Capitulo 6

La diva

Tres meses habían transcurrido desde la boda de Annie y Archie los negocios se habían fusionado según lo planeado por Albert y ahora su sobrino tomaba las riendas de parte de la fortuna Britter y de la Andley para tener mayor control de todo ambos hombres habían contratado a Lorelay como su asistente para que los ayudara a redactar cartas, revisar correspondencia e incluso siendo una chica que estudiaba negocios en la universidad a veces le pedían se involucrara en alguna que otra reunión para tener una visión fresca y diferente, la muchacha era muy eficiente y no le importaba pasar largas horas aprendiendo de aquellos hombres para los que casi se había convertido en indispensable además en su corazón comenzaba a nacer un sentimiento de amor hacia el rubio patriarca de los Andley que no era otro que Albert pues la convivencia diaria y la mutua admiración hacían que la chica se fijara en el hombre a pesar de saberlo prohibido.

Aquella tarde era cálida a pesar de ser Otoño y Candy decidió tomarse un descanso de tres días pues hacía mucho que ella y Albert no salían a pasear por la ciudad así que sin decirle nada esa tarde decidió ir a la oficina de su prometido para raptarlo y llevárselo a pasear por la ciudad una vez ahí le dieron celos ante lo que era evidente para el buen observador la cercanía de Albert y Lorelay la sonrisa de la chica la delataba y Candy se quedó parada un rato observando a los dos jóvenes dándose cuenta que compartían el gusto por los negocios aunque Bert lo negara estaba hecho para aquella vida y era muy bueno en lo que hacía, entró al despacho y ellos no se percataron de su presencia tan absortos estaban en el trabajo, así que a Candy no le quedó más remedio que hablar para alertarles de su presencia.

-Hola Albert vengo a raptarte

-Querida Candy, no te escuche llegar (dijo el rubio levantándose de su escritorio y yendo al encuentro de Candy para darle un beso en los labios)

-Bueno espero no ser inoportuna pero ya que hace mucho tiempo que no salimos se me hizo buena idea que por hoy te olvides de los negocios y salgamos a comer y pasear juntos ¿Qué dices aceptas?

-Pero claro que sí, perdón soy un mal educado, mira cariño ella es Lorelay nuestra asistente ella estudia negocios y es de mucha utilidad aquí en la oficina

-Oh…mucho gusto(dijo la rubia al tiempo que veía con desconfianza a la asistente de Albert)

-Mucho gusto señorita Andley (dijo Lorelay lanzándole una mirada que quería fulminarla por los celos, aunque trato de disimular con una amplia sonrisa)

Lorelay era una chica delgada, pelirroja de ojos grises de facciones agradables y de maneras refinadas que demostraban una cuna de abolengo, ambas mujeres se dieron la mano revisando cada una a la otra, la chica no entendía porque su jefe estaba loco por aquella mujer si era una belleza sin duda pero no parecía estar locamente enamorada de él, pues era la única vez que había ido por él a la oficina por lo que sabía siempre se veían en la casa que compartían solo raras veces salían a algún evento el que se reseñaba en los periódicos y más bien parecía una relación que mantenía viva el joven millonario, sin saber que lo que los mantenía unidos era el mutuo cariño y entendimiento que tenían del alma del otro como si fuera la propia, ya que a Albert no le gustaban las fiestas y a Candy tampoco, así que más bien disfrutaban los momentos que podían pasar a solas.

Una vez hechas las presentaciones Albert tomo su saco se quitó la corbata y le dio instrucciones a Lorelay para que continuara el trabajo pasaron por la oficina de Archie y se le hizo la mejor idea que habían tenido en mucho tiempo les dijo que no se preocuparan por nada y que disfrutaran de la hermosa tarde y de la oportunidad de estar a solas y ya que todo había sido espontaneo no necesitarían chaperona(dijo Archie guiñándole un ojo a Albert en señal de complicidad por lo que Candy se ruborizo con el comentario).

-Y bien querida que planes tienes para nosotros

-Bueno quizá te parezca una locura pero ya que ni tu ni yo hemos estado hace mucho cerca de la naturaleza que te parece ir al parque, descalzarnos y tomar un refrigerio que prepare para los dos después ya veremos

-Acepto encantado y me alegra mucho que me hayas venido a buscar la verdad es que nuestra rutina me estaba matando(dijo el joven al tiempo que le daba a Candy otro beso tomándola por la diminuta cintura)

Tomaron el refrigerio, platicaron se hicieron miles de caricias y Bert le confesó que a pesar de su resistencia a ser el patriarca de la familia desde que Lorelay había llegado disfrutaba estar en la oficina y no tener que escribir cartas o preocuparse por atender a los socios solo de cerrar los negocios y tomar las decisiones cruciales, a Candy le dio un vuelco el corazón porque ya Annie le había contado de la cercanía de Bert y Lore en la oficina ya que la morena iba frecuentemente a ver a Archie o a hacer alguna diligencia por la fundación de Stear y aunque Annie sabía que el rubio amaba a Candy no estaba demás que ella se apareciera de vez en cuando por la oficina si de verdad estaba empeñada en casarse con él, Candy recordó la conversación que habían tenido un par de días antes.

-Candy debes de ir aunque sea de vez en cuando a la oficina de los Andley muéstrate más interesada en las cosas de Albert(dijo Annie)

-Es que he estado haciendo horas extra en el hospital tenemos poco personal por el momento y no puedo despegarme cuando yo quiera recuerda que soy la enfermera en jefe

-A ver Candy no te importa que una mujer le esté coqueteando a tu prometido

-¿De que hablas Annie?(dijo la rubia sintiendo un deja vú ¿no era eso lo que había pasado con Terry y Susana?)

-Pues como sabes los Andley tienen una nueva asistente una chica muy guapa y refinada que estudia negocios y bueno pasa mucho tiempo con Albert más que con Archie y yo creo que no está demás que uno esté al pendiente del hombre que ama…

Albert notó la distancia de los pensamientos de su prometida y le tomó de la cara para verla directo a esos enormes ojos verdes que tanto amaba para ver si adivinaba que estaba pensando y logró sacarla de aquel trance, pero no pudo notar nada en cambio Candy le regalo una de aquellas mágicas sonrisas que le llenaban el corazón al joven, levantaron todo del pasto y decidieron tomar una caminata por el parque disfrutando de su cercanía aunque lo hicieron en silencio pues cada uno tenía una preocupación en el alma.

Por una parte ella pensaba que haría si Albert la dejaba por Lorelay, nunca volvería a creer en el amor pues si bien este amor que tenía por él no la consumía ni la hacía sentir tan viva y desesperada como con Terrence , en este tiempo que había sido pareja de Bert se acostumbró a este amor más maduro sin tanta incertidumbre y que la cubría de una paz nunca alcanzada con Terry, esa ansiedad y esa incertidumbre que nunca se acabó por las múltiples separaciones y reencuentros para finalmente separarse para siempre cuando Terry decidió quedarse con Susana para casarse con ella.

Mientras tanto Albert sentía que algo había cambiado en Candy desde que estuvo en la oficina en su mente trataba de revisar los acontecimientos y no alcanzaba a entender porque la chica estaba inusualmente callada, de repente un par de ojos grises le dieron la respuesta pues cuando ella llegó Lore estaba muy cerca de él explicándole algunos movimientos de la bolsa, entonces sonrió para sus adentros pensando en que Candy estaría celosa pero no entendía porque acaso ella ¿estaba ciega? él no tenía ojos para nadie más, además su asistente ¡por favor! la muchacha era sin duda una linda criatura pero para su corazón solo estaba Candy, de repente se paró en seco y dejo a un lado la canasta con las cosas del pic-nic se puso bajo un enorme árbol y la tomo entre sus brazos diciéndole al oído cuanto la amaba y como le había gustado la sorpresa y para rematar la confesión la beso sin prisa pero con apasionada determinación una vez que se separaron para que la joven recuperara la confianza la reto a subir al árbol a ver quién llegaba primero.

Candy recuperó la sonrisa y la calidez habitual que compartía con Albert y desde la copa del árbol ambos jóvenes vieron desaparecer al sol entre las aguas del lago Michigan sintiendo una calma y una certeza que por desgracia no duraría mucho.

Un mes después la rutina se había instalado de nuevo entre la pareja y aunque Candy trataba al principio de enviarle notitas de amor a Bert, pasar de vez en cuando por la oficina para sacarlo aunque sea a la hora de la comida ambos tenían mucho trabajo y ambos estaban de nuevo alejados uno del otro así que a Candy no le quedaba más remedio que seguir confiando en Albert aunque últimamente mencionaba demasiado a Lorelay parecía que se habían vuelto muy buenos amigos.

Esa mañana llegó un sobre con una escritura muy hermosa en un elegante sobre blanco de parte de Eleanor Baker invitando a Candy y a Albert a uno de los palcos designados especialmente para la actriz en el teatro que sería testigo de su última actuación y donde había comenzado, por lo que podrían invitar a Annie y Archie que eran fervientes admiradores de la actriz ya que la despedida se llevaría a cabo en Chicago donde comenzó treinta años atrás por lo que se había anunciado su retiro de los escenarios, Candy espero impaciente a que llegara Albert y después de la cena le pidió hablaran en el despacho le mostro la invitación para la función que se llevaría a cabo un par de semanas más tarde él no estaba muy seguro de querer asistir pero Candy lo convenció contándole como la madre de Terry siempre la trato con cariño a pesar de haberla visto solamente un par de veces, Bert vio en los ojos de la muchacha una determinación de asistir sola si no la acompañaba así que no le quedó más remedio que aceptar además seguramente Terrence estaría presente en una noche tan especial para su madre y él no permitiría que se volviera a acercar a Candy aunque después de la boda de Archie no se había vuelto a mencionar su nombre y sabía que ya no buscaba a la rubia aunque no entendía el motivo.

Por fin llegó el tan ansiado día de la función de la Gran Diva Eleanor Baker toda la sociedad de Chicago no hablaba de otra cosa y la casa de los Andley no era la excepción, Candy había cambiado de opinión tres veces acerca de su atuendo, primero un vestido color lavanda, después un vestido color turquesa y por último había escogido un vestido color rojo sin hombros con un escote en forma de corazón con una cola en la parte de atrás que acentuaba sus curvas y le daba un lindo toque de color a su piel de alabastro, para completar el atuendo escogió unos lindos guantes blancos hasta los codos, una gargantilla regalo de Albert de diamantes y rubíes y unos aretes que hacían juego, Albert le había mandado una nota a Candy por la tarde para decirle que la vería en el teatro pues se le había hecho tarde con algunos asuntos de los bancos y necesitaba más tiempo para resolverlo así que le pidió a Archie que pasara por ella y él los alcanzaría en cuanto pudiera, a la rubia no le hizo gracia que su prometido se quedara a solas con su asistente pero pensó que debía confiar en él y no le quedó más remedio que irse al teatro con su primo y su amiga.

Al llegar a la gala fueron conducidos por el pasillo a sus asientos en uno de los palcos más exclusivos designados para la familia y amigos de la Diva se instalaron en silencio y Candy se sentó justo al frente del palco junto a una silla vacía designada para Albert y atrás de ella estaban Archie y Annie, Candy recordó cuando era la última vez que había estado en una obra de teatro en ese mismo lugar y supo de inmediato que había ido a ver a Terry en su primera obra, pensó que era muy raro que su madre y él comenzaron en Chicago sus carreras se le ocurrió entonces que compartían más que su amor por la actuación también el lugar donde comenzaron, mientras admiraba el estilo del teatro fue cuando vio del otro lado del teatro al joven actor clavando su mirada azul como si tratara de traspasar su alma en una sola mirada pero el encanto no duraría mucho.

Mientras tanto del otro lado del teatro unos ojos azules no perdían detalle de la hermosa rubia que parecía estar admirando la decoración, pero Terry estaba más interesado en admirar las bellísimas curvas dibujadas por el vestido que hacían a su corazón querer salirse de su pecho, maldecía a la modista por haber ideado aquel vestido que hacía que al respirar la muchacha el pecho pareciera salirse, lo ajustado que estaba en su cintura y para rematar como se acomodaba a su cadera que hacía que él la deseara más que nunca al recordar cuando la vio desde su vestidor completamente desnuda y preguntándose lo que se sentiría quitarle aquel vestido y acariciarla como siempre había deseado desde que la conoció en un barco en un fin de año, se preguntaba dónde estaría Albert y porque la había dejado sola, si fuera su prometida nunca la habría dejado ir sola a ningún lado porque su amor por ella era del tipo posesivo y no le gustaría perderse ninguna de sus sonrisas o admirarla justo como ahora solo que muy de cerca, en ese vestido rojo lucía aún más bella de lo que podía recordar "nunca podré dejar de amarte Candy aunque hayas decidido quedarte al lado de él", con cada respiro de la joven su corazón se detenía por el dolor que le causaba saberla ajena aunque aquella noche Terry no estaba solo, para hacer más soportable el inevitable encuentro con Candy decidió invitar a una de las actrices con las que a veces salía, la chica era una linda mujer de cabellos negros y ojos azules pero ante la belleza de Candy que Terrence tanto admiraba y nunca podía sacar de su cabeza cualquier mujer no era suficiente.

Candy comenzó a sentir un sonrojo muy extraño y una punzada en el pecho que le avisaba que Terry estaba cerca así que comenzó a pasear los ojos por los palcos y se encontró con aquella mirada azul penetrante que le miraba con una devoción y amor que ella nunca había sentido con nadie más, le sonrió con naturalidad pero observó que él no le correspondía pensando entonces que se había equivocado al leer el mensaje en sus ojos, mientras Terrence se llevaba la mano de la joven a su lado a los labios para darle un beso en la mano y retiraba su mirada de la rubia, ella sintió entonces un mareo al entender que el joven estaba acompañado y de nuevo el fantasma de los celos subieron desde su vientre hasta casi hacer explotar su corazón "cálmate Candy se dijo a si misma tú lo dejaste ir es natural que busque ser feliz como se lo pediste en tu última carta", aun así la joven ya no pudo disimular su disgusto pues mientras Terry tenía una compañera su prometido ya se había demorado bastante y ella comenzaba a sentirse muy incómoda con todo aquel asunto así que se juró no voltear más hacía donde estaba el joven pero la venció la curiosidad natural de conocer a su rival, desde donde ella estaba la chica le pareció bella y refinada en más de una ocasión observó como ella le susurraba algo a Terry en el oído y él se mostraba cariñoso y muy atento con la muchacha como si tuvieran una gran conexión, Candy sentía que le hervía la sangre y de cuando en cuando parecía que el corseé y el vestido le cortaban la respiración y solo había pasado la mitad de la función a la que no prestaba atención, entonces llego el intermedio y les dijo a sus acompañantes que necesitaba ir al tocador, por fortuna Annie no se había ofrecido para acompañarla así que ella corrió por los pasillos hasta encontrarse frente al espejo de uno de los lavamanos, sintió como su cuerpo se convulsionaba en un intento de dejar escapar sus sollozos hasta que sus lágrimas escaparon de sus bellos ojos porque de verdad estaba muriéndose por dentro al ver con qué facilidad Terrence la había cambiado por otra y aunque ella misma se lo pidió como podría fingir toda la noche sin que él o Albert notaran su incomodidad, decidió que si no llegaba pronto Bert se excusaría con sus amigos diciéndoles que algo le dolía en el cuerpo pero más bien ella reconocía que lo que le dolía muchísimo era su misma alma "maldito Terry te odio tanto como te amo ¿porque me haces pasar por esto? ¿no sabes cuánto me dueles?" su voz interior le respondió: ¿Qué pensaste que te esperaría eternamente tontita? Con lo guapo que es…capaz de enloquecer a cualquiera.

Para desgracia de Candy cuando más lágrimas salían de sus ojos entró en aquel lugar la acompañante de Terry que para colmo se le acercó para preguntarle si podía ayudarla en algo llevándola hasta un pequeño silloncito que había en la habitación y ofreciéndole un pañuelo para que secara sus lágrimas ella no podía responderle y la rubia trato de mentirle diciendo que solamente estaba sensible por la obra y porque todavía no llegaba su prometido como le prometió sin embargo aquella joven que conocía bien los sentimientos de una mujer pues además de sentirlos también eran parte de su trabajo diario al fingir emociones por lo que las observaba todo el tiempo, pudo apreciar la lucha interna de Candy entre el deber que confundía con amor y el verdadero amor que tenía por aquel joven actor y pensó: ella esta tan perdida por Terrence como él lo está por ella "que par de zoquetes y testarudos", entonces recordó una conversación que tuvo con Terry hacía como dos años si bien él parecía todo un galán con las mujeres y siempre tenía a su lado una chica diferente a pesar de estar casado y aunque Susana lo esperaba en casa siempre había en su mirada un aire de tristeza que para alguien que conocía de esos sentimientos no pasaban desapercibidos, después de un par de veces de salir con el joven ella se dio cuenta de cuál era el problema pues era una buena lectora de almas supo que Terry no amaba a su esposa y era muy infeliz siempre pensando en alguien más, al principio fue difícil que él siendo tan reservado le contara la historia pero ella le conto lo que intuía pues para ella era evidente y el muchacho en un intento desesperado por aliviar un poco del dolor que lo embargaba terminó sincerándose al darse cuenta que esta damita no era para nada como las demás pues parecía que podía confiar en ella sin ser juzgado le contó del amor que tenía por Candy desde que era un adolescente y como en un giro del destino la había perdido por cumplir con lo que él pensó era su deber pero desde que ella salió de su vida era como un interminable abismo en el que él se hundía cada segundo del día solamente saliendo a flote mientras estaba en el escenario porque ahí podía ser otro cualquiera y olvidar por un momento su desdicha, la rubia observaba a la joven perdida en sus cavilaciones y de ese modo le pareció que era una muchacha muy agradable pues sin conocerla le ofreció su apoyo hasta que se hubo calmado y tuvo la decencia de no preguntar más que lo que Candy quiso decirle.

-¿Ya te sientes mejor? le pregunto la chica a la rubia

-Oh si mucho mejor muchas gracias por tu ayuda(aunque me sentiría mejor si dejas a Terry pensó Candy)

-No tienes nada que agradecer a veces uno necesita desalojar lo que tiene atorado en el corazón (dijo la joven haciéndole un guiño)

-Si es verdad

-¿Qué te parece si te ayudo a volver a lucir bellísima para tu prometido? (o mejor dicho para Terrence, que suerte tienes amigo pensó ella)

Candy se levantó del silloncito dándose cuenta que se había despeinado un poco y el polvo desapareció de su cara y sus labios estaban pálidos así que decidió lavarse la cara y ponerse de nuevo polvo y cubrir sus labios con brillo para lucir despampanante de nuevo ya que siendo tan bonita no necesitaba mayores artificios, la joven actriz le ayudo a reacomodar su peinado que consistía en una cola de caballo y un listón que envolvía sus rizos imposiblemente largos una vez terminada la tarea Candy se observó en el espejo con beneplácito si bien no era una mujer vanidosa por primera vez se dio cuenta que poseía una belleza natural capaz de competir con aquella mujer a su lado pero entonces se recriminó "Deja ya de pensar en ella como tu rival porque tú estas comprometida y ella es una gran persona", una vez llegada esa conclusión Candy abrazó a la mujer dándole las gracias y saliendo de inmediato del tocador para dirigirse con renovadas fuerzas a su asiento, cuando llegó ya la esperaba Albert que lucía impecablemente vestido en un traje negro y se quedó perplejo ante la belleza de la rubia que si bien siempre le resultó excitante en esa noche lucía aún más bella y mucho más mujer la saludo con un beso en la mejilla y fue lo mejor porque la sangre de Terry estaba al punto de la ebullición desde que la vio regresar a su palco de repente parecía que la joven había madurado de repente para convertirse en una mujer segura y dueña de su sensualidad lo que lo trastorno de desesperación hasta que sintió en su hombro una mano que lo saco de sus cavilaciones.

-Hay Terry eres un imbécil esa mujercita te adora (dijo Caroline al tiempo que se sentaba a su lado pero no pensaba contarle lo de las lágrimas de Candy por él, porque eso solo lo haría caer en ese orgullo que ella sabía lo metía en problemas casi siempre)

-Pero como puedes decirme eso si ella está allá muy contenta con su prometido, se me hace que perdiste tu toque de lectora de almas( la reto Terry tratando de aligerar un poco lo pesado de su alma)

-Eso jamás…(ella acercó sus labios al oído de Terry sabiendo que la rubia los observaba) ella es igual de terca que tú no me sorprende que a pesar de estar tan enamorados uno del otro no estén juntos primero tú te casas con la simplona de Susana por creer que era tu deber y ahora ella siente lo mismo con ese joven que si bien es atractivo no podrá hacerla feliz porque su alma te pertenece

-Pero ella me ha dejado bien claro que no me quiere más en su vida

-Da gracias a Dios que me tienes a mi ahora para aconsejarte, porque de lo contrario seguirían ambos cometiendo errores imperdonables fue muy oportuno que viniera hoy contigo para conocerla, te voy a ayudar a recuperarla antes de lo que imaginas o dejo de llamarme Caroline

-Entonces te podre decir "entrometiche" como de verdad te llamas

-Ya veremos señor "seguridad fingida" quien le pone apodo a quien, solamente una cosa quiero que me jures: nunca vuelvas a dejarla ir

Terry ya no dijo nada solo asintió con la cabeza y se quedó pensando que sabía Caroline que él no adivinaba en el corazón de Candy porque para su amiga era evidente que ambos estaban perdidos el uno por el otro pero él no sabía cómo creer en sus palabras después de que esa última carta aún dolía en su pecho.

Comenzó la segunda parte de la obra y Candy se sentía un poco mejor tomada de la mano de Albert que le infundía seguridad aunque de cuando en cuando volteaba a ver a Terry para darse cuenta que él tomaba a su acompañante de la mano o le decía algo al oído sin pensar que estaban hablando de ella y un plan se estaba llevando a cabo para recuperarla para siempre, la joven sentía que el color se le subía a la cara de los celos que sentía y secretamente agradecía que el lugar estuviera en penumbra excepto por el escenario de lo contrario no sabría cómo explicar su rubor, aunque parecía serena pues los muchos años lejos de Terrence le habían servido para disimular a pesar de que de vez en cuando oía a alguno de sus conocidos hablar de él, pues siendo un actor tan importante siempre hablaban de él en las revistas y periódicos ella siempre decía no haber oído nada de él ni conocerlo y se libraba del problema aunque en su corazón la historia era diferente porque cada vez que veía su rostro adorado en alguna revista este siempre la traicionaba dando un vuelco aunque conociéndolo tan bien siempre notaba cierto aire de tristeza en el rostro del joven pero solía decirse que era solo su imaginación y un reflejo de sus propios sentimientos.

Antes de llegar el final de la obra que había sido la más larga que la joven recordaba debido a las emociones agolpándose en su pecho un valet le entregó una nota escrita por la misma Eleanor Baker.

Querida Candy:

Necesito hablar contigo de un asunto muy importante antes de regresar a New York podrías verme en mi hotel mañana a primera hora te invito a desayunar ya que como comprenderás esta noche está llena de emociones y no voy a salir hasta muy tarde ya que de aquí hay una recepción en mi honor a la que espero asistan tú y tus amigos por favor.

Te espero hija.

Eleanor Baker.

Candy abrió sus ojos de par en par al terminar de leer la nota sin entender porque la madre de Terry la llamaba hija como si fuera un pariente cercano a la actriz y aunque no pensaba asistir a la recepción ahora al leer la nota tenía que hacerlo pues no quería decepcionar a aquella dama que había sido tan amable con ella siempre, así que en cuanto termino la obra después de los aplausos de pie que le otorgó la audiencia y de recibir un enorme ramo de rosas rojas de las manos de su hijo Terry todos los invitados especiales se dirigieron a un salón reservado para la ocasión un valet los dirigió a su mesa desde donde podían apreciar la mesa principal que estaba conformada por Eleanor, Terry, Caroline, el representante de Eleanor el Sr. Manchester, Robert Hataway y algunos actores que eran amigos de la Diva.

Candy observó el trato de Terry hacia su madre que en aquella noche era cercano y cariñoso como solo hacía con las personas especiales para él, por otro lado la chica observó que daba tiernos besos a la joven a su lado lo que hacía que su sangre hirviera con un viejo y conocido ardor era el demonio de los celos por lo que tuvo que hacer acopio de toda la fuerza que le quedaba y cuando Albert le pidió bailar la rubia pensó era el momento perfecto para dejar de mirar al que la hacía perder la cabeza con aquellos terribles pensamientos de querer arrancarle la cabeza a su contrincante a pesar de que parecía una chica dulce pero para su desgracia el hecho de bailar con Albert fue la peor decisión porque Terry a su vez sacó a su madre y bailaban muy cerca de ellos, Candy podía ver en la cara del joven una pasividad que la exasperaba mientras ella sentía que el corazón se le quería salir a pesar de fingir sonreír, su espalda estaba tensa y para su prometido que la conocía tan bien no pasó desapercibido pensando que se sentía incomoda por la presencia de Terry por lo que le dijo al oído "quieres ir a sentarte" la joven solo asintió sin emitir sonido pero para su sorpresa cuando estaban por dejar la pista se les acercó otra pareja y Eleanor tomó la mano de Albert para bailar con él, mientras Candy y Terry quedaban frente a frente.

-Hola Candy me concedes esta pieza(le dijo Terry casi en un ruego a lo que la joven no pudo resistirse)

-Pero porque no bailas con la dama que vienes mejor

-Ha la notaste(dijo él dándose la divertida de su vida al comprobar los celos que eran muy mal disimulados por la dueña de su corazón), bueno por ahora solo estamos saliendo, pero quiero bailar con mi amiga preferida(no pensaste que ibas a escapar sin que te tuviera entre mis brazos aunque sea por un breve momento y disfrutar de tu aroma que me enerva y enloquece, pensó)

-Está bien Terry(dijo la rubia mirándolo a los ojos con un reproche en ellos por hacerla sentir de aquel modo)

El vals era una música lenta que era el pretexto perfecto para tomarla lo más cerca posible y sentir como su cercanía la alteraba y la hacía sentirse frágil ante su toque, en aquel momento perdida en el encantamiento del momento la joven podía sentirse en su hogar y olvidarse por un breve instante de su rival, su compromiso y como desaparecía el mundo a su alrededor sin que nada importara porque se sentía feliz, pero los sueños son frágiles y pronto la despertó una voz llamando a Terrence era ella la joven con que él estaba y de no haber aparecido Candy no habría sabido como dejar los brazos fuertes que entonces la sostenían, Terry por su parte un tanto reticente retiro su cabeza de su mejilla que estaba acariciando muy delicadamente permitiendo que la muchacha lo sedujera en aquel tipo de trance en el que entraban cada vez que estaban cerca, tomo a la rubia de la cintura dirigiéndose a donde estaba la chica que lo llamaba.

-Que pasa querida Caroline

-Creo que debemos ir ya por el regalo de tu madre ¿no crees?

-O si vamos, Candy por favor acompáñanos

-Si, si claro dijo Candy sin tener un pretexto para zafarse de semejante situación(en su mente resonaban solo dos palabras: "Querida Caroline" ¿Qué demonios significaba eso?)

El rubor cubriendo sus mejillas de nuevo por fortuna habían tenido que salir del salón y eso sofoco un poco su rabia pues hacía frio y Terry dejó de tomarla de la cintura, ofreciendo a ambas damas sus brazos para sostenerlas en ese momento llegaba un carruaje con un impresionante cuadro de la madre de Terry junto a él, el muchacho dio instrucciones de donde debían ponerlo para que nadie lo viera hasta el momento justo de dárselo a su madre entonces como recordando algo volvió por las dos damas a su espalda que se encontraban en la puerta principal ,he hizo algo muy arriesgado pero necesario para que Candy reaccionara como ellos querían despertando sus celos sin saber que toda la noche la habían estado consumiendo, tomó entre sus manos la cara de Caroline y le dio un beso fingido que casi hace que a la rubia se le salieran los ojos de las orbitas y si no hubiera estado agarrada firmemente a la puerta seguro se habría desmayado por creer que era un beso verdadero pues ambos eran muy buenos actores.

-Gracias querida Caroline por ayudarme con esto y también a ti Candy, pero soy un mal educado lo siento Candy no te he dicho el motivo real de que nos acompañaras afuera quiero que seas la primera en conocer a mi novia Caroline(dijo el joven notando como las manos de Candy se crispaban aunque admiro su valentía al fingir que todo estaba bien)

-Mucho gusto dijo extendiendo su mano y una sonrisa mal esbozada(su cuerpo tenso y un rubor en las mejillas, entonces se odio por haber caído tan fácilmente en las manos de Terry, para su fortuna Albert venía a su encuentro)

-Candy te he buscado por todos lados

-Lo siento estaba ayudando a Terry y a Caroline su novia con un regalo para Eleanor

-Es mi culpa(intervino Terry) yo quería presentarle a Caroline a Candy y ya que estas aquí te la presento también

-Mucho gusto(dijo extendiendo la mano y con una amplia sonrisa) William Albert Andley señorita es un placer(sobre todo porque me quitaste de encima a Terry)

-Regresemos al salón para que mi madre vea su regalo

Cada uno tomo el brazo de su pareja, Terry con Caroline y Candy con Albert una vez adentro el joven actor llamó a su madre y le mostro su retrato, Candy que observaba de cerca pudo notar que el pintor había puesto ese toque de nostalgia que siempre ella adivinaba en las fotos de las revistas en los ojos del joven, pero de nuevo se dijo que debía ser solo su imaginación ¿porque debía estar triste? si tenía todo lo que quería, una linda chica, éxito y el cariño de su madre que era tan importante para él, ¡no! solo debía ser su imaginación y el reflejo de sus sentimientos.

Una vez terminada la velada Candy y Albert llegaron a su casa que se encontraba en penumbras pues pasaban de las dos de la mañana ya que una vez que Terry le presento a Albert a su novia el rubio se relajó y quiso bailar una y otra vez con Candy, mientras los observaba un Terrence sumido en el más amargo de los dolores aunque lograba disimularlo muy bien poniendo su mejor cara de felicidad al bailar con Caroline o su madre, ambos subieron las escaleras en silencio y él le dio un beso prolongado a Candy de buenas noches antes de dirigirse a su habitación, pero para la rubia nunca llegó el sueño imaginando a Terrence en brazos de su nuevo amor y sabiendo de sobra que en unas horas vería a Eleanor, se preguntaba que quería decirle la que alguna vez considero su suegra, además comenzó a salir por sus lindos ojos de nuevo un mar de lágrimas que no tenía fin porque sabía que esta vez perdería a Terry irremediablemente por su cobardía de no darle al muchacho otra oportunidad a pesar de los ruegos de él por recuperarla terminó cansándose por lo que siendo tan orgulloso sin duda no le perdonaría su ceguera ante lo que sentía por él, sobre todo ahora que tenía a alguien más en su vida.

Candy lucía fatal al día siguiente cuando se levantó por lo que la mucama tuvo que ponerle unas compresas de manzanilla en los ojos hinchados por tanto llorar por lo que agradeció que Albert hubiera salido antes que ella aquella mañana, así que antes de salir a ver a Eleanor vestida con un lindo vestido de gasa Lila y un sombrero que combinaba en tonos lilas y morados con el que trato de disimular las ojeras que tenía bajo los hermosos ojos verde esmeralda de los que esa mañana el brillo había desaparecido sin embargo cuando Terry la vio llegar al hotel su corazón comenzó a correr como loco sobre todo porque solo podría verla de lejos si quería mostrar indiferencia y le había pedido a su madre que le mintiera diciendo que ya iba en camino a Nueva York, la chica subió al tercer piso donde se encontraba la madre de Terry a la que solo le basto mirar a Candy para comprender que estaba sufriendo a causa de un corazón herido, la señora Baker se encontraba en la terraza donde había pedido les sirvieran el desayuno, la joven se sentó justo enfrente de su anfitriona y como la mujer mayor no veía que Candy estuviera muy parlanchina esa mañana se decidió a hablar.

-Candy ha pasado mucho tiempo desde la última vez que nos vimos ¿no es cierto? Cuéntame cómo has estado hija que ha sido de ti

-Bueno señora he estado bien me he convertido en la jefe de enfermeras de un importante hospital en Chicago, me he comprometido con Albert y nos pensamos casar la próxima primavera

-Perdona que me entrometa pero ¿porque no luces feliz?

-¿Cómo dice? (los ojos abiertos como platos parecía que Eleanor podía leer su interior)

-Mira Candy Dios sabe que no me gusta entrometerme en la vida de los demás pero necesito decirte esto con urgencia creo que es un error que te cases con un hombre cuando amas a otro

-Pero… ¿porque dice eso?

-Porque solo una mujer puede comprender el corazón de otra mujer y después de lo que vi anoche sé que mi corazón no se equivoca tú sigues amando a mi hijo igual que él te ama a ti pero ahora sé que siendo tan testarudo como es va a casarse con esa nueva novia que ahora tiene me lo confesó anoche porque cree que tú ya no lo quieres

Candy sintió que le echaban un balde de agua fría y las lágrimas comenzaron a fluir libremente de nuevo, sin poder articular palabra porque si algo detestaba era volver a perder a Terrence por miedo después de haber podido recuperarlo y ser felices juntos como siempre lo soñaron, esta vez estaba convencida si él había tomado la decisión de casarse con Caroline era culpa suya y de nadie más, pero como podría hacer para que él la perdonara y como podría dejar a Albert que le había dado su corazón.

-Es que yo no puedo dejar a Albert(pudo al fin decir)

-Niña te das cuenta que estas cometiendo de nuevo el mismo error de dejar que los demás decidan por ti en lugar de luchar por tu felicidad

-Pero y si Terry de verdad me quiere porque tardo tan poco en olvidarme solo le bastaron unos meses para encontrar a otra persona

-Mi hijo es terriblemente obcecado y al sentir que tú ya no lo quieres seguramente pensó que se quedaría solo en aquella casa enorme que habita y lo demás solo puedo intuirlo probablemente pensó que era mejor tener a cualquiera de compañía en lugar de soportar el peso de la soledad, pero Candy si reflexionas un poco yo creo que deben hablar y decírselo todo para que puedan ser felices y se terminen entre ustedes las barreras

-Tengo miedo si él me rechaza y pierdo a Albert yo soy quien va a quedarse sola de nuevo

-¿No crees que vale la pena intentarlo en nombre del amor que se tienen? Mira Candy yo tuve una conversación parecida a esta con Terry cuando iba a casarse con Susana, desafortunadamente tuve razón porque de esa unión él solo consiguió volverse un buen marido ante la sociedad pues cuidaba de ella frente a todos, pero en la intimidad él se sentía vacío y sucio cada vez que tenía que cumplir con sus deberes maritales muchas veces me lo contó acaso piensas tú soportar lo mismo cumplir como esposa solo por obligación pero sin el amor y la pasión que es despertar junto al ser que se ama todos los días, ese es el motivo por el que yo no volví a tener a nadie después de Richard el padre de Terrence nadie despertó en mí aquellos sentimientos y antes de morir el Duque me mando una carta con mi hijo pidiéndome perdón por haberme abandonado para casarse con la mujer que le impusieron sus padres pero que nunca logro amar por eso conozco bien esta historia no permitas que se repita, reconcíliate con Terry y sean felices dejando atrás el pasado que ya no tiene remedio pero tengan un futuro brillante juntos

La joven rubia se quedó pensativa ante aquellas confesiones y si la señora Baker tenía razón valía la pena luchar por lo que uno ama más, si sería muy difícil dejar a Albert pero siendo la mujer independiente que era ahora debía tomar la decisión más importante en su vida y recordó cómo se sintió morir al ver a Terry dedicarle sus afectos a otra, ¿podría ella aún recuperarlo a pesar de haberlo herido?, también recordó los celos que sintió por Lorelay al sentirla tan cercana a Bert pero sin duda no fueron nada en comparación cuando observó a Terrence con Caroline fue mucho más doloroso y visceral al grado de que aunque la joven le cayó bien quería arrancarle la piel o aventarla de algún balcón para que no se acercara a él.

-Voy a pensarlo muy bien tengo mucho que meditar ¿sabe? No quiero herir a Albert pero tanto usted como mi amiga Annie tal vez tengan razón y no puedo casarme sin sentir ese fuego consumiéndome a cada segundo

-Solo te pido que no tardes mucho con lo impulsivo y loco que es mi Terry es capaz de casarse mañana mismo