1 de septiembre de 1976
Las semanas pasaron, y Tom aun no volvía al cuartel general. Por lo que tuve que soportar ver a mi hermano ir y venir de misiones, herido levemente a veces, aunque otras de gravedad, pero por lo menos llegaba vivo a casa…. Cada vez que salía por esa puerta, rezaba para que volviera con vida, incluso había amenazado a gran parte de los mortífagos que si él moría, mataría a cualquiera que hubiera estado con él, y no lo haya impedido…
El primero de septiembre, fue el día que él regresó. Me di cuenta al sentirlo acostado en mi casa mientras dormía, con su aliento en mi cuello, antes de sentir sus labios en los míos, despertándome por completo.
— Tom, volviste…— susurré sin aun abrir los ojos.
— He estado ocupado amor— me dijo antes de abrir los ojos y verlo sonriéndome con su apariencia de cuando era joven—. Dumbledore ha formado un ejército para enfrentarme— explicó asustándome un poco por él—, por lo que tuve que buscar más aliados…
— ¿Más mortífagos? —pregunté mientras él acariciaba mi rostro.
—No, he reclutado otro tipo de criaturas: gigantes, hombres lobos, dementores…—respondió sorprendiéndome un poco, antes de besarme—. Pero nada de lo que tengas que preocuparte, tenemos la guerra ganada…
—Nunca lo he dudado— solté entre besos, mientras cada vez se volvían más intensos—. Tom…—dije interrumpiendo la situación, pero tenía que hablarle de mi hermano antes de entregarme de nuevo a él.
— ¿Ocurre algo? —preguntó preocupado sin dejar de mirarme.
— Sé que es mucho atrevimiento de mi parte, pero quiero que me hagas un favor…
— Puedes pedir lo que quieras…—soltó sonriéndome antes de empezar a besar mi cuello.
— Mi hermano menor ahora es un mortífago, quiero que ya no lo sea— solté de golpe deteniendo sus besos.
— ¿Hermano menor? —preguntó extrañado.
—Su nombre es Regulus Black, es nuevo, y apenas es un niño…—respondí antes de ver su rostro ensombrecerse.
— Así que lo que me dijeron era cierto, estás protegiendo a ese chico— soltó notablemente celoso.
— Es mi hermano Tom, mi familia, lo quiero—dije molesta antes de ver sus pupilas volverse de nuevo rojas.
— Solo me necesitas a mí— soltó celoso—. Si él chico quiere servirme, ya está dentro— explicó antes de subir encima de mí, acomodando sus piernas entre las mías.
— Pero si muere…
— Morirá por la causa— soltó con suma indiferencia antes de besarme salvajemente—. No debería importarte…—agregó antes de comenzar a deshacerse de mis ropas…
Sabía que no tenía su apoyo con esto, por lo que los siguientes meses me encargué personalmente de organizar sus misiones, y mandarle protección, cosa que solo enfureció más a Voldemort. Estaba ciego de los celos, quería que solo lo quisiera a él, que me olvidara de mi familia, pero eso no era posible…
Dos años fueron lo que tuvieron que pasar, antes de ocurrir lo inevitable. Primero había creído que estaba ocupado, o que estaba con mi familia, cualquier cosa, menos que estuviera muerto. Sin embargo cuando pasó más de tres meses sin saber de él, ni responder al llamado de Tom, tuve que admitir lo obvio. Mi hermano había muerto.
Como era de esperarse, caí en una profunda depresión, no quería saber de nadie, ni nada con nadie, ni siquiera con Tom.
— ¿Cuánto tiempo te durará el luto? —preguntó él un día al entrar a mi habitación y verme llorando.
—Era mi hermano, mi sangre, y está muerto— sollocé—. Te lo pedí, te rogué mil veces que lo dejaras fuera de esta guerra…—le culpé sin pensarlo.
— ¡¿Me estás echando la culpa?! —gritó furioso pero no me importaba.
— Si tan solo me hubieras escuchado…— solté antes de sentir un dolor físico en todo mi cuerpo, lo cual solo lo ocasionaba la maldición cruciatus—. ¿Acabas…? —pregunté levantando mi mirada y verlo apuntándome con su varita.
— No te atrevas a hablarme así…—me dijo furioso.
— Puedes torturarme hasta la muerte, pero siempre será tu culpa— solté antes de sentir el dolor arrasar todo mi cuerpo.
— ¿Lo pones a él por encima de mí? —preguntó celoso—. Siempre lo has hecho, ¿no?, preocupado por ese mocoso…
— ¿Es por eso todo esto entonces? —pregunté intentándome levantar—. Estabas celoso de mi hermano…
— No comparto tu amor con nadie…
— Son dos amores diferente Tom, a ti nunca te dejaría de amar, él era mi hermanito, lo he cuidado desde que nació…—solté sollozando—. Mi pequeño hermano, que ahora está muerto…—dije más para mí misma antes de caer al suelo de nuevo llorando.
— Te doy hasta hoy para que olvides eso…—soltó fríamente antes de salir de mi habitación.
Fue en ese momento cuando lo supe, cuando al fin abrí los ojos. Era él era un monstruo egoísta, que haría cualquier cosa para tener lo que quiere, incluyéndome. Aunque eso signifique dejarme sin familia. Por lo que al fin me di cuenta, que si quería seguir viviendo tenía que desaparecer…
Actualidad. 2 de septiembre de 1993
El incesante ruido de cientos de personas corriendo fue lo que me despertó de golpe, haciéndome caer en cuenta en donde estaba. En Hogwarts, y hoy sería el primer día que daría clases aquí, por lo que de malas ganas me levanté de mi cómoda cama, a vestirme antes de que perdiera el desayuno…
Con aun suma pereza, me duché rápidamente antes de ponerme unos vaqueros negros, una camisa blanca, y una corbata verde, que era una pequeña variación del uniforme normal de los maestros. Al terminar me puse mi túnica, y salí casi corriendo al comedor.
Como era de esperarse, cuando llegué estaba lleno de mocosos hablando, y profesores intentando poner el orden, mientras desayunaban en la mesa su mesa. A la cual me acerqué antes de sentarme, y mi desayuno aparecer delante de mí.
— ¿Tarde el primer día? —preguntó Remus que estaba sentado a mi lado.
— De hecho casi olvido que daré clases— solté sin darle importancia mientras comía un poco de pan tostado, tocino y huevos, haciéndolo reír.
— Nunca cambias…— soltó riendo antes de yo negar encogiéndome de hombros y él volver a reír—. Recuerda tener paciencia con los niños, Hydra, te conozco— me advirtió mientras tenía ganas de decirle que no me conocía como creía, pero preferí no decirlo.
— Lo sé, pero si me sacan de mis casillas, no me importará que sean unos mocosos…—solté como si nada antes de levantarme de la silla al terminar de beber mi jugo de calabaza—. Nos vemos más tarde Remus, quiero llegar antes que los mocosos— me despedí antes de caminar con prisa de vuelta a la mazmorras…
Normalmente las pociones que se enseñan aquí, casi nunca los estudiantes las aprenden, o saben hacer, por lo que había decidido que les enseñaría a hacer algunas de mis propias creaciones, que ya estaban aprobadas desde hace un par de años por el ministerio…. Estaba más que segura que con esto, los niños se motivarían más por esta materia…
Ni siquiera eran las nueve, cuando niños de Slytherin y Gryffindor comenzaron a entrar sin decir nada, mientras me echaban de vez en cuando una mirada asustados. Por lo menos mostraban respeto los renacuajos. Justo a las nueve en punto, levanté mi varita y cerré la puerta.
— Buenos días estudiantes, debo advertirles desde ahora, que no aceptaré impuntualidades en mi clases— comencé diciendo levantándome de la silla—. Teniendo esto claro, me presento. Si prestaron atención al banqueta, soy la profesora Hydra Black, y seré su profesora de pociones por este curso—aclaré sin ninguno de ellos protestar—. Por lo que cambiaremos un poco las cosas a como normalmente están acostumbrados…—solté sonriendo mientras caminaba entre las mesas de los chicos—. En la pizarra está la primera poción que harán, es algo sencilla, y espero que todos logren hacerlas…—dije sonriéndoles antes de una chica rubia de Slytherin levante la mano—. ¿Qué?
— ¿Qué es profesora Black? —preguntó mirándome con algo de curiosidad, por lo que le sonreí, antes de volver a mi escritorio.
— Es esto— le respondí mostrándole un pequeño frasco con una sustancia azul oscura dentro—. Es una poción de mi invención, aprobada por el ministerio si se lo preguntan—aclaré como si nada antes de abrí el frasco, y echarle un poco a mi libro de pociones, para poco después este comenzar a bailar como si estuviera encantado, y de hecho lo estaba. Haciendo que todos los niños sonrieran y se rieran—. Es una poción animadora, pondrá a moverse a cualquier objeto al que se lo echen, algo divertido, pero educativo— expliqué tapando de nuevo la poción mientras el libro seguía bailando—. Si no hay más preguntas, comiencen— ordené antes de sentarme en mi silla y desencantar el libro para ponérmelo a leer mientras pasaba la hora.
Como era de esperarse, cada niño leía con atención, y hacía lo que había escrito para no equivocarse. Aunque era obvia la razón, todos querían quedarse con algo de aquella divertida poción. Al terminar, como era de esperarse, no terminaron por completo, por lo que echaron sus pociones sin terminar en unos frasco y se fueron algo desanimados, argumentando entre ellos, que serían más rápido la próxima vez para llevarse algo de la poción, lo cual me hizo sonreír.
Supongo que diez años viajando por el mundo tenía sus ventajas, como el tener pociones entretenidas para los chicos….
La semana completa no fue tan aburrida como pensaba, el resto de los estudiantes de segundo curso, le había dado la misma poción animadora. Aunque al contrario que los primeros, algunos de Ravenclaw si pudieron terminar la poción, llevándose como premio algunos frascos de esta. Luego vería como tratar con los profesores cuando encuentren a sus estudiantes animando objetos inanimados…
A los de primer año, decidí ponerle algo más sencillo, una poción para hacer cambiar de color el pelo. La cual fue de interés para mis alumnos…
La segunda semana, si me acaté a las pociones que se daban normalmente en el colegio. Lo cual solo trajo desilusión entre los chicos, por lo que les prometí, que una semana haríamos pociones aburrida, y la siguiente algo de mi invención, sin contar que a aquel que hiciera la poción aburrida bien, se llevaría un frasco de la divertida, haciendo que todo primer y segundo curso, se interesara más en pociones que nunca.
El mes siguiente, se podía escuchar en los pasillos como todos los estudiantes hablaban sobre mi forma de enseñar, la cual era positiva. De hecho varios estudiantes de cursos superiores, se quejaban de tener al aburrido de Severus y no a mí como profesora. Lo cual solo hizo que este me soportara menos…
Para mi sorpresa, tales sugerencias solo fueron el principio. Ya que la primera semana de octubre, cuando entré al salón a impartir la clase a segundo curso, me encontré con dos alumnos bastantes creciditos, que no había visto antes. Pero preferí dejarlo pasar hasta que diera la poción de hoy.
— Buenos días— dije con voz aburrida como siempre hacía antes de dar una clase, para que cualquiera que pasara creyera que era igual de gruñona de Snape—. Hoy harán una poción del libro…
— Pero si hoy toca la divertida…—se quejó un chico de Gryffindor haciéndome reír.
—Collins, que la poción sea del libro no significa que se aburrida— le corregí guiñándoles el ojo a mis estudiantes en forma de burla, haciendo que los tres intrusos me sonrieran mientras hablaban entre ellos—. Se trata de la poción Volubilis, y le cambia la voz a quien la toma— expliqué llamando la atención de todos, y poniendo una sonrisa en sus rostros—. La receta está en su libro, y también en la pizarra, al que la haga mejor se lleva hoy mismo una prueba…—dije antes de todos empezar a buscar los ingredientes y yo caminar hacía donde los intrusos—. ¿No son algo mayores para estar en segundo curso? —les pregunté a los tres chicos, un moreno, y unos gemelos pelirrojos.
—Somos de quinto curso, profesora— dijo uno de los gemelos sonriendo.
— ¿Y que buscan aquí? —pregunté cruzándome de brazos.
— Queremos tomar la clase con usted…—respondió el otro gemelo haciéndome reír.
— ¿Acaso no tienen más clases? —pregunté como si nada.
—Dudo que Binns se dé cuenta que nos fuimos…—respondió uno de los gemelos—. Además mi hermana dice que aquí se aprende más pociones que con Snape…—soltó sonriendo—. Aunque él nunca nos dio pociones divertidas…
—claro que no Fred, sino hubiéramos aprobado siempre— soltó el gemelo a su hermano antes de reír.
— Chicos, si fuera por mí, se quedarían, pero dudo que no tenga problemas por esto…—dije con pesar antes de los tres negar.
— no se preocupe, nosotros tomamos cualquier responsabilidad si alguien llega a enterarse, ¿cierto Lee, Fred? —preguntó uno de los pelirrojos antes de los otros dos asentir—. Además nos interesa mucho la poción de hoy, es perfecta para bromas— comentó haciéndome reír.
—Ya comenzaron a caerme bien— solté riendo—. ¿Cómo se llaman? —les pregunté antes de los tres sonreírme.
— Él es Lee Jordán—respondió el pelirrojo señalándolo al moreno—. Soy Fred Weasley, y él es mi hermano George— terminó de decir antes de yo asentir.
— hermanos de Ginny—comenté reconociendo sus apellidos, por lo que ambos asintieron—. Bueno, busquen los ingredientes, pueden tomar materiales prestados, para que no pierdan más tiempo—les dije antes de caminar hacia mi mesa, y sentarme en mi silla, a observar a los demás estudiantes trabajar.
Como era de esperarse de alumnos de quinto, terminaron la poción antes de terminar la hora, por lo que pura cortesía, dejé que se llevaran un poco, al igual que a tres chicos de segundo que también terminaron…
Desde ese día, los tres chicos de quinto, siguieron frecuentando mis clases, incluso las aburridas, y algo complicada, ya que enseñaba pociones de cursos superiores. Aunque era de esperarse, era en estas que daba premios por hacerlas bien.
Sin embargo no todo fue para bien, cierto profesor se enteró que los tres chicos de Gryffindor, iban a mis clases a aprender pociones porque se aburrían en su clases, palabras de Fred no mías, lo que me trajo cierto problemas con Quejicus, aunque nunca se acercó a reclamarme, hasta ahora.
Casi estábamos llegando a diciembre, cuando me di cuenta que alguien había entrado al aula, y no precisamente un estudiante. Se sentó en la última mesa, y se quedó en silencio sin quitarme la vista de encima, mientras mis estudiantes trabajaban sin hablar.
— James, cuidado con eso, no quiero tener el piso del curso con un nuevo color— le reclamé a unos de mi estudiantes quien casi deja caer el caldero haciendo sonreír con orgullo a Snape, seguro disfrutando que mis estudiantes no fueran del todo perfecto.
Al terminar la clase, solo un estudiante de Slytherin había terminado, por lo que sería el único premiado en la próxima clase, aunque era de esperárselo, la poción era algo difícil…. Luego de todos darme un frasco con lo que hicieron, me dejaron sola con el murciélago.
—A ver, ¿Qué quieres? —pregunté sin rodeos sentada encima de mi mesa.
— Veo que no está dando las pociones que se le asignan normalmente a los de segundo curso— soltó ignorando mi pregunta.
— De hecho, solo les enseño algunas más que esa, le doy cierta motivación para ser buenos en pociones— solté cruzándome de piernas.
— ¿Cómo una poción para cambiar la voz? —preguntó casi burlándose por lo que reí.
— Sí, es divertida, al contrario de usted…—respondí con suma arrogancia.
—Es porque no soy un estudiante Black, soy su profesor— soltó molesto—. Debería comportarse igual…
— ¿y ser tan aburrido como usted? —pregunté retóricamente—. No gracias, ahora si no tiene más nada que decir…—solté antes de él interrumpirme.
— ¿porque le está dando clases a mi alumnos? —preguntó al fin por lo que vino.
— ¿los de tres de quinto? —Pregunté de vuelta pero no respondió afirmando mi pregunta—. Ellos vinieron a que alguien que no sea aburrido les enseñe…—solté sonriendo antes de bajar del escritorio.
— Más respeto señorita Black— me reclamó haciéndome reír.
— Por favor Severus, te llevo cuatros años, no me pidas respeto— solté sin dejar de reír mientras negaba—. Más bien, deje de ser tan aburrido, a ver si sus alumnos me dejan de pedir que sea su profesora…—dije sonriendo con arrogancia.
— Eso es porque ninguno la conoce realmente, si lo hicieran le tuvieran más miedo de lo que me tienen a mí— soltó borrando mi sonrisa antes de yo caminar hacía él.
— No soy la misma que conociste Sev, debes darte cuenta de ellos— soltó con rabia antes de ponerme a su lado—. Y deja tu amargura, casi podría afirmar que le falta echar un polvo…—comenté riendo sin él entender nada, como era de esperarse. Aquella era una frase que aprendí cuando pasé cinco años en Latinoamérica.
— ¿polvo de qué? —preguntó confundido antes de yo reírme con más gusto y seguir con mi camino.
—Sexo, Snape, Sexo, eso es lo que necesitas a ver si dejas de ser tan amargado— respondí riendo antes de que girara rápidamente a verlo, y casi podía jurar que lo vi sonrojarse, antes de largarme del aula…
ehhh hola, si alguien está leyendo, espero que les guste :3
