Título: Todo depende del cristal con que se mire

Autor: Lady chibineko

(Miembro de la Orden Sirusiana)

(Miembro de la Mazmorra del Snarry)

(Alumna de la casa de Hufflepuff en Media Noche en la Torre de Astronomía)

Disclamer: Todos los personajes de este fanfic pertenecientes a Rurouni Kenshin son propiedad exclusiva de su autor Nobuhiro Watsuki. Este fic está hecho sin motivo de lucro, es solo para el entretenimiento de parte de su autora y todos aquellos lectores que decidan leer esta obra.

Capítulo V: Un fantasma, una confesión

Apenas demoraron un minuto en bordear la pared de bambú, pero en ese tiempo la sensación de impotencia al escuchar los gritos aterrados de las chicas, solo sirvieron para alterar más los nervios de los varones.

Kenshin y Aoshi fueron los primeros en llegar a la escena, seguidos casi de inmediato del resto, y lo que vieron les hizo apretar las quijadas y las armas con furia.

Una figura oscura y casi escondida por las sombras se presentaba amenazante justo donde las pertenencias de las chicas se encontraban amontonadas, mientras estas trataban de salir del estupor, poniéndose ya algunas en guardia, mientras que otras...

- "¡Misao!"- exclamó casi sin aliento Aoshi al ver a la joven Oniwabanshuu sentada al lado de la fuente, sujetándose apenas la toalla con una mano para proteger su dignidad, mientras que con la otra se masajeaba el tobillo derecho, el cual comenzaba a hincharse rápidamente, todo a la par que pequeñas lágrimas de dolor se asomaban por los extremos de sus ojos firmemente cerrados, con Kaoru Kamiya tratando de socorrerla al lado.

Misao estaba lastimada.

La furia hizo que Aoshi viese todo rojo.

Borroso... pero rojo.

- "¡Maldito!"- gruñó Sanosuke casi en un siseo- "¡¿Cómo se atreve?!"

- "¡Hay que darle una lección!"- azuzó Yahiko con los ánimos por completo alborotados.

No hizo falta decir más. De pronto todos los hombres, a los cuales se unieron Okon y Omatsu, se lanzaron contra la sombra, con la firme intención de darle una buena lección.

Pero luego de 5 minutos, fue obvio para todos que la empresa no iba a ser tan sencilla, en lo absoluto.

Sin importar lo rápido que se moviesen (y estamos hablando de un grupo de ninjas de élite y otro de kendokas bastante bien entrenados) la oscura sombra era aún más rápida en evitar y escapar del grupo.

Pero nunca terminaba de escapar completamente del lugar, sino que se movía alrededor del área donde se encontraban amontonadas las pertenencias de las mujeres, y fue justamente este detalle el que captó Himura (y que lo hizo dejar de perseguir a la sombra para, en lugar de ello, ponerse a analizar tan extraño comportamiento por un par de minutos)

Le dio un vistazo a la sombra y luego otro a Misao, quien estaba siendo socorrida tanto por Kaoru como por Megumi, quien palpaba la zona inflamada en el tobillo de la Oniwabanshuu al tiempo que su ceño se iba frunciendo cada vez más y su expresión se tornaba en una de profunda indignación y furia.

Kenshin suspiró. Aquello no era una buena señal.

Volvió su atención al grupo que perseguía de un lado al otro a la sombra, o más bien dicho al sujeto que estaba completamente vestido de negro de pies a cabeza y con el rostro cubierto, el cual se mantenía siempre en las sombras de los árboles alrededor de las fuentes termales.

Algo raro estaba pasando allí. No parecía ser el acosador promedio y era obvio que quería algo más pues de lo contrario hubiese desaparecido desde el momento en el cual las chicas dieron cuenta de su presencia.

- "¡Ese desgraciado!"- escuchó entonces a su lado a Megumi renegar, desviando así su atención del escurridizo sujeto a la doctora.

- "Megumi-dono ¿Cómo se encuentra Misao-dono?"- preguntó con genuino interés.

La mujer angostó los ojos en una clara muestra de su enojo.

- "Se torció el tobillo y ahora lo tiene bastante inflamado. Tendrá que evitar apoyarlo durante un tiempo."- entonces miró al espadachín con aún más molestia- "¡¿Y qué crees que haces parado allí?! ¡Deberías estar dándole una buena lección a ese sujeto!"- reclamó la doctora con furia.

Kenshin sonrió de manera apenada y se llevó una mano a la cabeza.

- "Lo siento Megumi-dono, pero mire bien el escenario. Al tratar de atraparlo entre todos, lo único que hacen es entorpecerse unos a otros. Me temo que no seré de gran ayuda si me meto, sino todo lo contrario."

Megumi, Kaoru y Misao se enfocaron entonces en donde estaba todo el revuelo, aunque la última sin tanto enfoque debido al dolor.

Kaoru parpadeó.

- "Es cierto. Ese sujeto está utilizando como ventaja el hecho de que sean tantas personas las que tratan de atraparlo en un espacio tan reducido."

Megumi resopló con furia.

- "Pues eso se arregla fácil."- gruñó mientras tomaba un balde chico de madera que se encontraba apenas a unos cuantos pasos de donde estaba y comenzó a perseguir al acosador con la mirada.

- "¡Megumi-dono! ¡Espere!"- exclamó Kenshin al darse cuenta de las intenciones de la doctora.

Pero fue demasiado tarde.

La mujer lanzó el balde con una fuerza y velocidad envidiables. Sin embargo, al parecer no dedujo muy bien que digamos la posición de su blanco, porque el proyectil le cayó en la cara a otra persona.

A alguien que al parecer no vio el objeto venírsele encima.

- "¡Aoshi-sama!"- exclamó sin aliento una Misao al borde de un ataque de nervios.

El resto no estaba mejor. De pronto todo movimiento se detuvo.

~.~.~.~.~.~

Aoshi gruñó desde el suelo, donde había caído de costado con la gracia de un saco de arroz. Pronto comenzó a moverse bajo la atenta mirada de los presentes, dejando ver un rostro enrojecido no solo por el golpe sino también un tanto por la pena.

¡En realidad no lo había visto venir! ¡Ese balde lo golpeó de la nada!

- "¡No! ¡Nuestra ropa!"- escuchó el Okashira a Okon, y efectivamente vio al sujeto correr con su botín a las penumbras del bosque.

Eso no estaba bien, no podía seguirle el rastro de manera limpia aún con luz de día. A la distancia todo se le hacía borroso.

Miró a Misao que le devolvía la mirada con los ojos abiertos como platos. Mira al resto. Apretó los labios.

¡Al diablo con todo! ¡No iba a dejar a ese patán llevarse las prendas de las damas!

Se levantó y metió una mano al bolsillo interno de su yukata. Escuchó a más de uno contener la respiración y finalmente... sacó el estuche con sus anteojos.

Lo abrió, se los puso y enfocando la mirada por fin logró ver al sujeto con claridad, mientras corría entre los árboles a la lejanía.

Levantó una de sus espadas kodashi caídas y sin perder un segundo más fue detrás de su presa. Ya luego lidiaría con el resto.

~.~.~.~.~.~

Kenshin observó al joven ninja desaparecer y luego miró al resto, quienes miraban en su totalidad el punto por el cual el líder Oniwabanshuu había desaparecido.

Todos se veían tan sorprendidos.

- "Shinomori-san, usa... ¿Anteojos?"- preguntó a la nada una confundida Megumi.

Kenshin soltó una risita. Megumi enfocó su atención en el pelirrojo.

- "¡Tú lo sabías!"

Kenshin tuvo la decencia de apenarse un poco.

- "Aaa... y el pobre es demasiado consciente de como se ve por ese hecho. A ver si ahora deja de alejarse del resto."

Sonidos de sorpresa se escucharon salir de casi todos los presentes debido a aquella afirmación del samurai.

- "Por eso... fue por eso que Aoshi-sama..."- Misao apenas encontraba las palabras entre el asombro y el dolor en su tobillo ¡Aquello era ridículo!

Kenshin decidió que era hora de aclararles el panorama a los demás otro tanto. Merecían saber, y de todas formas a Shinomori la técnica de alejarse de todos solo le había traído conflictos.

Ya luego podría el ninja reclamarle de así quererlo, en casos como aquel era mejor pedir perdón que pedir permiso.

Estaba el pelirrojo por abrir la boca, cuando una Megumi en modo doctor lo interrumpió de nuevo.

- "Las jaquecas de las que me hablaron, el mal humor... "- miró al dueño de la espada de filo invertido con los ojos entrecerrados- "Le recomendaron el uso constante de los anteojos ¿Estoy en lo correcto?"

El pelirrojo asintió y una vez más el resto exhaló aire en sonidos de sorpresa. Kenshin decidió completar finalmente la información.

- "Hai. Lo que Megumi-dono dice es correcto. Sin embargo, se resiste a usarlos en frente de sus conocidos, en especial de su equipo y familia. Tiene la sensación de que eso lo hará ver débil."

Ante aquellas palabras, lo que esta vez expresó la mayoría fueron gruñidos.

- "Que delicado resultó ser el señor cuatro ojos."- dijo Sanosuke de pronto de manera juguetona.

- "¡¿Qué dijiste?!"- explotó Misao olvidando el dolor en el tobillo, casi siseando las palabras y dejando muy en claro el hecho de que si no fuese por su hinchazón, le caía a Sagara a patadas.

El resto de los Oniwabanshuu junto a Kaoru y Megumi se unieron a Misao, haciendo que cualquier futuro comentario por parte del peleador callejero y de paso de Yahiko, muriera en ese preciso momento.

Segundos después un grito se escuchó venir de lo profundo del bosquecillo junto a las fuentes termales.

El ninja había capturado a su presa.

- "Mejor vayan a salvar al pobre infeliz de la kodashi de Shinomori; Kaoru y yo llevaremos a Misao de vuelta a nuestra habitación."- ordenó Megumi, dando así por terminada la conversación por el momento.

Luego, seguramente luego, aquello iba a continuar. De preferencia con Shinomori presente.

~.~.~.~.~.~

Al final la realidad tiende a ser más enredada que la ficción o lo sobrenatural; por lo cual sucedió que el fantasma pervertido ni era fantasma ni era pervertido.

Resultó que el culpable de los ataques era el joven hijo de 17 años de una familia acomodada que tenía una villa de descanso junto a la posada, familia que en ese momento se encontraba allí aunque no necesariamente por motivos de descanso.

Al chico se le había ofrecido la oportunidad de estudiar lo que él quisiera, y siendo poseedor de un alma sensible y de un gusto innato por el arte, el muchacho había elegido ser actor de profesión. No era exactamente lo que sus padres hubiesen elegido para él, pero creyendo que era solo un capricho, dieron el consentimiento.

Pues el chico pronto mostró dotes artísticas que lo llevaron casi de inmediato a ser solicitado en un par de pequeñas obras puestas en escena, y el joven encontró su verdadera pasión.

Representar papeles femeninos.

Y dado el hecho de que en la mayoría de las obras, los actores eran solo varones, aquello no tenía nada de extraño. Eran muchos los hombres que representaban papeles femeninos, era lo normal.

Pero para el joven aquello iba mucho más allá de la representación del papel. Él se había identificado con el rol de mujer por completo, al punto de sentirse más cómodo ataviado con suaves kimonos de seda o frescas yukatas femeninas que con sus ropas habituales.

Teniendo en cuenta el estatus de la familia, aquello daba material suficiente para hundirla en la más completa humillación. El joven heredero ¡Un travesti! Los Okama o travestis no estaban muy bien vistos en la alta sociedad.

El chico fue removido del teatro de inmediato y llevado a la casa de descanso familiar por sus padres, donde todas las prendas femeninas que se había comprado le habían sido despojadas de sus manos, dejándole solo una opción al respecto.

El grupo compuesto por Okina, Aoshi, Kenshin, Kaoru y la dueña del hospedaje estaba por completo sin palabras; y más de uno comenzó a sentir pena por el joven heredero, que para ese momento casi había sido puesto bajo arresto domiciliario por sus padres y los sirvientes de aquella casa.

Las disculpas del caso fueron extendidas y se indemnizó a la señora por cualquier daño ocasionado a su negocio.

No es necesario decir que por lo visto, esa misma noche la familia dejaba el lugar, quien sabe con que destino. Aquello ya no era de la incumbencia del grupo.

Poco después, todos regresaban al hospedaje con las prendas femeninas desaparecidas como bono extra.

Estando ya cerca, a Okina se le ocurrió abrir la boca y dejar salir un poco del conocimiento que venía con la edad.

- "Eso de guardar las apariencias a veces hace más daño que bien. Creo que esta experiencia nos lo ha demostrado con creces."

- "Concuerdo con usted, Okina-dono."- respondió con suavidad Himura.

Kaoru y la dueña de la posada asintieron también, mientras que Shinomori simplemente guardó silencio. Pero Kenshin notó un leve cambio en el lenguaje corporal del ninja; al parecer el mensaje había llegado fuerte y claro.

Bien, ya iba siendo hora.

Pocos minutos después el grupo llegaba al hospedaje y la dueña, agradecida, les ofreció a sus salvadores un par de días extra por cuenta de la casa, lo cual Okina aceptó complacido.

Un minuto después todos iban a ver como se encontraba Misao, a quien habían dejado al cuidado de Megumi, la cual había anunciado que haría las curaciones necesarias una hora antes, cuando Aoshi había vuelto con el joven capturado al hospedaje y le fue explicado a la dueña lo ocurrido.

Okina como siempre hizo todo un espectáculo al llegar, clamando su preocupación por la salud de su dulce Misao.

Todo eso efectivamente sacó más de una sonrisa en el lugar, antes de que Megumi le explicara al anciano que Misao debía descansar por lo menos un día completo antes de intentar moverla. La noticia de los dos días extra de alojamiento cayo como anillo al dedo.

Finalmente, Misao fijó su mirada en el líder ninja y tornó su expresión a una de completa seriedad.

- "Okina, chicos ¿Me darían un momento? Quisiera hablar a solas con Aoshi-sama... si es que a usted no le molesta, por supuesto."- preguntó la joven ninja, dirigiéndose al final al mismo Aoshi, quien al igual que el resto se había sorprendido por la petición. Y tal vez fue por eso que no reaccionó tan rápido que digamos al sentir, más que ver, al resto abandonar la habitación.

De pronto Aoshi Shinomori se sentía bastante nervioso y vulnerable, y la causa era la joven mujer que lo miraba con severidad desde el futón.

- "¿Podría acercarse Aoshi-sama? Iría yo, pero como usted ya sabe."- y señaló su tobillo vendado y semi inmovilizado para mayor efecto.

El ninja parpadeó y asintió, arrodillándose al costado del futón de Misao, quien lo seguía mirando de manera en extremo seria.

Un par de segundos pasaron antes de que la joven estirase una mano justo en frente de los ojos azules del hombre.

- "Sus anteojos por favor. Me gustaría verlos."- dijo la joven de manera concisa.

Aoshi parpadeó un par de veces antes de meter la mano al interior de su yukata y sacar del bolsillo escondido el estuche con sus anteojos, todo sin siquiera pensarlo demasiado. Y antes de darse cuenta de lo que hacía, Misao ya inspeccionaba los anteojos con detenimiento.

Ahora si que Aoshi estaba nervioso.

Misao retomó la palabra, ahora con un tono de voz suave.

- "Megumi-san dijo que era probable que sus jaquecas se debiesen a la falta de uso de sus anteojos, que estaba segura que le recetaron usarlos de manera permanente ¿Estaba ella en lo cierto?"

Aoshi tragó saliva, mientras la foránea sensación de haber sido atrapado en medio de una travesura se apoderaba de él. Finalmente suspiró algo derrotado.

- "Aaa..."- respondió de manera afirmativa.

Nunca imaginó la respuesta de Misao ante su afirmación.

La pequeña ninja le dio un fuerte golpe en la cabeza a manera de coscorrón.

- "¡Baka!"- exclamó por completo enojada al tiempo que abría los anteojos y los colocaba en el rostro de Aoshi, para luego terminar de acomodarlos empujando con un dedo en la unión metálica entre los cristales, justo en medio, sobre la nariz de Shinomori- "¡No se juega con la salud de esa manera! ¡¿Qué estaba pensando?!"- reclamó mientras bufaba y resoplaba.

Los ojos de Shinomori estaban abiertos tan grandes que hasta hubiese podido ser cómico, pero la joven ninja no tenía tiempo para notar esos detalles.

- "De ahora en adelante va a usar sus anteojos le guste o no ¡Y pobre de usted que me entere que anda con jaquecas de nuevo por el puro gusto de tenerlas!"- Misao emitió un gruñido- "Espero haber sido lo suficientemente clara."

Aoshi parpadeó confundido, fijando su vista en la joven mujer.

Misao alzó una ceja retadora.

Aoshi finalmente asintió.

- "Más le vale."- dijo la joven a manera de punto final, y de pronto desvió la vista- "Y encima despistado, si hasta le quedan bien."

Y si, Misao se sonrojó.

Aoshi abrió la boca incrédulo. Esos anteojos definitivamente estaban embrujados, porque era imposible que la actitud de Misao significase... ¿O si? ¿Era su oportunidad al fin? Porque el ninja ya estaba comenzando a resignarse a nunca encontrar el momento adecuado para hablar con Misao, a pesar de que Himura le hubiese asegurado en más de una ocasión que la jovencita estaría más que encantada de recibir las palabras y gestos que él quisiese brindarle. Que lo quería tanto como él a ella y desde hacía mucho, mucho tiempo.

- "¿En serio?"- preguntó Aoshi bajito sin poder evitarlo más.

Misao volvió la vista hacia él.

- "¿Eh?"- preguntó, para luego abrir los ojos con desmesura al notar a su líder... sonrojado.

- "Se... ¿Se me van bien?"- preguntó tímido.

Fue el turno de Misao de sonrojarse.

- "No- no lo diría, si no lo creyese."- respondió la otra con las mejillas en un furioso color rojo.

Aoshi asintió lentamente y se acomodó finalmente los anteojos con el dedo índice de la mano derecha.

- "No creo que todos piensen como tú Misao."- la contradijo sin embargo- "Un ninja con deficiencias en su sentido de la vista es un ninja débil por donde se lo mire."- el hombre suspiró al notar la réplica casi inmediata en los labios de la joven- "Sin embargo"- la cortó antes de dejarla siquiera emitir un sonido- "Si en verdad piensas así... supongo que no me importa lo que opine el resto."

De pronto Misao lo miraba alucinada ¿Sería que las medicinas que le había dado Megumi le estaban haciendo escuchar cosas?

Pero cualquier duda se borró de un plumazo al sentir como su mano era de pronto envuelta entre los dedos largos de Shinomori, y bajó la mirada para asegurarse que aquello no era su imaginación.

- "Gracias Misao."- agradeció el hombre y al volver a alzar la mirada, el aire se le escapó de los pulmones a la chica.

El Okashira la miraba de manera serena y un tanto tímida ¿O serían los anteojos que le cambiaban la expresión del rostro?

Si era así, que no se los sacase nunca por favor.

Permanecieron así un par de minutos, hasta que el ninja pareció recordar algo, con lo cual volvió a meter la mano en la yukata en busca del bolsillo secreto.

- "Yo... vi esto en el mercado esta mañana, y... creo que se te vería bien."- dijo el hombre con el mismo tono suave y algo tímido con el que venía hablando desde hacía ya unos minutos, y le extendió a Misao un broche para el cabello que las damas en esos días estaban comenzando a usar por lo general cuando llevaban peinados con el cabello suelto.

- "Para... ¿mi?"- preguntó la chica casi sin aliento.

Aoshi asintió.

- "Te ves... bien, cuando llevas el cabello suelto."

Misao volvió a sonrojarse de manera furiosa, Aoshi por allí la seguía. Y de pronto ya no hicieron falta las palabras, por fin mirándose a los ojos, cada uno entendió que el otro sentía lo mismo.

¡Por fin!

Aoshi volvió a tomar la mano de Misao y la alzó hasta tocarla con sus labios, tras lo cual se acomodó al lado de la chica, con la espalda contra la pared y aún en posesión de la mano de la joven ninja extrajo un pequeño libro de artes marciales que había conseguido al mismo tiempo que el broche. Tras todo esto, se dispuso a pasar algo de tiempo con la mujer de sus sueños en cómodo silencio.

Misao lo observó alucinada.

Si aquello era un sueño, pues como que daba para más. Y si no lo era, entonces Misao era quien debía dar el siguiente paso, porque luego de tanto tiempo imaginando aquel momento, como que no soportaba la idea de quedarse así, toda sumisa sin expresar su sentir.

¡Esa no era Makimachi Misao!

Así que en un movimiento que resintió un poco su tobillo, pero que valió por completo cada puntada de dolor, la muchacha tomó con la mano libre la solapa de la yukata del Okashira y le robo un beso al sorprendido ninja.

Y espero por el regaño que seguro le caería.

Aoshi se tomó unos segundos para observar a la chica, con los ojos abiertos como platos, antes de suavizar la expresión e inclinarse en busca de un segundo beso, esta vez un poco más sereno pero un poco más largo también; y al finalizar el beso, un mundo de promesas a futuro podían vislumbrarse en los ojos de ambos ninjas.

Aoshi sonrió quedo y se reacomodó al lado de Misao, esta vez lo suficientemente juntos como para poder rodearle los hombros con un brazo mientras ella inclinaba la cabeza en el hombro del hombre que había amado incluso desde antes de saber en verdad lo que era el amor, y que al parecer por fin era suyo para compartir, si de Misao dependía, lo que les quedase de vida.

Aoshi definitivamente no se iba a quejar por ello.

Y en cuanto al resto de la comitiva.

Sanosuke y Yahiko casi se ahogan mientras media docena de manos tapaban sus bocas y narices al tiempo que eran arrastrados hasta las afueras del hospedaje, donde por fin los dejaron respirar.

Y es que no había manera en la cual semejante grupo de entrometidos no estuviese espiando lo que sucedía entre los otros dos desde el momento en que abandonaron la habitación donde acontecieron los hechos.

Sobra decir que más de una tuvo que morderse el puño para no chillar de emoción a cada instante en el cual se ponía más íntimo el ambiente.

O que en el momento en el cual Megumi, Kaoru, Okon y Omatsu distinguieron la intención del anteriormente mencionado par de idiotas de abrir las bocotas y arruinar la magia del momento entre Misao y su largamente esquivo príncipe de ensueño, actuaron de inmediato y con la ayuda de Shiro y Kuro, a quienes Okina puso en acción con tan solo un movimiento, les impidieron hablar y los comenzaron a sacar a rastras del lugar.

Kenshin por su parte asintió complacido y siguió al grupo, dándole por fin la merecida intimidad a la nueva pareja.

Y volviendo al presente.

- "¡Qué demonios!"- gruñó Yahiko- "¡Están locas! ¡Casi muero ahogado!"- se erizó el muchachito mientras era obvio sus quejas iban principalmente dirigidas a Kaoru y Megumi.

Sanosuke por su lado no se quedaba atrás.

- "¿¡Perdieron completamente la cabeza!? ¡Montón de...!"

- "¡Ni te atrevas a terminar esa frase!"- gruñó Megumi con las manos en las caderas y una actitud tan amenazante que no solo el peleador callejero, sino también el joven aprendiz de samurai retrocedieron asustados.

Kaoru también gruñó.

- "¡Eso! Cierren esas bocas ustedes dos ¡Casi lo arruinan todo! Par de tontos."

Sanosuke abrió la boca para replicar, pero Himura le colocó una mano en el hombro y negó con suavidad .

- "Déjalo así Sano, no vas a ganar."

Sagara se enfurruñó todo, pero cerró la boca, con lo que de pronto dejó de ser tema de interés de las féminas quienes junto a Okina se pusieron a celebrar todo emocionados los últimos acontecimientos.

- "¡No puedo creerlo!"

- "¡Fue como un sueño!"

- "¡Fue tan romántico!"

- "¡Fue perfecto!"

- "Aaah, mi pequeña Misao por fin conquistó el corazón de Aoshi. Este viejo nunca pensó que este día realmente llegase."

Los chillidos de emoción siguieron un rato más, mientras que los dos ninjas varones restantes se sumaron con beneplácito a la celebración.

Kenshin suspiró observando al grupo más grande celebrar, luego a los otros dos renegar entre murmullos y finalmente hacia la puerta del hospedaje en cuyo interior por fin dos corazones se daban permiso para encontrarse luego de tantas altas y bajas. El hombre sonrió.

- "Bueno, supongo que todo depende del cristal con que se mire ¿Neh?"

The End

Notas de la autora:

¡Hola a todos!

Y llegamos al final, aunque parezca difícil de creer luego de tanto tiempo. Y yo estoy feliz por ello, porque si este fic nació hace tantos años, fue justo porque lo primero que me imaginé fue la escena de la pelea, con Shinomori siendo azotado por el balde y luego mandando miradas asesinas a través de los cristales de sus anteojos... ¿Quién diría que tardaría tanto en plasmar eso? En fin.

Muchas gracias a quienes leyeron y en especial a quienes me dejaron reviews dándome a conocer que si... aún habían personas esperando por este fic. Me alegra haberlo retomado y terminado (y me refiero sobre todo a ti Rena exe, sabes que te adoro Ale. Gracias por seguirme durante tanto tiempo y darme siempre tu apoyo)

De esta manera celebro mis 50 primeros fics, veamos si la celebración da para más. Por lo menos Misao va a seguir celebrando, sobretodo porque tiene buenos motivos (quien quisiera ser ella ahora, con Aoshi dándole toda su atención, viéndose adorable con los anteojos puestos)

Trataré de volver a la vida otros fics abandonados. Entablaré negociaciones con mi musa para ello (sobre todo ahora que la tengo a la mano, andamos en buena sincronía las dos de a momentos)

En fin, dejo ya de delirar. Muchas gracias una vez más y nos andamos leyendo.

Un beso felino para todos.

chibineko chan

(Miembro de la Orden Sirusiana)

(Alumna de la casa de Hufflepuff en Media Noche en la Torre de Astronomía)

(Miembro de la Mazmorra del Snarry)

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