Capitulo 8
Las promesas
Mientras Terry se cambiaba recordó la última conversación que había tenido con su padre, al llegar a Inglaterra en el palacio que el duque compartía con su madrastra Terry se dirigió a la recamara de su padre, ese hombre antes arrogante y lleno de orgullo ahora parecía un niño pequeño cobijado hasta el pecho y lleno de tubos por todos lados así como un respirador artificial que hacía menos difícil su precaria condición y una enfermera que no se separaba de su lado, al ver a su padre en esas condiciones el joven no pudo dejar de pensar que el fin para el duque estaba cerca y comprendió porque quería verlo con tanta urgencia, el hombre hizo un ademán para que lo sentaran ligeramente en la cama y poder ver y hablar con su hijo por última vez.
-Gracias por venir hijo (dijo con voz temblorosa y débil), te mande llamar, aunque sé que no merezco que estés aquí porque hay ciertas cosas que quiero que sepas antes de partir
-Usted dirá Señor (Terry respondió sin poder ocultar su disgusto por estar ahí, aunque sentía que su padre se encontrara en aquella situación)
-Siéntate por favor es largo lo que tenemos que discutir y no tengo mucho tiempo
-Está bien
-Hijo sé bien que me gané tu rencor a pulso pues te abandoné a tu suerte y nunca te defendí de la duquesa con la que me casé amando a tu madre, todo debido a mis obligaciones como duque, no pude demostrarte mi cariño y al ver que te había arrebatado de los brazos de tu madre solamente para hacerte sufrir no podía ni siquiera mirarte por eso te mande al colegio lejos de mí, mis errores fueron grandes y quiero pedir tu perdón antes de irme de este mundo, sé bien que las palabras nunca podrán compensarte por la soledad y el daño que te hice, pero al menos me queda el consuelo de que encontraste el amor y espero seas feliz
Terrence abrió los ojos como platos sin entender a qué se refería su padre con que había encontrado el amor, porque la mujer que amaba estaba por casarse con otro.
-No entiendo a que se refiere señor, el amor nunca me ha sonreído
-Peeerrrrooo yo pensé que ya te habías casado creo que con una chica que es actriz como tú
-No señor ella murió hace casi dos años
-Lo lamento yo leí sobre tu compromiso y supuse que estarías casado, aunque no entiendo porque ibas a casarte con ella si querías tanto a aquella chiquilla del colegio San Pablo me parecía que ustedes tenían un amor como el que tu madre y yo compartimos, ¿cuál era el nombre?, ¿acaso nunca la volviste a ver?
-Para mi desgracia señor cometí los mismos errores que usted si me permite decirlo, yo le pedí matrimonio a Susana porque ella me salvó de morir aplastado por unas luces y tuve que renunciar al amor que siento por Candy
-Pero si tu prometida que era el impedimento para estar junto a ella murió ¿qué esperas para ir a buscarla?, no cometas las mismas estupideces que yo, no seas orgulloso pídele perdón y has lo que sea para que regrese a tu lado, sabes yo la conocí cuando te fuiste a América y me sorprendió mucho que a pesar de ser tan joven tuviera una visión tan profunda del mundo, yo estaba en el colegio para saber si alguien tenía información de dónde podría encontrarte para obligarte a volver y ella me dio una gran lección al decirme que si de verdad te quería era hora de comenzar a respetar tus decisiones por eso ya no te mande traer y te deje seguir tu camino, pensé que ella y tú algún día estarían juntos
-Si eso pensaba y quería yo también pero el destino me la quito de las manos y tome las decisiones inadecuadas, ahora es tarde ella va a casarse con otro y me temo que es mucho mejor hombre que yo, siempre la ha cuidado y ha estado para ella
-No seas tonto Terrence, mil hombres serán mejores que tú, pero solo existe un amor profundo como el que veo en tus ojos cuando hablas de ella, lucha aún no es tarde, no está casada todavía, no permitas que te olvide, róbatela si es necesario, pero no la dejes ir si de verdad la amas tanto como dices
Con estas últimas palabras y debido al esfuerzo le dio un ataque de asma y ya no pudieron continuar hablando hasta el día siguiente en que le comentó que le dejaría una considerable parte de su fortuna, debido a que su madrastra no estaba de acuerdo el padre de Terry tomo sus precauciones poniendo esas propiedades y dinero a nombre del muchacho para que la duquesa no pudiera reclamar nada, el título de Duque se quedaría con él porque era su hijo mayor y debía reconocerlo finalmente ante la sociedad aunque sólo sería de nombre porque Terrence no tenía intenciones de trabajar en el parlamento y dejar Estados Unidos mucho menos ahora que había vuelto a ver a Candy, a su hijo mayor con la duquesa le heredó el título de Gran duque(título que heredó de su abuelo) y él sí lo sustituiría en el parlamento, le pidió perdón al muchacho y le hizo prometerle que lucharía por su felicidad, por último le entrego una carta para Eleanor y le dijo que ella fue la única mujer a la que había amado por lo que nunca se repuso de la perdida.
De repente el ruido de la puerta lo saco de sus pensamientos era su madre para pedirle que se apresurara, pero Terry pensó que necesitaba saber que decía aquella carta que el duque le dirigió a su madre así que le pidió le contara.
-Madre necesito pedirte algo sé que no es el mejor momento, pero quiero preguntar si leíste la carta que te envío mi padre al morir
-El rostro de Eleanor se transformó por el dolor y se dirigió a la ventana mientras una lágrima rodaba por su mejilla - Sí hijo la leí, Richard me pedía perdón por un montón de cosas y me decía que siempre me amó, que se arrepentía de haberme dejado ir y también me decía que te ayudara a recuperar el amor de Candy para que nuestra historia no se repitiera, por eso insistí tanto con ella para que te diera otra oportunidad y estoy muy feliz de que al fin estarán juntos aunque lo de hoy será un mero trámite
- ¿Un trámite? ¿De qué hablas?
-Bueno hijo los vi juntos por la mañana, pero ya sabes que no soy una mujer anticuada y en realidad si tienen tanta intimidad no es raro ya que ustedes dos están hechos el uno para el otro y las demostraciones de amor no pueden esperar
-Madre…no es lo que imaginas simplemente Candy y yo no podíamos dormir y decidimos hacernos compañía, yo nunca voy a cometer más errores con ella, mi amor por ella es lo único bueno y puro que tengo así que esperaré que sea mi esposa para que se convierta en mi mujer
-Hay Terrence eso me parece lo más correcto y perdona por haber pensado mal, bueno vámonos ya es hora o la novia va a llegar antes que tú
El salón de la casa estaba adornado con rosas rojas y alcatraces a lo largo del pasillo en el techo colgaba una araña de cristal cortado y la alfombra azul rey le daba un toque de elegancia al lugar, en el fondo del pasillo se había instalado una mesa que haría el papel de altar y serviría para firmar las actas ya que además de la boda religiosa y civil también Candy se convertiría en duquesa en aquel día.
Una muy nerviosa novia terminaba de arreglarse en la parte de arriba de la casa, Caroline se había ofrecido para ayudarla en todo lo que pudiera así que entre la mucama y ella habían peinado en una media coleta de lado a Candy dejando algunos coquetos ricitos que caían de las sienes de la joven a sus mejillas, en la parte de arriba habían puesto una tiara de diamantes y zafiros regalo de Eleanor que coronaba un velo que le llegaba hasta la cintura en suaves ondas y por la parte de enfrente le rozaba los hombros, el vestido tenía unos discretos tirantes dejando al descubierto los hombros y en la parte del pecho un drapeado que revelaba con suavidad los pechos de la rubia, el corte era tipo princesa y remataba con una falda redonda de tul y seda que hacía lucir a Candy como un hada, los aretes eran discretos zafiros y para completar el atuendo la joven llevaba un ramo de rosas blancas, una vez que estuvo discretamente maquillada con un poco de polvo y un tono rosa en sus labios la mucama y Caroline se quedaron sorprendidas con la belleza de aquella mujer que ignorando lo que poseía no era ni engreída ni vanidosa.
Mientras tanto un novio muy nervioso al que le parecía que había pasado demasiado tiempo por fin tenía ante sí la a la mujer que amaba envuelta en aquel vestido que lo dejo sin aliento, Terry sabía que Candy era hermosa, sin embargo, al contemplarla así vestida de blanco le parecía una visión de otro mundo como si estuviera soñando, no podía creer su fortuna y que pronto estaría unido a ella como siempre lo deseo desde que la conoció, estaba dispuesto a hacerla feliz por siempre.
Terry estaba vestido en un frac negro impecable se hizo una coleta con su largo cabello castaño y parecía un verdadero príncipe al mirarlo Candy que era escoltada por Robert Hathaway hasta el altar la chica perdió el aliento al contemplar a su amado tan guapo y después de recordar la noche anterior en que había dormido entre sus musculosos brazos y su pecho firme que la sostenía mientras la hacía sentirse protegida y pequeña a la vez, Candy se preguntaba cómo era posible que él nunca se hubiera fijado en nadie más y agradecía al cielo ser la poseedora de aquel apasionado corazón que solo guardaba sentimientos por ella.
La ceremonia de la boda fue tradicional se hicieron las promesas acostumbradas solamente agregaron a los votos la promesa de amarse en esta y la otra vida, por ultimo firmaron los papeles que convertían a Candy en duquesa y de este modo quedaron unidos para siempre, la fiesta duro un poco más de cuatro horas tiempo en que Terry solo dejo bailar a su esposa por un par de canciones con Robert ya que él la retuvo entre sus brazos todo el tiempo, lo que Candy no entendía era porque Terry parecía estar muy interesado en el drapeado del vestido ya que bajaba la mirada constantemente.
Una vez que todos se retiraron de la casa de los Grandchester y la servidumbre se fue a la casa contigua en la que vivían dejando solos a los esposos en la mansión, Terry le pidió a Candy que siguieran bailando un rato más pero esta vez de un modo lento para poder aspirar el aroma de la muchacha que lo embriagaba, la tomo de la cintura y hundió su cara entre los largos rizos de la joven mientras con sus manos acariciaba su torso, por fin la naturaleza lo venció y busco la boca seductora de su esposa para poseerla con sus besos justo como tantas veces lo había soñado, después la cargo entre sus brazos y la subió por las escaleras hasta que llegaron a la recamara de Terry en la que la chica nunca había estado, era la más grande de la residencia.
Una vez en la que sería su recamara, Candy observo una gran cama con un dosel blanco, su esposo la bajo a la alfombra para que observara que en el piso habían colocado pétalos de rosa formando un camino directo a la cama que compartirían, el joven la siguió muy de cerca tomando su mano y solo hasta ese momento la rubia se puso verdaderamente nerviosa pensando en que sería su primera vez por lo que volteo a ver a Terrence para encontrarse con una mirada llena de amor y deseo, el joven la tomo como tantas otras veces entre sus brazos acariciando sus cabellos, luego puso las manos en su cintura después simplemente puso la cabeza de la chica en su pecho para que la chica escuchara que los latidos de su corazón eran tan nerviosos como los de ella, Candy levantó la cara y busco los labios del joven para darse valor, él entendió el mensaje de inmediato y la beso de nuevo con renovada pasión, entonces comenzó la exploración sobre su cuello y sobre aquellos hombros que estuvo admirando durante todo el tiempo que bailaron, comenzó a desabrochar el vestido desde la espalda dejando al descubierto el corpiño de Candy, lo que lo hizo sentirse agradecido por no tener que quitar aquel odioso corsee que ella a veces usaba y admirando que la figura de la chica era natural como ya había contemplado desde lejos el día que estuvo en su recamara antes de entregarle el anillo de compromiso.
Candy por su parte al darse cuenta de que Terry ya había quitado la mitad del vestido que ahora caía en su cadera y sintiendo los avances de su esposo sobre su cuerpo pensó que Annie tenía razón ella nunca habría podido estar de ese modo tan íntimo con otro hombre porque al mismo tiempo que Terry la seducía ella iba entregándose a los avances de él en caricias cada vez más íntimas, cuando ya solo tenía su corpiño y antes de que él descubriera su pecho el joven la tomo de la cara para que lo viera directo a los ojos sacándola de sus pensamientos seduciéndola con la mirada, la joven supo que él estaba al mismo tiempo desvistiéndola y memorizando su cuerpo pues mientras deslizaba el vestido sus manos tocaban cada centímetro de su figura delineando cada curva, cada monte y aún los lugares que ella creyó prohibidos.
-Candy eres más hermosa que ninguna otra mujer en este mundo no sabes las veces que soñé contigo, lo mucho que te deseo mi amor porque debo decirte que, así como te amo también quiero que seas mía y solamente mía
-Terry yo he sido tuya siempre y de nadie más a pesar del tiempo y la distancia
El joven ya no dijo nada más aunque unos celos irracionales comenzaron a trepar por su corazón porque pensó en cuando estuvo comprometida con Albert y si ella realmente no se había enamorado de su protector, sin embargo desechó la idea de inmediato viendo como el rostro de la rubia se transformaba con cada caricia que él le prodigaba, luego le puso las manos a Candy en su camisa que era lo único que cubría su torso pues el saco y la corbata se habían quedado en algún lugar del salón, ella comenzó de inmediato a desabrochar con manos temblorosas la camisa de su amado y al tenerlo frente de ella pudo por fin admirar el cuerpo del joven, el bien definido y atlético pecho, los anchos hombros y los musculosos brazos que ya había sentido la noche anterior que la aprisionaban y la hacían sentir un calor subiendo por cada poro de su piel llenado el aire con aroma de maderas que era la loción que él usaba.
Terrence termino de desabrochar el vestido haciendo que cayera en la alfombra y dándose el lujo de admirar a Candy únicamente con su ropa interior, se deleitó con cada curva de la rubia, admiró ese cabello que caía en locas espirales por su espalda dándose cuenta de que esa dama frente a él había madurado mucho mejor de lo que él creía haber visto desde lejos, era sin duda alguna una mujer para robar el aliento y enloquecer a cualquiera, noto que la joven se sonrojaba y eso lo seducía todavía más porque entonces se dio cuenta que él sería el primero y el último amante de aquella magnifica doncella que él deseaba desde que estaban en el colegio solo que en aquel tiempo eran demasiado jóvenes para dejarse arrastrar por la pasión, así que una vez más comenzó la exploración por el cuerpo de su esposa haciendo que Candy emitiera pequeños gemidos que lo encendían de un modo nunca antes pensado, una vez que se deshizo de su pantalón él la llevo a la cama cayendo suavemente en el lecho donde exploro con sus manos y labios cada rincón de la joven.
Candy estaba impresionada con su reacción ante el asalto a su intimidad si bien no ignoraba lo que sucedería esa noche en los brazos de su esposo lo que cualquiera le pudiera haber dicho era nada comparado con todas las sensaciones que parecían explotar dentro de ella con cada nueva caricia que Terry le procuraba, cuando se dio cuenta que él estaba ya quitándole el corpiño para dejar expuestos sus pechos creyó que se moriría de vergüenza sobre todo porque él pareció quedarse por un momento casi eterno observando sus senos.
Terry no podía creer que los pechos de su pecosa fueran tan voluptuosos la piel extremadamente blanca, los pezones como rosas y al tomarlos coincidían con el tamaño de sus manos que por fin podían tocarlos sin que nada lo impidiera, beso cada uno hasta saciarse de su sabor haciendo que la mujer entre sus brazos se estremeciera por el contacto de sus labios y manos sobre su busto, él escuchaba cada uno de los gemidos de su amada y esto lo hacía comprender que esta vez él estaba haciendo el amor por primera vez porque no quería apresurar el momento de tomarla y hacerla su mujer sino que estaba explorando cada uno de los rincones de ella encontrando los lugares que encendían su pasión pues la joven debajo de él se pegaba a su piel y lo acariciaba como nunca antes nadie lo hizo, aunque no son buenas las comparaciones el joven no pudo evitar recordar cuando tomo a Susana después de casarse con ella lo que sucedió entre ellos más bien fue algo vergonzoso y dejo a Terry con una sensación de gran vacío pero con su pecosa él podía tocar el cielo.
Aunque Candy no sabía bien lo que hacía estaba explorando el cuerpo de Terry tanto como él hacía con el suyo, ella no tenía los prejuicios que la sociedad imponía a las damas de aquel momento porque siempre había sido libre y si él la estaba amando con esa libertad y dejándola explorar se sentía agradecida que su marido no fuera un hombre anticuado y prejuicioso, ella sabía bien que aún quedaba un trecho muy largo para aprender a satisfacer a su marido que era un hombre pasional en todos los sentidos por lo que sus avances eran tímidos pero llenos de amor y con cada caricia aprendía en donde encendía el fuego de su esposo.
Terrence por fin dejo que la pasión que compartía con aquella sirena atrapada entre sus brazos se desbordara y le quitó la última prenda que le quedaba para acomodarse entre las piernas de Candy que no opuso resistencia y se dejó llevar por el hombre que la estaba haciendo suya, la sensación de Candy al primer contacto fue de un placentero dolor por lo que una lagrima resbaló sobre su mejilla, al notar esto Terry se quedó quieto un momento largo mientras le acariciaba la espalda.
- ¿Estas bien mi amor? (le pregunto con la voz entrecortada por la pasión)
-Estoy bien no es nada amor (dijo mientras lo veía a los ojos)
El joven busco los labios de Candy mientras ella se acostumbraba a estar unida a él de aquel modo, de repente su cadera comenzó a moverse y lo abrazo con sus piernas por lo que él continuo tomándola en su más íntimo abrazo mientras la chica se estremecía y gritaba el nombre del hombre que ahora la poseía del modo que ningún otro ser humano lo haría nunca, él estaba en el cielo en aquel momento nunca nada de lo que pudiera haber experimentado antes lo preparo para el éxtasis de aquel primer encuentro con su pecosa sus latidos llenaban sus sentidos, ella se le unió un minuto después y ambos disfrutaron la ambrosía del amor puro al unirse en un solo ser.
Una vez consumado el acto de amor entre los dos para el que habían tenido que esperar por muchos años y después de largas separaciones, Terry se acomodó junto a su esposa dándole pequeños besos en la mejilla y los labios, una vez que paso el éxtasis ambos cayeron en un sueño profundo con las piernas entrelazadas, el joven fue el primero en despertar y al sentir frío abandono el lecho para encender el fuego de la chimenea que se había extinguido, Candy seguía dormida y el muchacho estuvo mirándola por un largo rato pensando cuanto amaba a esa mujer que ahora era suya, los hijos que quería tener con ella y compartir todos y cada uno de sus días comenzó a acariciar los rizos de su cabellera pero un momento después decidió sentarse junto al fuego dejando que sus demonios por fin lo liberaran.
Candy despertó y observo a Terry dormitando junto a la chimenea y se sintió abandonada así que se levantó de la cama tapándose con el edredón de la cama, se arrodillo atrás de su esposo para rodearlo con sus brazos y darle un beso en la mejilla, el joven al sentir la humedad de aquel beso enseguida volvió a la realidad y jalo a su esposa para dejarla de frente a él.
-Señora Grandchester debería usted estar dormida
-Pero no podía porque me abandonaste
-Eso nunca mi amor (dijo besándola)
Terrence observó la desnudez de Candy y naturalmente su excitación lo hizo querer tomarla de nuevo, la hizo sentarse sobre sus piernas para seguir amándola, puso una mano sobre su cadera apretándola con ardiente deseo mientras con la otra mano la acariciaba de arriba a abajo de la espalda, volvió a tomar el tentador pecho de su esposa con su boca tomando de él los placeres que siempre había soñado y una vez más comenzaron la exploración de sus cuerpos esta vez con la certeza de saberse en brazos de su mitad perdida.
La mañana los sorprendió en el edredón puesto sobre la alfombra donde tuvieron más de un encuentro amoroso, abrazados, desvelados y felices, Candy estaba acostada boca abajo en el edredón mirando a su marido, mientras Terry le daba pequeños besos en toda la cara, de pronto escucharon golpes en la puerta y se dieron cuenta que la servidumbre ya estaba haciendo sus tareas cotidianas, la joven se levantó de inmediato diciéndole a la mucama que esperara un momento, se puso la bata para cubrirse y volteó a ver a Terry que le hacía caras y señas para que no se pusiera nada, la rubia abrió un poco la puerta y le sonrió a la mujer que le preguntó si deseaban bajar a desayunar, la muchacha le dijo que tomarían el desayuno en la recamara y que cuando estuviera listo lo dejara sobre la mesa de la entrada mientras se bañaban, ella lo metería después a la recamara.
-Pero que liberal es mi mujer (dijo Terry en su tono bromista), ¿también vas a bañarte conmigo? De haberlo sabido te abría robado hace mucho tiempo
-¡Terry! Yo dije que desayunaríamos después de tomar un baño nunca dije nada de hacerlo juntos (los colores se le subieron a la cara ya que aún no se acostumbraba a tanta intimidad)
-¡Ah no! Señora usted dijo que tomaríamos un baño y eso es lo que vamos a hacer
Acto seguido Terrence se levantó de la alfombra y antes de que Candy pudiera hacer nada el joven la cargo para llevarla a la regadera, la rubia protestaba, aunque al mismo tiempo se reía por lo que sus reclamos no eran escuchados, una vez en la ducha Terry la enjabono al tiempo que la acariciaba y la besaba, ella también lo enjabono y sin querer lo seducía al quitarse el jabón del cabello, cuando por fin salieron del baño tomaron el desayuno y se alistaron para salir de viaje a su Luna de miel.
El joven la llevó en su auto hasta la estación de trenes donde un montón de reporteros salidos de quien sabe dónde los esperaban una vez ahí y con gran fastidio se detuvo un momento para hacer una declaración.
-Sr. Grandchester ¿quién es la señorita que lo acompaña?
-La hermosa dama que me acompaña es la Sra. Grandchester…mi esposa
- ¿Pero no estaba comprometido con Caroline Lewis?
-Eso mis estimados reporteros fue solo una pequeña mentirilla debido a que mi mujer no está acostumbrada a las cámaras además su familia es un tanto tradicional por lo que los chismes y sus acostumbradas persecuciones no son bien vistas por ellos, por eso tuvimos que decir que Caroline era mi prometida para que la persiguieran a ella y no a mi esposa, pero la verdad es que esta dama a mi lado es la única a la que le pertenece mi corazón y ahora si nos disculpan vamos retrasados para nuestro viaje
Los reporteros siguieron haciendo preguntas sin que fueran respondidas, una vez que llegaron a su camarote en el tren se acomodaron en la cama y se quedaron dormidos pues la noche anterior no durmieron y esa mañana habían tenido que salir de viaje.
Candy no tenía idea de adonde se dirigían pues Terry le dijo que era una sorpresa así que cuando observó que habían llegado a un lugar donde había mar le encantó la idea pues desde que pasó aquellos días con Albert en Florida la chica supo que el mar era un lugar hermoso y si el amor de su vida la acompañaba seguramente sería una experiencia más deslumbrante, se levantó de la cama y se estiro como si fuera una gatita, el hombre en la cama la observaba atento mientras recordaba a una Candy adolescente estirándose de ese modo en un día soleado en la colina del colegio San Pablo donde él la descubrió y pudo admirar sus caderas veladas por el uniforme, Terry se levantó de la cama tomando a su esposa entre sus brazos y dándole besos en el lóbulo de la oreja y siguiendo un rastro húmedo hasta su cuello y hombros.
-Buenos días pecosa veo que sigues estirándote como en el colegio
-Si y tú sigues observándome como entonces
-Bueno es que yo he sido embrujado por tus pecas y tu naricita desde que te vi
- ¿Sabes? a mí no me parecías más que un malcriado por burlarte de mí
-¡¿Ah sí?! Pues es que era la única forma de que me pusieras un poco de atención porque si no lo recuerdas tú estabas enamorada de… (se detuvo en seco sabiendo que ella nunca podría olvidar a su primer amor)
-Anthony, sí es verdad (dijo poniéndose seria) aunque nunca pude sentir nada por él como lo que siento por ti (dijo Candy dándose cuenta que su esposo seguía poniéndose celoso de aquel desafortunado joven)
-Pues más te vale porque yo no he amado a nadie más que a ti (dijo tomándola por la cara y dándole un beso apasionado)
Llegaron por fin a su destino en Baja California ya que Annie en una conversación que tuvo con Terry le dijo que aquel era un lugar maravilloso y que sería buena idea que ellos también fueran a aquel adorable lugar a pasar unos días para olvidarse de todo y como allí no lo conocían seguramente podrían estar solos, un taxi los llevo a una casa cercana a la playa donde ya los esperaba el ama de llaves, subieron las maletas y salieron al balcón a admirar la puesta del Sol, Candy busco los brazos de su esposo y puso sus labios en sus oídos.
-Terry…aunque Anthony haya sido alguien importante para mí, él solo es un recuerdo en mi memoria y si bien es verdad que pensé estar enamorada de él, cuando conocí el amor contigo yo nunca pude sacarte de aquí adentro (dijo señalando su corazón) en cambio tú lo desplazaste sin mucho trabajo, además tú eres y serás siempre el hombre en mis pensamientos, sentimientos y cuerpo
Terry no le respondió nada, pero la alzo en sus brazos dándole besos en toda la cara y sintiéndose agradecido de poder quitarse aquellos celos irracionales contra aquel que había sido el primer amor de Candy, una vez más la llevo a la cama y comenzó a acariciarla con lentitud y tomando entre sus manos cada centímetro de la piel de la chica y acariciando su cabellera que le parecía tan fascinante.
A la mañana siguiente y debido a que estaban cerca del muelle salieron a navegar en un yate que Terry había alquilado, pasaron el día tomando el Sol y haciéndose miles de caricias, Candy acepto nadar en el mar con Terry y aunque no sabía hacerlo bien se sentía segura en compañía de aquel hombre que la amaba y protegía, por la tarde cuando regresaron al muelle mientras tomaban un paseo por la orilla de la playa encontraron un niñito llorando desesperado porque no encontraba a su madre, el instinto maternal de Candy le hizo tomar entre sus brazos al pequeño para calmarlo mientras Terrence observaba la escena.
-Cálmate pequeño vamos a encontrar a tu Mami, ya no llores
-Caminemos un rato por la playa para ver si encontramos a alguien que lo conozca (dijo Terry mientras tomaba a Candy de la cintura)
Mientras caminaban para encontrar a la madre del niño el joven no pudo evitar pensar de nuevo en que quería tener hijos con su pecosa y que sin duda ella sería una madre amorosa y diligente, él sabía que sus hijos gozarían del cariño que a él tanto le falto y estaba ansioso por recuperar el tiempo perdido al lado de su mujer para formar una familia y completar de ese modo su sueño.
Después de caminar por algunos minutos encontraron a una pareja que buscaba desesperada a su hijo y cuando lo vieron en brazos de aquella joven daban gracias a Dios que estuviera bien y le agradecieron a los jóvenes por ayudarlos a recuperar a su pequeño, una vez que se alejaron Terry no pudo dejar de ver la ternura que aquella experiencia había provocado en Candy aunque también vio un cierto dejo de tristeza en su cara así que se animó a confesarle que siempre había querido tener hijos con ella.
- ¿Que pasa mi amor? De pronto te pusiste algo triste
-Es que ya lo sabes siempre quise tener una madre y no es que me queje siempre hubo gente buena que me amó, pero pienso que el cariño de una madre es necesario
-Si, tienes razón ninguno de los dos tuvimos padres, aunque en circunstancias diferentes, pero cuando lleguen nuestros hijos estoy seguro que compensaran por completo nuestra soledad de niños
Candy volteó a ver a su esposo y le echo los brazos al cuello para darle un prolongado beso.
- ¿Nuestros hijos? ¿Cuántos piensas tener mi amor?
-Muchos, todos los que Dios nos mande pecosa yo siempre quise una familia contigo
- ¿Siempre?
-Sí (le dijo poniendo su frente en la de ella para que lo viera a los ojos) desde que te conozco Candy, aunque éramos adolescentes yo sabía que tú eras la mujer con la quería una familia y aunque me case con…
Candy le puso un dedo en los labios para silenciarlo, esos eran recuerdos amargos para ambos y no había porque revivirlos ahora que estaban juntos para siempre.
-Mi amor no hay necesidad de tener esos recuerdos, pertenecen a una vida que nunca fue la nuestra
-Déjame terminar por favor además hay algo bueno en toda esa historia
-Hmmm está bien solo porque necesitas desahogarte
-Cuando me case con Susana y tuve que cumplir como esposo yo temía que ella quedara embarazada, por lo que después de un tiempo no volví a tocarla, yo no quería hijos más que con tarzán pecosa
Candy le enseño la lengua y fingió estar ofendida por lo que comenzó a caminar sola por la playa, hasta que al ver que Terrence la seguía de cerca se echó a correr, él la alcanzó y la cargo en su hombro mientras Candy reía pidiendo que la bajara pero el chico no le hizo caso hasta que se encontraban en la casa que estaban habitando, una vez ahí y como la rubia seguía fingiéndose enojada, el joven comenzó a hacerle cosquillas con sus besos mientras ella iba cediendo a sus caricias, de nuevo se entregaron a la pasión que sentían uno por el otro, cuando Candy despertó más tarde observo a Terry de pie en la ventana, por lo que ella se levantó para abrazarlo por la espalda.
- ¿Qué pasa mi amor?
-Nada Candy es que espero no haberte ofendido con los recuerdos de Susana, creo que no debí mencionarla
-Bueno no es que me guste que la recuerdes porque me dan celos y quisiera que no fuera parte de tu vida, pero sé que necesitas decirme algunas cosas de tu relación con ella para que yo sepa cuánto me amas ¿no?
-Si y además quiero que nunca más haya secretos entre nosotros pecas
-No los abra, por eso quiero preguntarte algo y no es que importe en realidad, pero quiero saber
-Pregunta Candy yo soy transparente para ti
-Dime Terry la casa donde vives
-Vivimos (la corrigió)
-Sí digo vivimos… ¿es la misma donde viviste con ella?
-No esa casa la compre para ti y mis hijos, ella nunca vivió ahí, no notaste que todo lo que hay ahí son recuerdos de ti
- ¿De qué hablas? La verdad no tuve mucho tiempo entre preparar la boda e ir de compras con tu madre para husmear en la casa además no quería encontrarme con recuerdos de Susana por ahí
-El jardín del frente es parecido al de Escocia de la casa de mi padre bueno ahora nuestra, el salón es parecido al salón de música del colegio donde practicábamos piano y por último la fotografía en mi escritorio es de una pecosa que amo desde que estuve en la cárcel del San Pablo
-Bueno yo puse atención al jardín, pero lo demás no lo vi con claridad por las prisas de la boda, pero ahora que lo mencionas cuando regresemos voy a poner mucha atención
-Yo siempre quise vivir ahí contigo aún si tú nunca estabas en realidad ahí yo tendría mis recuerdos que nadie podría borrar, pero al saber que mi sueño es realidad y podremos vivir juntos soy el hombre más feliz de este y todos los mundos (dijo al tiempo que la levantaba para darle vueltas)
-Quiero preguntarte algo más
-Lo que quiera señora Grandchester
-Porque cuando llegue a buscarte tu mayordomo me dijo "Sra. Grandchester" (dijo la joven levantando la ceja, aunque ya sabía la respuesta)
-Bueno yo tuve que contarle a Jhon quien era esa hermosa colegiala un día en que me sentía desesperado por no poder tenerte y le conté que eras la Sra. Grandchester por eso él te llamo así pues para mí siempre fuiste mi esposa, Candy yo he estado casado contigo siempre, si hubiera sido mayor cuando te conocí en el colegio te habría traído conmigo y desde entonces serías mi mujer, ya que lo mencionas nunca hablamos de cuando saliste del colegio que fue lo que pasó como es que regresaste a América
-Bueno yo te escribí muchas cartas para contártelo todo supongo que no te llegaron
Candy le regalo a su marido una de esas sonrisas que solo le pertenecían a él mientras lo abrazaba y hundía su cara entre el pecho del muchacho después lo tomó de la mano para llevarlo a sentarse en la terraza para tomar té helado y relatarle lo que fue su vida al salir del colegio.
-Bueno para empezar el día que me di cuenta que te habías ido te seguí hasta el muelle, pero por desgracia el barco ya había zarpado y yo te grite hasta quedarme afónica sin poder hacer nada por alcanzarte ahí comprendí cuanto te amaba y aunque no entendía como se suponía que sería feliz sin ti trate de acoplarme al colegio de nuevo pero cada día los días eran más grises así que decidí que si tú y Bert habían seguido su camino yo debería encontrar el mío
-Hay pecas entonces si yo te hubiera pedido que escaparas conmigo tú ¿habrías aceptado?
-Si, aunque entiendo que no podíamos hacerlo porque éramos menores, a la hermana Grey le hubiera dado un ataque y entonces sí que se habría acabado el buen nombre del colegio (dijo riéndose y Terry se reía también)
-Los rebeldes del San Pablo, pero sígueme contando mi amor
-Bueno como no podía seguir ahí decidí irme nunca podría ser una dama como las que enseñaban a ser en el colegio así que renuncie al apellido Andley en aquel momento, trabajé en el muelle y conocí a mucha gente que me ayudo y me enseño como ser un polizón para volver en un barco carguero
-Candy corriste muchos peligros para volver a América, dime no tuviste miedo
-Si a veces Terry, pero el saber que un día te volvería a ver me daba la fuerza y el valor suficiente, yo siempre corrí detrás de ti, cuando llegue al hogar de Pony tu tenías poco tiempo de haberte ido y parece que siempre que trataba de verte algo me lo impedía, entonces yo era tan ingenua que pensaba que mientras viviéramos siempre podríamos volver a vernos y estar juntos, pero cuando te vi en Nueva York tuve que tomar la decisión más dolorosa al dejarte ir porque no quería que sufrieras teniendo que decidir entre el deber y yo además pensé que era lo correcto pero la vida se encargó de corregir aquel error
Terry la abrazo pensando en todos los peligros que aquella jovencita pasó y la valentía de aquella chiquilla que él amaba y conocía tan bien admirando su fortaleza y entendiendo porque ella era una mujer única pues a pesar de las adversidades nunca se dio por vencida y arrepentido por no cumplir su promesa de protegerla siempre y de nuevo sintió que no la merecía.
-¡Candy, Candy! Dios cómo pudiste pasar eso tu sola yo pensaba regresar por ti cuando tuviera algo que ofrecerte y aun cuando te invite a Nueva York yo quería que te quedaras conmigo para siempre pero mi indecisión te hizo tomar un amargo camino de nuevo
Terry no pudo más y comenzó a llorar en los brazos de su esposa pidiéndole perdón de nuevo y jurándole que nunca más la haría sufrir, la joven lloro con él y ambos dejaron salir sus temores y malos recuerdos.
Dos días después llegaba el año nuevo y Terry le tenía preparada otra sorpresa a Candy porque este sería el primer año que no sería sombrío y lleno de amargos recuerdos, tomaron el desayuno en la terraza viendo el mar y la gente pasar después salieron a cabalgar por la playa y una vez que regresaron por la tarde la mucama les había preparado una comida con langosta, ensalada y vino blanco mientras que la mesa estaba adornada con rosas rojas y blancas, ambos devoraron la comida pues habían hecho mucho ejercicio ya que también caminaron por largo rato por la playa una vez que terminaron entro un violinista y Terry saco a bailar a la hermosa rubia a su lado mientras le susurraba al oído los conjuros amorosos más tiernos, una vez que se fue el músico ellos se quedaron en la sala y a pesar del calor más tarde encendieron algunas velas para tener un ambiente más romántico.
-Candy hoy es nuestro séptimo aniversario quiero que sepas que siempre en esta fecha desde que te vi en aquel barco lo he recordado, aunque es la primera vez que lo hago tan feliz y sé con certeza que nuestras almas se comunican desde el primer momento que nos vimos porque tú y yo compartimos una historia más allá del tiempo y del espacio más allá de la vida y de la muerte más allá mucho más allá
La rubia no le contesto a su esposo, pero le puso los brazos alrededor del cuello y poso sus labios apretándose al joven seduciéndolo con el contacto tan íntimo y con ese lenguaje silencioso que habían aprendido desde que estaban juntos sin decir nada ambos cayeron en el lecho donde saciaron la sed que les invadía del cuerpo del otro.
