Aclaración: Sherlock y John son producto de la imaginación de Sir Arthur Conan Doyle. Los cuales fueron adaptados al siglo XXI por Moffat y Gatiss.

Canción: Infinity - One Direction / Don't Speak- No Doubt


Al subir, mire el salón que abandone hace un año y medio tras irme a vivir con Harry y luego con Mary. Al pisar aquel alfombrado que, sin dudas, tenía más años que yo, sentí una sensación de comodidad, una que no había percibido en todos los lugares que he estado en mi vida. Como un balde de agua fría, me llego una especie de revelación, Baker Street no era un departamento cualquiera sino era mi hogar.

Recorrí con la mirada la estancia, la cocina y la sombras de los muebles, el pasillo que llevaba a la habitación de Sherlock y el baño que también estaba a oscuras, las escalaras que llevaban a la que era mi habitación y el acceso a otro baño que estaba en las mismas condiciones lumínicas que las otras habitaciones. Finalmente, mi atención fue directo a los sillones individuales que pertenecía a cada, el de Sherlock estaba ocupado pero el mío estaba cubierto de polvo, esperando que alguien acudiera a él, no solo alguien quien complementará en el departamento sino que sea compatible con quien estaba al lado de este. Un lamento me sacó de mi ensoñación.

Era Sherlock, el cual estaba con la cabeza hacia atrás y su cara se ponía morada.

-¿Sherlock? -Un quejido me respondió.- ¿Tienes hielo?

-No lo sé, tu sabes que no voy al supermercado. -Respondió desganado.

No perdía nada con buscar en la nevera, recorrí la distancia, abrí el aparato y estaba repleto de comida y había hielo.

-Emmm... ¿Seguro que no fuiste al mercado? La nevera está llena -Abrí la alacena- Y también las alacenas.

El pelinegro corrió su cabeza lentamente apoyando su mejilla dañada en el sillón, soltó un siseo de dolor y dijo:

-John, siempre aludes lo evidente -Menciono con voz de barítono- No, he ido al mercado. Tú eres el encargado de esas cosas. Quizás fue Mycroft. -Dijo dubitativo.

Usualmente esto me molestaría pero simplemente rodé los ojos y solté una carcajada simplemente porque Sherlock estaba aquí, vivo. No me fije en su reacción, no quería que me descubriera antes de hablar.

-Ah, él sabía que volverías.-Aludí para continuar el dialogo.- ¿Puedo hacer té?

Me hizo una seña con la mano que interprete como "Adelante", él sabía que necesitaba algo de tiempo para procesar todo lo que ocurrió. Puse la tetera y fui a buscar el botiquín que deje antes de irme por si ocurría una emergencia a la señora Hudson o algo asi, ahí había una bolsa para poner hielo. Volví a la cocina, la tetera sonó, hice el té, prepare la bolsa de hielo, lleve unos ibuprofenos para que el dolor cesará y podamos conversar.

El silencio abundaba en la habitación, deje la bandeja en la mesa junto a mi sillón, sacudí el polvo de ahí. Sherlock miraba atentamente cada uno de mis movimientos, le di el té y las pastillas, se compuso para beber el liquido. Sus mejillas se sonrojaron por el calor y soltó un sonoro "ah" al terminar.

-Justo como lo recordaba. -Me miro intensamente.

Era obvio que ya estaba buscando signos de que pasaba por mi mente. Me sonroje ante la mirada y le di la bolsa de hielo para sus lesiones. Un gracias resonó en la habitación. Ya no podía retrasar más el tema.

-Sherlock, tenemos que hablar. - Me puso atención, se veía realmente cómico con la bolsa de hielo en la mitad de su cara- Quiero pedirte perdón por los golpes, sinceramente estaba furioso.

-Me di cuenta, gracias. -Sonrió a medias- Se nota en tu expresión que tienes preguntas, por favor hazlas antes de que explotes de curiosidad. -Se puso serio, esperando que lo cubriera de incógnitas sobre estos tres años.

Me prepare mentalmente para lanzar la primera pregunta, la más obvia.

-¿Qué hiciste durante estos tres años? -Cuestione.

-Cazar a cada integrante de red de Moriarty y evitar que vuelva a amenazar nuestras vidas. Siguiente pregunta. -"Nuestras vidas" sonó hermoso, solo él y yo. Creo que podría acostumbrarme a que diga eso, a mi mente vino la cara de Mary y ese pensamiento se disolvió como sal en el agua.

Pasaron minutos antes de poner la segunda pregunta en la palestra. Decidí que era mejor retrasar el momento (otra vez)

-Voy a componer tu nariz, así que quítate el hielo. -Le ordené.

-John, siguiente pregunta. -Insistió. Sabía que estaba eludiendo decirle lo que rodaba en mi mente.

-Luego, ahora quítate el hielo. -Repetí.

-¿Por qué te cuesta tanto saciar tu propia curiosidad? ¿Qué ocurre John?- Inquirió- ¿Estas preocupado por esa mujer? -La última palabra lo dijo como si fuera un insulto, ¿Sherlock estaba celoso?

Me levante de mi puesto, guardando mi respuesta, puse mis manos ambos lados de su cara y con mis pulgares acaricie sus pómulos que estaban muy marcados por su delgadez adquirida, su piel era como lo imaginaba lisa y suave, "John concéntrate" grito mi conciencia. Sherlock se había quedado paralizado ante esa caricia.

-¿Por qué no la defiendes?- Soltó después de salir del trance del pequeño reconocimiento de su cara y mis manos volvían a su nariz- ¿Por qué no me respondes?

Ahí fue cuando torcí el hueso y los cartílagos, los cuales sonaron y el herido aulló de dolor.

-¡JOHN!- chillo.

-Ponte el hielo, ahora -Obedeció rápidamente.

Deje unos minutos de espera para que Sherlock saliera el trance del dolor para seguir con la conversación, o mejor dicho, interrogatorio. Tenía planeado darle diez minutos de recuperación, mientras tomaba un sorbo de te miraba el reloj ya eran las cinco con veinte minutos. Un humano normal se toma aquellos minutos que pensé pero Sherlock se acomodo en la silla a los 5 minutos, me miro inquiridoramente y no hablo, si no que vomito preguntas y frases

-¿Por qué no la defiendes?, ¿Por qué no me respondes?, Te estaba protegiendo de Moriarty, ¿Sabes que tu silencio otorga?, ¿Esa Mary te comió la lengua?, ¿Cuando volveremos a los casos?, ¿Sabías que estuve todo el día planeando esto?, le di las gracias a Mycroft, John, respóndeme. Hablar solo es aburrido, John, ¿Me puedes...-Dejo la frase a la mitad tras mi grito.

-¡Estoy enamorado de ti, Sherlock!, -Grite- para desde el momento en que vi morir. Nunca me di cuenta de eso , hasta que te perdí. Te extrañe mucho. -Al decir la última palabra, mi voz ya era un simple murmullo. Después de eso, me di cuenta de lo que hice, empecé a tartamudear y me sonroje- Sher... Sherlock... No, no... Era... E..E... eso

-John, basta. -Dijo fríamente y comenzó analizarme- Pupilas dilatadas, ritmo cardiaco acelerado, añoranza excesiva (no solo con lo que dijiste sino con la información que me otorgo Mycroft) -¿Información? Reprimí el resurgimiento de la ira solo lo escuchaba- Tu caricia, antes dejabas a cualquier chica por mí, instinto protector, vergüenza ante la confesión, el brillo en tus ojos. Estas enamorado de mí. -Confirmo.

-Pues, claro. -Asegure- ¿Y tú?

Su vista se desvió de mi sino a los reflejos de la ventana, me volteé para ver lo que llamaba tanto su atención, estaba a punto de amanecer en la ciudad pero claramente se divisaba mi reflejo y el del detective. Lo mire con atención:

Observaba cada detalle de su rostro, incluso se había quitado el hielo para verse mejor. Era hermoso, a pesar de las manchas moradas que adornaban su cara por mi culpa, me avergoncé internamente por aquello. Tomo sutilmente su muñeca para tomar su pulso, no sé cuánto tiempo paso hasta que advertí que su mirada era ausente, se había sumergido en su palacio mental.

El silencio otorga parece, me incorpore para irme. Me sentí quebrado, las lagrimas se agolparon en mis ojos, trate fallidamente de quitar el nudo que se formaba en mi garganta. El amor de mi vida no me correspondía.

Di el primer paso hacia la puerta, listo para enfrentar el mundo con el corazón roto pero una mano se aferró a mi muñeca. El calor que desprendía era inconfundible.

-Sherlock. -Susurre y me volteé lentamente para enfrentarlo- Sé que eres un sociópata y no puedes corresponderme. Lo entiendo.

-John- respondió pero seguir con mi monologo.

-Te entiendo pero no quiero que me veas sufrir -Le rogué.

-John -Dijo con voz autoritaria.

-Sherlock, suéltame. -Gimotee.

-¡JOHN, POR EL AMOR DE DIOS! -Ordenó al borde de perder la paciencia.

Iba responderle pero por su tono era mejor no hacerlo, relaje mi muñeca y fije la mirada en el suelo. Tenía temor de lo que podía suceder en los próximos segundos. El rechazo ganaba por sobre la aceptación.

-John, estoy seguro que puedo corresponder tus sentimientos. Sé que soy ignorante en el tema del amor pero se cuando la evidencia esta ante mis ojos.-Confeso- Te extrañe, pensé en ti en cada momento, la misión en la que me embarque fue para cuidarte de él, se que está muerto pero sus secuaces podrían herirte o peor... Matarte. Más las evidencias físicas, solo puedo decirte que: Estoy enamorado de ti - Dijo aquella frase lentamente para que pudiera interiorizarla.

Eleve la mirada hacia él, quien me recibió expectante a mi respuesta.

-¿En serio? - Quizás estaba cien por ciento vivo pero tenía que despejar dudas.

-Pues claro, John. -Me sonrió aunque se notaba que estaba aguantando el dolor del golpe. Trataba de infundirme confianza.

Sonreí hasta que los músculos de mi cara se empezaron a quejarse, mi corazón bombeaba sangre más rápido de lo normal, mis manos se dirigieron a su cara, la cual acaricie con suavidad. Sherlock comenzó ha acortar la distancia entre nosotros pero yo estaba eufórico, así que el beso lo inicie yo.

Los del brazos del más alto se deslizaron hacia mi cintura para convertirse en un abrazo férreo. Los labios de Sherlock estaban algo hinchados, el beso era un tímido roce que permaneció por minutos. No sabía si Sherlock había dado uno en su vida, ya que nunca hablamos de su vida sentimental. Solo tenía conocimiento de que estaba casado con su trabajo.

Me separé un poco, mis manos estaban posicionadas en su cuello y no dude en acariciarle sus rizos azabache . Al abrir mis ojos, me tope con sus ojos, que veces eran grises como el cielo de Londres , azules o una mezcla de ellos, siempre depende de la luz aunque nunca perdían esa chispa de curiosidad y astucia que amaba.

Ahora, sus iris me daban una cuota de ansiedad que a su vez gritaban por más, pudo haber pasado un tiroteo afuera y no perturbaría esa guerra de miradas en la cual estábamos enfrascados. Sherlock puso su frente con la mía y yo tome la iniciativa.

Moví mis labios sobre los suyos, a los segundos después sentí como me respondían tratando de imitarme con movimientos tímidos e inexpertos. Su aliento a té y el sabor azucarado de sus labios golpeo mis sentidos, esa mezcla era exquisita y se convirtió en mi favorita.

Mis manos tenían vida propia, al igual que las de Sherlock: Las mías acariciaban su cabello y cuello, en cambio, las suyas hacían lo suyo subiendo y bajando por mi espalda. Sentía pequeñas corrientes eléctricas en mi columna y cuando delinee su labio inferior con mi lengua estas se intensificaron. Al principio, mi amado detective dio un respingo pero después me siguió, la batalla se había desatado hasta que nos quedamos sin aire.

Nuestras frentes y miradas se mantuvieron unidas mientras recuperábamos la respiración. En tanto, admiraba el rostro de él: sus pómulos perfectos, aquellos labios en forma de corazón que ahora estaban hinchados, su piel sonrojada y su nariz bien definida. En cuanto a sus ojos, al posar mi atención en ellos, me percate que Sherlock estaba haciendo una análisis, iba abrir la boca para preguntar en que estaba pensando pero él se me adelanto.

-Quédate en Baker Street, no vuelvas con ella. -Susurró suplicante.

Las palabras de Sherlock calaron hondo en mi conciencia y la imagen de Mary se me vino a la cabeza, pero con la típica expresión amable sino con una mirada acusadora y triste. ¿Qué acabo de hacer?

Me separe de él como si hubiera tocado la tetera hirviendo, estaba en un contradicción moral que se define en una pregunta: ¿Sherlock o Mary?

Mire al único detective consultor del mundo que me observaba expectante a mi respuesta. Recordé cada momento, cada aventura y el beso que vivimos. No puedo negar mis sentimientos por él, es quien le da chispa a mi vida. Sinceramente, no sabría que hubiera sido de mi sin él.

Lo amaba , de eso no había duda.

Podría poner mi pecho ante un bala que fuera directo hacia él.

Soportaría todo hasta la tortura más horrible.

Él me complementa como yo lo complemento a él.

Pero, cerré los ojos y la imagen de Mary apareció en mi mente: Las veces que me comprendió, que me escucho y ayudo en estos tres años. Fue como un oasis en el desierto de mi sufrimiento, nunca supe si ella sospechaba algo sobre lo que en realidad pasaba por mi mente, ya que no era normal que sufriera por un "amigo". En tres años, la elegí a ella. A mi bálsamo. A mi oasis. ¿Ella era la que merece estar a mi lado? Pero no la podía dejar, le debo mucho.

-Sherlock, las cosas no son así. -Respondí sin titubeos.

Su cara se descompuso, la respuesta lo tomo con la guardia baja. Su mirada se oscureció, esa mascara que lo tildaba de insensible se rompió para mostrar a una persona que por primera vez sentía algo tan terrible como la ruptura de su corazón. Al pensar eso se mi pecho comenzó a doler, creí que nunca volvería.

-¿Cómo? -Dijo con un hilo de voz.

El ambiente estaba cargado de tristeza, se estaba formando un nudo en mi garganta. La frustración se acumulaba en mi cerebro, no sabía a quién elegir a mi amado o quien me acompaño en esos tiempos oscuros.

-Sherlock, las cosas no son así.-Repetí.

-Pero, tú me amas. -Afirmó, él no iba a rendirse tan fácilmente como siempre lo hace en su vida, en los casos y en este momento, conmigo.

-Con todo mi ser. -Respondí. - Pero, Mary me acompaño en este tiempo, no sabes cuánto sufrí por ti y tu supuesta muerte.

-John... Por favor, se racional. Ella no soy yo. -Defendió y vaya que tenía razón.

-Sherlock, piensa un poco. No es nada bonito decirle que "no" a alguien que dio mucho por ti. -Agregue.

-¿Por qué la defiendes ahora? -Contraataco. Su mirada era desafiante, sus labios en forma de corazón eran un línea recta y su mandíbula estaba tensa.

-Porque ella no se fue durante tres años sin dar rastro de que estaba viva. -Finalice la discusión, tenía que salir y pensar.

El amanecer ya había llegado a Londres, era mi momento de partir a la clínica a trabajar.

Las luces hacían que las facciones de Sherlock fueran más notorias. Su belleza no me hacía pensar con claridad, aunque su expresión era de perplejidad seguía pareciendo un ángel.

Me dirigí al colgador al lado de la puerta para recoger mi chaqueta pero su voz me hizo voltearme.

-John, perdóname. No quise dejarte, tenía que protegerte de la red de Moriarty. -Comenzó a declarar- Te amo, por favor no te vayas. Sé que no soy lo mejor para ti, soy un sociópata altamente funcional no una persona a quien puedas amar. Pero por ti, si lo hago. Amo como haces el té, cuando te preocupas por mí, incluso cuando me corriges -Una sonrisa se presento y yo no pude evitar corresponderla- Me haces una persona, somos como dos engranajes. Ninguno funciona sin el otro.-Su voz comenzó a fallar- Te amo demasiado que incluso duele. -Para el final, unas lagrimas se hicieron presentes en sus ojos y descendieron por sus mejillas.

Esto es demasiado duro.

Me acerque a él, me puse de puntillas y bese su frente junto a sus mejillas bañadas de lagrimas. Dios, su piel en mis labios me hizo casi suspirar de placer.

-Tengo que pensarlo, mi Sherlock. -Aclaré.- No puedo dejar el tres años de apoyo incondicional sin hacer nada. Debo asimilar todo esto. -Otra lagrima bajó por su mejilla, la cual atrape con mis labios. -No creas que no me duele esta situación, el dolor volvió en cuanto tuve que decir que no. -Confesé.

-Quédate. -Suplico quedadamente.

No podía hacerlo pero si podía prometer algo.

-Volveré. -Prometí.- Ya sea como amigo o algo más. Esto no es fácil, Sherlock.

Me aleje lentamente, me dolía saber que esto podía ser una despedida. Di la vuelta para ponerme mi chaqueta. Ya listo para salir, iba a tomar el pomo de la puerta y cuando Sherlock tomó mi muñeca para volverme hacia él.

-John, no añore tanto mi trabajo. -Cuando lo dijo, rodé los ojos. -Más te añore a ti dentro como fuera de los casos. -Sentí el nudo en la garganta.- Necesito que tengas esto -Puso su bufanda azul, su favorita, alrededor de mi cuello.- Necesito una garantía de que volverás. -Me guiño un ojo y puso sus labios en mi cabello por unos segundos.-Ahora anda, espero tu regreso. -Y me soltó.

El olor de la bufanda conquisto mis sentidos, su colonia era simplemente adictiva. Empezó a darme calor enseguida. Era hora de irme. Me iba poner a llorar en cualquier minuto.

Lo mire por última vez, el dolor se me hacia insoportable.

-Volveré. -Volví a prometer.-No olvides ponerte hielo en la mejilla.

Lo último que vi fue una sonrisa llena de esperanza antes de salir de ahí.

Al cerrar la puerta, no pude evitar dejar que las lagrimas salieran.

Tenía que decidir.


En el próximo capitulo:

-Recupera al John real -Me guiño el ojo - Recuerda que él es tu corazón. -Y se volvió al mesón de la cocina para hacer te.


¡Mil perdones por la tardanza! Me quedé embelesada por una nueva narración que estoy haciendo, espero que salga a la luz pronto. Tan así es mi obsesión con lo que escribo que olvide corregir el capitulo nuevo para publicarlo a tiempo jajaja.

Muchas gracias por el apoyo. A pesar de que son pocas (o pocos) lo que leen el fanfic, se valora bastante.

Dejen su favorito o review.

¡Nos vemos en el próximo capitulo!

Carline.