Capítulo 4: De sueños y anuncios:
Corría a toda prisa por un sendero poco iluminado, una fuerza desconocida le oprimía el corazón, una risa maléfica se escuchaba en los alrededores y podía claramente oír que Hermione era la persona que sollozaba…pero ¿por qué?
-Lumus!- dijo con voz fuerte y clara, cuando llegó.
Era el mismo paisaje en el que había estado horas atrás, su corazón le latía desaforadamente y sintió que se le caía a los pies al ver a Su niña tirada en el piso llorando de dolor y retorciéndose.- ¡Finite Incantatem!-vociferó al darse cuenta que era Bellatrix Lestrange, la mortífaga que asesinó a Sirius, era la que ahora estaba torturando a la castaña.
Se arrodilló a su lado mientras la levantaba en sus brazos, estaba golpeada, su ropa desecha y su pelo revuelto reflejaban el maltrato que había sufrido.
Intentó levantarse pero la imagen cambió… ahora lo veía a Voldemort estaba hablándole a alguien, pero estaba de espaldas era imposible reconocerlo, de pronto el sueño volvió a cambiar ahora podía ver a Ron estaba haciendo lo que alguien le pedía que hiciera, primero bailaba tap, luego besaba a una araña y luego volvía a ser el de siempre, de aspecto cansado y asustado a la vez le gritaba a alguien que dejara de hacer algo pero esta persona se reía y con una voz fría gritaba "¡Imperio!".
-¡claro!-se felicitó a si mismo al descubrirlo, estaban manejando sus acciones por medio del hechizo pero no pudo seguir viendo…la vista comenzó nuevamente a distorsionarse, podía sentir su cuerpo preso de violentas sacudidas y un perfume que reconocía a la perfección se coló por sus fosas nasales.
-¿Harry que te pasa?- preguntaba aterrada Hermione mientras lo zarandeaba para poder despertarlo. Estaban dormidos cuando él empezó a moverse, cuando volteó a verlo, estaba bañado en un sudor frío y presionaba su cicatriz con mucha fuerza mientras gemía y de sus ojos aún cerrados caían lágrimas. No dudo en despertarlo, era evidente que Voldemort estaba acechándolo con otra de sus pesadillas.
Se sentó de un tirón en la cama y tomó sus lentes, no entendía que era lo que pasaba, de un momento había soñado con Hermione, luego con Voldemort y ahora no terminaba de ubicarse en su habitación de Hogwarts.- ¿Que me pasó?- susurró inquisitivamente.
-No lo sé, estábamos dormidos, cuando empezaste a moverte, presionabas tu cicatriz y llorabas inconscientemente.
-Ya lo recuerdo…fue horrible… abrázame por favor no me dejes… no me dejes, nunca me dejes- repetía una y otra vez el ojiverde mientras se mecía para adelante y para atrás y se abrazaba a si mismo.
Hermione lo miró con tristeza y lo rodeó con sus brazos a la vez que lo arrullaba con una canción dulce- Shh, ya pasó mi amor, ya está sólo fue una pesadilla, yo estoy aquí nada te pasará.
La castaña ahogó un grito cuando la puerta se abrió de golpe.
Harry se sobresaltó y le indicó a ella que hiciera silencio, mientras tomaba su varita y muy lento abría las cortinas.
-Ah! Eras tu, Ronald¿por qué no avisas, hombre?-indagó el Gryffindor, visiblemente más tranquilo.
-¿Y qué pretendes que me cuelgue un sonajero en el cuello para que sepas que soy yo?- contestó de mala manera el pelirrojo- y de todos maneras a ti que te importa¿Potter?- al decir esto manoteó las cortinas del ojiverde para ver por qué tanto alboroto y abrió los ojos muy grandes al ver a Hermione sentada en la cama, con las tiras del camisolín medio caídas.-Ah es por esto, interrumpí¿no?- se mofó mientras se daba vuelta y enfilaba para su cama.
-Weasley¿por que no haces algo mejor en tu vida que no sea molestar a los demás, eh? Y ya que dejaste claro que no soy Harry para ti tu ya no eres Ron para mi, sabes?- el moreno se acostó y cerró las cortinas con un movimiento de varitas.
Un "como tu quieras" apagado se escuchó desde la cama vecina.
Harry estaba por replicar pero Hermione tomó su cara y depositó un beso en sus labios, que hizo que él se sonrojara.
Agradecía al cielo el hecho de ella esté con él, tenía el poder de tranquilizarlo, de devolverle la paz que Ron casi siempre lograba agotar.
-Tuve miedo de perderte- le confesó la castaña mientras se acomodaba en su pecho.
Sonriendo los dos se entregaron a los brazos de Morfeo y dejaron que Cronos juegue con las horas restantes hasta que Febo los despertara con sus cálidos rayos.
OoOoOoOoO
Los cálidos rayos que se escabullían por un rincón en el que las cortinas no alcanzaban a tapar, parecían pequeñas haditas que revoloteaban alrededor de la cabeza de la castaña que de un solo manotón las mando a revolotear a otro lado.
Ella comenzó a moverse tratando de escapar de la luz que el sol proyectaba en su cara.
Harry que desde hacía varios minutos la estaba observando se río con ganas del poco romanticismo que su novia mostraba en las mañanas.
-Vamos Herms, ya es hora de levantarse- comentó el moreno mientras le acariciaba el cabello y enrulaba sus dedos en cada uno de los rizos de ella.
-Shh no molestes, un ratito mas, 5 minutos, por favor- dijo la castaña con voz ronca.
El ojiverde lo menos que quería hacer era levantarse y tener que separarse de ella durante las clases que no compartían, así que dispuesto a disfrutar el tiempo que les quedaba juntos, empezó a acariciarla.
Lentamente recorrió su brazo rozándolo apenas con la punta de sus dedos, hizo que bajaran por su cintura para terminar abriendo su mano y acarició todo el muslo de ella, haciendo que la leona despierte pausadamente, suspirando su nombre bajito.
Él la dio vuelta completamente, dejándola boca abajo, la muchacha quedó sorprendida y estaba a punto de empezar una discusión de el por qué del hecho, cuando tuvo que morder la almohada al sentir los mojados labios de él sobre su espalda, podía sentir su lengua dibujando círculos a lo largo del terreno de juego que la abertura del camisolín le permitía.
Muy despacio y produciendo un escalofrío en ella, bajo las tiritas del camisón y besó sus hombros, mientras que con la otra mano rozaba su nuca y lento, muy lento fue bajándola hasta encontrarse con su cuello.
Volvió a voltearla y esta vez si quedaron cara a cara.
De los ojos esmeralda de él podía leerse el amor inmenso que profesaba por esa niña que tenía debajo suyo, estaba visiblemente sonrojado y su cuerpo ardía con cada movimiento que ella hacía.
Al igual que él, ella tenía sus mejillas encendidas y respiraba entrecortadamente, besó sus labios con una pasión infinita, buscó la lengua de él, y cuando la encontró jugó con ella, a tocarse, a sentirse a explorar nuevos mundos hasta que sus pulmones pidieron medio tiempo y tuvieron que separarse.
Se sonrieron, se los notaba felices, no necesitaban hablarse para entenderse, con un beso, una mirada y una caricia eran mucho más elocuentes que con palabras, que, en ese momento estaban de sobra.
Las caricias comenzaron a ser abundantes, ella revolvía el pelo de él, con un placer inmedible, él besaba su cuello, haciendo presión en lugares estratégicos produciendo pequeños gemidos por parte de la leona. Empezó a bajar, rozó con sus labios la seda que cubría sus pechos, sus manos mimaban el aplanado vientre de ella, mientras que, Hermione rasguñaba la fornida espalda del Gryffindor, con voz ronca Harry gimió el nombre de ella, pero de pronto y como era de esperarse los movimientos que se escuchaban en la pieza los trajeron a la cruda realidad. Deberían ser las siete de la mañana y los compañeros del ojiverde comenzaban a alistarse para las actividades mañaneras.
Con mucho pesar el se estiró hasta quedar en el vientre de ella, no sabía el porque pero estar en esa posición lo llenaba de paz.
Ella lo abrazaba por los hombros y de vez en cuando se desperezaba clavando las uñas con fuerza en la espalda de él.
Con mucha delicadeza él levantó la cabeza y apoyó su mentón en su vientre.
-Dime que no me tengo que mover de aquí por el resto de mis días- dijo haciendo pucheros lo que causó gracia a la muchacha.
-Vamos Harry que se hace tarde y me quiero bañar antes de cometer cualquier locura contigo…
-¿Locura dijiste? Qué acaso no me quieres?- replicó el moreno con miedo en sus ojos.
-Por supuesto que te quiero pero no quiero hacerlo aquí, no con tanta gente, no apurados¿me entiendes?- el asintió- quiero hacerlo pero tranquila y completamente solos.
-Sipi- dijo él con tono infantil, levantándose y robándole un beso a la castaña.- ¿te bañas conmigo?
-No Harry, me voy a mi dormitorio, no tengo la ropa ni nada- honestamente la idea no le disgustaba pero por otro lado tenía miedo…
-¿Por¡Pero si no estamos haciendo nada malo, sólo somos dos enamorados que se van a bañar juntos!- apuntó él, mientras la rodeaba con sus brazos y ponía a prueba su cordura, situándose muy cerca de sus labios.
-Yo no he dicho que este mal, cielo, sólo que hoy no, tendrás que esperar- contestó a la vez que evadía los labios de Harry- Suéltame y así podré salir de esta habitación o que pretendes¿que te lleve conmigo a todas partes?- a juzgar por la mirada de él, supuso que estaba totalmente convencido de ello. Besó sus labios fugazmente y logrando zafarse de los brazos de él, salió corriendo hacia la puerta. Una vez del otro lado se escuchó que gritó: te quiero!
-Yo también- expresó Harry mientras se acostaba de nuevo y hundía su cabeza en la almohada respirando el perfume floral que su novia había dejado plagado en ella.
OoOoOoOoOoO
Al bajar a la sala común se dio cuenta de que todo el mundo ya había hecho presencia en el Comedor, así que se sentó en una butaca dispuesto a esperarla.
De pronto una fragancia conocida llenó la habitación, al dar vuelta la cara la vio, bajando la escalera con gracia y elegancia, propias de ella.
Llevaba la túnica en la mano, la corbata la tenía sin atar y la camisa desprendida en unos cuantos botones, bajó más la vista, su pollera gris estaba bastante corta dejando ver sus torneadas piernas que brillaban al tener contacto con el sol.
Por detrás de ella se podía ver que había encantado a su mochila con un hechizo locomotor para no tener que cargarla.
Su cara tenía aspecto angelical, sus ojos brillaban con un fulgor de alegría y su sonrisa era radiante, al pelo lo traía atado en una media cola, lo que hacía que su flequillo tapara a medias un ojo y sus bucles adornaran su rostro. Harry pensó, que tranquilamente se la podría tomar como una ninfa de las que él había oído hablar.
-Buenos días¿cómo le va a mi hermoso caballero?- preguntó Hermione con una sonrisa en los labios al ver como él la miraba. Dejó las cosas en el sillón y se acerco a Harry para saludarlo.
-Muy bien hasta ahora…y ahora que apareciste tú…muchísimo mejor- tomó la cara de la castaña y besó sus labios con amor y mucha ternura- no sabes como te quiero- le dijo mientras asía la corbata que ella le daba para que la ayude a ponérsela.- y no sabes como me gustaba ponerte la corbata cuando éramos amigos además de que me gustaba y me gusta cuando reniegas cuando no te sale el nudo- ella sonrió- me encantaba tener un pretexto para tenerte cerca, y ahora que eres mi novia no tengo ninguno para acercarme y darte todos los besos de pescadito que yo quiera- terminó el ojiverde con una amplia sonrisa que marcaba los hoyuelos que tenía a los costados de la boca.
-¿Besos de pescadito?- repitió la castaña- ¿qué es eso¿Me lo muestras?- inquirió con un dejo de picardía en la voz.
-Mmm con mucho gusto- se aproximó a su boca lentamente, mientras tomaba su cintura y la ponía más cerca de lo que estaban, fue llenando de besos cortitos y húmedos toda la boca de ella, su nariz y sus mejillas- eso es un "beso de pescadito al estilo Harry"- dijo el ojiverde divertido cuando acabó de besarla.
-Quieres que te diga lo que me pareció- Harry asintió- que quiero probarlo de nuevo, todavía no me convence- él la miró sonriente y lo volvió a hacer.
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Fueron abriendo camino entre la marea de alumnos que había en el pasillo del comedor. Era raro verlos allí, sólo para una ocasión se habían congregado en ese lugar, y fue para ver los letreros que dejaba Umbridge¿habría vuelto al colegio?
Harry que era el más alto de los dos, se puso en puntas de pie y observó que recitaba el anuncio:
"A todos los alumnos del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, se les da a conocer los nombres de los nuevos delegados de cada casa de séptimo año:
Por Hufflepuff: Macmillan, Ernie
Por Ravenclaw: Goldstein, Anthony
Por Slytherin: Malfoy, Draco
Por Gryffindor: Granger, Hermione
Directora, McGonagall, Minerva"
-¿Y Harry, qué dice¿por qué sonríes así?- preguntó curiosa la castaña.
-Porque eres la nueva delegada de Gryffindor, mi amor¡felicitaciones!- grito el ojiverde radiante de felicidad y lleno de orgullo, mientras alzaba a la delegada y hacía que dieran vueltas en pequeños círculos.
-No puedo creerlo- dijo ella emocionada y con los ojos saturados de lágrimas de alegría.
-Felicitaciones, esto es por lo de delegada y por todo lo que no pude hacerte cuando saliste prefecta en quinto- le dijo él en tente tomaba su cara y la besaba con pasión. Al separarse se miraron y él la envolvió en un abrazo- espera no es sólo esto… quiero llenarte de regalos, mi vida, aquí va el primero…
-¡Orchideus!, al pronunciar esta palabra, salió un precioso ramo de Nomeolvides de la punta de su varita.
-Oh Harry, amor es precioso, gracias- expresó la castaña al tomar el ramo que él le ofrecía.
-Vamos mi delegada- dijo Harry con una sonrisa, agarrando a la chica por los hombros y guiándola por el medio de la multitud.
-Dime, amor¿quiénes más son delegados?- indagó ella.
-Macmillan, Goldstein, te acuerdas de ellos estaban con nosotros en el ED…
-Ah si, si lo recuerdo y también fueron prefectos…pero si mis cálculos no me fallan falta uno, es decir, son cuatro casas, ellos son de Hufflepuff y Ravenclaw, yo soy de Gryffindor, falta uno de Slytherin…no, no me lo digas…¿Draco?- terminó ella apretando los ojos, como si fuera a hacerlo desaparecer cerrándolos.
-Si pero… desde cuando lo llamas Draco, tu a Malfoy?- preguntó él, mientras retiraba el brazo de los hombros de ella y apuraba su paso para sentarse frente a la mesa.
Hermione sonrió al ver que se había puesto celoso pero por otro lado se entristeció, o al menos así se sentía¿por que había llamado a Malfoy por su nombre?
-Dime que no te pusiste celoso¿no?- dijo ella entre tanto se hacía lugar entre él y Neville, que la saludó con la boca llena de comida.- vamos Harry contesta…
-No¿por qué habría de hacerlo?- dijo el ojiverde bastante molesto.
-Vamos Harry te conozco¿cómo puedes tener celos de un mugroso hurón que sabes que nunca tendrá mi corazón?- Declaró ella sonriendo.- vamos ven aquí- terminó ella dándole un beso a él en la comisura de sus labios.
-Está bien, me convenciste- A punto de darle otro beso a ella, tuvo que quedarse en el camino ya que vio entre todas las cabezas que McGonagall se levantaba de su asiento, como solía hacerlo Dumbledore en sus tiempos, cada vez que deseaba decir algo.
-Buenos días a todos, como ya deben haber visto en la pizarra de anuncios que se ha colocado en el vestíbulo, los nuevos delegados han sido elegidos.
Les tenemos una sorpresa, por primera vez en mucho tiempo, se ha de realizar un intercolegial entre escuelas de mucho nivel, para medir a los alumnos en inteligencia, tanto lógica como práctica, así que, como era de esperarse fuimos llamados a participar de este evento…
Un murmullo de excitación recorrió el comedor, por lo visto había más de los que Harry y Hermione pensaban, dispuestos a participar.
-Como decía, sólo los delegados podrán participar…-aclaró con una sonrisa.
Nuevamente un cuchicheo llenó la sala, pero esta vez de desaprobación.
-Silencio, por favor- gritó la directora para hacerse escuchar, por sus facciones se notaba que estaba empezando a enojarse- los delegados serán elegidos a través de un sistema de voto público, paso a explicarles, el martes de la semana que viene, las clases terminarán una hora antes de lo usual, a las 4, todos los alumnos, sin excepción de alguno, vendrán aquí a elegir a los dos delegados que quieran que participen. Sólo dos, y les tengo que avisar que al igual que en el Torneo de los Tres Magos, los que salgan sorteados no podrán dar vuelta atrás.
El voto se efectuará de esta manera, cada chica votará por uno de los delegados que desee y cada chico votará por una de las delegadas que han sido sorteadas, no…con las chicas va a ser diferente…- dijo Minerva al darse cuenta- lo siento pero me temo que la Srta. Granger tendrá que participar sí o sí. Pueden volver a comer.
-¡Maldita sea!- manifestó Hermione de mala manera dando un puñetazo a la mesa.
-¿Qué pasa Herms, si es lo mejor que te puede haber pasado?- dijo Harry algo confundido por la actitud de ella
-Es que no lo entiendes… esto no es normal, es peligroso, un concurso en estas épocas es muy raro, algo esta pasando, para algo nos necesitan a todos juntos o tal vez a uno solo y si mi memoria no recuerda mal, este concurso fue suspendido por que alguno de sus participantes han quedado invalidados de volver a hacer nada o han desaparecido para siempre o peor se han vuelto locos- concluyó la Gryffindor mientras miraba a su novio y se abrazaba a él con mucha fuerza…
hola!!!! Espero que les haya gustado este capítulo…disculpen tanto mi atraso es que recién ahora pude sentarme a subir este capi… gracias al cielo, este viernes terminan las clases y pondré más a menudo.
Gracias a las que se pasaron: Mari, Tomoyo, Monse Evans y Macarrón, gracias, gracias y más gracias, por saber entenderme, por comprender mi bonita comp., por estar, besos y nos estamos viendo en el prox
p/d: dale al "Go" para que Harry te despierte así XD
