Título: Todo depende del cristal con que se mire

Autor: Lady chibineko

(Miembro de la Orden Sirusiana)

(Miembro de la Mazmorra del Snarry)

(Alumna de la casa de Hufflepuff en Media Noche en la Torre de Astronomía)

Disclamer: Todos los personajes de este fanfic pertenecientes a Rurouni Kenshin son propiedad exclusiva de su autor Nobuhiro Watsuki. Este fic está hecho sin motivo de lucro, es solo para el entretenimiento de parte de su autora y todos aquellos lectores que decidan leer esta obra.

Capítulo IV: Sucesos en las fuentes termales, días 3 y 4

Al amanecer del tercer día, el grupo se reunió para desayunar, pero los ánimos estaban un tanto bajoneados, más que nada por los sucesos acontecidos alrededor del dichoso fantasma.

De pronto, de la nada, Megumi soltó un ligero gruñido y resopló indignada.

- "Esto no está bien. Nuestro objetivo al venir aquí fue el de relajarnos y pasar unos días entretenidos. Y eso es justo lo que vamos a hacer."- dijo con una decisión que, por lo menos en los varones del Kenshingumi, significaba trabajo extra o una buena dosis de momentos altamente vergonzosos.

Sin embargo, el resto de los presentes parecieron coger nuevos ánimos ante las palabras de la doctora, y Kaoru animada preguntó.

- "¿Qué tienes en mente, Megumi?"

La mujer se llevó una mano al rostro, acunando su mejilla en tres dedos extendidos a los largo del costado y los otros dos casi cubriendo sus labios.

- "Mmmm... creo que el día de hoy deberíamos de tener actividades en común."

Entonces los ojos de Okon y Omatsu se iluminaron, mientras que con una idea compartida ambas decían a la vez:

- "¡Juguemos en equipos!"

- "¡Oh, si! ¡Juegos en equipos mixtos!"

Tras lo cual ambas miraron cómplices a Misao de reojo... allí se daba una oportunidad para juntar a la pequeña ninja con el Okashira de los Oniwabanshuu.

Pronto, todas las chicas más Okina, estaban ocupados planeando al detalle no solo ese día, sino también los dos restantes.

Yahiko y Sanosuke estaban al borde del colapso nervioso... ya se veían siendo usados como sacos para golpear o como sirvientes para cargar todo aquello con lo que el grupo de mujeres locas saliese... y teniendo en cuenta la mirada de advertencia que les había lanzado la mujer zorro, estaba imposibilitados siquiera de quejarse. Se miraron el uno al otro.

- "¿Y si huimos de aquí?"- preguntó Yahiko con la voz en un hilo.

Sanosuke lo miró tan solo un segundo antes de asentir frenéticamente.

Shiro y Kuro no estaban muy seguros de que pensar al respecto.

En cuanto a los dos restantes. Kenshin se acercó quedamente a Aoshi, hasta quedar al lado del Oniwabanshuu.

- "¿Sabe? Tal vez esta sea una buena oportunidad para que Aoshi-san se acerque a Misao-dono."- sugirió en voz baja.

Aoshi no dijo nada, pero le dirigió una mirada al antiguo hitokiri y asintió de manera casi imperceptible.

Kenshin sonrió para si mismo.

~.~.~.~.~.~

La primera actividad del día consistió en una búsqueda del tesoro, por así decirlo. Aunque Sanosuke y Yahiko olieron casi de inmediato la intención de la médico de tener una excusa para ir de compras y arrastrar a los hombres en calidad de cargadores. Así que adelantándosele por una vez a la mujer zorro, ambos proclamaron que se diese un grupo de varones y otro de mujeres en la primera actividad, por lo que la mixtura se daría más bien en la procedencia de los integrantes.

A Megumi le vino un tic nervioso casi de inmediato, pero el resto acogió la propuesta con tanto entusiasmo que no le quedó otra alternativa que aceptar.

Por supuesto el grupo conformado por los varones acabó encontrando de manera bastante rápida todos los artículos de la lista, tras un rápido escaneo del mercadillo del lugar. Luego de verificar el haber sido el primero grupo en llegar y tras 20 minutos de espera, decidieron conseguir un bocadillo para matar el tiempo.

Tres compras de bocadillos más tarde, el grupo de chicas por fin hizo su aparición, todas cargadas por lo menos de una bolsa o paquete de compras. Megumi más cargada que el resto.

La mirada que la doctora le mandó al equipo ganador tan solo prometía una muerte lenta y dolorosa, en especial para los dos conspiradores causantes de que se sobrecargara de peso.

La venganza llegó en el siguiente juego. Fue un juego en el que un grupo dibujaba en un lienzo una forma y el resto tenía que adivinar que era lo que el grupo dibujaba.

Los equipos fueron escogidos al azar, a un total de 4 equipos con tres participantes cada uno. El grupo con mayor cantidad de respuestas acertadas ganaba, y los dos grupos que no acertaran iban a ser castigados tras cada derrota con una forma hecha con tinta negra en el rostro de cada uno de los participantes.

Megumi hizo grupo con Okina y Misao... y se aseguró de adivinar correctamente todo lo que los otros equipos representaban en sus dibujos. Y fue la encargada de dibujar en los rostros de sus competidores tras cada victoria.

Ni Aoshi, Kenshin y Kaoru que quedaron en segundo lugar, se salvaron.

Misao vio horrorizada el círculo en la mejilla y la X sobre el ojo izquierdo de su líder.

- "Y no vale quitarse la pintura hasta la hora del baño."- dijo la mujer satisfecha, sobretodo porque Yahiko tenía el rostro casi por completo ennegrecido.

¡Nadie se metía con la sensei Takani!

Y así, entre risas, juegos, compras y una opípara comida; llegó por fin la tarde y con ello la hora de volver a las aguas termales.

El grupo, mucho más alegre y relajado, se dividió entre hombres y mujeres, y cada quien entró con satisfacción a su respectivo lado de la pared de bambú.

Más de un suspiro se escuchó y pronto las risas se dieron con más y más soltura a medida que el tiempo pasaba.

Kenshin, acercándose a Aoshi una vez más, lo instó a no desaprovechar la oportunidad de hablar con Misao al día siguiente. Y es que el tiempo de descanso se estaba acabando.

Aoshi, en un suspiro, tan solo asintió una vez más.

Aunque al salir todos de las fuentes y dirigirse a la casa de reposo, Aoshi (casi de manera milagrosa) decidió actuar al ver a la joven ninja por fin alejarse un poco de Kamiya Kaoru y Takani Megumi, quienes la habían estado monopolizando prácticamente desde antes de salir de Kyoto.

Misao notó con preocupación que al parecer el adorno de cabello que había conseguido ese día en el mercado y que tenía planeado usar esa noche durante la cena, no se encontraba entre sus cosas... por lo que posiblemente se había caído de su bolsa al sacar su yukata para cubrirse al salir de las fuentes.

- "¿Misao?"- llamó Kaoru al ver a la joven quedarse atrás.

Esta alzó la vista.

- "El broche que compré hoy, se me quedó en las fuentes. Vuelvo en un momento."- dijo con convicción, dando la media vuelta.

- "Voy contigo."- vino de la nada la voz de Aoshi.

Todos lo miraron sorprendidos (a excepción de Himura, eso es).

Misao se sonrojó toda y asintió torpemente.

- "Yo... yo... gracias, si... Gracias Aoshi-sama."- dijo saliendo por fin del shock y dejándose acompañar por el ninja.

En lugar de ir al trote, Misao y Aoshi fueron a paso lento todo el camino de regreso a las fuentes de aguas termales, y al llegar él la acompañó hasta el punto en el cual las chicas habían dejado sus pertenencias y la ayudó a buscar.

Los primeros 5 minutos ambos permanecieron en silencio, hasta que...

- "Misao."- Aoshi llamó la atención de la joven con voz queda y sin despegar la vista del suelo que examinaba.

Misao en cambio enfocó completamente su atención en Aoshi, quien después de un rato continuó.

- "Quisiera... desearía disculparme contigo y con el resto... por mi actitud en Kyoto. No tengo excusa para ello, sin embargo te pido me perdones."- el líder Oni suspiró cansinamente- "No fue correcto de mi parte el actuar así con ninguno de ustedes... pero en especial contigo."

Misao miró a quien considereaba no solo su líder, sino también el hombre de sus sueños, con los ojos abiertos como platos.

Aquello debía de ser un sueño, no había otra explicación. Pero incluso si era un sueño, era uno maravilloso.

- "A... Aoshi-sama."- susurró la joven ninja, mirando al otro que de pronto alzó la vista, casi de manera tímida, en la visible espera de una respuesta.

La jovencita suspiró hondo.

- "No se preocupe Aoshi-sama. Tanto de mi parte como del resto de Aoiya, ya todo está olvidado."

Shinomori, al escuchar aquello, cerró los ojos con lentitud y suspiró aliviado, tras lo cual volvió a abrir los ojos y esbozando una casi imperceptible ligera sonrisa, se enfocó de nuevo en Misao.

- "Gracias."

A Misao casi se le sale el corazón por la boca.

Retrocedió un paso sin estar muy segura de que hacer, cuando de pronto su pie izquierdo rozó algo al lado de un arbusto.

- "¡Ah! ¡Mi broche! ¡Mire Aoshi-sama, lo encontré!"- exclamó la joven muy feliz mientras apretaba el adorno con ambas manos contra su pecho.

Aoshi asintió ante las palabras de la ninja y se acercó a ella, más que nada con la intención de hablar más con Misao y tal vez tener esa oportunidad de la que Himura tanto hablaba; cuando de pronto sus ojos se enfocaron con dificultad en algo que no se supone que debería de estar allí.

Necesitaba investigar con mayor detalle y todo sin usar sus lentes, así que se agachó al lado de la chica y comenzó a ver en el arbusto cercano a donde el broche había sido hallado.

Si... allí estaba el rastro.

- "¿Aoshi-sama?"

- "Verifico que no se haya caído nada más."- dijo el hombre volviendo a su usual manera cortante de hablar sin siquiera notarlo.

- "¡Ah! Por supuesto, Aoshi-sama."- respondió la joven por completo sonrojada ante la cercanía y la caballerosidad de su acompañante, sin importarle en absoluto el tono de voz utilizado.

Aoshi pronto se incorporó, preocupado por lo visto. Debía de informar de aquello a los otros varones del grupo.

- "Al parecer no hay nada más. Reunámonos con el resto."

- "¡Hai!"- respondió la joven bastante alegre.

¡Aoshi-sama estaba hablando con ella de nuevo! Tenía que contarle al resto.

~.~.~.~.~.~

Luego de una deliciosa cena y algo más de charla, el grupo se separó para descansar hasta el día siguiente; y ya en la habitación que compartían los varones, Aoshi se decidió a dar a conocer su descubrimiento...

Aunque para ello debía, al parecer, de soportar primero la manera poco sutil de Sagara de molestar por la actitud y los renovados bríos de Misao.

Y para colmo de males, con la asistencia del viejo Okina.

- "... y la comadreja estaba insoportable."- se quejaba Sagara mientras le mandaba miradas cargadas de significado al joven Okashira.

- "Oh, si. Mi pequeña Misao brilló durante toda la tarde con una luz muy especial. Hacía mucho tiempo que no la veía tan emocionada. Este viejo realmente se siente satisfecho."

Kuro y Shiro reían disimuladamente, mientras que Yahiko se encontraba apartado, tirado en su futón sin ganas de entrar en todo ese circo.

Los adultos podían ser insoportables a veces.

Kenshin sonreía comprensivo, tratando de infundir paciencia en el líder ninja, quien estaba desarrollando un peligroso tic que se manifestaba como una palpitante venita en la sien.

Finalmente, cansado de ser el centro de burlas de Okina y de escuchar las quejas de Sagara, el Okashira soltó de golpe lo que llevaba 10 minutos tratando de decir.

- "Encontré huellas desconocidas en el área de las fuentes que usan las mujeres. Eran frescas, eran de hombre y no pertenecían a ninguno de nosotros."

La reacción fue inmediata, y los otros 6 rostros perdieron todo rastro de burla o fastidio.

- "El fantasma..."- dijo Kuro.

- "Los fantasmas no dejan huellas."- señaló Sanosuke de mal humor- "Pero los pervertidos si... ¡Maldición! Ahora más que nunca quiero ponerle las manos encima a ese sujeto."- argumentó mientras estrellaba un puño contra su otra palma descubierta.

Todos los demás asintieron, y por acuerdo tácito decidieron redoblar la vigilancia mientras estuviesen con las mujeres. No iban a permitir que ese fantasma pervertido pusiera siquiera un dedo sobre alguna de las muchachas.

~.~.~.~.~.~

El cuarto día de descanso en las fuentes termales, las chicas amanecieron relajadas... lo cual con todo era un alivio para los varones.

Por lo menos hasta que se dio la noticia de que a la señora de la pareja de esposos que había llegado hacía ya una semana al lugar para relajarse, la había atacado una sombra que se terminó llevando las ropas de la mujer, justo antes de que ella o su esposo pudiesen reaccionar.

La dueña del hospedaje de nuevo estaba mortificada. Los clientes estaban quejándose y con justa razón, además de marchándose. Y ello significaba pérdidas para su negocio.

Las chicas, lejos de reclamar, se unieron en el frente solidario que tan a menudo conformaban, para darle ánimos a la pobre mujer.

Luego de eso decidieron pasar un día tranquilo, aunque igual y terminaron jugando y realizando varias de las actividades que Megumi había puesto en la lista del día anterior.

En una de las ocasiones Misao y Aoshi hicieron equipo, y aunque perdieron a ninguno le importó demasiado. Para Misao era como haber cumplido un sueño. Para Aoshi... bien, él decidió con verdadera determinación hacer algo al respecto de su fascinación con Misao, porque realmente... el pulso se le aceleró solo con tenerla al lado, y había decidido que no quería prescindir de aquellas sensaciones. Con todo, fue un momento maravilloso.

Luego de eso y debido a la buena disposición del grupo de apoyar a la dueña del hospedaje, la señora se encargó de que el almuerzo fuera especialmente delicioso, y luego de comer e ir de nuevo al pequeño mercado del lugar, donde todos sin excepción encontraron algún artículo de su interés; decidieron regresar para de una vez por todas disfrutar de las aguar termales ese día.

Al igual que los otros días, el grupo se separó para dirigirse cada cual a su lado de la pared de bambú y poco después de terminar de instalarse en las cálidas aguas, comenzaron los comentarios mordaces y las risas de un grupo hacia el otro, donde la líder por parte de las mujeres parecía ser Megumi como siempre, y entre los hombres Sano y Yahiko hacían de las suyas y daban pelea para no variar.

Todo transcurrió a un ritmo normal... hasta que los gritos aterrado de Misao y Kaoru cortaron la diversión.

Pronto los 7 varones salían del cálido líquido y se envolvían a la prisa en sus yukatas con toda la intención de hacerle pagar con sangre a aquél que fuese tan estúpido como para atacar a ese grupo de mujeres.

Fin del cuarto capítulo

Notas de la autora:

¡Hola a todos!

Y, si... luego de 9 años vengo a actualizar este fic. Y la gente dirá ¿A esta gata loca que le picó?... Bueno, algunas cosas. Me vi todas las 3 películas Live Action de Rurouni Kenshin y el bicho me volvió... además que hace rato quiero terminar fics inconclusos, y este se ganó la lotería.

Eso y que ya casi tengo 50 fics en mi haber, lo cual para algunos puede que no sea mucho, pero para mi, luego de década y media (y un poquito más) escribiendo, es un suceso importante; así que entre nostalgia y demás, me puse a leer fics y a sentirme mal por los inconclusos y he aquí el resultado.

Muchas gracias por leer a quienes hayan leído, y veamos si termino este fic pronto; va a ser mi manera de ponerle un lazo a mis 50 primeros fics. Por cierto, el siguiente capítulo es el último y ya tengo una parte escrita, así que termino este bebé si o si.

Un beso felino para todos.

chibineko chan

(Miembro de la Orden Sirusiana)

(Alumna de la casa de Hufflepuff en Media Noche en la Torre de Astronomía)

(Miembro de la Mazmorra del Snarry)

~.~.~.~.~.~

Campaña de NO AL PLAGIO

Digamos NO al plagio, este mensaje va dirigido al público, para que el trabajo de cada uno como autor sea tratado con el respeto que se merece. Recuerden que cada obra es como el bebé de cada uno de los que creamos dichas obras; y como tales amaremos y protegeremos esas obras dándole lo mejor de nosotros para que el resto del mundo pueda disfrutar con el resultado final. Por eso, si sabes de algún caso de plagio, denúncialo al autor del respectivo trabajo, ten por seguro que dicho autor te lo agradecerá. Gracias