Capitulo 7

Confesiones

A pesar de la promesa que le había hecho a Eleanor, Candy no pudo con el cargo de conciencia y se dijo a si misma que el pasado no tenía remedio y debía seguir adelante con sus planes pues Terrence no debía quererla tanto si ya tenía compañía además ellos tenían un pacto de silencio que nunca debieron romper esa fue la condición para seguir con sus vidas y si Terry lo rompió ella pensaba respetarlo por el bien de su amado Bert así que finalmente después de meditarlo durante algunos días Candy decidió renunciar a su trabajo ya que los preparativos de la boda le estaban absorbiendo demasiadas horas del día más de las que disponía al salir del hospital, le dio las gracias por todas sus atenciones al Dr. Martin y se dispuso a continuar con su vida hasta que dos días después mientras paseaba por la calle se detuvo en un puesto de periódicos donde vio una cara conocida no era otro que Terry abrazado de Caroline, entonces de nuevo aquel incendio de los pies a la cabeza que la consumía toda, de inmediato pasaron por su cabeza mil escusas para no hacer nada pero siguiendo un impulso compro aquella revista y se sentó en un pequeño restaurant a tomar un té sin dejar de ser seguida muy de cerca por un guardaespaldas como correspondía a la prometida de un magnate como lo era el Sr. Andley lo que a Candy le incomodaba sobremanera pues le gustaba su libertad, con manos temblorosas contemplo la noticia Terry y Caroline estaban comprometidos y la joven no pudo evitar soltar la revista y comenzaron a salir de sus hermosos ojos las más amargas lágrimas dándose cuenta que de nuevo perdería a Terry y esta vez era por su culpa por no aceptar los sentimientos que en verdad la embargaban por fin esto le dio el empujón que necesitaba y decidió que era urgente hablar con Albert aquella misma tarde pues aunque le iba a costar mucho romper el corazón de su querido amigo él era eso precisamente su "más querido amigo" pero por desgracia nunca pudo sentir nada parecido a lo que sintió y sentía por Terrence Grandchester, así que preparo su maleta y la dejó en casa de Annie para partir al encuentro de su destino aunque no estaba segura de llegar a tiempo aunque la publicación no daba detalles de la fecha exacta en que se casarían decía que muy pronto por lo que aquella nota en la revista le había disparado todos los dolores que creía dormidos ahora debía correr al encuentro con su amado Terry y sólo el destino sabía si llegaría a tiempo.

Una vez en la oficina de los Andley, Candy tuvo que esperar a Albert en su despacho por lo que le pareció una eternidad, cuando el rubio llegó la hermosa mujer estaba de pie frente a un gran ventanal que daba a la calle, aunque ella escucho el ruido de la perilla no volteó a ver pues su corazón estaba lleno de dolor por lo que tendría que hacerle a su protector y amigo pues debía decirle la verdad y lastimarlo, ella solamente volteó hasta que él le tomo de los hombros como siempre que la notaba triste.

-Hola querida ¿Qué pasa?

-Oh Albert (dijo volteando y dejando ver su hermoso rostro lleno de lágrimas)

-Candy estas asustándome ¿Qué es lo que sucede? (el rubio la llevo hasta un sofá para sentarse a su lado)

-Hay Albert lo siento tanto, pero no puedo más debo hacer algo que odio, pero es necesario para nuestro futuro (dijo refugiándose en los brazos de su amado amigo)

-Ven aquí es mejor que te sientes y te calmes nada que me digas puede ser tan grave vamos

Candy posó sus lindos ojos en el rubio y supo a ciencia cierta que él ya lo sabía no en vano habían compartido toda su vida juntos por lo que conocían el alma del otro como la propia.

-Albert necesito pedir tu perdón por no poder seguir adelante con nuestros planes la verdad es que sigo enamorada de él y aunque traté de olvidarlo ni el tiempo ni el hecho de que me rompió el corazón parecen haber podido sacarlo de aquí adentro, lo intente sin descanso ¿sabes? pero a pesar de todo la realidad es esta y no sabes cuánto lamento causarte dolor, tú has sido todo para mí pero nunca pude verte como mi compañero de vida y si todo el mundo merece un gran amor, tú más que nadie merece un amor inmenso y yo solo podría ofrecerte un amor a medias(la rubia ya no dijo más y siguió llorando amargamente)

Albert se levantó del sillón y se quedó un rato parado viendo la gente pasar en la calle mientras un llanto callado lo acompañaba, era verdad él lo supo siempre, pero tenía la intención de hacer que Candy olvidara el pasado y caminar juntos hacia el futuro, una vez que se calmó volteo a ver a Candy para liberarla de su compromiso.

-Querida Candy yo no puedo impedir que seas feliz eso es lo único que desde que te conocí en la colina de Pony cuando eras una chiquilla he buscado, si tú crees que él es tu felicidad por favor no dudes en buscarlo (dijo acercándose de nuevo a la rubia y dándole la mano para ayudarle a levantarse)

Albert tomo a Candy entre sus brazos como tantas otras veces, pero esta vez era diferente su abrazo era una despedida definitiva y así con la chica abrazada a su pecho le susurró al oído.

-Candy, Candy eres mucho más bonita cuando sonríes que cuando lloras, recuérdalo siempre, puedes volver aquí cuando quieras este amigo tuyo siempre estará aquí para ti solo te pido un favor dame tiempo para sanar mis heridas y dile a este idiota de Terry que si vuelve a lastimarte voy a estrangularlo con mis propias manos

-Yo…yo ni siquiera sé si él quiera volver a mí, pero sé que debo intentarlo los errores del pasado están repitiéndose y él se ha comprometido de nuevo…yo no estoy segura…debo intentarlo…es lo que sé

-Hay amor claro que volverá a ti de algún modo trate de hacerme el ciego, pero es evidente que a pesar de estar con esa chica él también te ama

Al decir esto Albert deshizo el abrazo y le dio a Candy un beso en la frente dejando a la rubia en soledad en el despacho para darle privacidad y permitirle calmarse, una vez que su corazón se sintió un poco mejor la rubia salió del despacho y dejo el anillo que Albert le había dado en el escritorio junto a una nota.

"Albert perdóname, siempre te querré"

Candy

De inmediato Candy se dirigió a casa de Annie y le contó todo lo que pasó con Albert, la morena se sorprendió al saber que el joven millonario no le reclamo ni le hizo una escena a Candy sin duda era un hombre extraordinario ella había pensado incluso acompañar a su amiga a la oficina de los Andley pero siendo la rubia tan obstinada lo único que ella pudo hacer fue rezar para que todo saliera bien, una vez que la joven se cambió de ropa por una más cómoda para el largo viaje a Nueva York Annie la acompañó a la estación diciéndole que pediría para que todo se aclarara entre Candy y Terry y por su felicidad así que ambas mujeres se despidieron y la rubia no pudo evitar la sensación de haber vivido antes esa angustia de llegar a los brazos de Terry y preguntándose qué haría si él la rechazaba sin embargo algo dentro le decía que él la esperaba.

Terry estaba tremendamente abrumado esa mañana debido a la publicación de su compromiso con Caroline, aunque confiaba en su amiga y en el plan que habían ideado no dejaba de estar inquieto y si aquello les salía mal y terminaba por lanzar definitivamente a su pecosa a los brazos de Albert entonces ¿qué? ¿podría el vivir con aquella angustia de saberla ajena? ahora comprendía perfectamente lo que Candy sintió cuando él la dejo por Susana y el sentimiento de culpa y dolor no lo dejaba ni un solo minuto la única cosa que podía hacer en tales circunstancias era esperar que todo le saliera bien y aunque no era un hombre creyente en aquel momento miro al cielo y pidió con todas sus fuerzas que si alguien lo escuchaba lo ayudara a corregir su vida porque a pesar de haber llegado a querer como una amiga a la que fue su esposa nunca logró amarla con esa fuerza que lo consumía desde que era un adolescente y ahora que era un hombre maduro comprendía que un amor como ese solo se da muy raras veces a unos pocos seres afortunados así que mientras hacía como que leía el periódico, trataba de desayunar aunque no había probado bocado y levantaba una plegaria pensaba que si ella llegaba a buscarlo él dedicaría el resto de sus días a hacerla feliz y borrar para siempre todos los malos recuerdos que la separaban de él y volvería a ganarse su corazón cada día.

Candy llegaba dos días después a New York con el alma en la mano y llena de dudas de si Terrence siendo tan orgulloso la admitiría de nuevo en su vida, tomo un taxi en la estación por fortuna la madre de Terry le dejó su dirección y la de su hijo por si ella reflexionaba y decidía seguir a su corazón así que no perdió más tiempo para llegar a casa del joven actor, como Candy no sabía si lo encontraría ahí le dijo al taxista que tal vez harían dos paradas ya que de no encontrarse Terry irían a casa de Eleanor, pudo admirar desde la ventana del taxi el lujoso vecindario donde estaba la casa de Terry asombrándose con el tamaño y el esplendor de las casas aunque al ver la nieve sobre los techos y la enorme avenida no pudo evitar evocar los recuerdos de la vez que estuvo con su amado en aquella ciudad en una situación similar solo que esta vez no iba a irse sin luchar por su amor después de todo ella no le debía nada a Caroline como le debía a Susana por haber salvado la vida de Terry de aquel accidente, por lo que ella tuvo que dejarle su amor y su corazón a esa Gusana(Ni modo le entraban celos y le daba por llamarla así), el taxista la saco de sus cavilaciones volviéndola a la realidad preguntándole si no iba a tocar, la muchacha se sonrojo y bajo del auto para tocar la puerta de una inmensa casa que tenía al frente un hermoso jardín muy bien cuidado y que le parecía conocido aunque no pudo decir porque si nunca estuvo ahí antes, la residencia era del estilo de la casa de Verano del duque en Escocia donde ella y Terry pasaron un verano hacía ya mucho tiempo, tenía enormes ventanales pero estaba todo oscuro adentro aunque las luces de afuera dejaban ver la majestuosidad de aquel lugar, Candy toco al fin el timbre con mano temblorosa y tratando de arreglar su cabello de algunos rizos rebeldes que se salieron de su cola de caballo durante el viaje, al abrirse la puerta estaba un hombre de unos cincuenta años, era el mayordomo de Terry y el encargado de manejar a la servidumbre de la casa de inmediato el hombre reconoció a la joven pues aunque ella no lo sabía existía en esa casa un retrato de una Candy más joven en un uniforme que el hombre había visto cientos de veces sobre el escritorio de su patrón, recordó cuando le pregunto al joven actor quien era ella, él sonrió y solamente dijo "la Sra. Grandchester" a pesar de estar casado con Susana en el departamento que entonces compartían ese retrato estaba encima del escritorio siempre, Terry nunca dejaba que Susy entrara a su estudio por ningún motivo y solamente el mayordomo y él conocían ese retrato, un día en un arranque de sinceridad probablemente movido por los sentimientos no expresados que llevaba cargando como una lápida en la espalda justo unos pocos meses antes que su esposa de entonces muriera el muchacho le contó a su mayordomo la tragedia que era su vida por desear a esa mujer de la foto desde la adolescencia y como se tuvieron que separar por el destino o porque como él mismo creía estaba maldito y el amor nunca sería para él, el hombre siendo más sabio y viejo le aconsejo que esperara y confiara tal vez algún día su sueño de llamar a esa linda señorita "Señora Grandchester" se volvería realidad así que al ver aquellos inconfundibles ojos verde esmeralda de inmediato comprendió porque la joven estaba ahí.

-Buenas noches Señor (dijo Candy visiblemente nerviosa), ¿se encuentra Terry aquí en este momento? Me gustaría hablar con él urgentemente. Perdón Terrence Grandchester.

-Buenas noches "Señora Grandchester" pase por favor la hemos estado esperando

Candy no entendió porque aquel hombre la llamaba así pero ya que el hombre le hizo una señal para que entrara ella lo siguió mientras le daba su abrigo, el hombre la condujo por un pasillo hasta el otro lado de la casa al despacho de su patrón donde sonaba una canción bien conocida por ella, era Terry tocando la armónica, sintió como su corazón daba un vuelco al escuchar aquella querida tonada la misma desde el colegio, el mayordomo toco la puerta y cuando se abrió el Sol salió para Terry al observar a su amada Candy de pie en el marco de la puerta, de pie frente a él la muchacha era la visión más hermosa que él hubiera visto aún en sus sueños, así con una falda hasta los tobillos de color azul marino una blusa de cuello alto de color blanco y el cabello recogido en una sencilla cola de caballo era la mujer que él amaba no necesitaba nada más en este mundo que su presencia.

Cuando la rubia se dio cuenta que Terrence estaba tocando la armónica que le dio en el colegio todos los sentimientos se le agolparon en el pecho y después de dos días en que casi no probo bocado durante el viaje por la angustiosa expectativa de no saber si Terry seguía amándola y que haría si él era quien la rechazaba ahora Candy no pudo más y se desmayó, el joven corrió a sostenerla y al cargarla supo que su corazón se sentía feliz por la cercanía de la chica que así desmayada lucía tan encantadora como siempre, la llevo a un sillón cercano donde la depositó y se quedó largo tiempo mirando como el solo hecho de observar su respiración lo hacía perder por completo la razón y querer quedarse junto a ella para siempre porque de hecho él estaba pegado a ella sin importar que la distancia física los separara, un rato después la chica despertó y se puso de pie de un salto, Terrence la detuvo y la volvió a sentar con gran cuidado.

-Terry…Terry yo no sé si tú…si puedes…si aún me amas…si yo puedo hacer algo por…recuperarte…ya sé que esta ella…pero quizá si lo intento… (Candy atropellaba las frases porque estaba llorando a borbotones)

-Candy necesitas calmarte porque no te entiendo

Terry la puso entre sus brazos y ella hundió su cara en su pecho dejando que sus lágrimas salieran libremente y oliendo el perfume a maderas que emanaba de ese hombre que la hacía sentirse tan frágil y tan fuerte al mismo tiempo, una vez que se calmó se separó del joven y logro mirarlo a los ojos, él atrapó su mirada con esos ojos azules que a Candy le gritaban cuanto la amaba, pero Candy tan perturbada como se encontraba no supo si aquello era real o solo producto de su imaginación.

-Lo siento Terry discúlpame, pero…o por Dios el Taxi ya debe haber esperado una eternidad

-Hay pecosa siempre tan distraída no te preocupes por eso ya le pagamos a ese buen hombre y pedí que subieran tu equipaje a una recamara

- ¿Una recamara?

-Sí, no te preocupes en esta casa hay muchas recamaras (le dijo sonriendo y con gesto pícaro en la cara)

-¡Terry! Ponte serio que necesito decirte algo importante

-Usted dirá mi bella dama

-Sé bien que te dije como un millón de veces que me casaría con Albert, que ya no podía creer en ti y que trataras de ser feliz, pero quiero retractarme porque me di cuenta al fin que yo no puedo vivir sin ti…tal vez si me dejas volver a ganarme tu corazón yo pueda recuperarte antes de que te cases con Caroline por favor Terry ¿puedes darme otra oportunidad? Sé que las palabras no bastan, pero estoy dispuesta a demostrarte cuanto te amo, cuanto te he amado desde siempre solo que fui muy ciega para darme cuenta

Terry permaneció en silencio sin dar crédito a lo que escuchaba y sintiendo una alegría enorme al saber que recuperaría para siempre a su adorada Candy, pero ella que no sabía que pensar creyó que él no hablaba porque ya no la quería y sintió como si cayera en un abismo, así que se levantó del sillón y se dirigió a la puerta para salir corriendo, pero unos brazos fuertes la retuvieron como antes tomándola por la cintura desde atrás.

- ¿A dónde cree que va "Señora Grandchester? (dijo Terry en tono posesivo y poniendo sus labios en su oído para que solo ella escuchara lo que iba a decirle) Mi amor, mi único amor como podría yo negarte algo si eres mi propia vida, no he vuelto a respirar hasta verte hoy parada en la entrada de este estudio, Candy…no ignoro los motivos que te orillaron a desconfiar de mí y comprendo porque tenías miedo de volver conmigo, pero para serte sincero yo iba a luchar hasta el último momento por ti hasta que recibí tu carta después que murió mi padre, entonces comprendí que era real el haberte perdido por mi estupidez en lugar de ofrecerle matrimonio a Susana debí ofrecerle ayudarla económicamente siempre y en todo pero debí luchar por nosotros, por nuestro amor que a pesar de tantas separaciones y tanto tiempo ha resistido todo

Las palabras de Terry se hundieron en los oídos de Candy y ella comprendió cuán tontos pueden ser los seres humanos que en lugar de aferrarse a la felicidad cuando la encuentran siempre hay un pretexto para dejarla escapar, la rubia volteó para mirar al joven a la cara y sin poder ya resistir la tentación él comenzó a besarla, primero como ella recordaba con timidez como cuando le dio aquel primer beso en Escocia pero de pronto él acortó aún más la distancia entre los dos y sus besos se volvieron apasionados y demandantes, ella ya no pudo pensar más solamente en la certeza que ese hombre que la besaba encendía en sus labios y en su cuerpo sensaciones nunca antes vividas si bien Albert besaba bien Terry la poseía con labios y manos y ella necesitaba estar aún más cerca de él como siempre lo soñó aunque se reprimía porque no era correcto pensar así pero si debía demostrarle al muchacho que hablaba en serio debía liberarse de sus inhibiciones.

Terry siguió la exploración en los labios de Candy descendiendo por su mejilla y más tarde por su cuello del que fue desabotonando la blusa que lo cubría, Candy nunca había pensado que los besos de Terry llegaran a enloquecerla de aquel modo, el la poseía con cada nuevo beso, de repente se dio cuenta que su blusa cayó al suelo pero a pesar de todo ella ya no podía pensar con claridad hasta que recordó que no traía corsee porque era más cómodo viajar sin estar tan apretada, pronto Terry tocaba con ávidas manos su prenda íntima subiendo y bajando al acariciar su torso ya casi desnudo de pronto le sorprendió que él se detuviera de tajo para susurrarle algo.

-Mi amor perdóname, pero deseo tanto que seas mi mujer que olvide que no puedo hacer esto sin que estemos casados, nunca voy a hacer algo que te lastime

-Terry creo que yo también me deje llevar así que no hay nada que perdonar

Acto seguido Terry levantó la blusa del suelo y se la puso de nuevo a Candy sorprendiéndole la madurez de la rubia, nunca pensó que ella entendiera la necesidad que él tenía de llenarse de ella y entonces supo por primera vez que era correspondido ella lo amaba tanto como antes y el deseo de él era también de ella, el joven beso la mano de la chica y la llevo a sentarse en el sillón entre sus piernas para seguir disfrutando de su mutuo calor, de pronto recordó que él debía hacer algo más así que se levantó con cuidado del sofá y acomodo a Candy de forma que estuviera sentada, se paró atrás de la joven y pudo ver lo que estaba buscando ahí en el cuello de la chica se encontraba la cadena que le dio con el anillo de compromiso en forma de corazón, lo tomo de su cuello y se arrodillo frente a ella para hablarle del modo más tierno que nunca había usado con nadie con esa voz profunda que la hacía desfallecer.

-Pequeña pecosa hace algunos meses te pedí que fueras mi esposa y si estas aquí espero que aceptes este anillo como prueba de mi amor por ti. ¿Candy mi amor te casarías conmigo?

A Candy se le llenaron los ojos de lágrimas y con la voz entrecortada por la emoción que esta vez no tenía que ocultar le contesto.

-Sí, sí Terry, Dios sabe que lo único que quiero es ser tu esposa y vivir a tu lado por siempre

Terry la levantó del sillón sosteniéndola entre sus brazos y la beso de nuevo como él solía hacerlo posesivamente haciéndole saber que era su mujer aunque aún no estuvieran casados y no la hubiera poseído por completo, de nuevo se dejaron llevar por el amor que sentían y cayeron en el sillón, Terry sobre Candy disfrutando de sus labios y su cuerpo pegado a él sintiendo cada curva y cada monte de la muchacha haciendo que ella emitiera pequeños gemidos, una vez más él tuvo que detenerse porque si bien deseaba con locura tomarla de una vez no podía manchar el amor que se tenían y si su unión ya era un hecho, él bien podría esperar para disfrutar sus derechos de esposo, la espera había sido muy larga pero ahora al fin ella no lo rechazaría más, así que él debía hacer las cosas bien.

Terrence llevó a Candy a su recamara y le dio un beso prolongado antes de dejarla sola.

-Pronto ya no nos separaremos más pecosa, dormiremos juntos todos los días

Candy solo se sonrojo al escuchar al joven y él juró que eso lo seducía más que cualquier señal de otra mujer experimentada con la que hubiera estado antes porque el sería el primero y el único hombre para Candice White desde ahora la Sra. Grandchester porque ella era su posesión más preciada y necesitaba que todo el mundo lo supiera, se fueron a dormir agotados por tantas emociones.

A la mañana siguiente la mucama despertó a la muchacha para ayudarle a vestirse después de bañarse, Candy no llevaba mucha ropa así que se puso un sencillo vestido a rayas verticales negro y blanco con un cuello cuadrado y de mangas hasta los codos y la falda hasta los tobillos con unos zapatos de raso negro y medias, el cabello se lo arreglo en una sencilla media cola para que lucieran los largos rizos y cuando estuvo lista alguien toco a la puerta, no era otro que Terry que viendo así a la rubia vestida con tanta sencillez a él le parecía la mujer más deseable del mundo pues no necesitaba grandes artificios para lucir bella y la beso en los labios delante de la mucama que sabiendo que el joven siempre gozaba de la compañía de muchas mujeres no le causó extrañeza aunque esa chica no parecía del tipo de las demás jóvenes con las que él llenaba sus noches nunca en esa casa pero los periódicos daban cuenta de sus amoríos, por eso Terrence antes de que la mucama saliera le presento con orgullo a su prometida, la mucama solo hizo una reverencia y salió de ahí después de todo sabía que el joven era un excéntrico y a ella no le importaba su vida privada si quería conservar su trabajo pensó.

Una vez en el comedor Candy se sorprendió gratamente pues Eleanor estaba ahí la chica corrió al encuentro de su suegra quien la abrazo en un tierno gesto maternal, cuando se separaron la señora Baker distinguió como su hijo se veía feliz y relajado cosa muy extraña en él y claro ella sabía perfectamente el motivo de esa felicidad por fin Candy estaba ahí y ya nunca se separarían al menos ella había rezado siempre porque esa unión se llevara a cabo, el desayuno transcurrió en un ambiente de paz y siempre que podía el joven le robaba un beso a la rubia a su lado haciéndola sonrojar pues no acostumbraba ser besada tan a menudo y menos delante de alguien.

-Y cuáles son sus planes (interrumpió el silencio Eleanor)

-Bueno madre primero que nada te mande llamar esta mañana tan temprano porque como bien sabes en cuanto se den cuenta de la presencia de Candy en esta casa surgirán los rumores mal intencionados de los periodistas así que pensé que mientras arreglamos lo de la boda podrías quedarte con nosotros porque no quiero que nadie señale a mi esposa, me gustaría que la acompañes de compras para que tenga todo lo que necesite para ahora y la Luna de miel (Terry le guiño el ojo a Candy y esta se puso como betabel)

-Bien me parece que son buenas decisiones, pero se están olvidando de algo que va a pasar con tu compromiso con Caroline…siento arruinar el momento, pero ya se publicó y seguramente la prensa armara un gran escándalo con esto

-Tienes razón, pero ya tengo todo planeado, en cuanto Candy y yo estemos casados diremos que debido a que mi esposa proviene de una familia muy tradicional había que pasar desapercibidos y por eso mentí sobre quien era mi verdadera prometida, al final será una buena charada y nadie saldrá lastimado

-Pero Terry (dijo Candy visiblemente molesta), como vas a explicárselo a Caroline ella es después de todo tu prometida

-No, no lo es pecosa ella vendrá para la cena, hay un par de cosas que ambos debemos decirte, pero por ahora solo te pido que confíes en mí ¿está bien?

-Bien (dijo la rubia no muy convencida y sintiéndose incomoda con la situación)

Una vez terminado el desayuno Terry le dio suficiente dinero a Candy para que comprara cuanto quisiera y les asigno a su chofer para ir de compras, le encargo a su madre que compraran el vestido de bodas pues en una semana pasara lo que pasara él y Candy se casarían, mientras ellas iban a comprar él usaría el tiempo para arreglar los asuntos en la iglesia y en el registro civil para que la boda se llevara a cabo en la misma casa que compartirían, tendría que avisar a algunos de sus conocidos para que fueran testigos y las vería de regreso a la hora de la cena.

Eleanor llevó a Candy a comprar primero el vestido de bodas que como toda mujer debía ser lo más importante, por fortuna y debido a la linda figura de la joven no tuvieron problema en encontrar uno que hiciera resaltar su belleza y sus curvas sin ser demasiado ostentoso ya que como la actriz misma admitió su nueva hija se vería bien incluso con un saco de papas, después la llevo a su boutique favorita a comprarse vestidos, algunos sombreros, ropa interior y todo lo que la joven necesitaba, la chica protestaba de vez en cuando pues pensaba que aquello era demasiado sobre todo porque Eleanor le compro algunas joyas también, pero la madre de Terry tenía ese poder de convencimiento el mismo que usaba el joven actor y Candy terminaba cediendo.

Una vez en la casa ambas mujeres ayudadas por dos mucamas acomodaron las compras en la habitación de Candy y ayudaron a Eleanor a acomodarse en una recamara cercana a la suya, más tarde volvieron a bajar al comedor donde las esperaba un ansioso novio sobre todo porque no sabía cómo reaccionaría la rubia a las confesiones que estaba por hacerle, pero sabiendo que la chica tenía un corazón enamorado y muy noble esperaba pudiera perdonarlo, esta era la prueba de fuego para él, la confesión de porqué fingió comprometerse con Caroline.

Caro se encontraba ya en la casa y para tratar de hacer menos desagradable el encuentro le pidió a su amiga los esperara en el despacho, una vez que Candy bajo la llevó al despacho y aunque a Candy no le hizo mucha gracia ver a la que creía su rival en aquel lugar haciendo acopio de fortaleza y de todos los años que había aprendido a fingirse feliz aunque por dentro estuviera destrozada le dio una gran sonrisa a la morena y la saludo cordialmente los tres tomaron asiento y las jóvenes comenzaron a tomar el té que les habían servido, como ninguno de los tres se decidía a hablar Terry tuvo que ser el primero en romper la tensa atmosfera.

-Candy antes de que escuches lo que tenemos que decirte debo recordarte que tú lo eres todo para mí y que en los meses anteriores te juré que haría todo por recuperarte

La rubia solo asintió pues sentía un nudo en la garganta por lo que el joven continuo.

-Caroline ha sido mi amiga más cercana desde hace mucho tiempo incluso cuando Susana estaba viva, no ignoras ya el infierno en que se convirtió mi vida al vivir con una mujer a la que nunca pude amar, en aquel tiempo que ahora es para mí un recuerdo muy amargo yo trataba con desesperación de olvidarme de ti al punto de buscar la compañía de otras damas pero mi amiga aquí presente fue la única que pudo entender la locura que era mi vida y siendo una persona que puede leer el alma y los sentimientos de los demás supo que yo estaba infelizmente casado y que mi corazón se había ido con alguien más, así que nos hicimos amigos y después de tratar en vano de ocultarle lo que ella pareció leer en mi rostro y alma un día que estaba muy dolido por la enfermedad de Susana, por no haberla hecho feliz como te prometí y por no tenerte a mi lado tuve que confesarle al fin la farsa que era mi vida, que amaba a una mujer que deje ir por estúpido sabiendo que ella era la única que tenía mi corazón en sus manos y el porqué no me sentía digno de recuperarte algún día

-Déjame continuar Terry (dijo la joven conmovida al recordar aquellos días), así es Candy yo entendía que él no era un mal hombre que buscaba la compañía de otras mujeres sólo por diversión si no porque trataba de llenar un vacío que había en su alma una parte de él estaba perdida para siempre y cuando me contó la historia de porque se separaron y como fue que se casó con Susana por agradecimiento amándote a ti, mi corazón sintió un gran pesar no niego que al principio lo que quería era conquistarlo pero al pasar del tiempo me di cuenta que su corazón solo podría ser ocupado por ti porque de hecho te pertenecía todo él, le prometí que si algún día había una mínima posibilidad de que estuvieran juntos y yo podía hacer algo para que te recuperara no dudaría en ayudarlo

Candy tenía los ojos como platos no podía creer que Terry se hubiera abierto con alguien de aquel modo y entendió lo difícil que fue para Caroline ganarse su confianza pues siendo el hombre reservado que era desde la adolescencia solo ella había podido conocerlo como si fuera transparente, le sorprendió saber cuánto dolor les había causado una mala decisión a ambos y agradeció el que aquella joven estuviera para él cuando ella no podía estar presente, continúo callada y siguió escuchándolos.

-Para entonces Susana enfermo del corazón y ya no pude hacer nada por ella excepto estar a su lado y de no haber sido por Caro me hubiera muerto con ella, porque creía que me habías olvidado y mi vida perdería el sentido, al menos Susana era un aliciente en tratar de cumplir la promesa que te hice de cuidarla aunque yo quería escribirte para que estuvieras conmigo no podía ser egoísta para que me ayudaras a superar la partida de mi esposa que si bien nunca me inspiro amor llegue a sentir por ella algo parecido a un sentimiento fraterno, sabía perfectamente que teniendo ese noble corazón hubieras venido a consolarme aún en contra de tus instintos de supervivencia

-Entonces una vez terminado el luto y todo eso le insistí para que te buscara y te envío esa carta mil años después ya conoces a Terry es muy testarudo y tuve que pelear mucho para hacerlo reaccionar de buscar su felicidad, total si lo rechazabas al menos siempre tendría el valor de decirse a sí mismo "lo intente" y no quedarse con la expectativa de "si hubiera", por desgracia tú le respondiste de forma negativa como él pensaba así que de nuevo tuve que darle un apretón de tuercas y decirle que lo intentara de manera más decidida y no solo con una simple carta

-Es verdad Candy si Caroline no me hubiera fastidiado todos los días yo no habría insistido y ahora no estaríamos planeando nuestra boda, así que cuando a pesar de haberte entregado un anillo de compromiso y recibir aquella carta donde me decías que "tú y Albert lamentaban mi perdida" tuve que usar el último recurso que me quedaba pues yo sabía que aún me amabas, tuve que encender tus celos aunque no estaba seguro de que funcionara y por eso hicimos todo este teatro del compromiso entre ella y yo

Candy se levantó del sillón donde se encontraba pensando en lo mucho que Terry la amaba hasta el punto de arriesgarse a perderla con tal de hacerle ver su error al querer unir su vida a alguien por agradecimiento justo como él hizo antes, tomó al joven de la mejilla y le dio un beso en los labios, para después dirigirse a Caroline.

-Querida Caroline ahora sé bien porque mi amado te llama así, te agradezco infinitamente que nos hayas ayudado a estar de nuevo juntos y para serte sincera eres una gran actriz creí que eras una mujer completamente enamorada de mi Terry y te odié mucho a pesar de haberme ayudado a componerme en el baño

Terrence le lanzó una mirada de sospecha a Caroline mientras Candy continuaba hablando.

-Si mi amor cuando te vi con ella corrí a llorar al baño porque sentí que me desgarraba por dentro y ella muy amablemente me ayudo a calmarme, me presto su pañuelo y hasta me ayudo a peinarme para regresar a mi palco ¿no te lo dijo?

-Ya sabes cómo es Terry… Candy yo no quise que él se envaneciera al darse cuenta que tenía razón y que a pesar de lo que tus labios le decían, la verdad era y es que ustedes dos se aman y deben estar juntos para siempre por eso lo obligue a seguir luchando por ti porque su historia me pareció de las más hermosas y si el destino les da una última oportunidad de estar juntos que Dios así lo quiera porque su amor está escrito en las estrellas y nadie debe interponerse más

Candy ya no podía ocultar sus lágrimas al escuchar aquellas palabras de una desconocida para ella y se refugió en su amado y él la acuno en sus brazos que para ella eran su hogar y lo único que la hacía sentir completa.

-Gracias Caroline de ahora en adelante te pido seas mi amiga también y ya que no conozco a nadie más aquí ¿te gustaría ser mi dama de honor y testigo en nuestra boda?

-Pero claro que sí pecosa (uso el apodo que le había dado Terry con el mismo cariño y le pareció que aquella joven era una especie de ángel)

Los tres siguieron charlando un rato más sobre temas más agradables y haciendo planes para la boda, salieron al comedor donde ya estaba la mesa puesta y Eleanor ya los esperaba, entre todos armaron los últimos detalles del enlace, una vez que Caroline se fue y Eleanor subió a su habitación sólo Terry y Candy se quedaron en el despacho mientras este leía algunos poemas a la rubia recostado en su regazo, ella le acariciaba el cabello y lo besaba en la mejilla o en los labios, una vez que comenzaron a sentir sueño se encaminaron a la recamara de Candy y él le dio un prolongado y apasionado beso de buenas noches.

Al día siguiente siguieron los arreglos y la casa comenzó a llenarse de reporteros que se enteraron de la presencia de Candy y Eleanor en la mansión del joven actor, lo que hacía enfurecer a Terry porque tendría que ocultar a Candy y seguir fingiendo ser el prometido de Caroline hasta que la boda estuviera consumada, por lo que Candy solo podía salir con Caroline o con Eleanor, lo único bueno es que la semana paso rápido y por fin llegó la última noche antes de la boda pasaron todo el día entrando y saliendo para dar los últimos toques y al llegar la noche tal vez por estar tan emocionados ni Candy ni Terry podían dormir, ella se paró en la ventana viendo la Luna en el cielo cuando oyó que la perilla de su habitación giraba.

-Pecas que haces ahí deberías estar dormida

-Y tu deberías estar en tu habitación

-No puedo dormir y pensé que si te observaba dormir y asegurarme que no te esfumarías como en mis pesadillas podría dormir, pero ya que ambos estamos aquí ¿qué te parece si tratamos de dormir juntos?

-Pero Terry si solo faltan algunas horas para casarnos no podemos esperar (dijo Candy sonrojándose como un betabel)

-No te hagas ilusiones eso que pensaste sólo pasará hasta nuestra Luna de miel (dijo el joven soltando una carcajada), yo sólo hable de dormir juntos y hacernos compañía hasta que tengamos que estar listos anda ¿sí? Por favor quiero asegurarme que no saldrás corriendo además es una noche muy fría prometo portarme como un caballero y solo abrazarte como tantas otras veces (dijo levantando su mano derecha como promesa)

-No estoy muy segura, pero creo que yo también quiero asegurarme que esto no es un sueño

Entonces Terry destendió la cama para que Candy se acostara y la tapó antes de meterse él en el otro lado de la cama una vez ahí la tomo entre sus brazos y antes de que se dieran cuenta estaban ambos abrazados y dormidos de la forma más comprometedora posible a la mañana siguiente ni siquiera oyeron cuando entro Eleanor en la habitación para ayudar a su nuera a arreglarse así que los observo un momento dándose cuenta de que ambos estaban ciertamente en brazos del otro y dormían tan tranquilos que le dio pena despertarlos así que espero un poco más para ver si ellos despertaban al fin todavía era temprano.

Una hora más tarde Candy se levantó con reticencia de la cama pues nunca había dormido tan bien y como lo imagino dormir en brazos de Terry era una experiencia fuera de este mundo nunca se sintió tan protegida y segura antes, le dio un beso a Terrence en los labios para despertarlo pues se les haría tarde y este se levantó regalándole la más hermosa de las sonrisas, después de acariciarse algunos minutos el joven se fue a su recamara a vestirse.

-Candy estaré ansioso esperándote en el altar

-Si pues yo seré la que vaya temblando nerviosa y vestida de blanco

Terry se regresó a darle otro beso y pensó que era el hombre más afortunado del mundo y que por fin acabarían sus noches de soledad e insomnio y esa bellísima mujer que había llenado sus pensamientos desde que la conoció una noche de neblina en año nuevo en un barco donde él se sentía el más desgraciado de los mortales por fin pasaría todos sus días y noches con él.