Aclaración: Sherlock y John provienen de la mente de Sir Arthur Conan Doyle. Los cuales fueron adaptados por Moffat y Gatiss para la BBC.

Canción: Breathe (2AM)- Anna Nalick.


Había regresado ayer a Baker Street, tras matar al último eslabón que existía de la red de Moriarty. Ahora todos estaban a salvo, especialmente John, de sus planes.

Mycroft estaba satisfecho con mi labor, creo que engordo mucho en estos últimos tres años. Se ve más relajado de que regresará a cuidar a su amada Inglaterra de los criminales internacionales.

Al volver, tuve que ir agradecer a Molly ,saludar a Gavin Lestrade y a la Señora Hudson.

Molly se emocionó en verme de vuelta y le di las gracias por su gran ayuda hace tres años atrás, me dijo que habían varios cadáveres para experimentar, le prometí que volvería por ellos pero con John.

Gavin no podía creer que "había resucitado entre los muertos" como un tal Cristo, me contó sobre Anderson y su obsesión sobre mi regreso, tocó un poco del tema de John, alegando que estaba con una mujer llamada Mary (Al saber eso, sentí un oleada de enojo, creo que se le llaman celos. Ella estaba con mi John), aunque eso ya lo sabía por Mycroft. Me consulto cuando volvería a los casos, le respondí cuando recuperara a John.

La siguiente persona que fui a ver, fue la señora Hudson. La cual casi se desmayo al verme, me abrazo varias veces, comentó mi poca disimulada delgadez, me dijo que el departamento estaba igual como lo deje hace tres años. Quería que hablara de John, yo solo conocía lo que decía en terapia y las fotos pero necesitaba más información. Mencionó que venía ocasionalmente, estaba devastado sobre mi perdida el primer año pero luego llego esa tal Mary (rechiné los dientes al escuchar su nombre). Me pregunto cómo le diría mi regreso, mi respuesta fue sincero "No sé", la señora me obsequió una sonrisa y me dio la llave del departamento. 221B Baker Street volvió a ser mío.

Al abrir el departamento, estaba como lo deje hace tres años. Mi calavera, los papeles amontonados, mi laptop, los tubos de ensayo en la cocina, mi microscopio pero las cosas de John no estaban. Era obvio que había partido hace un año y medio aproximadamente a juzgar por la cantidad de polvo acumulado que estaba sobre mi calavera.

Mi vista se detuvo en los mundanos sillones del salón, el mío y el de John, se me hizo un nudo en la garganta. No tenía ni idea como iba a decírselo, tengo que analizar cada posible situación. Quizás me odie y no quiera volver a ser mi colega, aunque durante mi búsqueda de cómplices de Moriarty, reflexione que tenia sentimientos hacia John que iban más allá de una amistad.

"-Estas enamorado de John.-dijo Mycroft en una de sus visitas sorpresas, esa vez fue en Alemania.

-No sé qué es eso.- Rebatí tajantemente.

-Eso lo veremos cuando este John- Musitó con seguridad.

No sabía qué era eso ni tenía tiempo para investigarlo pero si sabía que odiaba haberlo dejado devastado y que lo extrañaba muchísimo.

Me recosté en mi sofá, buscando una forma de decirle sin causarle un paro cardíaco o que crea que soy un fantasma. Me encerré en el Palacio Mental tratando de buscar la forma correcta hasta que los pasos de la señora Hudson en la escalera, me sacaron de mis cavilaciones. Voy a tener que re adaptarme a los ruidos de Londres otra vez.

Tomé te con la anciana por cortesía tratando de contar una versión resumida de mi ausencia, no menciono nada sobre John. Al terminar, me puse algo más cómodo y volví al trabajo que consistía en buscar los síntomas del enamoramiento y rondar por mi mente cual es la mejor forma de que John me vuelva a ver.

Eran las tres y treinta minutos de la mañana, mi móvil sonó. Era Mycroft. Suspire frustrado al no encontrar respuesta quizás él podía dar información de John.

-¿Diga?-Conteste molesto.

-Hermanito, ¿Qué tal tu regreso? - Sonó la imperturbable voz de mi hermano mayor.

-Creo que ya sabes la respuesta. -Escupí las palabras- Tus espías ya te deben haber informado.

-Bastante astuto, Sherlock -Debe estar sonriendo- Te llamo porque la oportunidad de reencontrarte con el Dr. Watson, se acerca.

-¿Qué?, ¿Cómo sabes?, ¿Contrataste a uno de esos farsantes? Ni recuerdo como se llaman. -Cuestioné su comentario.

-Oh, no caería tan bajo y lo sabes bien. Por cierto, son adivinos. -soltó un carcajada y volvió a su tono serio- Esta información, es del espía que envié hace tres años para observar al doctor, me dijo que ha salido de su departamento. Eso significa que tuvo una pesadilla y el patrón de su caminata lo llevará a Baker Street. Hermanito, es tu oportunidad de confrontarlo.

-Nunca creí decir esto, Mycroft . Pero gracias -Mi honestidad salió a flote en esa frase.

-No hay de que, éxito con el doctor. -Y corto.

El momento había llegado, apague las luces del departamento para que John no sospechará , sabía cuál sería el plan. Solo tengo que esperar, me dispuse a mirar por la ventana, la cual daba a conocer un paisaje tranquilo, un Londres que no sabía de los peligros a los que se exponía, los cuales eran mi diversión.

Eran las tres con cincuenta y un minutos, cuando divise una figura que venía en dirección a Baker Street. John, ahí viene... Estaba listo para volver a verlo.

Llegó. Estaba delgado, con ojeras bajo sus ojos, tenía más arrugas pero eso no le quitaba su belleza natural, iba vestido con la misma chaqueta que llevaba puesta cuando ocurrió mi "suicidio" solo que estaba más gastada y decolorada por su uso permanente.

John miro la fachada de la casa, tenía una expresión de tristeza absoluta y sus ojos mostraban que estaba roto por dentro "Oh John, ¿Qué hice contigo?" Me lamente internamente.

Su próxima acción fue la que me tomó por sorpresa, su semblante cambió a uno de furia y gritó, palabras que se convirtieron en puñales mentales:

-¡Necesito ese milagro, Sherlock! ¡Para de estar muerto! -Gritó a todo pulmón, su voz tenía un porcentaje de frustración y otro de tristeza- ¡Para de estar muerto!

Hora del show. -Declare en mi Palacio Mental.

Me dispuse a encender la luz principal de la sala, para evitar que mi sombra diera sospecha a John de mi presencia en Baker Street, va creer que hay otro inquilino ya que el capitán en retiro ya no hablaba tan ocasionalmente con mi amable no-ama de llaves.

Obviamente la reacción de John será ponerse en posición de ataque pero usualmente las personas que se desahogan no tienen control de sus movimientos por ciertos segundos, esa pequeña fracción de tiempo es vital, recorrí las escaleras en dos en dos para ganar tiempo.

Abrí la puerta lo más rápido posible, y ahí estaba.

John estaba estático, mientras su vista se estaba ajustando a la luz, yo me fijaba en la transición de su semblante de incredulidad hasta la confusión.

-John-Susurré lo suficientemente fuera para que escuchara, con el fin de darle una noción que era real y no un espejismo.

Cerró los ojos al escucharme, espere que se calmara, su cara se relajaba y su frecuencia respiratoria disminuyera a niveles normales. Al abrir sus ojos, nuestras miradas se conectaron, sus ojos azules volvieron a tener vida, me sentí feliz. Luego comencé a ver los cambios en su rostro y ahí vi el bigote de la discordia, era como una isla de pelo en su piel lisa (y suave, me encantaría comprobarlo) de John. No pude evitar comentar

-Por todos los cielos, John. -Hice una mueca de disgusto y apunté su bigote- ¿Qué es esa abominable cosa que tienes sobre tu boca? Esta peor de la última vez que lo vi. -Confesé, en la última foto de que Mycroft me dio solo era una fina capa de pelos, no creí que iba en serio con esa cosa peluda.

La postura de John cambió de una relajada a otra más tensa. Frunció sus cejas, su mirada cambió y su boca estaba fruncida. Su cara se estaba tornando roja. Era una clara señal de que la ira lo estaba conquistando. Sus manos formaron puños. Acorto el espacio entre nosotros. Esto me iba a doler pero lo merecía.

El golpe llego de lleno a mi mejilla izquierda, esto iba a causar un gran hematoma si no le aplicaba hielo en los próximos veinte minutos.

-¡¿DESDE LA ÚLTIMA VEZ?! ESO FUE HACE TRES AÑOS, SHERLOCK. -El grito de John resonó por la calle y en mis oídos. - VIENES DE LA MUERTE A INSULTARME SOBRE MI BIGOTE.

Mi blogger se miró su mano, la cual se estaba poniendo roja, por el flujo sanguíneo de los vasos rotos por el impacto.

Tenía que ser honesto con mi John, sino se iría para siempre. Ante ese pensamiento, un sutil escalofrío recorrió mi columna. No sabía que reacción iba a tener John, ya que la ira lo embargaba pero quería recuperar su confianza, así que lo admití:

-Mycroft me daba información sobre ti, de vez en cuando para ver como estabas. Era un trato que tenia con él. - lo mire arrepentido mientras me regale una sonrisa inocente. Tuve que tratar de aminorar el posible daño a mi cara.

Diez segundos después, otro golpe llego pero esta vez a mi nariz, crujió espantosamente. Lo que confirmo mi sospecha de que mi nariz de rompió. Sentí algo caliente en piel. Sangre. Era oficial, estaba quebrada.

-¡JOHN! -Me quejé- Me rompiste la nariz - Musité con un ápice de dolor.

Me percate que aquellos segundos de diferencia, entre el golpe y lo que sería el reclamo de John, que varias ventanas de la calle se estaban iluminando por el escándalo que estábamos realizando. Estas personas no van a creer que es un reencuentro sino un pelea callejera, sin duda llamarán al Scottland Yard y tendremos un incomodo encuentro con Lestrade.

La recriminación de John no se hizo esperar.

-¿¡POR QUÉ NO PUDE SABER TI?! PERO DE MI, SABIAS TODO. -Estaba acariciando sus nudillos mientras me gritaba. Me lo merecía.

Le di una mirada temerosa, sinceramente no sé si podría mantener en pie con otro golpe. Con timidez, le hice un gesto para entrar a su hogar.

-John, estamos armando un escándalo... Lo más probable es que la señora Hudson, vengan preocupada por todo esto. Entra -¿Qué decían para que la gente acceda más rápido a las ordenes? Ah sí,- por favor. -Pedí amablemente, mientras me agarraba el tabique de la nariz para detener el sangrado. El cual ya se estaba volviendo molesto.

Asintió con la cabeza, aceptando. Suspire tranquilo. Le hice espacio para que ingresara pero al pasar, me abrazo y torpemente trate de corresponderle con la mano

Que sensación más agradable, el calor que me daba John transmitía tranquilidad y felicidad. Creo que me podría acostumbrar a estas demostraciones de cariño.

El sentimiento de añoranza desapareció al contacto. Te extrañe mucho, mi John.

Al soltarme me sentí vacio, quería seguir abrazándolo.

-Creo que tengo que arreglarte esa nariz -dijo tranquilamente. Trate de sonreírle pero el dolor de mis lesiones me lo impidió.

Cerró la puerta por mí ya mi manos estaba en mi cara. No pase por alto, el hecho que tomará mi mano. Sus ojos estaban colmados de esperanza y cariño, como madre lo hace con padre.

Creo que se cual es la razón pero no me quejo, una fracción del calor de John estaba ahí.

221B Baker Street volvía a ser el hogar que fue hace tres años. Solo que ahora ya no había peligro.

Mire a John y sabia que lo amaba.


¡Hola! Primera vez que actualizo a tiempo, bueno ahora he implementado nuevas medidas al escribir así, lograre terminar este fanfic. *cruza los dedos*

Muchas gracias a Jezebeth por su review, espero que te agrade el resto de capítulos que quedan.

Tengo más fanfics de Sherlock en mente y pido perdón por los de Twilight, los cuales he planteado editar y continuar.

Nos vemos en el próximo capitulo.

Carline