sapphire97: ohhhh oka. Ohh que jevi, algún me gustaría ir allá :3. Soy de República Dominicana.

Hhahahahahhahahahah XD, tambien yo los amo :3. Hhahahhahahah claro, ellos se llevan del dicho coger hasta la muerte, okno, pero casi XD. Awww gracisss, ahahahah si lo hace, pero no hace caso :3. Hhahhahahahhahahhahahaha siii XD. ¿Como adivinaste? :3, ya la sigo :3, y tal vez suba otro porque es cortito :3


Como era de esperarse antes de ir comenzar el año escolar, los miembros de la orden organizaron una guardia para llevar a Harry al tren. A la cual con gusto me ofrecí, pero ni siquiera discutieron que no era prudente que saliera, de hecho solo me dejarían salir un momento para poder aparecerme directamente en las afueras de Hogwarts en donde McGonagall me esperaría.

Al llegar el día, un gran parte de la orden se marchó con Harry y los demás chicos, para luego de tres horas, yo salir a la entrada para luego desaparecerme. Apareciendo minutos después en la entrada de Hogwarts, en donde Minerva me esperaba impaciente.

— Apresúrate a entrar, Dumbledore te está esperando— me ordenó antes de yo entrar para luego asentir. Minutos después en silencio llegamos a la torre del director, para luego ambas entrar y ella decir la contraseña antes de irse, al parecer solo la habían mandado a escoltarme.

Sin perder tiempo entré al despacho encontrándome con Albus hablando con una mujer regordeta con cara de sapo vestida completamente de rosa, la cual solo me miró con desprecio antes de pasar por mi lado e irse.

— Creo que ya sé donde está todo el color rosa del mundo— comenté para mí misma antes de ver al director—. ¿Me mandó a llamar?

— Sí Hydra— me respondió haciéndose el que no había escuchado nada—. Quería informarle algunos cambios personalmente antes de que comience el banquete…

— Dígame para que soy buena— solté con algo de ironismo que creo que no notó.

— Primero debo aclararle algunas cosas. Primero, la señora que acaba de salir es Dolores Umbridge, será la nueva profesora de defensas contra artes oscuras… —comenzó diciendo antes de que lo interrumpiera.

— Pero si no tenía a quien mandar me hubiera puesto a mí— le reclamé como niña chiquita.

— Créame que la postulé para el puesto, pero según el ministerio no está capacitada para el puesto…—soltó sin yo creérmelo—. No se preocupe, solo es una excusa para mandar a uno de los suyos a Hogwarts— dijo confundiéndome aun más.

— ¿Uno de los suyos? —Preguntó algo confundida para luego atar cabos—. ¿La cara de sapo trabaja para el ministerio? —Solté más que preguntar, y casi pude jurar que el barbón estaba por reírse—. Perfecto, supongo que me dirá que tengo que tolerarla…

— Y ser cuidadosa, con lo que dice, enseña, o hace…— dijo poniéndose serio—. Sabe bien lo que sucedería si alguien supiera su secreto…

— De tres a cinco cadenas perpetuas en Azkaban, como si fuera a vivir más de una vida…—solté hastiada antes de asentir—. De acuerdo, lejos de su vista, ¿algo más?

— Los cursos a los que dará clases— me dijo antes de darme un trozo de pergamino. Tercero, sexto, y séptimo, ¿tres cursos?

— ¿La mitad de los cursos? —pregunté incrédulamente.

— Severus estará algo ocupado para la orden, necesito que lo cubras la mayor parte del tiempo, solo se dedicará a ir a dar clases a los demás cursos, usted se encargará de lo demás…—respondió dándome cuenta que este año tendré más trabajo que nunca.

— Y supongo que tampoco Umbridge se debe enterar de esto…—solté con suma obviedad antes del viejo sonreír, comienzo a creer que a este le gusta aprovecharse de la situación—. ¿Algo más?

— Tu relación con Severus, sigue manteniéndola en secreto para el colegio, no quiero que se filtre esa información— respondió como si fuera lo más obvio…

— No tiene que mencionarlo— dije suspirando—. Aunque debería hablar con los chicos, para que no se le suelte la lengua…

— Su madre ya habló con ellos…— soltó antes de yo asentir—. Puede retirarse, la ceremonia está por empezar…—me dijo antes de volverle a asentir para luego salir de la oficina.

Al hacerlo sabía que el verano vago que tuve, fue para compensar el largo año que me esperaba. Sin perder tiempo bajé por la gárgola, encontrándome al pie de esta a Sev, al cual le sonreí antes de caminar hacía el comedor.

Luego de varios minutos llegué, dándome cuenta que los estudiantes ya había llegado, por lo que sin dudar me senté en la mesa de los profesores, a tres asientos de la sapo rosa, no quería ni que intentara conversar conmigo. Poco después entró Severus, quien se sentó a mi lado como siempre, y el resto de los estudiantes, por lo que me permití dar un pequeño vistazo al comedor.

No tardé mucho en visualizar a los chicos, quienes me sonrieron en forma de saludo, para luego involuntariamente mirar a la mesa de los Slytherin, encontrándome con una mirada de ojos grises, cuyo dueño tenía una sonrisa algo aterradora, haciéndome cuestionarme, ¿Qué habrá sabido de mí Draco Malfoy luego de que Voldemort haya retornado?

Pero estos pensamientos fueron interrumpidos cuando McGonagall entró con el sombrero seleccionador para luego al llegar al pie de la mesa de los profesores colocarlo en su taburete. Minutos después el sombrero comenzó su habitual canto que daba inicio a cada año…

"Cuando Hogwarts comenzaba su andadura

Y yo no tenía ni una sola arruga,

Los fundadores del colegio creían

Que jamás se separarían.

Todos tenían el mismo objetivo,

Un solo deseo compartían:

Crear el mejor colegio mágico del mundo

Y transmitir su saber a sus alumnos.

"¡Juntos lo levantaremos y allí enseñaremos!",

Decidieron los cuatro amigos

Sin pensar que su unión pudiera fracasar.

Porque ¿dónde podía encontrarse

a dos amigos como Slytherin y Gryffindor?

Sólo otra pareja, Hufflepuff y Ravenclaw,

a ellos podía compararse.

¿Cómo fue que todo acabó mal?

¿Cómo pudieron arruinarse

tan buenas amistades?

Veréis, yo estaba allí y puedo contaros

toda la triste y lamentable historia.

Dijo Slytherin: "Sólo enseñaremos a aquellos

que tengan pura ascendencia."

Dijo Ravenclaw: "Sólo enseñaremos a aquellos

de probada inteligencia."

Dijo Gryffindor: "Sólo enseñaremos a aquellos

que hayan logrado hazañas."

Dijo Hufflepuff: "Yo les enseñaré a todos,

y trataré a todos por igual."

Cada uno de los cuatro fundadores

acogía en su casa a los que quería.

Slytherin solo aceptaba

a los magos de sangre limpia

y gran astucia, como él,

mientras que Ravenclaw sólo enseñaba

a los de mente muy despierta. Los más valientes y audaces

tenían como maestro al temerario Gryffindor.

La buena de Hufflepuff se quedó con el resto

y todo su saber les transmitía.

De este modo las casas y sus fundadores

mantuvieron su firme y sincera amistad.

Y Hogwarts funcionó en armonía

durante largos años de felicidad,

hasta que surgió entre nosotros la discordia,

que de nuestros miedos y errores se nutría.

Las casas, que, como cuatro pilares,

había sostenido nuestra escuela

se pelearon entre ellas

y, divididas, todas querían dominar.

Entonces parecía que el colegio

mucho no podía aguantar,

pues siempre había duelos

y peleas entre amigos.

Hasta que por fin una mañana

el viejo Slytherin partió,

y aunque las peleas cesaron,

el colegio muy triste se quedó.

Y nunca desde que los cuatro fundadores

quedaron reducidos a tres

volvieron a estar unidas las casas

como pensaban estarlo siempre.

Y todos los años el Sombrero Seleccionador se presenta,

y todos sabéis para qué:

yo os pongo a cada uno en una casa

porque esa es mi misión,

pero este año iré más lejos,

escuchad atentamente mi canción:

aunque estoy condenado a separaros

creo que con eso cometemos un error.

Aunque debo cumplir mi deber

y cada año tengo que dividiros,

sigo pensando que así no lograremos

eliminar el miedo que tenemos.

Yo conozco los peligros, leo las señales,

las lecciones que la historia nos enseña,

y os digo que nuestro Hogwarts está amenazado

por malignas fuerzas externas,

y que si unidos no permanecemos

por dentro nos desmoronaremos.

Ya os lo he dicho, ya estáis prevenidos.

Que comience la Selección."

El sombrero se quedó quieto y su discurso fue recibido con un fuerte aplauso, aunque por primera vez, se escucharon al mismo tiempo murmullos y susurros. Por todo el Gran Comedor los alumnos intercambiaban comentarios con sus vecinos…. Minutos después la ceremonia de selección comenzó, para luego Dumbledore darles la bienvenida a los alumnos, y finalmente dar comienzo al gran banquete.

Al igual que todos comencé a comer, despreocupándome un poco o al menos, dando esta impresión. Ya que cada vez que podía le daba un pequeño vistazo a la cara de sapo, quien examinaba a todos los presente como si estuviera haciendo un análisis de ello. Aunque dada la precedencia del ministerio, no dudaba que realmente estuviera haciendo esto.

Casi una hora después, el banquete terminó, por lo que Dumbledore se apresuró a dar el discurso de cada principio de año. El cual incluyó la presentación de dos profesores nuevos, la profesora Grubbly-Plank, que se encargaría de las clases de Cuidado de Criaturas Mágicas y por último la sapo rosa, la cual se tomó el atrevimiento de interrumpir a Dumbledore para dar su propio discurso. Aunque este no fue escuchado con tanto esmero como el seguro esperaba.

Al final de la tortura, Dumbledore dio terminó su discurso, para luego mandar a todos sus alumnos a la cama por hoy. Sin decir palabra alguna me largué del comedor directo a mi habitación. Porque aunque fuera difícil de creer comenzaba a extrañar estar en mi casa en vez estar aquí con una espía del ministerio…