sapphire97: Hhahahahha bueno ahora falta para verlo en acción :3. Awww graciass :D. Hhhahahhahahahhah Cedric se pasa de freco XD. Si lo sabía, solo que no se lo menciona, cuando ella le diga ya verás ;)... Ahhhh si ya se me estaba haciendo extraño :3, pero no te preocupes :3

sevsnap: hhahahahahahhaa XD. Ehhh si, pero bueno ya lo verás ;)


Las cosas luego de salir de aquel despacho fueron de mal en peor, pude presenciar en primera fila el espectáculo que le armó el primer ministro a Dumbledore en la enfermería al negarse que Voldemort hubiera regresado. Tomaba por loco al director al creerle a Barty Crouch Jr., tal testimonio, ni siquiera confiaba en la palabra de Harry Potter, estaba demasiado cegado.

Tanto que gracias a él un dementor mató a Barty en su propia oficina. Según el ministro no era una perdida grande, ya que también lo creía loco. Incluso estaba a punto de decirle todo a ver si me creía, pero Dumbledore no permitió que dijera una sola palabra.

"Él solo quiere creer lo que le conviene, no es necesario arriesgarla", me dijo Albus luego de que ministro se marchara, para luego hacer una pequeña reunión con los Weasley, Potter, y sin poder creérmelo, hasta mi hermano convertido en perro.

Aunque ni siquiera pudimos saludarnos correctamente antes de que Dumbledore le ordenara salir lo más rápido de mi casa junto con Lupin, sin darle explicaciones, para que luego buscaran al antiguo grupo, que me imaginaba era la orden de Fénix. Aquellos quienes contra combatí hace tantos años, y de la que ahora al parecer iba a ser parte, o por lo menos eso esperaba.

Al terminar de hablar con mi hermano salió de la enfermería conmigo siguiéndole.

— No puedes regresar a tu casa— me dijo en voz baja asegurándose que nadie nos escuchaba—. Tom debe estar buscándote.

— Lo hace señor, Barty mismo me lo confirmó— le corregí de inmediato.

— Me lo temía— soltó más para sí mismo—. He estado en contacto con tu hermano los últimos meses, y nos dio permiso de montar cuando sea propicio, el cuartel de la orden del fénix, en el Grimmauld Place— explicó con rapidez sin yo oponerme.

—Es un buen lugar para ocultarse— solté encogiéndome de hombros.

— Es por eso que vivirá allí en cuanto se acabe el año escolar— me ordenó con suma tranquilidad—. No puedo arriesgarme a perderte en manos de Voldemort, no ahora que eres más importante que nunca.

— No se preocupe señor, tampoco está en mis planes que me capture— solté intentando no mostrar miedo antes de llegar hasta la torre del director.

— Eso es todo Hydra, intenta pasar este último mes tranquila…— soltó antes de subir a su despacho y desviarme hacía las mazmorras.

El mes siguiente fue más tranquilo de lo que creí. Los estudiantes murmuraban, sí. Potter aun no se recuperaba del todo, también. Pero al menos nada sucedió mientras pasaba ese mes. Era una tranquilidad que sabía que echaría de menos.

El día antes de terminarse las clases y todos volver a sus casas. Dumbledore se permitió digerirse hacía todos los estudiantes para explicar la muerte de Cedric, sin que muchos como es obvio le crean, principalmente lo Slytherin, lo cual era obvio, la mayoría eran hijos de ex compañeros mortífagos…

Al terminar el discurso, el último banquete de este año terminó, y los estudiantes se dirigieron a ir al expreso Hogwarts para volver a sus casas, mientras yo había decidido aparecerme cerca de mi viejo hogar…

— Quien te viera creyera que no quieres irte— soltó una voz entrando a mi habitación mientras terminaba de empacar mis cosas.

— Y acertaría Severus. Este es el lugar más seguro de todo el mundo mágico, y tengo que esperar hasta el primero de septiembre para poder volver a refugiarme aquí— solté sin importarme mostrarme algo débil, no con él—. ¿Cómo te fue con él? —le pregunté de golpe cambiando el tema, algo que estaba intentando no preguntar para no incomodarlo.

— Me está creyendo hasta ahora— respondió sentándose en mi sofá—. Y preguntó por ti…— agregó haciendo que me detuviera.

— ¿Qué quería saber? —pregunté con miedo mientras caminaba hacía él.

— Si sabía dónde estabas alojada ya que éramos colegas, o por lo menos a donde irías, pero le dije que ni siquiera me dirigías la palabra desde que llegaste a Hogwarts, y que de hecho me has evitado por estos dos años— me respondió haciéndome sonreír—. Intentó también que te hiciera alguna trampa para que te llevara antes él, pero le dije que Dumbledore te tenía oculta y vigilada más que nunca…

— Gracias…

— Te dije que no dejaría que te dañara, Hydra— me dijo antes de sentarme a su lado, y recostar mi cabeza en su hombro—. Aunque debes comenzar a tener mucho cuidado con lo que haces…— me regañó haciéndome reír—. Lucius está de su lado…

— Me lo imaginaba, no te preocupes ni loca volveré a su casa, ni siquiera hablaré con él— le dije con suma tranquilidad—. No soy tonta, los que una vez fueron mis amigos no lo son desde que escapé…

— A todos ellos le han dado un precio por tu cabeza— soltó sin sorprenderme—. Por favor Hydra no salgas del Grimmauld Place…

— No pienso hacerlo— le dije antes de verlo a los ojos, sonreírle y besarlo como si fuera la última vez, porque quien sabe cuándo volvería a hacerlo.

Sin decir nada me levanté del sofá para luego buscar mis cosas ya empacadas en mi baúl, encogerlo y ponerlo en mi bolsillo, para luego caminar hasta la puerta para irme.

— Te acompaño afuera, ya no hay estudiantes ni casi maestro para que sospechen algo— soltó antes de levantarse de mi sofá y tomar mi mano para luego salir de mi habitación.

El camino hasta las afueras fue sumamente silencioso, aunque no era un silencio incomodo, era justo lo que necesitábamos. Nos mirábamos de vez en cuando y sonreíamos sin decirnos nada hasta que llegamos a las puertas que separaban al castillo de las afueras de este, por lo que me solté de las manos de Severus, y salí por ellas.

— Te quiero Severus— le dije antes de desaparecer y reaparecer cerca del Grimmauld Place.

Pocos minutos después, llegué caminando hasta la casa para luego hacer lo que Dumbledore me dijo para hacerla aparecer, apareciendo la casa entre dos edificios Muggles. Sin perder tiempo, entré antes de cerrar la puerta.

Hacían ya veintiún años que no pisaba aquella casa, y realmente parecía cambiada. Estaba llena de telaraña, y quien sabe que otras cosas más, pero lo demás seguía igual. Los retratos, uno nuevo que estaba tapado, los largos pasillos, la decoración antigua, era como si el tiempo se hubiera detenido luego de tantos años…

— Hermana— escuché que alguien me dijo antes de ver a Sirius bajar las escaleras y abrazarme—. Te extrañé durante este año…

— Yo igual hermanito, no dejé de preocuparme un segundo por ti— le dije sonriendo al terminar el abrazo—. Cuantos recuerdos…— solté de la nada cambiando el tema—. Aun recuerdo cuando fui a Hogwarts y tú no querías que fuera sin ti…

— Sí, sabías que nuestros padres no nos atenderían a mí y Regulus como tú lo hacías— me dijo sonriendo con notable nostalgia—. Los tres años siguientes no fueron nada buenos…— me recordó antes de yo asentir—. Aunque no fue peor que cuando te fuiste al cumplir la mayoría de edad…

— Lo sé— solté con algo de culpa. Él creía que me había ido a trabajar cuando en realidad estaba sirviéndole a Voldemort, e incluso fui la culpable de la muerte de varios de sus colegas y compañeros—. Supongo que mi habitación sigue disponible…— dije cambiando de tema nuevamente.

— Claro, deja que llame a Kreacher, él te puede ayudar a instarte. Sabes que siempre te quiso— soltó antes de sonreír sin creérmelo—. Kreacher— le llamó él antes de que luego de un puf apareciera, algo más mayor que la última vez que lo vi.

— Si amo Sirius— soltó con notable desprecio.

— Ayuda a mi hermana a instalarse— le ordenó antes de este abrir sus ojos y mirarme.

— Oh ama Hydra, ama Hydra, cuanto le alegra a Kreacher verla— me dijo antes de yo sonreírle y hacerle una seña para que me siguiera por las escaleras, hasta el cuarto piso en donde estaba solo mi habitación y mi baño —. Oh ama Hydra, Kreacher la daba por muerta— soltó en cuanto entramos a mi habitación, la cual estaba al contrario de la casa completamente intacta, era como si el tiempo no hubiera pasado aquí—. Kreacher aun así ha mantenido su habitación igual que la última vez que estuvo aquí, mi señora.

— Gracias Kreacher— le dije sonriéndole—. ¿Por qué creías que estaba muerta? —pregunté con suma curiosidad como aquella información cayó en sus manos.

— Su madre mi señora, cuando supo la noticia enfermó, y no dejaba de decir su nombre hasta el día de su muerte— respondió sorprendiéndome por completo, nunca creí que mi madre tuviera sentimientos por otro ser humano que no fuera ella—. Pero Kreacher tuvo que saber que su ama no podía morir, ella es fuerte. Kreacher malo— se corrigió antes de empezar a golpearse.

— Calma Kreacher, fui buena fingiendo mi muerte— le dije sonriendo antes de sacar mi mini baúl de mi bolsillo y ponerlo en el suelo—. Puedes irte Kreacher, cualquier cosa te llamaré— le ordené antes de desaparecer.

Aquella habitación me traía demasiados recuerdos, y no todos eran buenos. Pero no podía dejar que me afectaran. Negué con rapidez antes de volver mi baúl a su tamaño habitual para luego acomodar mis cosas en la habitación.

Los siguientes días, fueron realmente ordinarios. Incluso había visto a Remus, quien se quedaba en la casa, pero gracias a las misiones que le encargaba Dumbledore, apenas lo veía, aunque aun me dirigía mucho la palabra. Pero la tranquilidad se fue cuando el director de Hogwarts organizó la primera reunión de la orden del fénix.

Poco a poco en el transcurso de ese día, fueron llegando aurores, algunos conocidos otro no. Y algunos miembros del ministerio, como Arthur Weasley, acompañado de su esposa. Hasta minerva McGonagall estaba allí. Por último, llegó a alguien que no esperaba en realidad, Severus Snape.

La reunión fue como lo creí, se habló del regreso de Voldemort, lo que había hecho antes, lo que podría volver a hacer, o utilizar. Incluso Dumbledore me hacía varias preguntas delante de la orden, acerca de lo que pensaba, sin indagar mucho, eran pocos los que sabían que había sido una mortífaga.

En la reunión también se organizó que mantendrían vigilado a Potter por si Voldemort se atreviera a ir por él. Habían turnado a todos los de los orden para hacerlo, excepto a mí y a Sirius, por más que insistí en ayudar Dumbledore se negó a que dejara la casa. A veces creo que me usa, y otras como en esta ocasión creo que de verdad se preocupa por mí.

Al terminar la reunión los miembros se fueron yendo uno a uno, comenzando con Dumbledore junto con Minerva, luego los aurores, luego los Weasley, los cuales me aseguraron que por orden de Albus en unos días vendrían a vivir aquí. Genial más personas conviviendo conmigo. Luego se marchó Remus, el cual luego de casi un año me abrazó antes de sonreírme e irse, mientras que mi hermano se había marchado sin darme cuenta, dejando a solo un miembro, el cual estaba segura que se había retrasado a apropósito.

— Supongo que quieres hablar conmigo— solté al él no decir nada, para luego asentir—. Vamos, mi habitación está en el último piso, nadie nos molestará allí, y por nadie me refiero a mi hermano— intenté bromear, pero él ni se rió.

Tuve que ser sumamente precavida para Sirius no se diera cuenta de lo que hacía. Me sentía como adolescente que lleva a su novio a su habitación a escondida de sus padres. Lo cual resultaba algo cómico si se pensaba en ello.

Al llegar le abrí la puerta para luego él entrar y yo seguirle antes de cerrar la puerta con seguro.

— ¿Lo que dijiste antes de irte de Hogwarts era cierto? —me preguntó de golpe sin anestesia alguna.

— ¿Quieres saber si en realidad te quiero como dije? —pregunté de vuelta como cierta burla antes de él asentir por lo que sonreí—. Sí, lo hago, es imposible no hacer…—dije antes de sentir sus labios sobre los míos, complementándonos en un perfecto beso, que extrañaba más de lo que me gustaría admitir.

— Esperaba que algún día te dieras cuenta…—me dijo acariciando mi rostro—. Te amo Hydra…

— Lo sé, siento no haber dicho nada, no quería herirte…— me disculpé para luego volver a besarlo y él guiarme hasta mi cama—. Sabes lo mucho que arriesgamos estando juntos…

— Lo sé, y no me importa, tú lo vales— soltó encima de mis labios mientras apartaba mi camisa de un tirón—. Recibiría mil crucio por ti, Hydra…—soltó haciéndome sonreír. Por ese instante, y solo por ese momento, me permití sentir algo de nuevo….