Profecías:
"-Es que no lo entiendes… esto no es normal, es peligroso, un concurso en estas épocas es muy raro, algo esta pasando, para algo nos necesitan a todos juntos o tal vez a uno solo y si mi memoria no recuerda mal, este concurso fue suspendido por que alguno de sus participantes han quedado invalidados de volver a hacer nada o han desaparecido para siempre o peor se han vuelto locos- concluyó la Gryffindor mientras miraba a su novio y se abrazaba a él con mucha fuerza…"
-Pero Herms, tienes que estar confundida, ya veras que todo se arregla, que va a ir y a venir rápido, que en un abrir y cerrar de ojos estarás de nuevo entre mis brazos, ya lo veras, mi niña tranquila…
-¿Pero y si pasa algo¿Y si nos separamos? Harry, amor, algo me dice que esto es sólo una voluta de humo que están haciendo para que no nos enteremos de algo..¿Acaso no te diste cuenta que hace una semana que no recibo "El Profeta"?- preguntó afligida Hermione.
-Nada te pasará, nada te lo prometo, yo te cuidaré…
-Te agarró el síntoma del héroe¿no, Potter?- Malfoy se había acercado sigilosamente a la mesa y ahora miraba con desprecio a la pareja…-ya nos veremos Granger, a lo mejor te des cuenta cuando estemos solos como te convengo yo y dejes al fin de estar con este idiota de cara rajada y que te conviene estar de mi lado- expresó el rubio sonriendo tratando de acariciar la mejilla de la castaña…
-Tócala y será lo último que hagas, Malfoy- apuntó el ojiverde agarrando al Slytherin de la túnica alejándolo de su novia.
-No me toques, Potter, o tendré que enseñarte a ser hombre- dijo el blondo tranquilamente.
-Ah si y ¿cómo?- preguntó Harry con las mandíbulas apretadas.
-Vamos a ver si tu mujer, si así le puedes llamar puede conformarse con lo que tu le puedas dar- alcanzó a decir Draco.
Harry al oír lo que tenía para decir le dio tal puñetazo que lo tiró un metro más allá, prácticamente al pie de la mesa de los profesores.
-Vuelve siquiera a mencionarla y lo que recibirás será más fuerte que esto y te lo juro, hurón- dijo el ojiverde tomando a la conmocionada castaña de la mano y sacándola del comedor.
Caminaron con rapidez con dirección al aula de encantamientos, pero recordó con rabia que él tenía Adivinación y ella Aritmancia.- ¡diablos!- dijo pateando el suelo.
-Tranquilízate por favor, me estás asustando- manifestó ella con los ojos como platos al ver todas las reacciones de su novio.
-Disculpa no es contigo, es que…-intentó explicarse el moreno mientras la abrazaba y apoyaba el mentón sobre su cabeza- tengo miedo de lo que pueda llegar a hacerte¿entiendes?, no es nada lo que me diga o me haga, pero no soporto que te diga algo y menos soporto la idea de que ese desgraciado te toque…
-Vamos amor, sabes que me sé defender sola y que nunca me tendrá, recuerda esto- dijo orgullosa levantando el mentón.- él nunca me tocará y tampoco cambiará lo que yo siento por ti.
Él le sonrió, jamás iba a dejar de amarla y nunca iba a dejar de protegerla, nadie la iba a tocar más que él, ella iba a ser sólo suya. Aproximó su cara a la de la delegada y tomo su mentón para propiciarle un dulce y largo beso que transmitía todo lo que en ese momento pasaba por su corazón.
-Aquí te dejo- le señaló ella al recordar que tenía que ir para el aula de Aritmancia- ¿me buscas cuando toqué el timbre, Potter?- inquirió con una sonrisa.
-Estarás conmigo toda la clase, Mione, porque no dejaré de pensar en ti, así que, cuando te busque, será como si hubiéramos estado juntos y no nos hubiéramos separado… ¿pensarás en mí o vas a estar muy ocupada con la profesora Vector?- dijo él moreno con una gran sonrisa en sus labios.
-Por supuesto que sí… ¿Sabes donde queda?- inquirió la castaña mientras se alejaba.
-Me guiaré por tu perfume- gritó él, en tente la veía partir y se daba vuelta para toparse con un cabizbajo Ron, al que ignoró por completo.
Se acomodó el bolso, el uniforme y puso sus manos en los bolsillos mientras caminaba con indiferencia.
-Harry¿podemos hablar?- pregunto el pelirrojo sin mirarlo a los ojos.
-Si¿que necesitas?- contestó el aludido con aspereza. No podía negarse con Ron, era su amigo y su hermano, no podía simplemente no podía.
-Te quería pedir disculpas, en serio- añadió al ver la cara de pocos amigo que Harry traía.- por lo de ayer, lo mismo me pasó con Luna, no sé que me pasa, es como que siento que algo me controla y que no puedo manejarme por mi mismo, cuando eso me pasa siento como que todo es alegre y que no hay nada de que preocuparse, desde le verano estas situaciones se han repetido continuadas veces, Harry, lo siento, de verdad- concluyó Ron muy apenado y sin dejar de mirarse los pies.
-Esta bien, Ron, pero todavía no entiendo como pudiste haberle dicho eso a Herms, sabes lo que yo siento por ella, y aún así le dijiste de todo…
-También le pediré disculpas a ella, Harry, lo prometo, no entiendo por qué actuó así, te lo juro, me pasa cada vez que estoy cerca de Ginny, al igual que en el verano¿lo recuerdas?, esa vez que Ginny parecía poseída y me hablo a mi de una manera muy rara, diciéndome que ayudaría a derrocar a su contrincante, te acuerdas esa noche en la madriguera, que tu habías peleado con Herms y ella estaba en su cuarto sin dirigirte la palabra…
-Si lo recuerdo, Ron perfectamente, sobre todo porque la mirada de tu hermana cambió, sus ojos ya no eran marrones, eran como pequeñas rendijas verticales de color rojo sangre que me son vagamente familiares…-contestó el ojiverde, más en un pensamiento para sí mismo que para con Ron.
-Entonces…¿amigos?- inquirió el pelirrojo extendiendo la mano.
-Amigos- contestó con una gran sonrisa de oreja a oreja.
Se encaminaron hacia la Torre Norte, para llegar a la sala de Trelawney.
Subieron por la pequeña escalera- trampa que conducía a la habitación y fueron recibidos por un profundo vaho de olor a sahumerios y Jerez mezclados.
Se dirigieron a sus asientos, una pequeña mesa redonda con tazas y teteras encima de la mesa eran características de esa clase.
Harry tomó su lugar junto a la ventana entreabierta que dejaba ver una parte del cielo, que en esa mañana se mostraba celeste claro con algunas nubes cubriendo el sol…su imaginación comenzó a volar… se situó en Hermione, en cómo sería si ella estuviera ahí con él, seguramente la tendría al lado suyo como en tercero, sin lugar a dudas estaría en este momento jugando con sus dedos y describiendo círculos en las palmas de ella. ¿Cuándo se había empezado a enamorar de Hermione Granger? No lo sabía, de lo que sí estaba convencido era que ella era la dueña de su corazón…
La profesora hizo su aparición desde las sombras, como solía hacerlo, habló con una voz gutural, mientras se acomodaba los múltiples chales y collares que traía adornando su cuello.
-Mis niños, volvemos a encontrarnos una vez más…en la semana anterior trabajamos con la bola de cristal, hoy volveremos sobre las hojas de té como hace cuatro años atrás, mi ojo me dice que algo se avecina y que lo mejor es volver sobre nuestros pasos…claro está que hace cuatro años alguien nos dejó… pero puedo ver claramente que este año alguien también nos dejará…esta vez para siempre… por favor tomen la taza de su compañero de enfrente y vean que dice…
-Tu Neville dime que ves…-susurró la profesora por detrás del chico, que pegó un salto al asustarse con la voz de ella.
-Mmm disculpe pero no veo nada- contestó tímido
-Cómo puede ser, algo anda mal, esperen un momento…- a Harry le pareció ver que la mujer entraba en una especie de trance y que segundos más tardes se miraba la mano con urgencia- oh, ya entiendo, ya entiendo- dijo ella ensimismada.-Disculpen interpreté mal la señal de mi ojo, no es la lectura de ojos de té sino la lectura de las palmas de las manos… ahora sí tomen la mano del que esta sentado enfrente suyo…
-Harry tu puedes ver algo- dijo ron algo confundido- yo solo veo rayas
-Fíjate en el libro, ron, esa es la manera…- contestó el ojiverde vagamente mientras apoyaba su cabeza en el muro y recordaba los labios de ella.
-Harry según las líneas de tu mano…- Ron ojeaba las páginas del libro con urgencia- algo te abandonará dentro de poco pero te sentirás en paz cuando vuelva, por otro lado te sientes completo, realmente satisfecho contigo mismo y estás dispuesto a enfrentarte a algo con determinación...- volvió a hojear el libro- ah también serás sumamente feliz pero por otra parte sufrirás por la pérdida de alguien…
Harry quedó impresionado al escuchar la última parte, a Trelawney no le creía ni jota, pero a Ron, bueno tampoco, de todos modos estaba usando un libro de la profesora y opinaba igual que Hermione, la adivinación es una rama muy imprecisa, y más si provenía de alguien como esa enigmática profesora que sólo acertó una vez, bueno tal vez dos veces… pero aún así seguía siendo raro. Luego de meditarlo por unos segundos se convenció a sí mismo que no tenía tanta importancia…- te toca Ron, dame tu mano- en ese momento Sybill Trelawney se acercó a ellos
-Bueno de acuerdo con esta línea te sentirás muy mal al descubrir que alguien muy cercano a ti no es lo que parece, luego según esto serás partícipe de algo muy importante y que naciste para ello, de modo que pelearás hasta la muerte…- Harry cerró el libro y soltó la mano de su amigo, levantó la vista y vio que Sybill dejaba escapar unas cuantas lágrimas a la vez que palmeaba a un desconcertado Ron y le decía que lo sentía mucho y que desde que piso ese salón se dio cuenta de todo…
Afortunadamente la clase terminó y el ojiverde se despidió de el ojiazul rápidamente atravesando la puertilla a toda velocidad y corriendo escaleras abajo…el hecho de que el aula este en el último piso de la Torre más alejada de todo el bendito castillo retrasaba a Harry en su promesa de ir a esperarla al tocar el timbre.
Por fin llegó, gracias al cielo los alumnos todavía no salían del aula y se podía ver que la profesora Vector seguía dictando tarea a sus alumnos.
Se pasó la mano por el pelo en un vano intento de peinar ese remolino azabache, se acomodó la corbata y trató de alisar los bordes de la túnica para poder estar aunque sea un poco presentable para la castaña.
De pronto la vio, venía saliendo con una multitud de alumnos, cargada de libros y pergaminos, con el pelo recogido en una colita, que dejaba escapar más cabellos de los que agarraba. Saludó a la compañera que iba a su lado y se dirigió al pasillo.
Harry, como se dio cuenta de que había pasado desapercibido delante de los ojos de ella, se acercó sigilosamente como un cazador a su presa y le susurró al oído- siempre estudiando pequeña-
Hermione dejó caer todos los libros que tría del susto que se había llevado y Harry pudo ver su rostro que había intentado ocultar de la vista de halcón de él…
-Herms ¿qué pasa¿has estado llorando?- pregunto preocupado el ojiverde al ver que las lágrimas todavía húmedas morían el la comisura de los labios de ella.
No podía mentirle, podía ser una excelente alumna y tratar de ser buena en todo pero mentir, a esa asignatura todavía no la había cursado.
- lo que pasa es que- gimoteó
-Espera no digas nada entremos aquí- la interrumpió el Gryffindor al ver que la gente se demoraba en los pasillo para ver que ocurría entre ellos dos.
Al entrar en el aula vacía, dejaron las cosas sobre los bancos y él tomó las manos de ella, tratando de infundirle un poco de tranquilidad que ni él mismo tenía- cuéntame mi niña, que te pasa..
-Es que estábamos en clase traduciendo los números de un nombre que nosotros podíamos elegir y me asuste con lo que decía la constatar con mi libro…- se interrumpió mientras se secaba las lágrimas- yo traduje el tuyo, Harry y decía que sufrirías una pérdida importante de alguien que siempre estuvo al lado tuyo y que por otro parte te sientes por primera vez realizado en tu vida… tengo miedo, de ser esa persona a la que pierdas…
Él no pudo contestar…sólo la atrajo hacia su pecho y dejó que llorara en él, estaba consternado por lo que acababa de oír… las mismas profecías con o sin detalles se cernían sobre su destino sin él entender de que rayos se trataba todo eso y si sería verdad…
Hermione sollozaba en el pecho de él, humedeciéndolo con sus lágrimas.
-Shh, ya pasó- le dijo bajito el moreno- sabes que yo también tengo miedo- ella se perdió en la mirada de él- es extraño, Ron en la clase de Trelawney, predijo que perdería a alguien también y que pelearía en una batalla hasta la muerte, defendiendo a una persona…Herms esto es raro y ahora más raro aún, tu te vas a un concurso del que no sabemos nada y me quedaré solo, recavando información acerca de los Horrocruxes que me faltan, sintiendo tu ausencia a cada momento…
-Me quedaría encanta de la vida y lo sabes, estoy obligada a ir porque tomaron la decisión por mi…y como tu dices esto es extraño de la nada surge este concurso, el Profeta deja de salir y los profesores comienzan a faltar con frecuencia, además de que no sabemos nada de la Orden y tampoco tenemos a quien recurrir para contarle tu sueño…no me quiero ir Harry- dijo ella mientras se abrazaba con fuerza a él.
El timbre los sacó de sus cavilaciones…
-¡Rayos!- refunfuño la castaña, separándose de él- tenemos Encantamientos y ese aula queda en el tercer piso…¡no llegaremos!- terminó histéricamente en tente agarraba sus libros y caminaba con pasos rápidos hacia la puerta.
Él colocó su mochila sobre su hombro y sonrió, aún así de histérica la amaba con todo su corazón.
-Herms, conociéndome a mí, hijo de uno de los célebres merodeadores¿no sabes que hay pasadizos secretos dentro del castillo?- preguntó él con una sonrisa.
-¿Siempre eres así de arrogante, Potter?- inquirió ella con una mueca.
-Vamos por aquí, sígueme, hay uno que desemboca cerca del aula de Flitwick, te apuesto que llegamos antes que él.
Recorrieron el desolado pasillo a grandes zancadas hasta llegar a una escalera, bajaron los escalones a toda prisa, apoyándose en los cuadros que había a uno de sus lados que insultaban a los respectivos intrusos. Se detuvieron en un cuadro de una mujer vestida de época, que amamantaba a su bebé, corrieron el lienzo y pasaron al otro lado de la pared.
No se veía absolutamente nada, así que, Hermione utilizando su inteligencia práctica levantó su varita y sin pronunciar palabra, conjuró el hechizo de luz.
El pasadizo se hacía estrecho hacía el final y sus paredes recubiertas de musgo y telarañas iban haciéndose angostas y largas mientras caminaban tomados de la mano.
Llegaron a una puerta y el ojiverde apuntando con su varita dijo- ¡ábrete!, pero para su sorpresa nada ocurrió, ese pedazo de pared sólo crujió y se quedó donde estaba.
-Déjame a mí- dijo la leona impacientándose y encontrando mas certera su hipótesis de que hacerle caso Harry era una locura- ¡Alohomora!- todo el lugar vibró y poco a poco la pared de piedra comenzó a correrse dejando entrar un haz de luz y mucho ruido de chicos.
OoOoOoO
Entraron rápidamente y buscaron sus asientos.
Hermione al ver que Ron estaba cerca se dirigió a un banco bastante alejado de él.
Harry se dirigió al lado del pelirrojo.
La castaña lo miró sorprendida.
Tomó su lugar al lado de su novio y lo escrutó con la mirada. El ojiverde cayó en la cuenta de que Hermione no sabía nada acerca de su reconciliación.
-¿Qué rayos te pasa? Hasta ayer no se hablaban y se gritaban incendio cada vez que se cruzaban y ¿ahora te sientas a su lado como si nada?. La verdad no te entiendo, James!-Harry supo que ella estaba muy enojada, las únicas veces que lo llamaba por su segundo nombre y/o su nombre completo era porque estaba furiosa.
-Herms, escucha, hay algo que no te dije…- comenzó el león con tono precavido- hoy Ron me pidió disculpas y yo las acepté… pero también dijo que te pediría perdón a ti- Miró a su amigo que le sonreía agradecido.
Pese a que hacía 7 años que la conocía, esa mirada de odio y resentimiento que era exclusiva para Malfoy ahora lo intimidaba y penetraba sus ojos azules con una fuerza abrasadora.
-Hermione…yo…te quería pedir disculpas… por lo que te dije…como le explique a Harry hay muchas veces que siento que no soy yo el que habla o actúa¿entiendes? Como esa vez en la Madriguera… tu no estabas, es decir, si pero no en la sala con nosotros y Ginny…
-Esta bien, Ron, todo olvidado- dijo la castaña esbozando una sonrisa- y ahora dime ¿qué paso esa noche¿Adónde estaba yo?
-Tú estabas arriba, habías discutido con él- señaló a Harry- y subiste a dormir. Sólo quedábamos mi hermana, él y yo. De pronto ella se me acercó y empezó a hablarme de forma extraña, sus ojos se volvieron como los de…
-Como los de Voldemort- puntualizó el ojiverde con la vista clavada en el banco.
-Y desde ese momento cada vez que estoy cerca de Ginny me comportó de forma extraña- terminó el ojiazul.
-A lo mejor Voldemort la está poseyendo- vaticinó la ojimiel.
-Si eso pensé también yo- apuntó Harry mientras acariciaba con su pulgar la mejilla de ella-¿ya no estas enojada conmigo?- preguntó.
-Más o menos¿podrías habérmelo contado de camino, acaso no soy de confianza para ti?- indagó la delegada dolida.
-Solo me olvidé, fue eso, jamás haría algo que pudiera lastimarte… y claro que confío en ti pondría mi vida en tus manos- corrió un mechón castaño que caía por su rostro- ¿me perdonas?- dijo en tono suplicante.
Ella no contestó, sólo se acercó, besó sus labios dulcemente y susurró sobre ellos- todo aclarado, Potter-
-Alumnos por favor, compórtense, este no es lugar para eso, 5 puntos menos para Gryffindor cada uno por conducta inapropiada durante la clase- McGonagall había entrado con paso apurado al salón y ahora se paraba detrás del pequeño escritorio lleno de libros del profesor- como habrán notado el profesor Flitwick no se ha presentado al aula, bastará con explicarles que él no se siente en condiciones para dar la clase- su expresión denotaba nerviosismo pero su voz era firme y potente con un dejo de enigma en cada palabra que pronunciaba- están desobligados hasta la próxima clase, que es dentro de una hora y cuarto, puesto que hoy tenían doble clase-informó con severidad- Hufflepuff la profesora Trelawney puede adelantar horas con ustedes- miró a los asustados tejones- Pueden retirarse todos menos usted, Srta. Granger...acérquese un segundo por favor-agregó mientras rodeaba el escritorio.
Hermione cruzó una mirada cargada de dudas con Harry y se levantó de su asiento- Yo te llevaré las cosas, ve tranquila, te espero donde tu sabes- le dijo misteriosamente el ojiverde.
-Dígame profesora¿qué necesita?- preguntó intrigada la castaña.
-Bueno, creo que has sospechado el por qué de este concurso. Necesito sacar al Sr. Malfoy de aquí al menos por un mes. Él a decidido unirse a nuestro bando y lamentablemente me han informado que hay un espía en nuestro grupo que al parecer está contando todos nuestros movimientos…
-¿Quién es esa persona?- interrumpió la leona.
-No necesitas saberlo, lo que necesito es que mantengas a Potter alerta y que empieces a alistar todas tus cosas para el viaje¿entendido?- dijo McGonagall con rudeza.
-Si, pero ¿por qué yo?
-Srta. Granger usted es inteligente, es un peligro que esté cerca de él en estos momentos pero le será de utilidad a los tres que usted vaya con Malfoy; por favor no pierda su tiempo en otras cosas que no sea su novio, esté con él lo más que pueda…- a la profesora se le quebró la voz- no sabemos con que se puede encontrar allí o cuando vuelva… puede retirarse- finalizó adustamente acomodándose los lentes.
Hermione salió del aula tratando de mantener la calma, sólo faltaban horas y el día llegaría a su final para darle paso al miércoles.
La distancia para dejar de ver a Harry por un mes se acortaba a pasos agigantados… o tal vez para dejar de verlo para siempre…
Corrió con todas sus fuerzas tratando de apaciguar el dolor que la consumía, lágrimas recorrían sus mejillas y morían en su túnica, el viento helado de los corredores iba secando una a una las gotas cristalinas que se agolpaban en sus ojos por salir.
Llegó al 7mo piso y se detuvo frente al tapiz, pensó: "necesito estar con Harry, necesito estar con Harry, necesito estar con Harry".
Una puerta apareció ante ella, asió el picaporte y entró.
Era un paraje totalmente distinto al de la otra vez, el cielo estaba encapotado y un viento huracanado soplaba en le lugar.
Harry vino corriendo hasta donde estaba ella y la abrazó, por su aspecto estaba muy asustado.
-Herms¿qué paso? Esto estaba soleado y un bellísimo mar frente a mis ojos rompía sus olas en el borde de las rocas y ahora todo cambió…
-Harry sólo abrázame¿si? No estoy lista para explicar todo lo que me dijo- el ojiverde la acurrucó entre sus brazos y susurró frases reconfortantes en su oído, después de unos largos minutos tanto Hermione como el clima comenzaron a mermar.
-Me explicas ahora¿princesa?- inquirió amablemente él mientras se sentaba con la espalda en un árbol y dejaba que ella se siente en su regazo. Volvió a abrazarla- cuando tú estés lista, yo esperaré.
-Te amo mucho- musitó la castaña- no dejes de abrazarme, amor, quiero pasar todo el tiempo contigo antes de irme, no quiero separarme de ti ni un segundo…
-Herms, eso es hermoso, pero estas cambiada, desde que viniste de hablar con Minerva estas rara, yo quiero estar contigo para siempre pero necesito saber de qué hablaron, dímelo por favor, comienzas a asustarme.
-Esta bien, te lo contaré, no habrá tal votación como se dijo para el concurso, se sabe de antemano quién participará… Malfoy y yo iremos a ese concurso por voluntad de McGonagall ya que quiere alejarlo de la inminente presencia de Voldemort y a la vez quiere alejarme…de ti- al ver que él quería protestar puso un dedo en los labios del Gryffindor- no me explicó por qué, sólo dijo que el estar separados y yo estar con Malfoy, nos ayudaría a los tres y hay algo más, dos cosas más…hay alguien de nuestro círculo de amistades que está informando de todo a Voldemort, ese es el por qué de mi viaje, no digas nada- dijo mirando que él quería preguntar por qué- ya te cuento, Malfoy está de nuestro lado y parece que su ex amo quiere matarlo porque como ya dije alguien ha estado hablando demás y lo segundo… Minerva quiere que aproveche todo mi tiempo contigo porque… no sabe si volveré y si lo hago no sabe con qué me encontraré cuando regrese.
Se miraron por un instante, los dos comprendían la gravedad del asunto, el tiempo se escurría entre sus dedos y no podían hacer nada por impedirlo, nada más que vivir los momentos que les quedaban.
-Esa persona de la que hablaste… ¿puede llegar a ser Ginny?- presupuso Harry.
-No lo sé, amor, no lo sé, en este momento no estoy segura de nada- contestó con tristeza.
-Si estás segura de algo, tienes mi corazón y mi amor, cuando tengas miedo sólo recuerda que siempre, memoriza esto, siempre estaré aquí para cuidarte. Lo que voy a decirte es una promesa que te prometo, cumpliré… cuando tu vuelvas, te estaré esperando, en las puertas del Gran Comedor con un ramo de rosas rojas, vestido de traje y con una reservación en esta sala para hacerte el amor toda la noche…- le sonrió con dulzura y beso sus labios con una pasión infinita.
Ella estaba visiblemente colorada, jamás había pensado que él podía llegar a ser tan romántico- confió en ti, Harry y espero que cumplas tu promesa- volvieron a unir su beso sellando esa declaración.
0o0o0o0o
Los días pasaban con una rapidez inimaginable, ellos estaban siempre juntos, se los veía felices compartiendo sus actividades pero si mirabas bien, en sus ojos había tristeza, había pánico de no volverse a ver, había dolor de no tenerse.
Llegó el domingo, afuera nevaba como si fuera la última vez, nadie interrumpía la escena que se había creado en la sala común de Gryffindor.
Ron, Harry y Hermione sentados en sus sillones preferidos cerca del fuego examinaban tomos de la biblioteca.
Ella acerca del concurso, él acerca de los Horrocruxes y el pelirrojo miraba un esquema del complicado método de aprender a leer la mente.
Ninguno hablaba, la proximidad del viaje de Hermione era dolorosa y conflictiva para los tres. De vez en cuando, los amantes se miraban y sonreían dándose fuerzas para continuar.
-Amor ¿encontraste algo en ese libro?- preguntó Harry mientras se levantaba y se desperezaba. Caminó hasta donde estaba ella y la abrazó por detrás, besando su cuello.
-Jajaja¡me haces cosquillas!- río la castaña- no, no encontré nada, sólo un apartado que dice que el último jugador que participó apareció 20 años después en la India por un mal hechizo que utilizó pero que hasta la fecha, no se ha vuelto a abrir un concurso y posterior juego entre los colegios, es raro¿no? bueno, en fin, esta incertidumbre es… ¡desesperante!- puntualizó enfadada y cerrando el libro de un golpe.
-Tranquila, ya verás que es una pavada para ti este concurso y que vuelves conmigo en menos de lo que canta un fénix- expresó con entusiasmo el ojiverde- Hermione sin ofenderte pero en la biblioteca de este castillo no hay nada de lo que necesitas, nadie encuentra nada cuando lo busca, creo que deben actualizar los libros o en su defecto remover el personal.
-Pienso lo mismo, Harry, no te preocupes- dijo ella, estirándose y tumbando su cabeza para atrás para encontrar la boca de él. Suavemente apoyó sus labios y humedeció los del león, se dejó llevar por el leve movimiento que el ojiverde impuso y muy despacio introdujo su lengua para profundizar el beso.
-¿Podrían hacer eso en otra parte?- preguntó con cara de asco Ron- digo si no les molesta, recuerda Harry que por muy irresistible que tu seas, Hermione sigue siendo la delegada.
-Perdona Ron, olvidé que envidiabas a otras parejas felices cuando tu estabas peleado con tu novia- soltó harry visiblemente fastidiado por la interrupción.
A Ron ese comentario lo trajo a la realidad, se había olvidado por completo de pedirle perdón a Luna.
Pegó un salto y salió corriendo en dirección a la sala de Ravenclaw.
Llegó con la lengua ¾ para afuera, con gotas de sudor bañando su cara y con la camisa fuera del pantalón.
-¡Rayos!- Pensó- ¿cómo se cual es la contraseña, no creo que esta estatua me lo diga o si?- caviló tocando con un dedo la armadura del caballero.
Puso los ojos como platos al ver que la estatua se movía y dejaba pasar a dos alumnos.
-¡Gracias al cielo!- dijo al darse cuenta que los dos chicos que salían eran del mismo curso que él.
Padma Patil y Terry Boot lo miraban con recelo, a pesar de ser sus compañeros y haberse entrenado en el ED a Padma no se le quitaba el enojo del baile de Navidad en 4to y a Terry nunca le cayó muy bien Ron.
-¿Pueden llamar a Luna?- preguntó muy colorado.
-¿Qué necesitas Ronald?- una voz muy familiar llegó a sus oídos.
-Ah, Luna!- dijo el pelirrojo sin poder mirarla a los ojos- ¿cómo estas?- la rubia levantó una ceja en señal de estar perdiendo la paciencia- quería pedirte perdón, por todo lo que dije e hice, yo…yo no amo a Hermione, ella es simplemente mi hermana y la novia de mi mejor amigo… yo sólo te amo a ti, Luna, a nadie más- confesó mirándola a los ojos y deshaciéndose de una carga muy pesada que llevaba en su alma.
-Así no más¿así lo arreglas¿Piensas que podrás enmendar todo el daño que me hiciste con un "perdón", Ronald¿Adónde quedaron las promesas que cada noche me hacías en la Madriguera de que nunca me herirías¿Piensas que me conformaré con una disculpa después de que le hiciste una escena de celos a esos pobres chicos que no tienen nada que ver entre nosotros, que mostraste claramente que no me amabas y ahora vienes aquí porque te volvió el amor de repente después de vaya saber cuántos días sin hablarme y me pides perdón como si nada hubiera pasado? Ron primero recapacita y acomoda tus prioridades y luego hablaremos, y ahora déjame pasar, necesito descansar…- dijo fríamente Luna.
El Gryffindor no se movió sino que la tomó por la cintura y la besó con lujuria, le demostró lo que sentía, lo que quería de ella, le contó con cada aliento húmedo que la amaba y que no podía respirar sino estaba ella a su lado.
Era un beso de protesta por no dejarse amar, un beso de angustia por no querer ser escuchado, un beso de remordimiento por la acción que cometió y un beso lleno de amor nuevo por ser expresado.
Luna lo apartó con fuerza, estaba cayendo en ese hechizo al que él la sometía cada vez que la besaba y le dolía demasiado lo que había hecho como para dejarse ganar tan fácilmente… si la quería tendría que pelear por su amor.
Lo miró con desprecio y se metió detrás de la estatua del caballero desapareciendo de la vista del ojiazul, que se quedó clavado en el lugar en el que ella lo dejó, con una lágrima delineando su nariz.
¡¡¡Hola!!! Aquí traigo otro capi de esta historia, gracias por haber leído, por haber comprendido…galleta, monse evans, miles de gracias por haber dejado reviews y también gracias a aquellas/os que leen y permanecen en las sombras.
Como terminé las clases y tengo bastante avanzada esta historia iré publicando más seguido.
Cariños, Pau
