Renuncia: Todo a Yamamori Mika.

Notas: Y se acabó. Lo gracioso de todo es que este fic iba a finalizar el 22 de octubre del año pasado GOD, soy pésima para actualizar en serio y también para esta paring, perdónperdón. De todas formas, esto siempre fue y será para Karen. Tenía preparadas las palabras cursis y emotivas y sinceras pero eso lo dejo para tu próximo cumpleaños (y tengo miedo de espantarte, también). Igual, te quiero Cass, gracias por leer tal regalo *corazón*. ¡Espero que se disfrute!


«Porque el cielo es azul,

me hace llorar

El amor es viejo, el amor es nuevo

El amor es todo, el amor eres tú»

Beatles


Suzume no entiende por qué al amor lo pintan tan triste y tan gris.

Y es que ella ha llorado interminables veces por otros soles, se ha enamorado incontables veces de un mismo beso y ha creado las sonrisas más sempiternas por un solo enamoramiento. Suzume conoció al amor de manera ingenua y triste, pero ama como nadie más sabe amar. Y es que ella también ha escuchado al amor como una canción triste, solitaria, melódica. (Y se ha derramado todas las lágrimas que pueden derramarse).

Suzume ha pintado al amor como si fuera galáctico, como si oliera a verde, y ella piensa que si lo besas sabe a otoño.

Lo sabe pues lo ha visto incontables veces en el rostro de Mamura.

(se enamoró primero de sus manos, hasta que se atrevió mirarle los ojos perezosos, ignorándole el sonrojo del rostro, y acariciarle los párpados con los dedos temblorosos).

Mamura no entiende al amor, simplemente.

Jamás se encandiló con los labios de nadie, jamás sufrió los corazones rotos, y jamás lloró la felicidad de alguien. Mamura anda por entre las calles frías con sus pensamientos que ni él mismo entiende y susurrando inviernos. Desprecia el tacto suave de las demás y evita el revoloteo en su pecho cuando su voz se roza con la de otra chica.

Mamura ha pintado al amor como un asunto ajeno y sin importancia, y se cubre el rostro sonrojado cuando se atreve a meterse en él.

Lo sabe pues se ha enamorado de las estrellas fugaces que Suzume canta.

(se enamoró de sus sonrisillas, de sus palabras, de su rareza, de su mundo veraniego, de sus labios secos, sus manos heladas, de su todo).

Y entonces ambos se ven silenciosamente con los ojos aguados y la tensión entre sus labios, con las manos resecas que se rozan y Suzume suspirando de amor pues las manos de Mamura están hechas para proteger, y a ella le gusta su calidez de luna sobre su piel.

Suzume susurra cosas incomprensibles y tararea canciones viejas, siempre, luego de rozarle las mejillas y la nariz. Mamura ignora su sonrojo eterno y se enamora de sus ojos, de su todo, besándola una vez más y recordando la vida entera cuando le cura los labios raspados. Traen el amor como si fuera algo extraño y sinsentido, aunque lo encuentran cada vez que se rozan sus hombros y se acarician los besos leves.

Y es que Suzume ha recorrido todo el cielo y todos los amaneceres para encontrar alguna estrella fugaz, según ella, y descubrió que el sol calmo de Mamura terminó siendo una. Suzume le susurra aquello con la mente en blanco y los ojos atentos, aún acariciándole las mejillas. Entonces Mamura la adora.

(porque la belleza de ella es limpia, le hace sintonizar

porque su piel es tibia en los inviernos, le hace estallar la mente

porque el amor mudo de ella es de cielo azul, lo hace llorar)

Suzume no entiende por qué los demás han de ver las órbitas de Mamura como si fueran tristes y grises.

(ella sabe que ahí está la vida en segundos y que andan flotando todas las estrellas fugaces del mundo, y puede estallar de llanto por la euforia de quererle tanto).

–Mamura, hueles a verde.

– ¿Eh…?

Mamura no entiende a Suzume, simplemente

(y la adora, y la besa, y le acaricia, y la llama, y la sueña, y la cuida, y la adora más).

Bajo el árbol caído de hojas, su voz susurra, no importa si la de él o la de ella (o ambas):

–Porque mis labios están contra los tuyos, me hace llorar.

Ellos traen al amor entre estrellas fugaces imaginarias y canciones tristonas.

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Porque son Mamura y Suzume, amándose, simplemente.

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