Capitulo 9

Del perdón

Aquella mañana de Junio era particularmente calurosa en Broadway, Candy se dirigía al teatro como tantas otras veces a visitar a su marido, llevaba un ligero vestido de gasa color rosa pálido con un sombrero en el mismo tono y ya que a Terry le encantaba que ella se vistiera con vestidos que dejaban al descubierto sus hombros a la rubia no le costaba complacer a su esposo pues eso volvía loco al joven actor, aunque ella estuviera vestida con su pijama o con el vestido más hermoso para él siempre era la visión de un ángel lo que tenía delante de sí.

La joven hizo que el chofer se detuviera delante de un puesto de flores pues le gustaba adornar el camerino con flores frescas para que su esposo estuviera en una ambiente más relajado y cómodo cuando estaba cambiándose y aunque casi siempre ella estaba con él a veces tenía que hacer alguna diligencia para que su casa funcionara adecuadamente y acompañaba a la mucama o a la cocinera cuando quería darle una sorpresa a Terry para la cena así que ponía atención a cada detalle de su vida preocupándose porque se sintiera amado todo el tiempo, en ese momento mientras pagaba el arreglo en el puesto de periódicos contiguo estaba en grandes titulares "William A. Andley en peligro de muerte", Candy no tuvo tiempo de comprar el periódico ni de saber de lo que se trataba la noticia porque de inmediato todo se le puso negro y cayo desmayada en los brazos del chofer que la acompañaba, cuando despertó en el carro mientras su preocupado cochero le daba ligeros golpecitos en la cara, la rubia se puso a llorar preocupando de verdad a aquel hombre que conocía de sobra su carácter alegre y amable, una vez que los sollozos terminaron le pidió comprar el periódico para saber sobre lo que le había ocurrido a Albert, una vez que termino de leer la noticia tomo la decisión de ir a verlo sin importar si él quería o no verla, ella necesitaba asegurarse que estuviera bien y se recuperara, le pidió al conductor que la llevara al teatro para avisarle a Terrence y partiría de inmediato a Chicago.

-¡Terry! ¡Terry! (gritaba la rubia interrumpiendo el ensayo)

Si hubiera sido alguien más el joven se habría puesto de pésimo humor, pero al tratarse de su pecosa no le importó mucho solo le angustió verla con la cara pálida una vez que llego junto a ella.

-Que sucede mi amor, me asustas

-Lo siento Terry es que tengo una noticia terrible que darte (dijo la joven abrazándose a su esposo y comenzando a llorar de nuevo)

Terrence la llevo a su camerino para que se sentaran cómodamente y poder platicar sin ser interrumpidos, una vez ahí espero a que la muchacha se calmara y le contara lo que estaba pasando sintiendo que su corazón se le rompía al verla tan angustiada.

-A ver Candy ¿qué pasa?

-Es Albert ha tenido un accidente automovilístico en Brasil y según este periódico lo trajeron al hospital del doctor Martin para su recuperación, pero no dice nada de como está, necesito ir a verlo

Terry se sintió mal por su antiguo amigo y también algo celoso porque su mujer estuviera tan angustiada por alguien que no fuera él, el actor se preguntaba cuáles eran los sentimientos de Candy y eso lo puso de mal humor así que se levantó del pequeño diván dándole la espalda, la rubia adivinó lo que su marido estaba sintiendo pues lo conocía de sobra y lo abrazo por detrás para susurrarle al oído.

-Terry no estés celoso ya sé que no te agrada la idea que siga queriendo a Albert, pero créeme él es solo un amigo muy cercano, mi cariño por el solo es el de una hermana ¿no te han bastado estos meses juntos para notarlo?

El joven recupero su aplomo y tomo a Candy de la cintura para darle un apasionado beso.

-Sí lo sé Candy, pero ya me conoces cualquiera que te mire o le regales una sonrisa o una palabra amable me pone muy celoso, ya sé que es irracional de mi parte, pero es que yo siempre quiero que seas nada más mía

-Tonto si yo no tengo ojos para nadie que no seas tú desde que te conozco babeo por ti, aunque cuando estábamos en el colegio lo negué

-Así que mi mujercita babea por mí, vaya eso nunca me lo habías dicho pecosa (dijo poniendo su dedo en la naricita de Candy)

-Pues ahora ya lo sabes…pero mi amor volviendo a lo de Albert necesito ir a su lado, talvez quedarme unos días para cuidarlo, es mi modo de agradecerle por todo lo que él hizo por mí

-Si tienes razón él siempre estuvo contigo cuando lo necesitaste, pero ¿sabes qué? yo también voy me parece que es hora de agradecerle por todo lo que hizo por ambos yo le debo el que no te haya obligado a cumplir con tu promesa de matrimonio y tantas otras cosas es hora de pagar nuestras deudas con él

- ¿En serio vas a ir conmigo? Pero y tu temporada

-No hay nada más importante que tú mi amor y ahora me necesitas así que déjame hablar con Robert para que mi suplente haga mi papel mientras no estamos

Candy abrazo muy fuerte a Terry dándole las gracias y comprendiendo por primera vez que nunca más estaría sola para enfrentar las adversidades que la vida le pusiera enfrente ya que ese hombre al que tanto amaba la acompañaría siempre.

Tomaron el tren rumbo a Chicago y una vez en la estación ya los esperaba George Jhonson el asistente y amigo de Albert el que ahora lucía canas a los lados de su cabeza señal innegable del paso del tiempo en su vida, Candy tenía solo buenos recuerdos de ese hombre pues en más de una ocasión salvó su vida entonces el hombre les explico a los jóvenes que Albert y Lorelay habían ido a supervisar algunos negocios que tenían en Brasil, pero el día que iban a regresar les ocurrió el trágico accidente un borracho choco contra ellos y el chofer perdió el control del auto, cayeron en un barranco que aunque no era muy profundo fue suficiente para que el auto quedara volteado hacia arriba y tanto Lorelay como Albert sufrieron contusiones en la cabeza y varios golpes en todo el cuerpo el peligro que ahora corría el señor Andley es que no había despertado por dos semanas y debido a que ya había sufrido amnesia en el pasado era probable que volviera a sucederle y esta vez para siempre.

La cara de Candy paso del asombro al pánico al oír la explicación de George y las lágrimas acudieron de nuevo a su cara mientras Terry se ponía tenso al recordar lo que su esposa le conto de sus días con Albert cuando perdió la memoria pues fue muy difícil para ella verlo en ese estado y que él no la recordara, pero estaba decidido a apoyarla y hacer lo que pudiera por su amigo así que tomaron el auto que los esperaba directo al hospital, aunque las visitas no estaban permitidas tratándose de la hija del señor Andley y siendo una enfermera tan querida y conocida en aquel hospital no hubo problema para que Candy pasara a verlo y estuviera con él cuanto quisiera mientras Terrence la esperaba afuera.

-Querido Bert (le susurro Candy al oído), ya estoy aquí contigo por favor despierta ¿no ves que se me parte el corazón sin ti?

La rubia permaneció tomando la mano de su hermano, amigo y protector mientras dejaba fluir libres sus lágrimas aun sintiendo en su corazón la pesadez de haberlo lastimado al decidir casarse con Terry, aunque sabía perfectamente que esa era la unión perfecta para ella nunca pensó que para ser feliz tendría que lastimar a una persona que amaba tan profundamente.

Al salir del cuarto del hospital sus ojos estaban hinchados y rojos, Terrence sintió que su corazón se achicaba al ver en ese estado a su amada, pero instintivamente sabía que lo único que podía hacer en aquellos momentos era tomarla tiernamente en sus brazos y estar ahí para ella.

Pasó una semana y Candy permanecía la mayoría del tiempo junto a Albert incluso volvió a ponerse el uniforme de enfermera y casi no estaba en casa de los Andley dejando mucho tiempo solo a Terry por lo que el joven comenzó a resentir aquel distanciamiento pues desde que se habían casado siempre la rubia estaba entre sus brazos pero esta última semana ella llegaba tan cansada que apenas si le daba a Terrence un poco de su atención por lo que el joven comenzó a sentirse relegado y de nuevo el demonio de los celos apareció a pesar de que sabía que su amor le pertenecía, a la mañana siguiente decidió acompañar a Candy al hospital, esa mañana parecía una locura el hospital estaba repleto de pacientes porque hubo una intoxicación en una escuela y debido a que Candy podía hacerse cargo de Albert nadie estuvo ahí para ayudarla esto le pareció el colmo a Terry que ya se encontraba al borde de sus límites además de que cuando salió a comer ella no quiso despegarse de su lado y para colmo escucho una conversación que malinterpretó.

-…Bert, mi amado Bert necesitas despertar yo te necesito mucho (decía Candy dulcemente a su amado hermano)

- ¡ Candy! ¡ Qué demonios! (dijo Terry gritando, dejando salir su mal temperamento y prácticamente corriendo a la salida)

Candy salió corriendo atrás de él para explicarle lo que sucedía cuando lo alcanzó el joven estaba fuera de sí con la cabeza enmarañada en un montón de pensamientos sin sentido cuando la muchacha lo alcanzó y lo tomo del brazo para explicarle él ya no podía controlarse.

-Que pasa Candy porque dejaste a tu "amado Bert" creo que es con él con quien quieres estar o ¿me equivoco?

-Por favor Terry escúchame estas mal interpretando todo déjame explicarte mi amor

- ¿Que me vas a decir? Que soy tu premio de consolación, que no me amas realmente y te das cuenta ahora (dijo con los ojos encendidos con fuego y las manos temblándole por la cólera, si algo no soportaba era que Candy le hablara con tal amor a otro que no fuera él), ¡ no necesito esto maldita sea! Puedo tener a la mujer que quiera

- ¿Por qué eres tan difícil? ¡ Bien! Si no quieres escucharme será mejor que te vayas y cuando se te pase el berrinche hablaremos ¡ idiota arrogante! (Candy camino de regreso al hospital llorando y muy enojada con su esposo por decir todas esas tonterías sin sentido)

Dejó a Terrence con un nudo en el estómago y sintiéndose el más miserable de los seres humanos, sabía que irse a la mansión de los Andley no le ayudaría en lo más mínimo así que recorrió la ciudad caminando y hundiéndose en los más negros pensamientos aunque por momentos su parte racional le decía que debía disculparse y escuchar la explicación de su esposa su lado más pasional le decía que si ella lo amara verdaderamente no tendría por qué estar hablándole de ese modo a su antiguo rival, se preguntaba si de verdad ella estaba enamorada de él, sin darse cuenta cayo la noche y tuvo que regresar a la mansión Andley de nuevo en donde Candy le había dejado dicho con la mucama que se mudaría de habitación y no quería verlo.

El joven pensó en ir a buscarla pero su orgullo se lo impidió y pasaron así tres días en que ambos estaban seguros de tener la razón, ella salía muy temprano y él comenzó a ir al country club para tratar de calmarse cabalgando por mucho rato, al cuarto día se dijo que no permitiría que Albert ni nadie le quitara lo que le pertenecía y si tenía que rogar por perdón entonces lo haría porque como nunca antes extrañaba el calor del cuerpo de Candy junto al de él y le parecía increíble que durante años tuvo esa añoranza y pudo soportarlo pero en los últimos días se sentía como si hubiera perdido un pedazo de sí mismo y se le desgarraba el corazón, además que la cama se había vuelto incomprensiblemente grande sin aquella a quien su amor pertenecía, prefería tenerla de vuelta que tener la razón así que decidió ir a buscarla.

Mientras tanto Candy estaba en el hospital con las fuerzas vencidas unas ojeras que eran el signo evidente de la falta de sueño de los últimos días y mirando por la ventana dejando salir sus lágrimas pues sentía que el corazón se le partía, sin querer la muchacha comenzó a sollozar y alguien detrás de ella la escuchó justo a tiempo para consolarla.

-¿Candy que te pasa? (preguntó Albert alarmado)

-Bert, Bert! Despertaste no te muevas voy a llamar al doctor Martin (dijo tratando de ocultar sus lágrimas y abrazando al hombre)

- Espera pequeña ¿Porque estoy aquí?

-Hay Albert tuviste un accidente en Brasil ¿no te acuerdas? (dijo acercándose a la cama)

-¿Y Lorelay?

-Ella está bien solo tiene una pierna fracturada y ha venido todos los días a verte pero déjame llamar al doctor para que te revise (dijo secándose las lágrimas)

El Doctor encontró que Albert estaba bien solo un poco confundido con algunas cosas pero eso se iría arreglando con el paso de los días así que dejó de nuevo a Candy con su hermano y salió para ver otros pacientes que necesitaban su ayuda, después de todo Albert no podía estar en mejores manos que las de Candy.

-Dime Candy ¿porque llorabas?

-Es que estaba preocupada por ti (dijo la rubia mintiendo)

-Candy sabes de sobra que te conozco desde pequeña quizá puedas engañar a los demás pero no a mí, ven acá y dime que pasa por favor

-Hay Albert me enoje con Terry pero ya se nos pasara

-Así que siguen siendo el par de jovencitos que se peleaban por todo

-Bueno no exactamente

Bert le pidió que le contara todo lo sucedido y aunque ella estaba renuente al principio él le dijo en tono de burla que solo regreso porque ella necesitaba su ayuda ya que él estaba disfrutando de unas vacaciones que no había podido tomar en mucho tiempo, la joven dudo al principio pero le narró que habían llegado hacía dos semanas y que ella no se había despegado de su lado, eso saco de nuevo los celos de Terry y los hizo discutir, el joven la escucho pacientemente y entonces le dijo que Terrence tenía algo de razón pues ella no había sabido equilibrar las cosas, él también estuvo mal sin duda pero conociéndolo tan bien seguramente se sintió abandonado y ya que Terry no era una persona que manejara bien esos sentimientos por lo que sufrió de niño ella debió ser más cuidadosa además si Lorelay podía hacerle compañía ella bien podía haber estado con su marido.

Candy comprendió que Albert tenía razón y se fue a casa de los Andley para hablar con su marido pero no lo encontró así que decidió tomar una ducha y esperarlo en su habitación, mientras tanto Terrence llego al hospital a buscar a Candy y se encontró con la sorpresa de que Albert estaba ya despierto y platicando muy contento con Lorelay que ya caminaba con muletas y había dejado la silla de ruedas, después de las presentaciones de costumbre Albert le pidió a la chica los dejara solos pues debían hablar, la joven le dio un prolongado beso que hizo a Terrence sentir incomodo por interrumpirlos y sintiéndose estúpido por haber pensado que Candy lo seguía queriendo seguramente ella ya sabía de la relación de Albert con su asistente.

-Bien Terry ya Candy me contó lo que sucedió y aunque me halaga amigo que sientas celos de mí y creas que puedo quitarte a tu mujer (dijo con toda intención), no es ese mi objetivo como verás las cosas entre Lore y yo se han ido dando y nos estamos conociendo no sé dónde nos llevará esto pero por el momento estoy muy feliz y la pequeña lo sabe pues fue testigo del amor que Lore siente por mí así me lo confirmó hace rato, desgraciadamente para ti Terry tienes una mujercita que es una en un millón y ella no puede dejar de ayudar a los demás cuando la necesitan, cuando no estaba conmigo estaba vendando algún herido o ayudando a los doctores con algún reporte que no se te olvide que durante años esa fue su vida, además no puedes tenerla encerrada sin que nadie la vea ella necesita una vida aparte de ser tu esposa, creo que es hora que te des cuenta que deben tener un equilibrio y sobre todo debes dejar los celos a un lado dime una cosa Terry (dijo clavando sus ojos en el joven mientras le hablaba) no te has dado cuenta que Candy se entregó a ti en una forma que no lo hará con nadie más, ella es tu esposa, tu mujer y tu compañera ¿no te basta que haya dejado toda su vida atrás por ir a buscarte?

-Si Albert lo sé pero es que aún no me acostumbro a que ella me haya escogido a mí que tanto la lastime en el pasado

-Entonces hazle y hazte un favor perdónate amigo porque de seguir así su relación será imposible de sobrellevar, sigue su ejemplo ella decidió quedarse a tu lado y perdonar todo el pasado y dejarlo atrás, es verdad no la mereces pero ella cree que sí (dijo el rubio sonriéndole a Terry y guiñándole un ojo). No, no es cierto la mereces por el simple hecho de que ella te ama, será mejor que aprendan a comunicarse así que deben empezar de inmediato, ahora largo de aquí ella está en casa esperándote

Terrence no podía creer que Albert no le guardara rencor por haberle quitado a Candy y además creyera que él la merecía como nunca antes supo que Albert era un ser extraordinario y recordó que él era después de todo el hombre que más de una vez lo aconsejó y supo que siempre podría contar con él.

-Gracias Albert no sabes cómo te admiro por ser capaz de hablar al corazón de las personas y hacerles entender sus errores (dijo Terry dándole su mano y sellando así para siempre su amistad)

-Solo quiero pedirte un favor (Terrence asintió), hazla feliz se lo merece y tú también aunque no lo creas, además si vuelves a hacerla llorar voy a patear tu aristocrático trasero ya sabes que soy mejor peleador que tú

Una vez afuera del hospital tomó un taxi para que lo llevara a casa de los Andley y con el corazón latiéndole a mil por hora, entro corriendo a la recamara y vio a Candy parada en el marco de la del balcón, vestida solamente con su bata de seda rosa que le ajustaba tan bien a su figura el joven la admiro por un momento antes de decidirse a hablar pensando cómo era posible que ella la mujer más hermosa del mundo lo hubiera elegido precisamente a él que era tan imperfecto, entonces recordó las palabras de Albert y se acercó hasta tomarla por los hombros.

Aunque la joven escucho la puerta decidió no voltear hasta que estuviera lista, sintió sin lugar a dudas la mirada de Terry quemándole la piel y haciendo que se estremeciera un poco pero a pesar de eso debía ser firme y dejarle claro que sus celos estaban fuera de lugar y lo que había dicho de tener otras mujeres hacía que su sangre hirviera de rabia porque ella nunca podría pensar en abandonarlo por otro hombre, de pronto sintió las manos de él en sus hombros obligándola a voltear.

-Candy mi amor (dijo Terry levantando su cara para que lo viera a los ojos), perdóname por favor soy un idiota por tratarte así, sé que no tengo excusa pero quizá puedas entender que me siento abandonado cuando tú no estás, si bien en el pasado soporte por muchos años tu ausencia no quiero ni puedo seguir haciéndolo

-Terry sé que exagere mi tiempo en el hospital pero déjame decirte que no estuve solo con Bert digo Albert estuve trabajando como antes, mi carrera me gusta mucho y si antes lo hacía para olvidarme de ti ahora recién descubro que de verdad me gusta ayudar a los demás por favor perdóname por no pensar en tus sentimientos

-Ah no señora Grandchester, aquí el único que debe pedir perdón soy yo por decirte que puedo tener a cualquier mujer si eso es imposible porque yo te pertenezco solo a ti y cualquier mujer no me interesa (dijo poniendo su dedo índice en la naricita de ella)

-Bueno Terry también está el asunto de lo que creíste escuchar, el doctor Martin creyó que era una buena idea que Lore y yo le habláramos a Albert acerca de nuestras vidas con él y cuando tu llegaste yo le estaba recordando que es mi hermano y que lo amo porque siempre ha estado conmigo para protegerme o consolarme como cuando tú y yo rompimos, él fue el único testigo de mi dolor, ante los demás fingí estar bien pero con él mis sentimientos fluyen libremente como solo haces con los hermanos, eso lo comprendí cuando corrí a buscarte a Nueva York sin importar si tú me aceptarías o no, yo debía decirte que te amaba, si bien también amo a Albert es un amor diferente ¿acaso no he sido yo la mujer que se entregó a ti en todos los sentidos? (dijo Candy teniendo aún la frescura de sonrojarse ante estos pensamientos)

Terry no aguantaba las ganas de besarla al ver aquel rubor pues se veía adorable pero sabía que debían aclararlo todo antes de llegar a un entendimiento.

-Mi amor, mi dulce amor sé que no bastan las palabras para decirte lo que significas para mí pero quiero que sepas que de ahora en adelante tratare de ser mejor para ti porque vivir sin ti para mí es impensable, puedes amar a tanta gente como quieras pero por favor guarda ese amor especial solo para mí

-Tonto eso siempre ha sido así (dijo ella acercando su boca a la de él y poniendo sus brazos alrededor de su cuello)

El la tomo por la cintura y le dio un tierno y prolongado beso que encendió el fuego en ambos por lo que un minuto después Terry estaba quitándole la bata y recostándola en la cama comenzó a besar cada centímetro de sus largas piernas haciendo que Candy se estremeciera ante ese nuevo contacto de los labios de él, una vez que se aseguró de haber dejado un rastro de sus besos en cada lugar de esas hermosas y seductoras piernas llego a la cima de su entrepierna y bajo la ropa íntima de su esposa, un minuto más tarde él estaba dándole a su mujer un nuevo beso y lo único que escuchaba eran los suaves gemidos de ella llenándole los sentidos y haciéndolo perderse en esa nueva sensación, cuando paró de esa nueva experiencia, él la tomó de nuevo y la hizo suya más de una vez.

Por la mañana al despertar, Candy estaba recostada en el pecho de Terry y él podía percibir el aroma de su piel que no era el de su perfume acostumbrado de rosas, no, era el perfume que despedía ella y que lo volvía loco, acarició su espalda sintiendo como el pecho de su esposa estaba recostado en el de él, las piernas entrelazadas y la suave respiración de ella, el joven se rio al acordarse de lo que había sucedido la noche anterior y como por un mal entendido a veces las personas pierden lo más valioso que tienen, Candy y él siempre habían peleado desde que se conocieron esa era una rutina casi erótica que el disfrutaba mucho pues le gustaba ver los ojos encendidos de la joven con fuego ya que se imaginaba que ese enojo se convertiría en pasión desbordada entre sus brazos y el tiempo solo le daba la razón pues su pecosa era fuego y estaba siempre dispuesta a "jugar" lo que él quisiera y a cumplirle cualquier fantasía que hubiera imaginado, prueba de ello eran los meses que llevaban juntos en los que ella correspondía a todos sus reclamos en su cuerpo sin limitarlo.

Candy despertó unos minutos más tarde sonriéndole a su marido con la más radiante de las sonrisas y dándole un prolongado beso, prueba innegable del gran amor que le profesaba, se levantó de la cama y sin ponerse la bata se dirigió al baño mientras las urgencias de Terry se despertaban, una vez en la puerta le hizo una seña a su marido de que la siguiera, el joven que no necesitaba más incitación saltó de la cama y la siguió gustoso para seguir jugando dentro de la bañera, una vez vestidos salieron de la recamara y desayunaron aunque por la hora más bien era comida, se dirigieron al hospital y se encontraron con la sorpresa de que Albert sería dado de alta en un par de días por lo que planearon regresar a su casa una vez que estuviera instalado, además para entonces Archie y Annie regresarían de Brasil ya que tuvieron que viajar para completar las transacciones pendientes del último día de Albert por aquel país y para tomarse una especie de segunda luna de miel.

Dos días más tarde Albert llegaba a su casa de Chicago donde lo esperaban Candy, Terry, Annie y Archie, el rubio llegaba en silla de ruedas y acompañado de Lorelay de inmediato Candy corrió a abrazar a su querido amigo y algunas lágrimas corrieron por sus mejillas, Albert le acaricio la cabeza y le dijo al oído que ya no se preocupara más él estaba he iba a estar bien, además su celoso Otelo digo marido le estaba haciendo ojos de pistola(dijo bromeando aunque no era cierto), ante ese comentario la rubia se rio y regreso al lado de Terrence una vez adentro pasaron al comedor donde Annie y Candy habían preparado la comida favorita de Albert consistente en una variedad de mariscos y ensaladas, Albert como patriarca de los Andrey tenía el lugar principal en la mesa a su lado derecho se encontraba Lore que ya consideraban parte de la familia pues para todos era claro que era la novia de Albert, a su izquierda estaba sentada Candy y después Terry del lado opuesto Annie y Archie, la velada transcurrió en calma y con muchas risas y bromas y ahí sin más Bert decidió declararle su amor a Lorelay y formalizar su relación, ya que lo hizo delante de sus familiares por fin se convirtió en oficial.

Por su parte Annie y Archie les comunicaron que estaban esperando a su primer hijo lo descubrieron porque la joven estuvo enferma algunos días después de su llegada a Brasil así que consultaron con un médico allá que al realizarle algunos exámenes confirmaron la feliz noticia por lo que todos tenían algo que celebrar aquella tarde, incluso Candy y Terry que ya estaban como siempre felices y demostrándose el amor que se tenían delante de todos.

Una semana más tarde Terry y Candy regresaron a Nueva York, por la noche cuando el joven regreso del teatro después de una extenuante jornada para retomar su papel en la obra a la que regresaría de inmediato y con la noticia que comenzarían la temporada de gira en tan solo un mes por lo que le comunico a su esposa que estarían por lo menos tres meses fuera de su hogar recorriendo el país.