Enero del 1981
La guerra era un hecho más ahora que nunca, los muertos eran más que nunca antes, muggles, y magos por igual. Con Voldemort casi apoderándose del mundo mágico. Incluso me había dejado volver al campo de batalla a luchar, con la excusa de que era más útil allí, aunque sabía que la verdadera razón era mi frialdad hacía él, la cual no soportaba.
Estaba en mi última misión asignada, para encontrar a miembros de la orden del fénix, los cuales eran el ejército de Dumbledore. Sin embargo había revisado cada calle que estaba cerca sin rastro alguno de siquiera alguien cerca. Por lo que estaba dispuesta a volver…
— Así que ha mandado a su demonio rojo— soltó una voz demasiada conocida, proveniente de atrás de mí, por lo que volteé rápidamente encontrándome con quien menos pensaba—. Creo que soy algo afortunado— dijo antes de al parecer lanzarme un hechizo no verbal, pero rápidamente lo esquivé.
Intentaba no lanzar nada mortal, mientras esquivaba cada uno de sus ataques, o más bien casi todos. Mi brazo izquierdo estaba sangrando, gracias a uno de los que si me alcanzaron. Pero aún así pude derribarlo sin problemas, dejándolo agotado en el suelo.
— Supongo que ahora vas a matarme— soltó él sin miedo alguno por lo que sonreí detrás de mi mascara antes de dar la vuelta—. Oportunidad perdida…—dijo antes de yo voltear a atacarlo.
—Petrificus totalus— solté dejándolo completamente inmóvil—. No te mataría idiota, eres mi hermano— dije antes de quitarme la máscara y dejarlo perplejo—. Eres el único que me queda…—agregué sin dejar de apuntarle con mi varita y liberarlo del hechizo.
— Hydra…—soltó retrocediendo en el suelo sin aun creerlo.
—Expeliarmus— solté antes de que pudiera lanzarme algún hechizo.
— ¿Cómo es posible? —Preguntó con hilo de voz—. Tú, eres una mortífaga…—soltó esto con desprecio.
— Sí— apenas dije sonriéndole, aunque al contrario de las demás veces que había sido llamada así, ahora sentía vergüenza de admitirlo.
— ¿Mamá lo sabía? —preguntó de golpe por lo que asentí sin dudarlo.
— Sí, todo este tiempo no he estado en el extranjero, sino al lado de Voldemort…—respondí caminando hacía él—. Hasta hoy.
— ¿Qué quieres decir? —preguntó más confundido que nunca.
— Lo siento en serio Sirius, todo lo que he hecho, no lo sabía hasta que di por muerto a Regulus— solté ignorando su pregunta con lagrimas en los ojos—. Sé que debes despreciarme y quererme matar ahora mismo, pero realmente lo siento— confesé como si fueran mis últimas palabras.
— Después de todo este tiempo…—soltó sin creerme—. Después de ocho años asesinando sin piedad, lo siento Hydra, pero no te creo…—dijo tal como creía que reaccionaría por lo que alcé mi varita hacía él.
— Lo sé, por esto necesito hacer esto— dije sonriéndole—. Obliviate— solté antes de extraerle todos los recuerdos desde que me quité la máscara reemplazándolos con uno de una gran batalla, la cual terminó conmigo muerta, hecha polvo, quedando solo mi mascara en su mano.
Al terminar de colocar los recuerdos, se desmayó. Por lo que dejé mi mascara y túnica en el suelo, antes de desaparecerme, y reaparecerme en Francia, allí sería mi nuevo comienzo…
Actualidad, enero del 1994.
Luego de aquel percance con Snape no se había atrevido a volver a molestarme, de hecho casi siempre me evitaba cuando nos encontrábamos en los pasillos, haciéndome reír por ello. Era obvio que no superaba mi inocente sugerencia.
Como era de esperarse, luego de ese día, los chicos de quinto no volvieron a mis clases, gracias a que fueron castigados por ese murciélago, lo cual llevaba que todo fuera de vuelta a la normalidad, hasta donde se podría decir. Por otro lado, Remus se la pasaba regañándome por enseñar a los niños a hacer pociones que podrían utilizar en bromas, y por haberle sugerido a Severus, que debería echar un polvo, de hecho me echó una buena reprimenda, recordándome que no tenía la edad que aparentaba, por lo que desde vacaciones de navidad dejé de hablar con él.
Al acabar las vacaciones, mis estudiantes regresaron con ánimos que nunca, incluso algunos me habían traído cartas de sus padres, agradeciéndome por las buenas calificaciones de sus hijos. Lo cual solo confirmaba que mi metodología de estudio era mejor que cualquier otra que haya tenido Hogwarts…
Para que siguieran con los mismos ánimos, decidí que haríamos una pequeña poción algo complicada de invisibilidad temporal, la cual era la que se usan en las capas de invisibilidad. Era difícil de hacer, pero nada perdía con intentarlo…
— Espero que hayan descansado lo suficiente, porque hoy haremos una poción algo complicada— les dije desde el escritorio mientras todos estaban sentados, para poco después ver a los gemelos Weasley entrar sigilosamente, por lo que le di una sonrisa de complicidad—. Es la poción de invisibilidad usada en las famosas capas de invisibilidad— expliqué haciendo que todos me miraran con entusiasmo—. Los ingredientes están en la pizarra, pueden comenzar— ordené antes de todos buscar los ingredientes de la poción en los estantes, y yo ir hacía mis dos estudiantes favoritos—. Creí que no los volvería a ver por aquí…—solté sonriendo cruzada de brazos.
— Snape hizo todo lo posible para que no viniéramos, pero logramos escaparnos…—soltó creo que George riendo.
— ¿Los castigaron por mí culpa? —pregunté seriamente pero ambos negaron.
— No, claro que no profesora, no es su culpa que el murciélago de las mazmorras no acepte que usted es mejor profesora que él— soltó Fred haciéndome reír—. Y si nos permite, queremos un poco de la poción de hoy…—dijo antes de ambos levantarse a buscar los ingredientes de la poción por lo que asentí para luego volver a mi escritorio…
Como me recordaban a mi hermano Sirius y a su mejor amigo James…
Como siempre, los gemelos terminaron la poción y se llevaron un frasco pequeño de esta, quien sabe para qué, pero prefería no saberlo. Mientras menos supiera menos podrían culparme. Del resto de los de segundo año, solo cuatro pudieron hacer la poción a la perfección, llevándose también su premio…
Luego de terminar al fin de dar la misma clase para los de segundo años de Ravenclaw y Hufflepuff, me dirigí a mi habitación a esperar la hora de la cena, como siempre. Sin embargo mis planes fueron cambiados cuando alguien tocó la puerta de mi habitación encontrándome con una pequeña pelirroja.
— ¿Qué ocurre señorita Weasley? — pregunté sin muchos ánimos, ya que odiaba que los mocosos se acercaran fuera de clases.
— Castigaron a los gemelos por ir a su clase— respondió serenamente—. Creí que quería saberlo— soltó más como un desafió a una petición, por lo que sonreí.
— ¿Snape cierto? —pregunté saliendo de mi habitación y la niña asentir—. Perfecto, yo me encargo, ¿saben en donde están?
—Mazmorras 5—respondió sonriendo para luego irse casi corriendo de las mazmorras.
Sin perder tiempo, y con muchas ganas de molestar a Quejicus, caminé hasta el aula 5, para luego entrar, encontrándome con los gemelos limpiando calderos, que quien sabe que tendrían, y a un aburrido profesor en su escritorio.
— Un castigo por ir a mis clases, ¿en serio Severus? —pregunté llamando su atención, y la de los chicos los cuales me miraban sonriendo con satisfacción.
—estaban fuera de sus clases, profesora Black— respondió con demasiada formalidades, por lo que reí negando.
— Si ese es el problema, que vengan a tomar clases particulares en su tiempo libre— solté como si nada, haciendo enojar más al pelinegro—. Chicos dejen eso, yo me encargo por ustedes, después de todo, fui quien los dejó quedarse— agregué antes de ambos dejar los calderos.
— Quédense donde están— les ordenó un Severus demasiado furioso—. ¿Quién se cree para desafiar mi autoridad? —preguntó haciéndome reír.
— Es un castigo injusto— solté ignorando su pregunta—. Váyanse chicos, ahora— les ordené antes de que ambos salieran casi corriendo, sin dejar de sonreír—. Antes de que digas algo, deberías relajarte, no es bueno enojarse tanto a tu edad— dije mirando que estaba casi que echaba humos.
—Niña insolente— dijo furioso antes de sentarme en su escritorio.
— Soy más vieja que tú— le recordé.
—Pero te comportas como una estudiante, no te pareces nada a la mortífaga que recordaba.
—Gracias, es la idea— solté tomándolo como un alago—. Y deja de tomártelas con los gemelos, solo saben apreciar a una buena profesora de pociones cuando la ven…
— ¿Buena profesora?, lo único que hace es enseñarles burlas— soltó negando como si eso fuera a ofenderme—. Qué gran trabajo me ha puesto cuando esos chicos caigan en mis manos de nuevo…
— Les enseño pociones avanzadas, no solo para su diversión, y adivina, aprenden más de lo que aprenderían con su viejo profesor de pociones— contrarresté bajándome del escritorio, para irme.
— No es mi culpa, que los niños de ahora sean tan inútiles como para no aprender una simple poción…—soltó como si ellos tuvieran la culpa, por lo que me giré a mirarlo algo molesta.
—Pero sí de tener a un profesor tan aburrido como tú, son solo niños, por Merlín— solté molesta, sorprendiéndolo un poco—. En serio Sev, deberías relajarte un poco…—dije antes de sugerir lo mismo que la ultima vez pero esta vez, se me adelantó.
— Ni se le ocurra decir lo mismo que la última vez— soltó sonando algo ofendido por lo que reí, antes de volver a sentarme en su escritorio y mirarlo sonriendo.
— ¿Qué?, ¿acaso acerté? —pregunté mirándolo a los ojos, y este mostrarse nervioso—. Oh Sev, tus alumnos no tienen culpa de tus problemas íntimos…—agregué riendo antes de él tomarme fuertemente la mano haciéndome bajar del escritorio hasta su lado y por lo tanto callar mi risa.
— Eres más insolente que mis alumnos— soltó con rabia antes de llevarme a las malas hacía la puerta.
— ¿Me vas a sacar? —pregunté antes de soltarme de su agarre como si nada.
—No tengo que estar discutiendo con una niña…
— No soy una niña, Severus, solo digo la verdad— solté acercándome a él—. Y lo digo en serio, buscaste una mujer para desahogarte— agregué a poco milímetros de él antes de largarme del aula.
¿Review? :3
