sapphire97: mmmm no :/. Hhahahahah si estará lleno de cosas interesantes... Hahahhaha sí XD. Recuerda que ojoloco no es ojoloco sino Barty Crouch Jr... Ya actualizo, creo que actualizaré dos veces al día...


Al contrario del año anterior, este me lo tomé con seriedad, acatándome a las clases que debía dar y no a hacer payasadas para alegrar a mis alumnos, lo cual no fue como era de esperarse del agrado de todos. Los primero en quejarse en mi clase fueron los gemelos, los cuales se llevaron un castigo por ello.

Había un auror en el colegio y no podía bajar la guardia, aunque esa explicación nunca se la dije a mis alumnos. Sin embargo a pesar de limitarme a las pociones asignadas, no dejaba de ayudarlos con ellas con cualquier duda que tuvieran, lo cual animó un poco a mis estudiantes.

Sin darme cuenta el mes de septiembre se fue por completo al igual que octubre, aunque fue un mes interesante. Incluso el primer día de clases el hijo de Lu, fue convertido en Huron, aunque para mi mala suerte no pude ser espectadora de ello, hubiera sido divertido verlo. Lo que si no lo era, era que la marca en mi brazo comenzaba a ponerse más notoria con cada día que pasaba, y las molestia que había comenzado a sentir al final de verano, se convirtió en un pequeño dolor intermitente. Podía dejar de doler por días, y otras veces dolía por un día completo, poniéndome de un humor de perros. No era un dolor insoportable pero si molesto...

El día 30 de octubre, el castillo estaba reluciente más que nunca, incluso las vajillas del comedor serían de oro según tenía entendido, seguro para impresionar a nuestros invitados. Ya que hoy a las seis de la tarde llegarían los estudiantes de Beauxbatons y Durmstrang, para dar comienzo a la selección de los jugadores que participaran en el torneo de los tres magos.

Al acercarse la hora, todos los estudiantes salieron con su respectivo jefe de casa hasta llegar al frente del castillo en donde esperaríamos a que llegaran los invitados. Por mi parte, gracias a que no tenía mucho que ver allí, me quedé en el fondo esperando que esta tontería acabe.

Después de bastante rato, y un fuerte frío que hizo a más de uno, incluyéndome, pensar en sino sería mejor esperar adentro, llegaron los representantes de Beauxbatons en un carruaje llevado por enormes caballos alados. Como era de esperarse al llegar conversó con Dumbledore algo que no llegué a escuchar al estar tan lejos de ellos, para luego entrar al castillo.

Cuando terminó el espectáculo, llegaron los que faltaban por el lago, en un enorme barco. Tal y como había leído alguna vez que viajaban ellos. Al igual que los anteriores no presté mucha atención cuando los estudiantes salieron, y menos cuando lo hizo su director que no llegué a ver quién era, sin embargo al escuchar su nombre salir de la boca de Dumbledore me quedé casi en shock.

— ¡Estupendamente, gracias, profesor Karkarov! —escuché que dijo Dumbledore, haciéndome intentar querer ver a este, ya era casi imposible que fuera verdad. Pero lo era.

Allí estaba dándole la mano a Dumbledore, un ex-mortífago que traté en varias ocasiones lo que significaba que otro más ex-compañero sabría de mi existencia.

Al terminar al parecer de ellos hablar, me puse en marcha en entrar al castillo para no chocarme con Karkarov, aunque sabía que era inevitable que me viera en algún momento. Minutos después, ya estaba sentada en la mesa de los profesores, en mi asiento habitual, mientras los estudiantes aun ocupaban sus lugares, y los profesores se sentaban en nuestra mesa. Karkarov y la directora del otro colegio se sentaron al lado de Dumbledore, sin el primero aun fijarse en mi presencia, lo cual era perfecto.

Sin perder más tiempo, Dumbledore dijo algunas palabras antes de comenzar el banquete. El cual comí en silencio y sin levantar mi mirada, con la esperanza de seguir siendo pasada por alto….

Minutos después, como era de esperarse en tal tipo de actividad como el torneo de los tres magos, entraron dos personas del ministerio de magia. Lugo Barman, y el señor Crouch, los cuales serían jueces en el torneo.

Al igual que yo, cuando entraron y se sentaron, todos los estudiantes los miraron extrañados, para luego continuar con su comida. Sin embargo al contrario de ellos mi mirada no fue a mi comida, sino al otro extremo de la mesa, en la cual inevitablemente chocó con la de persona que menos quería que me notara, para luego mirarme como si hubiera visto un fantasma, por lo que la aparté bruscamente.

Cuando terminó el banquete, los platos fueron retirados, y Dumbledore se levantó como era de esperarse para comenzar con esta tontería.

—Ha llegado el momento —anunció Dumbledore, sonriendo a la multitud de rostros levantados hacia él—. El Torneo de los tres magos va a dar comienzo. Me gustaría pronunciar unas palabras para explicar algunas cosas antes de que traigan el cofre... —continuó seguro para explicar las reglas del juego, por lo que por un momento dejé de escucharlo, y volví a alzar la mirada hacía Karkarov, encontrándome con la suya, aun sorprendido, casi podía jurar que no había apartado la mirada de mí en todo el banquete. Definitivamente no me libraría de esta posible charla acerca de porque sigo viva…

De repente mis pensamientos fueron interrumpidos por Filch quien había entrado con un cofre de madera con joyas incrustadas al comedor donde estaba segura que estaba el cáliz de fuego, para luego dejarla al frente del director, y este continuar explicando el torneo. En medio del discurso golpeó con ella tres veces en la parte superior del cofre. La tapa se levantó lentamente con un crujido. Introdujo una mano para sacar un gran cáliz de madera toscamente tallada.

Al terminar de sacarlo tapó el cofre y puso el cáliz encima de este. Ya a la vista de todos, explicó el proceso de postularse para el torneo, y como había colocado una raya de edad para que ningún menor de edad participara. Parece ser que este año están intentando que nadie muera en el torneo…

Sin darme cuenta el discurso había terminado, y los estudiantes ya estaban apresurando su paso mientras hablaban entre ellos del torneo. Por lo que sin perder tiempo, apresuré mi paso, para evitarme encontrarme con el ex-mortífago.

— Hydra— escuché su voz llamándome desde mis espaldas antes de alcanzarme—. Eres tú…— soltó mirándome aun impresionado por lo que casi sonreí aunque parecía más bien una mueca.

— Karkarov— solo dije sin emoción alguna—. No es por ser descortés pero tengo cosas que hacer…— me apresuré a decir antes de él detenerme sutilmente por el brazo, seguro para no llamar la atención de nadie.

— Te creía muerta— otro más que dice lo mismo—. Hasta el señor tenebroso te creía muerta…—susurró mientras comenzábamos a caminar lejos del comedor, ya que debería ser extraño para cualquiera el verme conversando con el nuevo invitado de Hogwarts.

— Lo sé, y lo sé— respondí con la mayor tranquilidad posible—. Y si es lo único que tienes que decir en serio tengo cosas que hacer…—volví a insistir pero él no me soltó.

— Y ahora eres profesora aquí, no me lo esperaba….

—Ni yo que fueras director de Durmstrang— solté en mi defensa librándome de su agarre.

— Es la única forma de seguir enseñando artes oscuras…— explicó con una sonrisa malévola—. Sin embargo, no veo razones para que seas profesora aquí…

— No te interesa— respondí intentando dar la vuelta para irme pero volvió a retenerme.

— ¿Sabe lo que él hará cuando sepa que estás viva? —preguntó de golpe llamando mi atención por lo que seguí por el camino que íbamos apresurando el paso, mientras él me seguía —. Además como lograste verte joven de nuevo, sino fuera por los años que compartimos bajo su mandato, no te hubiera reconocido.

— Intentaba algo, y resultó ser otra cosa— expliqué vagamente sin el seguro entenderme—. Además no creo que tampoco esté feliz que por tu culpa sus seguidores están en Azkaban…— agregué borrando la sonrisa de satisfacción que tenía desde que me dirigió la palabra.

— Lo hice por mi sobrevivencia…

— Yo también— recalqué sonriendo mientras nos adentrábamos al bosque oscuro—. Sabes bien lo que viví en aquel cuartel, lo que ocurrió con…

— Tu hermano— terminó de decir él por mí en voz baja, procurando que nadie nos escuchara—. Debí suponerlo...

— Nadie lo hizo, por eso nadie sospechó que en realidad no estuviera bueno, muerta…— solté riendo llegando a donde al parecer al campamento en donde se quedarían él y sus estudiantes.

— Él sí, Hydra, él siempre sospechó que era extraño que alguien te derrotara, eras la mejor de nosotros…— dijo con seriedad por lo que asentí porque sabía que tenía razón.

— Me lo imaginé, por eso quería quitarme esto— solté agarrando mi brazo izquierdo por encima de la túnica, que era donde tenía mi marca tenebrosa—, pero no resultó, por eso estoy aquí…

— Dumbledore— soltó casi como una burla.

— Fue al único que él temió Karkarov—dije la verdad a medias, ya que la otra razón era ayudar a Harry a derrotar al señor tenebroso—. Sé que él volverá, y en cuanto sepa que estoy viva, me matará…

— Podrías huir de nuevo, es lo que yo intentaré si vuelve— dijo como si en verdad estuviera convencido de ello, y quizás si lo estaba.

— La marca se está volviendo visible de nuevo, él volverá, y ni siquiera yo podré huir de él— afirmé con terror, contágienselo a él también.

— Así que tú también, creí que me estaba volviendo loco…— soltó sin al principio entender a que se refería y luego saber que hablaba de la marca—. ¿Has sentido algo más?

— Me molesta, cada vez más, él está cerca, y nosotros estamos jodidos— afirmé fingiendo burla antes de dar la vuelta para irme al castillo, ya que se estaba haciendo algo tarde—. Es mejor que me vaya, se está haciendo tarde…

— Solo no vuelvas a evitarme, si alguien puede ayudarme eres tú…— dijo haciéndome casi reír—. No por nada eras la bruja más temida del mundo mágico, demonio rojo— soltó casi con orgullo por lo que no pude evitar reír.

— Este demonio perdió su toque Igor— solté antes de darme la vuelta y caminar hacía el castillo.

Al parecer no era la única que estaba jodida si Tom volvía, solo que si era la única a la cual mataría con sus propias manos. Estaba arriesgando mucho al confiar mi vida en un adolescente…

Luego de varios minutos, entré al castillo el cual estaba completamente solitario. Por lo que se me hizo mucho más sencillo llegar a las mazmorras sin que nadie preguntara. Sin perder tiempo, entré en mi habitación con desdén antes de encontrarme con alguien sentado en mi mueble al parecer preocupado.

— ¿Qué haces aquí? —le pregunté cruzada de brazos.

— Estaba preocupado— respondió al verme, y sonreírme—. Vi que saliste hablando con Karkarov…

— Es un mortífago, así que me reconoció— expliqué sin darle la real importancia—. Así que si solo estás aquí por eso es mejor que…— intenté decir antes de él caminar hacia mí, y posar su mano en mi mejilla con delicadeza.

— También vine a aceptar tu oferta— soltó de golpe sin yo entenderle mucho—. Dijiste que mientras no sintiera nada sería bienvenido aquí…—me recordó acercándose a mis labios.

— ¿Estás seguro? —solté encima de ellos antes de él besarme con hambre, la misma que sentí al saborear su boca, realmente extrañaba a este hombre.

Con desesperación y lujuria, salte encima de él, enredando mis piernas en su cadera sin dejar de besarlo, para luego el abandonar mi boca y posar sus labios en mi cuello, mordiéndolo suavemente. Sin tener mucha paciencia, saqué mi varita, y con un solo toque, nos desnudé a ambos, sorprendiéndolo.

— Cinco meses es demasiado tiempo— me excusé antes de él sonreírme de lado, y volver a besarme mientras me recostaba en el mueble, acomodándose entre mis piernas.

Él sabía lo que quería en ese momento, sin embargo al parecer lo ignoró, ya que en vez de acabar de una buena vez con esta tortura y hacerme suya, comenzó a besarme de nuevo, para luego dirigir sus besos por mi cuello, mis senos, en donde se quedó torturándolos, haciéndome gemir y finalmente comenzar a besar mi estomago. Sabía lo que haría, y no tenía ahora mismo la paciencia para ello, por lo que dirigí sus labios de nuevo a los míos.

Con una sola embestida entró en mí, haciéndome arquear del placer, para luego entrar y salir con más prisa, hasta que al fin llegué al orgasmo, con un sonoro gemido, y poco después sentir como él también llegaba, derramándose en mí, y recostándose en mi pecho.

— Extrañaba esto…—susurré mientras salía de mi interior, y él sonreírme antes de tomarme en brazos desnuda y llevarme hasta la cama—. Lástima que no dure tanto como me gustaría…—solté algo soñolienta y cansada, había pasado por demasiado hoy…

— ¿Por qué que lo dices? —Me preguntó al oído mientras me recostaba en su pecho—. No me iré a ningún lado…

— Mis días están contados, por eso no quería que te enamoraras de mí, al final voy a morir— fue lo último que dije semi-dormida antes de cerrar los ojos.


Mmmm hola si alguien está leyendo espero les esté gustando la fic hasta ahora, ¿reviews?