"La casserole"

Era un restaurante tipo de chalet con techos bajos, ventanas con vitrales de colores, apenas una luz tenue iluminaba el lugar. Ese restaurante francés era visitado frecuentemente por hombres de negocios; los tratos más importantes ocurrían ahí y Nabiki no se podía perder aquella atmósfera y mucho menos la excelente cocina francesa.

- Escúchame, antes de que quieras algo con la pelirroja debes tentarla. –Sonriendo maliciosamente - Como la carnada al pez, el alcohólico al alcohol y Ranma a Jusenkyo. Si le ofreces eso créeme que tendrás tu cita pero si deseas más, Kuno, nunca lo tendrás.

- A ver si te entendí –poniendo los ojos en blanco- La carnada al pez, el alcohólico al alcohol… Nabiki no entiendo sé clara -rascándose la cabeza - ¿Qué es jusenkyo? Y sobre mis asuntos privados con cabellos de fuego los tendré que tratar con ella, Nabiki. Lo que tu no sabes es que en ocasiones anteriores ha estado a punto de sucumbir a mis encantos por eso debes de encargarte que sólo seamos ella y yo, y el mesero, bueno yo me estoy encargando, he escogido un lugar muy especial para esta ocasión, es una propiedad que tenemos en Kyoto y ha pertenecido a mi familia por más de cien años, es nuestra casa de descanso. Creo que a Ranma le gustará saber más de mi y mi familia, además de que tenemos unos magníficos jardines, en fin el escenario ideal.

- Ignorando sus falsas aclaraciones y su plano romántico - Tenías que ser tonto. Te debí haber citado en una agencia de viajes porque no creo que tengas ni la más remota idea de dónde está China, pero bueno no me podía perder de una deliciosa comida francesa ni la fama que tiene aquí sobre cerrar los negocios más importantes de todo el Japón- viendo alrededor a ejecutivos con trajes de carácter, ella en algunos años se imaginaba sentada rodeada de aquellos poderosos hombres.

Mientras tanto en el comedor del Dojo Tendo

- Ranma que tienes, desde ayer en la cena andas muy callado, no pudo ser más malo que costumbre el encuentro con Kuno - Recostada sobre unos almohadones mientras ojeaba revistas de moda - si siempre te dice lo mismo.

- Si Akane, si –irritado - hoy dijo algo diferente, dijo que te iba va a dejar en libertad o algo así e insinuó que yo era un sometedor de mujeres y que está interesando en tener una relación formal con la pelirroja – se mencionaba en tercera persona porque deseaba arduamente no tener que ser él – bueno al menos hasta que te vuelva a ver.

- ¿No estarás hablando en serio o si? Jajajajaa que buen chiste. Pues ya era tiempo, yo lo he tenido que soportar desde secundaria ahora es tu turno- tratando de contener la risa - Al hemos sacado algo bueno de esto, me veré libre de él.

- ¿Hemos kimosabi? Sabes, he llegado al punto que he decidido que saldré con él, iré a Junsekyo y jamás me volveré a verme envuelto en estos problemas. Decidido, en cuanto vea a Nabiki le voy a dar mi respuesta. Por cierto, hoy no regreso con nosotros de la escuela.

-No, mencionó que tenía cosas que hacer, de seguro entre ellas es hablar con Kuno. Ellos dos si que parecen pareja se complementan muy bien, ella sabe administrar y él tiene el dinero.

Ranma estaba completamente decidido, por un día iba a ser la chica más encantadora, si algo había aprendido en estos años es que como mujer nadie se le podía resistir, era más consiente de sus encantos que ninguna otra mujer.

Había sufrido miles de frustraciones, humillaciones y se había inscrito a un sin fin de competencias, rifas, actividades extraescolares solo para volver a Jusenkyo y ahora no podía desaprovechar esa oportunidad por más que lo intentara, sólo debía controlar la situación para evitar desagradables situaciones.

Entro en la habitación que compartía con su padre y decididamente fue al último cajón de su cómoda, hurgo entre calcetines y ropa de entrenamiento y allí en el fondo estaba un vestido y zapatos blancos, recuerdo de la vez que al sufrir un golpe en la cabeza había repudiado su parte masculina.

- Creo que el blanco te sienta muy bien, si no puedo prestarte alguno de mis vestidos o quizás puedas usar uno de los que te regalo Picolette. Acabo de ir a comprar tus pasajes para China - adelantándose a cualquier queja o grosería - ahora vayamos al precio –guardando silencio unos instantes- Kuno tiene todo planeado para que pasen un día en su hacienda de Kyoto, ni me mires con esos ojos, trate de negociar con él y fue lo menos que pude obtener, estaba apunto de comprar pasajes también para él, cree que es su deber acompañarte ya que le tuve que inventar que tenías que ver a un familiar enfermo. Ahora él está abajo esperando a tu parte femenina.

- Trago saliva lentamente- Que rápido. No debería saber que a una mujer no se le puede tratar así, ya entiendo porque no ha tenido novias.

- Quiere oír de tus propias palabras que aceptas salir con él, tienes 5 minutos para bajar - entregándole un comprobante del pago del viaje.

Ahora las cosas estaban sobre la mesa, solemnemente fue al baño y tomó el teléfono de la regadera y se mojó.

En el salón de té de la familia Tendo se encontraban Nabiki, Kasumi, Soun, Genma y misteriosamente Akane había desaparecido del mapa, seguramente para evitar una recaída en la decisión de Kuno.

- Así que viene a visitar a Ranma - decía Soun Tendo mientras le ofrecía una taza de té verde a su invitado.

-Si señor vengo a invitarla a salir y espero que tenga su aceptación.

-Ah si claro… -volteando a ver furiosamente a Genma panda - Cobarde – decía entre dientes - no sé que quiera decir pero bueno una salida de amigos no tiene nada de malo.

-Es que no es una…

- Hola Kunooo – Ranma hacía su aparición coquetamente, tenía que evitar que Kuno lo avergonzara más de lo normal.

- Cabellos de fuego no sabes que gusto me da volverte a ver. Hoy no te vi en clase, no sabes que difícil se me hace no verte cada día. Espérame un momento amada mía, tengo que terminar de hablar con el señor Tendo, le estoy pidiendo su autorización…

-Interrumpiéndolo otra vez- Vamonos al jardín Kuno - decía cantarinamente – nuetras cosas de pareja deben ser privadas- mientras lo jalaba del kimono. Aquí nadie podrá interrumpirnos, esta bien acepto salir contigo.

Kuno estaba por hacerle la petición, eso era lo que más le encantaba de ella, su atrevimiento.

-Mi vida, mi amor – asfixiándola con un abrazo - no sabes como me encanta que lleves los pantalones en nuestra relación.

- Cállate – dándole un puñetazo en la cara - no sabes como he deseado salir contigo sólo que quiero que quede bien claro que en la noche estaremos de vuelta a aquí y no intentarás alguna de tus excentricidades - diciéndolo en el tono más suave posible - ya sabes que por mi pasaría una vida contigo... odiándote -en voz baja.

- Iremos a un lugar muy especial mi amor – tomándola del hombro - de niño solía ir de vacaciones, y muy pronto nuestros hijos jugarán ahí y nuestros nietos jajaa que felicidad.

- Nuncaaaa – tratándose de controlar para no darle otro puñetazo - ah si jajaja claro, como no – deshaciéndose del brazo de Kuno que ahora la tomaba por la cadera.

- Entonces paso a recogerte el viernes aquí saliendo de la escuela. ¿Está bien?