Capítulo 6: De viajes y directores.

El martes llegó, se levantó despacio para no despertar a su novio y fue al baño.

El reflejo que el espejo le devolvía era muy distinto al de unos días atrás, antes había felicidad y su rostro estaba iluminado por el hecho de haberse puesto de novia con Harry, pero ahora sus ojos denotaban tristeza y su cara apagada dejaba ver las ojeras que la falta de descanso había provocado.

Se sacó el camisón y se soltó el pelo, dejó que el agua que caía relajara cada uno de sus músculos y limpiara su mente de la pena que le provocaba irse de ahí.

OoOoOoO

Volvió a la cama de Harry que quedaba justo en un rincón de la habitación y cerró las cortinas para que nadie los viera. Lo miró bien para ver si seguía durmiendo y podría cambiarse tranquila…parecía un angelito, su cara totalmente relajada, el pelo azabache arremolinándose en las sábanas, una leve sonrisa en sus labios y sus brazos cruzados alrededor de la almohada que ella había puesto para no llamar su atención, hacía que pareciera más irresistible que cuando estaba despierto.

De espaldas a la cama, se sacó la toalla, dejando ver su bien formado cuerpo, una espalda pequeña y bien tostada, una cintura fina y torneada y unas caderas justas a su figura, dejaron al ojiverde maravillado, al abrir un ojo y espiarla mientras se cambiaba.

La castaña se abrochaba la camisa a toda velocidad para poder ir a buscar sus cosas a su habitación cuando sintió unas cálidas manos rozando su piel.

Se dio vuelta y lo encontró allí, mirándola con sus ojos verdes y trasmitiendo amor y ternura en cada destello al parpadear.

Pero pronto se dio cuenta que en sus ojos había tristeza y…¿acaso eso era una lágrima?

Una gota audaz murió en su boca y otra en la palma de Hermione que la seco con el dorso de su mano.

- prometo que volveré, te lo juro, no voy a dejarte solo, Harry, es una promesa- dijo ella con los dientes apretados, al notar que su voz empezaba a quebrarse.

OoOoOoOoO

Espero por él sentada en la cama, recorrió todo el lugar con su vista y cerró los ojos en un intento de guardar esa imagen en su mente.

El ojiverde salió del baño a medio vestir, su camisa abierta dejando ver sus pectorales bien marcados a causa de los arduos entrenamientos de quidditch se le hicieron deliciosos a los ojos de la castaña, la toalla alrededor de su cuello y el pantalón sin prender descubriendo su bóxer color rojo- sangre, con las medias mal puestas y los zapatos en mano, era la imagen de total desorden que daba.

Se sentó en la cama y la observó detenidamente, cuánto iba a extrañar a esa mujer que tenía enfrente suyo… siguió vistiéndose y al terminar anudó el nudo de su corbata y el de ella. Al tenerla tan cerca la besó, le demostró desesperación, aprisionó los labios de la Gryffindor en un vano intento de perpetuar esa sensación hasta que ella volviera.

Bajaron tomados de la mano y se dirigieron al Comedor.

Tomaron asiento juntos y esperaron a que la comida apareciese frente a ellos.

McGonagall se paró y se aclaró la garganta:

-alumnos, cómo saben hoy es la selección de los concursantes así que les voy a pedir la máxima discreción en cuanto a revelar su favorito, al que se le oiga decir el nombre de alguno de los cuatro en cuestión de modo sospechoso se lo castigará. Hoy a las 16 espero que todos se hagan presentes- observó a Hermione unos tensos segundos y luego, dando por finalizado su discurso se sentó.

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Las 4 de la tarde llegaron como si el tiempo se hubiera empeñado en pasar a toda velocidad.

Los bancos del lugar estaban corridos hacia un costado, 4 urnas en un tablón y varios pergaminos puestos desordenados era todo el adorno del lugar.

Harry y Hermione entraron abrazados, y se sentaron cerca del lugar de los profesores.

Ella reprimía las lágrimas en cada momento y él no dejaba de acariciarla para demostrarle que estaba a su lado.

La selección fue rápida y en menos del tiempo pensado, los concursantes estaban elegidos y hablando con la directora.

-Señores, dentro de una hora el carruaje vendrá por ustedes…

-¿El carruaje¿Iremos en carruaje?- preguntó Hermione atónita, encima de que tenía que viajar lejos, y con Malfoy¡ahora también tendría que aplastarse quién sabe cuántas horas en ese bendito carruaje!

-Señorita¿cuál es el problema? Irán en los mejores carruajes tirados por thestrals que el propio Hagrid cuidó, lo que por supuesto sólo les tomará unas horas de vuelo…

-Profesora¿puede decirnos a donde vamos?- habló Draco arrastrando las palabras

-Bastará con informarles que la entidad a la que se dirigen es una de las más prestigiosas y con esto pueden retirarse- puntualizó Minerva.

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La castaña caminó hasta los jardines en busca de su novio y le vio, sentado contemplando el agua, sin hacer ruido se acercó a él y le tapó los ojos-¿quién soy?-indagó con voz cantarina.

-mmm- dijo él- ¿Parvati, Pansy¿Lavander¿Cho?- ironizó- no se me ocurre otro nombre de zorra pero a ver déjame analizarlo, el perfume, las manos suaves, una voz que conozco, y sin duda la mujer de mis sueños…¿Hermione?- exclamó sacándose las manos de los ojos.

-¿Con qué Cho, eh?- manifestó ella entre enojada y divertida-¿Cho?- empezó a abalanzarse contra el león y hacerle cosquillas.

En uno de los tantos ataques, ella quedo sobre él, con las piernas abiertas alrededor de sus caderas y las manos en su pecho.

Él la miraba directamente a los ojos y la tomaba de la cintura, por el fuera habría parado el tiempo y la habría hecho suya en ese mismo instante. Pero como había hecho una promesa, delicadamente la alzó y cambio de posición, la sentó sobre sus piernas y comenzó a besarla.

-Sabes- comentó luego de una sesión de besos- voy a extrañarte mucho, no sólo en los días sino en las noches…extrañaré tu perfume al no poder hundirme en tu pecho, echaré de menos tus brazos alrededor de mi cuello… eres mi mundo, preciosa…¿me escribirás cuando llegues y cada mañana al despertarte y cada noche al acostarte?- preguntó poniendo cara de cordero degollado.

-Claro que te escribiré, pero tu tienes que responder a cada una de las cartas que te envíe¿lo harás?-dijo ella sin vacilaciones.

-Por supuesto que lo haré.

-Espera hay un problema… tengo gato, no lechuza¿me prestas a Hedwig?- inquirió la castaña.

-Si no hay problema, yo le pediré a Ron que me preste a Pig .

-¿Vamos?- dijo ella tendiéndole una mano a él- son casi las 5:45 y el carruaje estará listo a las 6 en punto¿me acompañas a buscar mi baúl?

Los alumnos se agolpaban en las puertas del castillo para ver a los alumnos irse.

Draco subió primero dejando la puerta abierta para que su acompañante subiese.

Harry aprovechando que Hermione no le prestaba atención y hablaba con la directora, se acercó al carruaje y amenazó al Slytherin.

- una sola carta que yo reciba de mi novia, diciendo que tu le hiciste algo y no necesitaré de ninguna maldición para acabar contigo, entendido¿Malfoy?

El blondo asintió con la cabeza en forma de burla y siguió mirando por la venta… ahora si podía ver a los thestrals, delante del carruaje, observando a los alumnos del colegio con sus ojos blanquecinos…

Se despidió del guardabosques, que la apretó en un abrazo de osos en tente se secaba las lágrimas con su gigantesca mano y luego fue con él…

-Sólo tengo que pedirte que vuelvas- expresó con muchísima tristeza Harry

-Lo haré, estaré aquí- aseguró ella, mientras lo besaba y abrazaba.

Desde la ventanilla del vehículo la leona saludó a su pareja hasta que lo perdió de vista.

OoOoOoOoO

Hermione sentada enfrente de Draco se perdía en el paisaje.

De reojo lo miró y encontró que tenía sus ojos cerrados, se preguntó mentalmente con angustia si le pasaba algo, pero como no estaba dispuesta a preguntar por el simple hecho de que él no lo haría en su lugar, se quedó callada, mirando el asiento como si este le hubiera ofendido gravemente.

La serpiente por su parte, cerraba los ojos para no llorar, si aunque cueste creerlo, el Gran Draco Malfoy tenía ganas de llorar.

Antes de salir para ese remoto lugar adonde iban, se le informó que su madre Narcisa estaba siendo enterrada en el cementerio privado de la familia.

Recuerdos de ratos compartidos se amontonaban en su mente y un vacío muy profundo se apoderaba de su alma. No solo tendría que cargar con el peso de que el señor de las tinieblas quería matarlo sino que también ahora tendría que soportar la muerte de su madre.

Al detenerse el carruaje, la castaña lo miró una vez más y se bajó de un salto, produciendo que el vehículo se moviera para los costados. El blondo dio un respingo y descendió parándose al lado de ella.

La Gryffindor comenzó a caminar y de pronto sintió un brazo que la corría para un costado.

-¿Qué rayos te pasa, Malfoy?- escupió con enojo.

-¿No ves el caballo negro¡Estabas por chocarte con uno de ellos!- dijo él con los ojos como platos.

-¿Qué, qué?

-¿Encima de ciega, sorda, Granger¡El caballo alado que tienes enfrente de tus narices!

Hermione miró para el lado equivocado y el Slytherin chasqueó la lengua.

-Bueno Malfoy, si ya terminaste de alucinar podremos tocar a la puerta- repuso aunque sabía bien que él no estaba alucinando, eso que veía y que llamó caballos negros, eran también alados y con los ojos blancos sin pupilas, y se llamaban thestrals y sólo lo veían las personas que habían presenciado la muerte¿acaso alguien de la familia Malfoy había fallecido?.

Tardaron unos segundos en reparar ante la fortaleza que se imponía a sus ojos.

Un edificio al estilo gótico, lleno de cargados adornos en las ventanas y gárgolas en cada torre, de color sepia y ladrillo gastado se extendía a lo largo de lo que sus ojos podían ver.

Un ruido estridente rompió el silencio y la gran puerta se abrió sin que ellos pudieran golpear.

Una mujer de alta estatura, mirada severa y presencia solemne los llamaba con la mano.

-¿Ustedes deben ser de Hogwarts, verdad?- dijo a modo de saludo mientras los recorría con la mirada.

-Si, Draco Malfoy y Hermione Granger- señaló el Slytherin.

-Si, si es lo mismo, no son los únicos a los que tengo que atender. Síganme y escuchen bien, ya que no acostumbro a repetir las cosas- los chicos se miraron sin saber que decir o hacer y apuraron el paso para poder alcanzarla- Bien como ya saben, este no es un concurso como se les ha dicho, esto es un centro de entrenamiento, aquí se levantarán al alba, acomodarán sus cosas, desayunarán y se ejercitarán tanto intelectual como prácticamente. Volverán, almorzarán, estudiarán, tendrán su tiempo libre, donde podrán descansar o recrear y también lavar su ropa, luego se cenará y a las 11 de la noche, sin excepción todas las luces de Genizah se apagarán.

-Disculpe- interrumpió Draco- dijo ¿"lavar la ropa"?- preguntó consternado.

-Por supuesto que sí, los elfos que aquí tenemos sólo tienen la obligación de trabajar por lo que se les paga y por lo que se les paga es por limpiar el lugar y cocinar- respondió la mujer en tono austero.

-Señora¿qué es Genizah?- inquirió Hermione

-Así se llama donde ustedes residirán, o sea este lugar¿nunca oyó hablar del Castillo de Genizah? Informaré de su falta de conocimiento a su colegio- contestó enfadada.

Se detuvieron en una sala abarrotada de chicos de todas las edades que los miraban curiosos y entraron por la puerta que la mujer abrió.

Bien aquí están sus horarios, su habitación esta en el 5to piso ala oeste y es la nº 50, como bien habrán visto el predio es lo suficientemente grande como para perderse así que no quiero verlos por separado, además su directora dijo algo como "asegurar la confraternización de las casas" algo con que ustedes no se llevan bien tiene que ser, de modo que no los quiero ver pelear ni hacer ninguna escena enfrente de mis alumnos¿entendido?- los chicos no movieron un músculo de sus caras, todavía no habían podido asimilar el que tenían que llevarse bien por las buenas o por las malas- estiren sus manos- dijo con voz apremiante.

-¿Para qué si se puede saber?, favor por favor, yo le doy mi mano si usted me dice su nombre…- espetó Draco.

-¡Que insolencia!- manifestó escandalizada- mi nombre es Rose Ann Freacky- Tomó la mano de los dos y las unió, sin pronunciar palabra, hizo un complicado movimiento con su varita. Un destello plateado inundó el lugar- ya esta, con esto me aseguraré de que no se separen y se traten bien, ahora pueden retirarse.

-Un momento- Draco la miraba como si fuera un bicho raro- usted le designo habitación a ella, no a mí, dígamela y me iré.

-¿Perdóneme?, la habitación la compartirán los dos- dijo ceñuda- ah, y en cuanto a su búho y su lechuza, la pajarera está en el tercer piso ala este- ahora sí, buenas noches- hizo un gesto con la mano a modo de saludo- Por cierto, dentro de sus horarios, esta el mapa del lugar- terminó Rose antes de que ellos cerraran la puerta.

Hermione y Draco salieron indignados por el poco respeto con el que se los había tratado.

Caminaron por los extensos corredores mirando para todos lados, tratando de encontrar una señal que les dijera dónde tenían que ir.

-Malfoy¿por qué no abres ese sobre?- preguntó malhumorada Hermione mientras se paraba y se apoyaba contra la pared.

Él no le contestó, sólo la miró de arriba abajo con una expresión de desdén y abrió lentamente el sobre- Aquí dice que estamos en la planta baja…

-¿¿No en serio??- dijo la castaña con sarcasmo.

-¿Por qué no te callas, perfectita?- escupió con enojo el Slytherin.

-¿Por qué no me obligas? Hurón!

Antes de poder terminar de insultarse una fuerza desconocida los hizo abrazarse.

Se separaron al instante y se miraron con odio.

Ambos observaron sus manos y vieron una luna y un sol marcada en las palmas. Ella tenía el sol y él la luna. Ese era el signo que Rose había dejado en ellos para que no pudieran insultarse.

-¿Qué demonios es esto?- dijo el rubio encolerizado mirando su blanca mano.

-Debí imaginármelo, esto que tu y yo tenemos en nuestras manos es un antiguo hechizo indio, representa en qué momento del día vivimos con más ánimos. El que lo invoque no sabrá cual de los dos será cual, ya que sólo el hechizo en sí se dividirá y elegirá a la persona que tenga las características más apropiadas, es decir, uno que viva de noche y que sólo este mentalmente activo cuando la luna sale y otro que sea amante del sol y que despierte cuando este salga, por tu cara veo que quieres que llegue al punto- expresó con ironía al ver que el Slytherin comenzaba a perder la paciencia- se dice también que esto solo funciona cuando las personas son verdaderamente opuestas y tratan de evitarse y maltratarse cada vez que cruzan palabras, como el sol y la luna, cuando uno no esta el otro aparece y siempre que aparece uno de los dos, el otro escapa. El hechizo se revertirá cuando las dos personas aprendan a soportarse y convivir y sepan darse lugar a sí mismos, respetándose mutuamente, para que sea como estos astros uno le da paso al otro¿entiendes ahora?- terminó la Gryffindor.

-Si, si como sea- Hermione puso los ojos en blanco, había gastado saliva en explicarle algo a esa hueca serpiente.

-Como iba diciendo antes de que me interrumpieras- continuó él como si una carroza hubiera pasado mientras ella hablaba- deberíamos ir para adelante hasta que nos choquemos con una pared y ahí doblar para la derecha, luego subir las escaleras y así llegaríamos al bendito 3er piso…

-Okay, vamos no quiero seguir escuchándote- dijo la muchacha. Tomó la jaula de Hedwig y con la otra mano se acomodó la mochila que traía en sus hombros.

Cuando llegaron al dichoso tercer piso, la joven le sacó el papel de las manos a él y se fijo adonde tenían que ir ahora- ¡aja!- exclamó con alegría al encontrar la habitación.

Al entrar, un espacio de por lo menos el largo y el ancho de la sala común de Gryffindor se extendía ante ellos.

Dos sillones, una mesita ratonera, un ventanal muy grande, un escritorio de madera, una lámpara y una alfombra que abarcaba todo el piso era la decoración de esa sala de estar, además de una pequeña biblioteca en la que Hermione no había reparado y una escobera en la que Draco no se había fijado.

La premio anual dejo a su lechuza en el piso y empezó a curiosear, abrió la primera de las tres puertas, una cama de dos plazas, con pufs y un espejo, más un armario, era todo lo que había en ese cuarto que Hermione eligió como suyo.

Al adentrase en "su nueva habitación" encontró su baúl debajo del marco de la ventana.

Salió cerrando la puerta y se dirigió a la segunda, era el baño, bastante amplio con ducha y bañera.

Una cama también de dos plazas con ventana mirando al bosque y con sillones en vez de pufs, más una mesa a modo de escritorio, era el panorama de la última habitación.

Volvió a la sala y se encontró con Draco recostado en el sillón con la mirada perdida en el techo.

Caminó sin hacer ruido para no molestarlo ya que notó que el blondo tenía una lágrima cayendo por su blanco rostro.

Se paró frente a su puerta y con la varita la decoró con colores de Gryffindor, con carteles que rezaban frases como "este cuarto pertenece a Hermione", "toca antes de entrar", "no molestes por pavadas".

Luego de cerrar la puerta, se dirigió hacia la ventana y la abrió, dejando que el viento fresco renovara el aire enviciado de la habitación.

Sacó a Hedwig de la jaula y dejó que saliera a cazar. Antes se acercó al animal y lo miró fijamente: -Hed se que no nos conocemos muy bien pero necesito que confíes en mí a si yo puedo confiar en ti. Las dos amamos a Harry,¿ verdad?- preguntó la castaña. El ave ululó en signo de conformidad.- necesito que vuelvas dentro de un rato… 1 hora y media tal vez, quiero escribirle a Harry¿ok?- la lechuza le picoteó el dedo cariñosamente y salió volando por la ventana.

La muchacha se dio vuelta y empezó a desarmar su bolso, se acercó al armario y señalando con su varita, dijo- ¡Fregoteo!- la madera quedó como nueva y con otro movimiento de vara fue guardando su ropa, hizo lo mismo al tender la cama.

Sentada sobre ésta, pronunció con sus delicados labios un hechizo de nivel EXTASIS acompañado con un rebuscado batir de manos hizo que la habitación se llenara de olor a flores silvestres.

Volvió a tomar su "cetro de poder" como había oído a unos de primero llamar a su varita, comenzó a adornar con posters de sus bandas favoritas o de Gryffindor.

Al terminar hizo aparecer una foto de ella con Harry, besándose y sonriéndole a través del vidrio.

Se sentó en su escritorio, acomodó sus libros y cuadernos. Sacó su pergamino y pluma y comenzó a escribir:

"querido Harry:

Como lo prometido es deuda dije que te escribiría cuando llegara. Aquí estoy en mi habitación, lamentablemente la comparto con Malfoy…

¡¡¡Tranquilo!!!! El cuarto entero es de las dimensiones de nuestra sala y tiene 3 habitaciones más, la mía, un baño y la de él, además de la sala de estar.

La directora de este lugar es muy odiosa y nos trató muy mal, parece un sargento, no le interesó quiénes éramos y no sólo nos dijo que teníamos que andar juntos para todos lados sino que también nos hechizó con un encantamiento sol y luna, yo tengo el sol y él la luna grabadas en las palmas de las manos…no podemos tratarnos mal, de lo contrario nos abrazamos y créeme cuando te digo que es horrible.

Creó que lo único bueno fue que comentó que aquí los elfos domésticos cobran por trabajar! Sin duda esa es una muy buena noticia para la P.E.D.D.O…

Las malas nuevas son que te extraño muchísimo y que me haces mucha falta, por favor pregúntale a McGonagall si puedes venir a verme…quiero sentirte conmigo de nuevo…contéstame pronto cuando recibas a Hedwig.(ya nos hicimos amigas)

Te amo muchísimo

Tuya siempre

Herms"

P.D: pregúntale también a Minerva si alguien de los Malfoy murió porque Draco puede ver los thestrals.

En el instante que la castaña cerraba el sobre, Hedwig se apoyaba elegantemente en el alféizar de la ventana, esperando que le den su paquete.

Su nueva dueña se acercó a ella y le ató la carta- llévaselo a Harry y picotéalo con cariño por mí- el animal la miró con sus ojos ámbar como si entendiera todo lo que ella decía y abriendo las alas se perdió en el cielo rojizo que se extendía lo lejos.

OoOoOoOoO

En Hogwarts, un ojiverde caminaba cabizbajo hacia la sala común, sin prestar atención a lasllamadas de un pelirrojo se dirigió a su habitación y se tiró en la cama.

Cerró los ojos y las imágenes de Hermione y él besándose en esa cama hicieron que se levantará con mucho enojo y golpeara la almohada con fuerza.

Fue entonces que un picoteo familiar se hizo oír del otro lado de la ventana.

De un salto se incorporó y le abrió a Hedwig para que pasara y le diera la carta, el ave estiró la pata y entregó el correo.

Harry leyó de un tirón la misiva, maldiciendo por lo bajo Malfoy, a esa directora, a McGonagall, a la distancia, a todo el mundo.

Sonrío al ver que Hermione quería seguir adelante con su proyecto de liberar a los elfos. Su corazón se agrandó al ver lo que ella decía en el último trozo: "te amo, te extraño". Él la extrañaba a horrores, hacía horas que no estaban juntos y el ya sentía su ausencia.

Se decidió a escribirle:

"Herms;

Aquí todo está igual, como sabes, todo es aburrido sin ti y que quieres que te diga…me cae pésimo que tengas que compartir habitación con ese andrajoso de Malfoy. Espero que no se te acerque porque no voy a necesitar el permiso de McGonagall para ir y golpearlo.

Voy a preguntarle a Minerva eso que me dijiste del hurón y lo de ir para allá ( encantado de mi parte).

Por favor escríbeme a diario…

Te amo mucho, mucho, mucho…

Siempre tuyo

Harry"

Hedwig volvió a salir rumbo a Genizah y él salió como un rayo a lo de McGonagall.


¡Hola! Bueno como prometí que publicaría seguido(una semana) aquí traigo un nuevo capítulo.

Ya saben se aceptan críticas, tomatazos, lo que quieren…simplemente denle al Go y háganme feliz.

Cariños Pau

p/d: en el capi que viene doy los agradecimientos de este y el anterior...hoy ando cortisima de tiempo...me voy corriendo...bye!