Capítulo 3

La playa

Después de un largo viaje por fin Albert y Candy se encontraban en Florida tenían 1 semana apenas pero ya se sentían renovados con el calor del sol tomaban largas caminatas por la playa después que él regresaba de sus actividades en la oficina para beneplácito de la joven Bert como ahora le decía lucía más relajado y debido a que casi nadie los conocía en aquel lugar podían fácilmente pasar por una pareja de recién casados sin llamar la atención ni necesitar chaperona, lo que en realidad era innecesario a estas alturas ambos eran adultos, el joven consiguió una casa muy linda con amplios jardines, cercana a la playa rodeada de balcones desde donde podían verse los atardeceres y el cielo azul que parecía juntarse con el mar, en la terraza que daba justo a la bahía solían sentarse por las tardes a tomar algo después de regresar de caminar por la playa platicaban de sus planes al regresar a Chicago y lo que les sucedía en el día, la joven se hacía cargo de la casa y esperaba impaciente la llegada de Albert aunque tenía algunos sirvientes le parecía que siendo una futura señora debía de aprender cómo manejar un hogar así que estaba involucrada con todo lo relacionado a la comida, la limpieza y las compras para la casa.

-Bert es muy lindo este lugar, aunque siempre he vivido en lugares fríos pienso que me gustaría quedarme aquí (lejos de todos los recuerdos pensó)

-De hecho Candy estaba pensando lo mismo, ¿te gusta la casa donde estamos?

-Si es muy linda con ese corredor que permite ver la puesta del sol por la tarde

-Bueno esta mañana acabo de comprarla porque creo que sería buena idea venir a vivir aquí en algún momento en cuanto Archie este más involucrado con los negocios, siente cabeza casándose con Annie lo que no debe tardar mucho después de todo han estado mucho tiempo juntos ¿no? Y en cuanto le haya transmitido los conocimientos necesarios para hacer tratos exitosos entonces tu y yo podremos regresar aquí, después de todo este es un mejor lugar para hacer una familia ¿no crees?

Candy se sonrojo pero asintió con la cabeza mientras se dio cuenta que aquella salida juntos solo era el comienzo de algo mayor en sus vidas, no tenía miedo de continuar al lado del rubio y estaba segura que era una buena decisión pero se preguntaba porque entonces en ese momento pensó en como hubiera sido vivir con Terry, pensó "estás loca no puedes amar a dos personas al mismo tiempo tienes que sacarlo de tu cabeza".

-¿Candy? ¿Me escuchas? (la llamó el muchacho que ya había notado su ausencia)

-¿Qué me decías? Lo siento me distraje pensando en lo de vivir aquí creo que me gustará

Entonces se abrazaron y por primera vez Albert le dio un beso apenas insinuado en los labios que a Candy le pareció un tanto tímido porque cuando la había besado Terry sus labios reclamaban a la joven con ímpetu de poseerla así que le pareció bien que Bert fuera más cariñoso y menos arrebatado, sí definitivamente él le traía paz en todos los sentidos incluso la traería a vivir a un lugar mucho más relajado donde olvidar todo el dolor y comenzar de nuevo.

Por la noche salieron a cenar y después a un teatro que acababa de abrirse en Miami donde se presentaba un espectáculo de ballet que era patrocinado por una fundación caritativa de los Andley llamada "Fundación Alistair Cornwell Andley" en honor al fallecido Stear que era dirigida con éxito por Annie ya que Candy no quiso el cargo pretextando que ella ya tenía un trabajo aunque en realidad lo que no quería era tener que encontrarse con Terry pues su amiga tenía que viajar a menudo a Nueva York porque allá estaban los mejores espectáculos y los mejores patrocinadores para recaudar fondos para el hogar de Pony y algunas otras cosas como los indigentes en Chicago , en aquel lugar al salir se encontraron algunos banqueros y hombres de negocios con los que Albert tenía contacto y les presentó a Candy como su prometida, todos felicitaron a los jóvenes y les tomaron algunas fotos para los periódicos locales, así se daría la noticia que correría como reguero de pólvora porque si bien en aquella ciudad no eran muy conocidos entre aquellos reporteros se encontraba un periodista de Chicago que conocía a la perfección a la familia Andley y pronto le llevaría la noticia a la tía Elroy.

Una vez que terminó la semana Albert llevó a Candy de paseo por la costa de Florida en un pequeño yate para que conociera mejor el lugar antes de decidir vivir ahí aunque ella ya había aceptado él no quería que la joven se decidiera precipitadamente por querer alejarse de los recuerdos, comieron en el yate mientras paseaban por el mar y un violinista les amenizaba la velada, bailaron a la luz de la Luna y ella se sentía realmente bien en compañía del joven que la hacía sentirse amada y protegida.

Terry llevaba varios días de haber regresado de su fallido viaje y comenzó a ir a los ensayos en el teatro pues se aproximaba una nueva temporada, estaba de muy mal humor y explotaba casi por cualquier cosa, nunca había sido un hombre apacible pero desde que regresó estaba peor que nunca y todos comenzaron a quejarse de sus desplantes por lo que Robert tuvo que llamarlo a su despacho.

-Terry que demonios te pasa si continuamos de este modo nunca saldrá a tiempo la temporada

-Hay Robert de que me hablas, todos parecen estar distraídos y no conocer su trabajo

-Vamos muchacho quizá a los demás los engañes con ese cuento de la perfección que siempre quieres lograr pero a mí no, sé muy bien el motivo y pensé que se te pasaría en unos días pero de continuar así toda la compañía va a renunciar

-Tienes razón esto no tiene nada que ver con la obra esto es por ella me estoy muriendo porque esta vez no podré recuperarla nunca todo está perdido

-¿Por qué lo dices?

-Bueno ella ama a otro y yo no puedo competir si se tratara de cualquier otro hombre te juro que lucharía por reconquistarla sin importar nada pero te juro que estas cosas solo me pasan a mí

-A ver no entiendo nada cuéntame lo que paso

-Bueno Candy decidió quedarse con Albert que siempre ha sido uno de los pocos amigos que tengo ¿tienes tiempo?

-Claro Terry quizá pueda ayudarte a ver algo que tú no, lo que me interesa es que tomes una buena decisión antes de que acabes con nuestra compañía y contigo mismo

Robert escuchó pacientemente a su socio y amigo dándose cuenta de porque Terrence creía que aquel rival era un mejor hombre para Candy incluso le dio la razón pues Albert siempre estuvo al lado de ella cuando paso sus peores momentos, como cuando Anthony murió él fue quien la consoló le dio la oportunidad de olvidarse del dolor mandándola a Inglaterra donde estuvo al pendiente de la muchacha siempre como su guardián y amigo, además cuando se quedó sola sin Terry le ayudó a superarlo y aún más le dio siempre la oportunidad de ser libre aun siendo hija de los Andley nunca la obligo a seguir las reglas de su estirada familia hasta le ayudó a liberarse para siempre de ellos dándole Lakewood como regalo para que ningún otro hombre quisiera obligarla a casarse como intentó Neil, una vez terminada la exposición de porqué Terry no tenía oportunidad, Robert se quedó pensativo porque viendo las cosas desde una perspectiva diferente también lo que parecía haber mandado a la chica a los brazos de su protector no parecía amor sino más bien precisamente que buscaba sentirse protegida al lado de aquel hombre y huir de la locura del amor que siempre le tuvo a Terry.

-Amigo si una vez más quieres quedarte de brazos cruzados está bien, pero como yo lo veo el corazón quiere lo que quiere y la historia tuya con esa jovencita parece que está destinada a realizarse a pesar de los obstáculos que se les presenten (dijo Robert)

-Pero ¿que no acabas de escuchar porque él es mejor que yo?

-Eso crees tú pero yo pienso que el amor vale la pena siempre y si lo que sientes ha sobrevivido a través de los años estoy seguro que ella siente lo mismo

-Eso creía yo pero ya me lo dijo en mi cara no quiere volver al pasado y no va a darme otra oportunidad

-Hay Terrence a pesar de ser un hombre viudo con una carrera brillante, un futuro prometedor y las damas que quieras a tus pies parece que cuando se trata de esa mujercita que ocupa tu corazón no entiendes nada de mujeres

-¿De qué hablas? ¿Cómo puedo recuperarla si ya decidió?

-Entonces oblígala a que se dé cuenta de su error, ya sé que no quieres herir a tu amigo pero él ha sido más inteligente que tú dejó que ella te viera, que tú le hablaras y una vez que se dio cuenta que ella no estaba dispuesta a regresar a ti entonces tomó ventaja

-Entonces dices que Albert sabía que me rechazaría

-No muchacho lo que él hizo fue darle a Candy la oportunidad de considerar con quien quedarse, qué era lo mejor para ella y tú te apresuraste tanto por querer recuperarla que no pusiste atención en los detalles, no podía aceptarte así como así ya le fallaste una vez y eso no es fácil de olvidar, el miedo por aquellos dolorosos recuerdos la paralizaron y la enviaste a los brazos de su mutuo amigo antes de volver a sufrir, por lo que me cuentas él siempre ha sido algo así como un paño de lágrimas y un protector incondicional en cambio tú no eres del tipo romántico

-Entonces ¿crees que debí ir más despacio para ganarme su confianza de nuevo?

-Ves ya vas entendiendo no te precipites y para mí que lo que te tiene mal más bien es que en el fondo sabes que estás volviendo a hacer lo mismo que con Susana dejando al destino que decida por ti, si de verdad amas a Candy como dices no dejes de luchar hasta el último momento demuéstrale que también puede confiar en ti y pelea por recuperarla mientras no esté casada sigue habiendo esperanza, no le permitas olvidarte

-Gracias Robert voy a pensarlo

-Hazlo pero no tardes demasiado porque esta vez tu rival es un fuerte candidato a quedarse con la chica

Una vez concluida la charla ambos hombres se dirigieron a continuar con su trabajo en el teatro y montar la obra Otelo de Shakespeare (al darse cuenta de esto y si no estuviera ahora mismo lleno de celos le habría parecido hilarante la ironía), esta vez Terry estaba sino de buen humor con una mejor actitud que todos los actores de la compañía Strafford agradecieron, sin saber que al llegar a su camerino se encontraría con el diario que le confirmaría que tenía poco tiempo para recuperar a la pecosa pues ahí se decía que estaba comprometida con Albert de acuerdo a las fotos conseguidas en Florida.

El periodista llamado Smith llegó temprano aquella mañana a la mansión que la tía Elroy tenía cerca del centro de Chicago aprovechando que la señora lo requería cada vez que tenía algún anuncio importante que hacer sobre la familia Andley pensó ser el primero en tener la exclusiva de como tomaba la familia el compromiso de su Sobrino William Albert Andley con su hija adoptiva Candice White Andley ya que hasta el momento nadie había podido conseguir una entrevista de ninguno de los jóvenes después de aquel anuncio algunos días antes en Florida que casi pasó desapercibido, la abuela bajó al salón donde le ofreció té y galletas y ya que no sabía nada de las noticias que aquel hombre le traía su disgusto fue mayúsculo al ver que una vez más ese par de liberales saltaban su autoridad así que le pidió tiempo al hombre para averiguar más y le prometió que le concedería una entrevista exclusiva con ambos jóvenes.

Una vez que el Sr. Smith se retiró la tía abuela localizó a George para que de inmediato la comunicara con su sobrino Albert y con la descarada de Candy cosa que George le explicó no podría hacer pues los muchachos estaban en su camino de regreso a Chicago pero en cuanto llegaran a la estación central los llevaría a su casa para que charlaran con ella, la anciana no tuvo más remedio que esperar dos días que le parecieron eternos hasta que los jóvenes llegaron a su casa una vez ahí comenzó una batalla por evitar esa unión que le parecía dejaría a la familia muy mal parada por las críticas pero más bien lo que no le parecía era que esa jovencita quedara para siempre atada al buen nombre Andley por casarse con el patriarca de la familia ya que por lo menos viviendo separada de ellos casi nadie sabía que era parte de esa familia de tanto abolengo y no les afectaba su comportamiento pero de ahora en adelante todos los ojos estarían atentos a su comportamiento y no era precisamente la mujer mejor portada de aquel tiempo.

-Buenas tardes tía Elroy (saludo Albert)

-Buenas tardes tía Abuela (saludo Candy sintiéndose muy pequeña ante aquella mujer)

-No sé qué tienen de buenas Albert ¿acaso te has vuelto loco? como puedes haber tomado la decisión de tomar como tu prometida a esta jovencita que tanta deshonra ha traído a la familia

-Bueno tía si ella nos ha causado alguna deshonra ha sido porque las reglas aquí son demasiado estrictas y tanto Candy como yo somos espíritus libres

-No me digas, esos son pretextos para tener un comportamiento inmoral

-Tía si no te dijimos nada fue porque acabamos de decidirlo, aunque lo que sentimos el uno por el otro tiene mucho tiempo hasta ahora supimos que lo que queremos es estar juntos para siempre y por la familia no te preocupes ya que Candy y yo vamos a vivir lo más alejados posible

-¿Y se supone que eso me consuele? ¿Qué va a pasar con los negocios y con tu vida como cabeza de los Andley? ¿Vale la pena que lo dejes todo en nombre de eso que llaman amor? Por Dios hijo reconsidera cuando iba a permitirle casarse con Neal fue porque él pertenece a una estirpe inferior a la nuestra pero esta unión es una locura y nunca voy a estar de acuerdo

-Por eso no te preocupes tía los negocios seguirán funcionando a la perfección ya que mi sucesor está casi listo y es uno de los mejores candidatos a relevarme aunque yo seguiré manejando algunos negocios Archie es mejor para esto que yo, si eso no es suficiente puedo dejar también mi cargo como cabeza de la familia que no es algo que me haya hecho feliz nunca

- ¡Albert! Como puedes decir tantas barbaridades ya sé que esta muchachita es una mala influencia con los hombres de esta familia pero creí que solo les sucedía a los adolescentes

-Pues yo ya no soy un adolescente y si siempre he hecho lo que me ha parecido mejor para mi vida no voy a dejar a Candy solo porque tu no la apruebas y si tengo que renegar de mi apellido lo haré sin dudarlo primero esta ella y después el mundo entero así que te voy a pedir que de ahora en adelante la respetes como la señora Andley o me digas si prefieres que también deje de lado nuestro aristocrático nombre

Candy solo estaba ahí sentada escuchando como una vez más la tía Elroy la despreciaba y la trataba como si no valiera nada y ya que Albert le pidió que lo dejara manejar a la odiosa mujer no tuvo más remedio que quedarse callada, después de algún tiempo de silencio la tía encontró la forma de tratar de disuadir a su sobrino y a Candy de ese compromiso, ya que la convivencia diaria les haría darse cuenta que no estaban enamorados al menos la chica no.

-Está bien voy a dejar que sigan adelante con sus planes pero Candy ya no podrá vivir sola en su departamento, todos los días pasará a recogerla el chofer al salir del hospital y tendrá que vivir en la casa Andley desde hoy y ya que tú vives ahí también yo tendré que mudarme con ustedes por el bien de nuestro buen nombre, además van a tener que aceptar al menos un año de compromiso formal en el que siempre estarán acompañados por mi o George para evitar habladurías y voy a supervisar personalmente cada decisión que se tome de la boda que debe ser al igual que nuestra familia la más espectacular, invitaremos a toda la sociedad así que espero que finalmente ella pueda comportarse a la altura

-Pero tía ya no somos unos niños no me parece que esas reglas sean necesarias

-Tómalo o déjalo y piénsalo bien ya que tus hijos no podrán llevar el apellido Andley y bien sabes que sin contactos no tendrán buenas oportunidades en la vida (la tía había dado en el clavo si bien a ellos no les importaba el apellido y la aristocracia preferían que sus hijos no pasaran penurias)

-Está bien tía acepto pero te exijo que trates a Candy como mi más querido tesoro porque eso es para mí (Albert fingió perder la batalla pero a él también le convenía tener a Candy más cerca para que la muchacha se fuera acostumbrando a su presencia todos los días y no sólo de vez en cuando)

Una vez terminada la discusión Albert y Candy salieron del despacho y tomaron el carro que los llevó al departamento de la joven a recoger sus cosas y luego a la mansión Andley donde ya los esperaba la abuela Elroy con cara de pocos amigos que había dispuesto que la chica tomara una habitación cercana a la de ella para poder vigilarla de cerca y separada por un largo corredor de la habitación de Albert que se encontraba al otro lado de la enorme casa.

-Candy (dijo llamándola la anciana)

-Si tía abuela

-Acompáñame al despacho hay algunas cosas que debemos detallar deja que los sirvientes suban tu equipaje

-Está bien

-Siéntate y escúchame muy atentamente, me doy cuenta que a pesar de llevar nuestro apellido no luces como una muchacha de nuestra clase no has aprendido nada a pesar de nuestros esfuerzos por convertirte en una dama, así que necesitaré que le pidas a tu amiga Annie te acompañe a comprar ropa adecuada para tu nueva posición, si bien voy a dejar que sigas trabajando en ese hospital hasta que la boda se lleve a cabo no voy a permitir que te fotografíen en esas fachas así que si no quieres que Eliza venga a decidir tu guardarropa será mejor que vayas de compras con tu amiga ya ves ella parece una persona de nuestra clase a pesar de haber sido adoptada por la familia Britter y por eso no me opuse tanto a su compromiso como con el tuyo, además tiene que enseñarte todo lo que pueda porque su boda con Archie se llevará a cabo en tan sólo un par de meses y para entonces tu deberás lucir como una dama

-Pero Tía Abuela no es necesario yo puedo escoger mi vestuario

-No discutas, tu gusto es demasiado básico y ninguna Andley debe lucir así

-Está bien Tía Abuela voy a llamar a Annie para que mañana saliendo del hospital me acompañe de compras

Candy salió del despacho quedándose parada afuera de la puerta por unos minutos pensando que el siguiente año no sería nada fácil, siempre había sabido que la Tía Elroy nunca la quiso pero cuando acepto ser la prometida de Albert nunca recordó lo difícil que había sido su vida cuando vivió al lado de aquella mujer y ahora no podía hacer nada porque este era el destino que decidió además pensó si pasaba por esta prueba tal vez no estuviera equivocada y el amar a Albert después de todo era lo mejor que le podría pasar además estarían tan cerca que se verían a diario lo que le daría fortaleza para soportar aquella prueba con valor.

Al día siguiente Annie llegó al hospital para que ella y Candy fueran de compras y aunque le entusiasmaba acompañar a su amiga sabía perfectamente de la resistencia de la chica a las compras por lo que ya tenía planeada toda la tarde y seleccionadas las tiendas donde llevaría a su amiga y además le urgía saber cómo Candy decidió casarse con Albert si ella estaba segura que en el corazón de Candy el amor por Terry sería eterno.

-Annie que bueno que estas aquí (dijo la rubia abrazando a su amiga)

-Candy me lo tienes que contar todo, no entiendo nada y no hemos podido hablar desde el día de tu cumpleaños yo creí que te habías ido con Terry cuando ya no apareciste en el salón y después supe que estabas en Florida con Albert

-Hay amiga esa es un larga historia me alegra que pasemos la tarde juntas porque necesito lucir y ser muy parecida a ti lo más pronto posible por lo menos por un año

-¿De qué hablas?

-Bueno Annie para poder casarme con Albert la tía Elroy me dijo que necesito demostrar que soy una dama y que estoy a la altura del apellido Andley así que si de eso depende mi felicidad tendré que hacerlo es un pequeño sacrificio por toda la tranquilidad que viviré al lado de Bert

-¿Quién es Bert?

-Mi futuro amiga

Una vez en una de las boutiques más exclusivas y mientras se medía los vestidos que Annie le ayudaba a seleccionar la rubia le contó de su encuentro con Terry y como su alma se volvió a sentir completa por un momento mientras él la besaba y la tomaba entre sus brazos pero que no podía confiar en él pues el recuerdo de esos amargos momentos que la hizo pasar al dejarla por Susana y más tarde cuando se preguntaba en dónde estaría y porque le partió el corazón en miles de pedazos nunca hubo repuesta lo único seguro entonces era su soledad y lo que lograba calmarla un poco era cuando veía a Albert aunque en aquellos años no fue muy seguido a pesar de vivir en la misma ciudad y por eso decidió mirar hacia adelante y darle una oportunidad al amor tranquilo que le ofreció Bert que quizá era lo que su alma necesitaba.

Annie escuchó callada a su amiga mientras recordaba como parecía que su amiga brillaba cuando estaba en brazos de Terrence y él parecía preso de un hechizo en el que se volvían uno solo mientras se encontraban bailando tan cerca, la conversación que sostenía con Candy era muy parecida a otra que había tenido con Terry un par de días antes donde él le confesaba cuanto amaba a su pecosa y que no estaba dispuesto a perderla para siempre sin luchar aunque lastimara a su amigo esta vez pensaría en sus sentimientos primero antes que en los sentimientos de los demás por eso Annie decidió observar a Candy cuando estuviera con Albert y ver quién de los dos hombres era mejor para ella porque el matrimonio era para siempre y no quería que la rubia se arrepintiera por haber tomado una decisión incorrecta, así que ella sería algo así como un doble agente (lo que la hizo sonreír pensando que ella tan tímida nadie pensaría que era la celestina en esta historia de amor) y ayudaría a su amiga a tomar la mejor decisión.

Terminaron las compras por ese día entre vestidos, sombreros, zapatos y ropa interior llenaron la cajuela cuando Candy se dio cuenta de eso casi se desmaya, ella jamás compraba tanto y algunos vestidos eran muy atrevidos para su gusto más bien eran del tipo que Annie usaba y que terminaron por conquistar a Archie, pero ella no estaba muy segura aunque pensó en lo que la abuela le dijo así que haría todo por ser como Annie al menos por fuera.

Mientras tanto unos ojos azul verde habían seguido a las chicas por su recorrido y el muchacho se preguntaban cuando darían la noticia del compromiso de Candy y Albert debía saberlo todo así que debía asegurarse un espía en casa de los Andley y la consiguió en una mucama llamada Ana la que ya le había conseguido la información de que la señora Elroy no estaba de acuerdo con el compromiso de los jóvenes, lo que aprovecharía a su favor y si era necesario hablar con la estirada señora no dudaría en hacerlo para recuperar a su amor después de todo en la guerra y en el amor todo se vale.

Al día siguiente Candy comenzó con sus clases de comportamiento con su amiga Annie que si bien la chica no lo había olvidado todo las cosas más insignificantes como el lugar que ocupa cada cubierto para comer o como arreglar una mesa para una cena elegante que eran cosas que una dama y futura esposa debía saber eran el tipo de cosas que debía recordar y practicar, sin embargo Candy estaba decidida a ser una buena esposa para Albert y demostrarle a la tía que llevaría de modo decoroso el apellido Andley así que seguía las instrucciones al pie de la letra y memorizaba todos los detalles recordando que tenía mucho que aprender antes de que Annie se casara y se fuera de viaje con Archie durante un largo mes.

Llegó Albert al caer la noche como casi siempre y se sentó a cenar con su tía y con Candy como no podía tomarla de la mano como le hubiera gustado de vez en cuando se las arreglaba para mandarle besos insinuados mientras la tía estaba distraída, la joven se sonrojaba y correspondía el gesto con una sonrisa, pero cuando la señora Elroy los veía parecían no tomarse en cuenta mientras Ana la mucama entraba en la habitación veía divertida la escena y se lo contaba a Terry cada vez que lo veía mientras a este le entraban unos celos espantosos así que decidió no seguir perdiendo terreno en el corazón de Candy y a partir del siguiente día comenzó a enviarle a la rubia unos arreglos llenos de rosas rojas donde le decía simplemente "Te amo pecosa", nadie en el hospital sabía quién las mandaba porque la rubia siempre le quitaba la tarjeta así que adornaban todo el hospital, los corredores y las habitaciones y si alguien le preguntaba ella les respondía que eran de un donador anónimo que quería hacerles la estancia más agradable.

Pasó un mes y Candy estaba agotada de tanto ajetreo entre el hospital, las clases con Annie, las compras, las cenas y posteriores caminatas por el jardín con Albert y la tía Elroy, por si fuera poco las flores que seguían llegando con mensajes que le impedían olvidarse de Terrence más bien lo ponían presente en cada rincón de su vida, se preguntaba porque todo parecía más fácil con él acaso porque Eleanor la madre de Terry jamás le había exigido tanto para estar con él o porque nunca tuvo que probar su valía con su familia ni siquiera con el Duque que había sido tan amable cuando ella le pidió que dejara a Terrence seguir su destino como actor, no estaba segura de cuánto podría soportar y aunque Albert era cariñoso casi siempre estaba muy ocupado y ella se quedaba en su habitación leyendo o pensando que estaba prisionera en la inmensidad de esa casa y recordando cuando se había sentido libre por última vez.

Candy no era la única que notaba que no era feliz también Ana y Annie lo veían aunque la chica trataba de disimular parecía estar enjaulada en aquella enorme casa además la tía no le dirigía la palabra a menos que se tratara de criticarla o cuando Albert estaba presente, los negocios se habían complicado por lo que tanto Archie como Bert no pasaban todo el tiempo que querían con sus prometidas así que decidieron que era momento de escaparse ese fin de semana a Lakewood y renovar fuerzas.

Una vez en Lakewood los cuatro jóvenes descubrieron que se sentían muy bien de dejar atrás las preocupaciones y la rutina de la vida diaria pasearon a caballo hicieron un pic nic y por fin la tía Elroy no fue porque si iban Archie y Annie pensó se comportarían de manera decorosa y además ella tenía varias cosas que hacer en su casa a las afueras de Chicago así que ese fin de semana pondría todo en orden como le gustaba, por eso los jóvenes se sentían libres de correr por el campo, perseguirse como si fueran niños y disfrutar de su mutua compañía, en algún momento las parejas se separaron y Albert pudo por fin volver a tomar a Candy tiernamente entre sus brazos mientras caminaban y darle uno que otro beso en la mejilla y en los labios a lo que la joven correspondía con cariño.

-Candy ¿te parece si anunciamos por fin nuestro compromiso la próxima semana?

-¿La próxima semana? Si claro estoy de acuerdo

-Ten paciencia Candy si este tiempo no he estado contigo tanto como quisiera ha sido porque tengo que entrenar muy bien a Archie para que nuestros negocios siempre estén a salvo y sé que no ha sido fácil para ti pero una vez que Archie regrese de su luna de miel te prometo que tú y yo seremos inseparables (le dijo mientras observaban la puesta de sol)

Terry estaba ensayando en Nueva York porque el estreno era en un par de semanas lo que no había perdido era la información que tanto Annie como Ana le enviaban en la cual las dos damas coincidían su pecosa no era del todo feliz y seguían llegándole sus recados con las flores al hospital y también sabía por Annie que la rubia no hacía ningún comentario de las mismas aunque casi siempre tomaba una rosa de cada ramo para ponerla en algún libro y mantenerla junto a ella, quizá era su forma de tenerlo cerca sin que eso la lastimara.