sapphire97: Ahhhh pues acerté :3. Hhahahhahahahhaa sí XD. Sí cuando apenas le lleva como diez años XD, hahhahahahhaaha ntp eso no sucederá :X... Hahahahahahahhaha XD. Hhahahahahhahaahaha ¿que es Colacao ._.?, por cierto, ¿de donde eres?. Es que amos tus reviews :3.
"Espero que esto caiga en tus manos, sé que hemos pasado mucho tiempo separados. Hoy te lo recompensaré"
S.S.
Solo eso decía en un trozo de pergamino. Algo corto y conciso, nada comprometedor si llegaba a las manos equivocada. Sin embargo significaba mucho Por lo que no pude evitar embozar una sonrisa al leerla.
— ¿Sabes qué Molly?, te ayudaré a matar las alimañas de esta casa— solté del mejor humor posible sorprendiéndola por completo, al igual que al resto de los espectadores.
— Me debes cinco Knuts— llegué a escuchar que le decía uno de los gemelos al otro, sin yo querer indagar el porqué, ya me hacía la idea de que trataba.
— Puedes empezar por el tercer piso…—comenzó diciendo antes de darme las instrucciones sin tener idea en qué me había metido, terminó por hacerme hacer toda clases de limpiezas hasta la hora de la cena.
Solo a mí se me ocurre ofrecerle mi ayuda en un momento de felicidad. Aunque esta se fue agotando en el transcurso del día, ya que no solo estaba harta de esta casa cada segundo que pasaba, sino que Sev no había aun dado señales de vida. De hecho casi estaba seguro que algo se le presentó, y terminaría por no venir, por lo menos es lo que pensaba durante el transcurso de la cena, hasta que el timbre de la cena sonó.
— Yo voy— soltó Sirius antes de que alguien pudiera decir algo para luego irse de la cocina. Minutos después volvió con una cara de los mil demonios—. Te busca Quejicus— me dijo haciéndome sonreír antes de casi salir corriendo de la cocina, seguro con varios curiosos pisándome los talones, aunque ni siquiera le presté atención.
Prácticamente segundos después llegué a la puerta de entrada antes de verlo y sonreírle.
— Casi creí que no vendrías…—le dije sonriéndole antes de llegar a estar al frente de él.
— No te dije a qué hora lo haría…—soltó con sumo sarcasmo haciéndome reír, antes de recordar algo, estaba segura que tenía muchos chismosos, metiéndose en lo que no les importa—. Supongo que ya todos lo saben…
— Sí, gracias a tu espectáculo de preocupación cuando me fui de aquí— le culpé antes de tomarlo de la mano y guiarlo hasta las escaleras—. Vamos arriba, no me gusta tener publico…—solté sabiendo que aunque al principio le pudiera parecer cómico, terminaría por matar a mis invitados por metiches si no era que lo hacía yo.
Luego de los cientos de escalones que había entre los cuatro pisos, llegamos a mi habitación, a la cual entramos sin decir nada, antes de comenzar a colocar hechizos para que nadie escuche nada fuera de estas cuatro paredes. Tan solo al terminar di la vuelta para ir hasta donde Sev y besarlo como hace tanto no hacía.
— Te extrañé— le dije entre besos, para luego el terminarlo.
— Necesito decirte algunas cosas antes…—soltó de golpe algo tenso, por lo que me aparté de él.
— ¿Qué ocurre? —pregunté preparándome para lo peor.
— ¿Qué hacías hace una semana en el Privet Place? —preguntó de golpe sin saber cómo supo aquello—. Visitando a Potter…
— Quería hacerle compañía. ¿Por qué? —pregunté con inocencia fingida.
— Los dementores atacaron a Potter por eso, te estaban buscaba…—respondió sin yo esperármelo—. Por eso he estado tan ocupado, tuve que poner muchas pistas farsas para hacerle creer que ya no estabas en Londres…— explicó antes de sentarse en mi cama luciendo algo exhausto.
— Solo quería hacerle sentir que aun le importaba a algunas personas y terminé haciéndole daño…—solté más para mí misma antes de sentarme al lado de él—. ¿Le dijiste algo a Dumbledore? —pregunté lo inevitable.
— No, suficientes regaños has tenido de Dumbledore…—soltó antes de verme, y acariciar mi rostro con una de sus manos—. Además sé que lo hiciste con buena intención…
— ¿Te lastimado de nuevo? —no pude evitar preguntar, y por como tensionó su rostro supe sí.
— Nada de qué preocuparse—respondió sabiendo que no era muy sincero, sabía por experiencia lo duro que pueden ser los castigos de Tom—. No vale la pena ni siquiera hablarlo…. ¿Cómo lo llevas aquí en estos días? —preguntó de repente cambiando el tema antes de recostarme en mi cama con él encima de mí.
—Creí que los días aquí no podría empeorar, pero luego de que supieron que salíamos, lo hicieron— le respondí antes de él comenzar a besar mi cuello, haciendo casi imposible que pensara con claridad—. Mi hermano…insiste que eres peligroso…para mí…—solté exaltada por sus besos, para luego atacar mis labios.
— Creí que ya sabía quién habías sido, más bien eres peligrosa para mí— soltó entre besos antes de yo darle un golpe, y con un poco de dificultad darle la vuelta para quedarme encima de él, para luego sentarme en su regazo.
— Según el mundo mágico sí—le confirmé antes de quitarme la blusa haciendo que me viera con deseo, para luego volver a besarlo.
— Según ellos eres letal…—soltó encima de mis labios antes de sentir como una de sus manos acunaba uno de mis senos para luego apretarlos haciéndome gemir de placer.
Sin perder tiempo con un movimiento de su mano libre me quitó el sostén, para luego darnos la vuelta, quedándome atrapada debajo de él sin dejar de besarme. Sus labios abandonaron los míos para luego ir bajando por mi cuello, mi pecho, y quedarse en mis pechos, antes de succionar uno de ellos mientras masajeaba el otro haciéndome gemir de placer. Tanto tiempo sin esto, haría que llegara al orgasmo rápido.
Aun un poco aturdida por sus caricias, dirigí mi mano hacía su levita, la cual aun tenía para luego quitarla, haciendo que abandonara su labor por unos segundos. Continué con su camisa, para finalmente bajar mis manos a su pantalón, el cual desabotoné con rapidez, no tenía paciencia para esperar más.
Al parecer esto él lo notó, porque sentí como abandonaba mis senos, los cuales estaban más sensibles que nunca al sentir la piel de su pecho, para luego comenzar a besarme con deseo, y necesidad, mientras sus manos viajaban a mi pantalón del cual se deshizo con facilidad. Sin preguntar siquiera arrancó mis bragas, para luego sin saber en qué momento se terminó de desnudar, entrar en mí de un golpe, llevándome al borde del orgasmo ahí mismo.
Un pocos movimientos después llegué al orgasmo, el cual solo hizo que él me embistiera con más rapidez, mientras sus labios estaban en mi cuello, y sus manos en mis pechos, al parecer intentando estimularme de nuevo. Lo cual terminó logrando, cuando sentí que él estaba por llegar. Un par de embestidas después ambos nos derrumbamos en un perfecto orgasmos, antes de que él tumbarse encima de mí, seguro igual de exhausto que yo.
Minutos después, salió de mi interior para colocarse a mi lado, y yo recostarme en su regazo, antes de quedarme dormida. Una tarde de trabajos domésticos mágicos, y luego hacer el amor con Sev, me terminaron agotando por completo….
Al contrario de todas las mañanas, no me desperté por un incesante toqueteo en la puerta sino al sentir caricias en mi rostro obligándome a abrir los ojos encontrándome con Sev sonriéndome.
— No quise despertarse, pero tu hermano nos mandó a buscar para el desayuno—me dijo antes de darme un corto beso en los labios, para luego darme cuenta que él ya estaba vestido.
— Más bien Molly lo mandó, esa mujer es exasperante— solté antes de salir de la cama aun desnuda y caminar hasta la ducha a bañarme antes que la misma señora Weasley viniera a buscarnos.
Quince minutos después salí en toalla para luego buscar mi ropa interior y mi habitual atuendo muggle, unos jeans, y un suéter, los cuales me puse delante de Sev, quien al parecer disfrutaba el espectáculo.
— Te prefiero sin ella—comentó haciéndome reír.
— Lo sé— dije con orgullo caminando hacia la puerta—. ¿Vas a desayunar conmigo? —pregunté al abrir la puerta, y él acercarse a mí, antes de tomar mi mano y ambos bajar por las escaleras.
— No tengo misiones hoy, aunque algo me dice que estar en esa cocina contigo es peor que una— respondió teniendo toda la razón mientras llegábamos al primer piso. Solo esperaba que las personas de esta casa se comporté adecuadamente.
Como todas las mañanas de esta casa, en el trascurso del camino hasta el primer piso no nos encontramos a nadie, ya que seguro debían estar en la cocina desayunando, por lo que mi tortura se pospondría unos cuantos minutos más.
— Aun estás a tiempo de demitir— le dije a Sev al llegar al pasillo que nos guiaba hacía la cocina, pero no dijo nada solo beso mi frente antes de comenzar a caminar conmigo aun agarrada de la mano hasta la cocina.
— Hydra— soltó Remus al mirarme sonriendo cuando entré primero, antes de notar a Sev a mi lado—. Oh Severus, buenos días…
— Severus, al fin nos haces el honor de comer con nosotros— soltó con sarcasmo la voz más molesta del mundo mágico, Molly Weasley—. Siéntense, siéntese, en un momento les sirvo su desayuno…—dijo antes de volver tomar unos platos y servírnoslo. Mientras nosotros tomamos asiento, para luego notar como los chicos de esta casa nos miraban de extraño, incluyendo a Sirius, el cual estaba seguro que terminaría echándole una maldición a Severus.
Nadie decía nada, o por lo menos no en voz alta, ya que los chicos murmuran quien sabe que entre ellos. Lo cual luego de unos minutos comenzó a ser molesto. Por lo me apresuré a terminar mi comida para lárgame de allí lo antes posible.
— Si quieren preguntar algo, háganlo, me están hartando sus murmuros…— soltó Severus a mi lado sorprendiéndome por completo, de hecho casi me atoraba mientras comía al escucharlo ser tan directo.
— ¿Qué hechizo de amor usaste? —preguntó el inoportuno de Fred.
— ¿Fue amortencia? —agregó George siendo tan metiche como su hermano. A veces creo que solo lo hacen por molestar.
— Creí que ya había hablado ese punto con ustedes…— solté furiosa con ambos antes de hacer un amago para levantarme, pero Sev me sostuvo de la mano haciéndome sentarme de nuevo.
— Lo siento Hydra, Severus, lamento el comportamiento de los chicos, pero ya sabes cómo son— se disculpó Molly antes de que alguien dijera algo.
— No te disculpes Molly, solo quieren saber al igual que yo, lo lógico de esto…—soltó el que faltaba para molestar, mi hermano.
— Sirius…—le reprendió Remus a mi hermano, pero este le vio más molesto que antes.
— Estamos saliendo, no sé que más lógica quieres que esa…—solté acabando mi desayuno viéndolo realmente harta—. Y si me disculpan, me retiro— dije antes de levantarme al soltarme del agarre de Severus y salir de la cocina. Poco más de un minuto después, Sev también salió.
— Que no te afecten, deberías haber imaginado que algo así sucedería…—soltó Severus al cerrar la puerta de la cocina.
— Sí, claro que lo sabía, me han estado molestando por toda una semana— dije realmente molesta—. Pero no por eso deja de ser molesto, a veces me hacen convencerme de que soy sola una chica de veintiuno, y no una mujer de casi la de edad de Molly— me desahogué antes de él sonreírme—. ¿Qué?
— Por eso vine aquí a pasar el día contigo, cosas como estas por mas incomodas que sean me hacen olvidarme que estamos cerca de una guerra…—respondió sonriéndome haciéndome sentir algo culpable. Había muchos magos arriesgando su vida allá afuera, y yo aquí quejándome de los metiches de esta casa.
— Tienes razón, no debería quejarme tanto— solté sonriendo antes de darle un corto beso—. Larguémonos de aquí, podemos pasar el día en mi habitación…—dije antes de tomarlo por la mano, pero antes de que pudiera dar un paso más, Molly había salido de la cocina.
— Siento mucho la escena de antes— se disculpó antes de ambos asentir sonriéndole. No tenía culpa de ello.
— No se preocupe señora Weasley— dijo Severus sosteniendo con más fuerza mi mano.
— Sí, y si nos disculpan, nos estábamos yendo…—agregué como si nada, y antes de que dijera algo más nos dirigimos a las escaleras.
Nos pasamos el resto del día hablando del pasado, de lo que sucedía, cuando no era que estábamos entre las sábanas recuperando el tiempo perdido. Incluso cuando cayó la noche en vez de bajar a soportar otro espectáculo llamé a Kreacher para que nos trajera la cena…. Al terminar la noche, Severus se levantó temprano ya que tenía que irse a seguir cumpliendo las órdenes de Voldemort y Dumbledore. Y luego de un último beso, se fue hasta quien sabe cuando…
Los tres días siguientes fueron menos molestos que los anteriores, los chicos apenas mencionaban el tema de mi relación con Severus mientras exterminábamos el resto de las alimañas de esta casa. Las cuales eran principalmente Doxys, aunque también hubo un viejo Ghoul con instintos asesinos que estaba en el baño del tercer piso….
De vez en cuando algunos miembros de la orden se quedaban y ayudaban solo un poco. Tal fue el caso de mi sobrina, que no perdió tiempo en preguntarme como iba mi relación. Niña molesta que tenía por sobrina…
Pero al pasar estos tres días, llegó el día inevitable para Harry, la vista en el ministerio, a la cual fue llevada por Arthur Weasley ya que trabajaba allí…. Horas después llegó Potter con la noticia más obvia sobre la vista, había sido librado, absuelto de todos los cargos, lo cual como era de esperarse fue celebrado en la casa por los inquilinos de esta.
Por lo que me había quedado en silencio en la cocina hasta que un nombre salió de la boca de Arthur, Lucius Malfoy. Al parecer había estado hablando con el ministro.
— ¿Qué hablaban Lucius y el ministro? —pregunté con curiosidad antes de caminar hacía donde Sirius, Arthur y su esposa, los cuales me miraban extrañados.
— No pudimos sacarle nada…—soltó Arthur aun extrañado seguro por mi interés en esto.
— Pero estoy seguro que Dumbledore sacará alguna conclusión— soltó Sirius con notable desprecio hacía mi amigo.
— Si pudiera salir de aquí, yo misma lo hubiera averiguado…— solté como si nada antes de volver a mi asiento en el comedor.
— Eso sería demasiado peligroso, por amigos que sean…—me regañó mi hermano menor.
— ¿Siguen siendo amigos? —preguntó Molly sorprendida, antes de yo hacer un ademan para que deje el tema, para luego seguir con su conversación…
Esto fue lo único interesante en el resto del verano, seguimos con la limpieza en la casa hasta el último día de este. Porque al fin luego del más aburrido verano de mi vida, acabaron, queriendo significar solo una cosa, volvería de nuevo a Hogwarts…
