que ahora contaba con más comodidades se reprochó por no haber mandado las donaciones como se prometió que haría para que fuera un mejor lugar y de algún modo estar siempre cerca de Candy pues suponía que ella seguiría visitando su hogar ya que era el lugar donde su alma encontraba paz y sosiego cuando tenía una pena y ya que era tan importante para su amada Terry pensó en volverlo un lugar mejor, claro de manera anónima, pero el tiempo y las obligaciones no lo dejaron hacerlo pues su vida con Susana era aburrida, monótona y él pasó aquellos años como en un sueño que suponía se debía a algo parecido a la anestesia que les ponen a los condenados a muerte.

Terry comenzó a recordar aquella fría noche de invierno en que se despidió de Candy en el hospital donde Susana estaba convaleciente, su alma llena de dolor y angustia y su cobardía de no decirle primero a Candy lo que sucedía y después esa misma cobardía de no tomar una decisión que le permitiera quedarse con la mujer a la que le pertenecía su corazón si no por el contrario decidirse por Susana a la que se ató por agradecimiento y por deber pero no por amor, pasaron esos años sin que nada lo animara a ver a Susana como su compañera para siempre si bien era una mujer hermosa no despertaba en él la pasión o el amor que él sabía podía inspirarle una persona y aunque aprendió a quererla como a una amiga nunca lleno ni la mitad de sus pensamientos siempre volaba su memoria a aquella que le pertenecía su corazón y su alma, por eso cuando Susana enfermo en el último año de su matrimonio él comenzó a sentirse culpable por sentirse aliviado de tener la oportunidad de recuperar su vida completa pues los únicos momentos donde se sentía aliviado era cuando estaba en el teatro y pasaba tanto tiempo ahí que casi no veía a Susana hasta los últimos meses que ella estuvo en un hospital viéndose demacrada y pálida pues algo en su corazón dejo de funcionar, él pasaba largas horas sosteniendo su mano hasta que ella se quedaba dormida y regresaba a casa sintiendo un gran vacío pues por lo menos Susana calmaba su soledad al sentirse acompañado pero desde que ella no estaba en la casa esta parecía imposiblemente enorme y fría igual que el alma del dueño de esa casa.

Por fin regreso de sus ensoñaciones y le indicó al chofer lo llevara a algún hotel cercano, así que se propuso pensar cuál sería su siguiente movimiento ya que debía ser algo perfecto para que Candy no se negara a verlo, entonces recordó a su amigo Albert y lo llamo por teléfono para comentarle lo que había pasado con las cartas que se mandaron y como él no estaba dispuesto a darse por vencido, Albert sintiendo tanta simpatía por aquellos jóvenes y con el cariño que le tenía a Candy no pudo más que mostrarle su apoyo a Terry no sin antes advertirle que esta vez esperaba la hiciera feliz pues una decepción más ya no sería resistida por Candy, así que con el pretexto del próximo cumpleaños de la muchacha en los próximos días era tiempo de dar una fiesta en su honor en Lakewood en una semana, Albert prometió viajar allá en dos días más y entonces se reuniría con Terry para afinar los detalles no le diría nada a su protegida porque sabía bien que no le gustaban las fiestas en su honor ya que tenía que bailar y le desagradaba recordar los bailes con Anthony y Terry así que no sería fácil convencerla por lo que tendrían que pedir refuerzos de Annie, Archie, la señorita Pony y la hermana María. Una vez en Lakewood Albert los reunió a todos para comentarles sus planes pero al único que no le hizo gracia fue a Archie pues le recriminó a Terry que quisiera acercarse de nuevo a Candy después de todo el daño que le hizo, Annie y Albert tuvieron que separarlos pues ya estaban peleando como en los viejos tiempos, hay cosas que nunca cambian.

-Terry ¿cómo te atreves a presentarte de nuevo en la vida de Candy? Que no te basto romperle el corazón una vez que ahora quieres volver a hacerlo maldito infeliz

-Mira Archie ese no es asunto tuyo, por lo menos a mi ella me amo una vez (le clavo una mirada llena de rencor)

-Maldito engreído te advertí que no la lastimarás no lo voy a permitir de nuevo si Albert no lo hace Candy me tiene a mí para defenderla, ella no volverá a sufrir por tu causa me entiendes

-Basta ya (dijo Albert) les ruego que se comporten Candy va a decidir qué es lo quiere lo único que vamos a hacer es darle la oportunidad de ser feliz, ¿Archie hace cuanto que ella no sonríe de verdad? Está muy delgada y lo sé porque mis guardias la vigilan y me dicen que pasa más de 12 horas trabajando en el hospital o que tú crees que no me preocupa

-Pero Albert es mejor que ella este así que con este mequetrefe además siendo tan bella no creo que no haya nadie que se atreva a enamorarla tal vez alguien del hospital no lo sé, por favor piénsalo esto me parece una locura

-Mira Archie ya sabía que no ibas a estar de acuerdo así que si no quieres participar está bien, me parece justo que no nos ayudes pero me parece que además de que Terry tenga oportunidad de hablar con ella lo más importante es que nos volvamos a reunir y le recordemos que no está sola y nunca lo estará

-Archie, Albert tiene razón(dijo Annie), Candy necesita saber que sigue contando con nosotros como su familia y si Terry logra o no lo que pretende eso solo les incumbe a ellos de cualquier modo si no hacemos esto él encontrará el modo de acercarse ya vez yo te perseguí hasta que te conseguí(dijo la chica sonrojándose)

-Gracias Annie por tu apoyo créeme esta vez no la voy a dejar ir tan fácil y si me lo permite les juro a todos hacerla sumamente feliz(dijo Terry)

-Eso lo dudo (dijo Archie) sin embargo tienen razón es una buena idea hacer una fiesta en su honor

Así quedaron todos de acuerdo en no decirle nada a la chica y comenzaron los preparativos para una semana después, la fiesta sería de máscaras para que Terry tuviera oportunidad de bailar con ella sin que Candy lo supiera y cuando llegara el tiempo poder hablarle de una vez sobre sus sentimientos.

Sin imaginar nada de esto Candy pasaba los días ayudando en el hogar de Pony, contándoles a los chicos como era su vida en Chicago, enseñándoles como curar pequeños raspones que en aquellos chiquillos inquietos eran muy comunes, tomaba tiempo para subir la colina sola para ver el atardecer y sentir en su piel la hierba y el viento como una caricia, leía y subía al árbol donde dejaba fluir sus lágrimas libres para desalojar un poco el peso que la aquejaba aún en aquel lugar tan querido y maldecía la hora en que Terry decidió volver a llenar su cabeza con aquellos pensamientos tan tristes, el recuerdo de su despedida, su abandono y como se abrió aquella herida en su corazón a pesar de creer estar enamorada de Albert aunque sin esperanza, que era lo que le pasaba porque Terry seguía teniendo esa influencia sobre ella pero no podía volver atrás porque no resistiría perderlo de nuevo y ¿si ella ya no era esa que él amaba? Después de todo él era ahora a pesar de su juventud un actor consagrado que seguro tendría miles de mujeres a su alrededor, así que no, no y no, tenía que volver a su anterior estado y cerrar su corazón de una vez y para siempre no podría soportar otro descalabro amoroso y sabía que eso era cobarde pero después que la vida le arrebatara a todos los hombres que había amado no pensaba volver a arriesgarse, hacía un par de años llego un doctor muy guapo, atento, educado que tenía unos ojos verdes que podrían enamorar a cualquiera, alto, delgado pero musculoso al que todas las enfermeras querían enamorar pero él la eligió a ella que era precisamente la única que no quería nada con él, la invitó a salir, le mandaba flores y en algunas ocasiones la esperaba a la salida para llevarla a su casa, Candy aceptaba sus galanterías después de todo pensó que sería bueno darse una oportunidad pero este solo había sido un gran fracaso el joven no solo no pudo desterrar a Terry sino que hizo que ella se diera cuenta de sus sentimientos hacia Albert aunque ella sabía no eran correspondidos después de todo cuando alguien quiere estar contigo consigue el modo, por lo que desde entonces dejó de recibir atenciones de cualquier caballero y cada vez que alguien trataba de acercarse ella les decía que no lo intentaran solo podría ofrecerles su amistad y los chicos tenían que conformarse solo con admirarla desde lejos.

Por fin llego el día de la fiesta Albert fue a buscarla y la invito a cabalgar y le prometió darle después una sorpresa, para su agrado Candy no se negó ya que no le gustaba mucho subirse a los caballos a pesar de que gracias a Terry ya no les tenía miedo pero incluso aquel era un doloroso recuerdo para la joven, estuvieron paseando por la propiedad Andley pasando por la puerta donde conoció a Archie, luego el lago donde cayó al agua con Stear y por último llegaron a los rosales de Anthony que para su sorpresa seguían llenos de flores como si la estuvieran esperando, se bajaron y estuvieron un rato platicando sentados en una banca cercana, Candy sentía que su corazón se le quería salir al estar de nuevo cerca de Albert pues el amor que había nacido en su corazón era muy fuerte y la unía para siempre a aquel hombre desde que era una niñita pequeña, una vez que ella le conto todo lo que le pasaba y la confusión en su alma por el breve regreso de Terry a su vida(eso creía ella), Albert la escucho con paciencia y cuando termino le pregunto porque era la confusión si ella lo seguía amando porque no había aceptado hablar con él, después de todo, todos merecemos equivocarnos, pedir perdón y conseguir una segunda oportunidad.

-Candy…Candy tu corazón no se equivoca y si tienes esa confusión y esa opresión en el pecho es porque sabes que debiste escucharlo al menos antes de ser tan tajante y no volver a verlo, ¿no será más bien que te domino el miedo?

-Pero Albert tu sabes bien como es con Terry no puedo arriesgarme a que me desgarre de nuevo el alma esta vez no lo resistiría

-Lo debiste al menos pensar ¿no crees? para él tampoco debe haber sido fácil contactarte después de tanto tiempo, si lo conozco un poco sé que le tomo mucho tiempo y sobre todo valor escribirte y tú te tomaste seis meses más para mandarlo al demonio al menos merecía que se lo dijeras de frente, pero bueno espero que la próxima vez seas más comprensiva

-¿La próxima vez? Eso no va a suceder después de mi carta nunca va a volver a buscarme estoy segura ahora solo tengo que recuperar mi fortaleza y estas vacaciones me servirán, pero ya no hablemos más del pasado no tiene sentido, me dijiste que tienes una sorpresa

-Así es Candy acompáñame al despacho

Una vez en el despacho y sentado junto a Candy, Albert le entregó un sobre, cuando la joven lo abrió sus hermosos ojos color esmeralda se abrieron de par en par el documento que su protector le acababa de dar eran las escrituras de las tierras de Lakewood que incluían todos aquellos lugares que ella quería tanto por ser recuerdos de su infancia y parte de su historia.

-Pero Albert esto es demasiado yo… ¿que podría hacer con todo esto?

-Es parte de tu regalo de cumpleaños niña, yo he sido tu tutor pero no un muy buen padre y aunque he procurado estar siempre a tu lado hay ocasiones en las que por falta de tiempo y debido a mis compromisos primero buscando mi camino en la vida y después como cabeza de la familia Andley no he podido estar cerca para consolarte o apoyarte cuando me necesitas por ejemplo cuando intentaron casarte con el imbécil de Neal, no quiero que eso se repita de nuevo y por eso tienes desde hoy libertad financiera pues dispones de dinero en el banco a tu nombre y la posesión de este lugar que te trae tantos recuerdos pues está lleno de las rosas de Anthony, los inventos de Stear y el apoyo incondicional de Archie ya que ellos fueron tus guardianes desde pequeña, además ya es hora que tengas algo tuyo como mi hija

-¡Pero yo vivo en Chicago y soy enfermera! No podría mantener esta casa tan enorme y casi nunca salgo de vacaciones

-Esa es precisamente la idea que cada vez que sientas que necesitas un respiro regreses aquí y renueves tus fuerzas y por el mantenimiento de la casa no te preocupes seguirá como hasta ahora bajo el cuidado de nuestra ama de llaves Dorothy, después de todo no esperaba que tú pudieras hacerlo sin ayuda, ya vez cuando vivimos juntos yo tenía que poner orden en tu departamento (dijo soltando un carcajada)

-¡Ay Albert eres imposible! Dijiste que era parte de mi regalo que más podrías darme, si ya me has dado demasiado

-Bueno Candy esa será una sorpresa que tendrás que esperar hasta la noche por lo pronto deberías ir a descansar un rato a tu habitación pídele a Dorothy que te indique cual es y cuando llegue la hora ella misma te llamará

Albert se quedó en el despacho y llamó a Terry para ir a verlo al hotel y ponerse de acuerdo sobre lo que sucedería por la noche ya que este sería un momento decisivo para ambos (Terrence y Candy), una vez ahí el rubio le comento a su amigo del regalo que acababa de hacerle a Candy y que esperaba ambos pudieran disfrutar de vez en cuando, era por así decirlo un regalo tanto de cumpleaños como de bodas porque si el joven actor ponía su empeño en reconquistar a Candy estaba seguro que pronto estarían viviendo en Nueva York esos eran los deseos de Albert no sin antes advertirle que si volvía a herirla en lo más mínimo esta vez no se quedaría tan tranquilo; por otro lado lo que la chica esperaba era una cosa totalmente diferente, por todo lo vivido esa tarde Candy creyó que aquello estaba encaminado a que ella se quedara en Lakewood más tiempo pues Albert visitaba la propiedad muy a menudo y después de todo ese era el lugar donde se conocieron, se quedó dormida pensando que por la noche Albert por fin le pediría casarse con él y con esa expectativa en la cabeza quedo exhausta pensando qué debería hacer pues si bien amaba a su tutor también podía sentir su corazón dividido por el amor que le tenía a Terry y sabía bien que era la única en decidir si Albert merecía solo la mitad de su amor ya que su corazón nunca estaría completo como cuando amó a Terrence una parte estaba muerta para siempre, pero la vida le tenía reservada una difícil decisión en el baile en su honor.