sapphire97; Hahhahahhaha seeee XD, un charquito algo grande XD. Hhahahhahaha ¿como la pudiste olvidar?, con lo insoportable que es XD. Hhahhahahahhaha por eso pasa un poco rapido ;)... Hhahhahah ya la sigo como el otro era corto, y este tambien valen casi por uno :3. Hhahhahahahhahah XD.

P.D: ahahhahaha XD.


Los días siguientes no fueron mejores al primero. Por un lado estaba que tenía que dar clases a tres cursos, y encargarme de programar y corregir los deberes no solo mis estudiantes sino también los de Severus, para él poder ir a los llamados que le hacía Voldemort de vez en cuando. Aunque por lo menos gracias a esto le ayudaba, ya que a veces llegaba de algunos llamados de Tom realmente lastimado sin que el sapo rosa se diera cuenta.

Sin embargo esto solo fue algo insignificante en comparación con que un mes después de comenzar las clases, el ministerio dio un decreto en la cual nombraron a la cara de sapo, Suma inquisidora, sea lo que sea esa cosa.

Pero parecer que aquel titulo extraño le daba la autoridad de evaluar a cada uno de los profesores, incluyéndome…. Apenas había pasado tres días desde aquel decreto del ministerio cuando me tocó que me evaluara, en medio de mi clase con los de séptimo de Ravenclaw y Slytherin.

— Buenas tardes, profesora Black—saludó la profesora Umbridge sonriendo ampliamente—. Espero que haya recibido mi nota en la que le indicaba la fecha y la hora en que la supervisaría.

— Claro, pase— solté con la sonrisa mas falsa del mundo, haciendo que algunos de mis estudiantes se rieran en silencio. Sin prestarle mucha atención, continué con mi clase—. Hoy continuaremos la poción de la última clase…—comencé a explicarles para luego los chicos comenzar a hacer sus pociones…

Mientras hacía esto, noté como Umbridge dejaba uno de mis asientos con un pergamino en la mano para luego sentarse al frente de mí.

— ¿Es usted Hydra Walburga Black? —preguntó lo más obvio antes de yo asentir, y recordar como odiaba mi segundo nombre.

— ¿Desde cuándo enseña la asignatura? —preguntó con desgana cómo sino lo supiera.

— Este es el tercer año que enseño— respondí con desinterés.

— Y según tengo entendido antes de eso era una gran pocionista independiente…—comentó de repente haciéndome sonreír con arrogancia.

— Creo que como ya sabe profesora Umbridge, surtí por varios años al ministerio, gracias a mí se redujeron muchas enfermedades mágicas…— dije con arrogancia haciendo que me viera con más desprecio.

— Algo he leído…—soltó antes de terminar de apuntar esto—. Pero también tengo entendido que desapareció del mundo mágico por diez años…— dijo lo que me temía, habían sido por los ochos que le serví a Tom, y dos intentando subsistir por mí misma.

— No creo que todos los magos del mundo mágico tengan que decirle anualmente que hacen— le dije sonando algo ofendida—. Mis primeros años fuera de aquí no fueron nada buenos para mí, tomé tiempo en posicionarme para trabajar para mí misma— mentí con habilidad antes de ella asentir.

—Tengo entendido que es hermana del mago fugitivo Sirius Black— soltó de repente sin sorprenderme era justo el tema que creí que sacaría a flote.

— Sí— respondí secamente intentando no contradecirla, antes de ella anotarlo.

— ¿Sabe donde se encuentra Sirius Black? —preguntó de golpe haciéndome casi reír. ¿Me estaba acusando de lo que creía?

— ¿Me está acusando de ocultar a mi hermano? —Pregunté dando mi mejor actuación de indignación.

— He tenido mis sospechas, ya que es la única familia cercana que tiene…

— ¿Acaso me está acusando de ocultar a un fugitivo de la ley? — Pregunté fingiendo estar furiosa, llamando incluso la atención de algunos estudiantes—. Si el ministerio quiere acusarme pueden hacerlo ellos mismos.

— El primer ministro no cree que esté implicada con su hermano…— comentó con desdén haciéndome casi reír.

— Entonces creo que es mejor que continúe con sus preguntas dentro del ámbito laboral, si es que no quiere que la acuse de falsas acusaciones a mi persona— le dije lo más serena posible, mientras ella ponía expresión de molesta, para luego hablar.

—Muy bien —me dijo finalmente—, recibirá el resultado de su supervisión dentro de diez días— soltó antes de al fin largarse de mi clase.

Había sido los minutos más fingidos de toda mi vida, pero creo que se había creído que no tenía nada que ocultar, de hecho creo que hasta se creyó que he ayudado mucho al ministerio. Cosa que era un poco cierta, pero muy indirectamente, ya que mis pociones no eran solo para ellos…

Los meses siguientes a esta conversación fueron más llevaderos, incluso Umbridge ni siquiera me prestaba atención, seguro algo le dijeron en el ministerio para que confiara. Lo cual era increíble pero se lo agradecía. Gracias a esto, podía pasar más tiempo con Severus sin que lo notara, ya que nos prestaba ninguna atención….

Sin darme cuenta diciembre llegó, lo cual significaba que la navidad estaba cerca, lo cual debía significar algo bueno un poco de paz al fin. Pero esto no fue así. Al parecer Arthur Weasley había sido atacado días antes de navidad, dejándolo casi muerto en el ministerio, por lo que lo habían trasladado a San Mungo para salvarlo, o por lo menos fue lo que me informó Severus en cuando llegó del llamado que le hizo Dumbledore.

— ¿Cómo que fue atacado? —Pregunté por milésima vez en mi habitación, ya que no me quería dar detalles—. ¿Dónde?

— en el ministerio, estaba custodiando algo, que sabes no puedo decirte de que se trata— me respondió algo serio sentándose a mi lado, mientras le veía molesto—. Pero es algo que la ultima vez no tenía…—me dijo antes de sonreírle, sabía perfectamente de que hablaba.

— La profecía— solté al fin atando cabos—. Es lo que él no tenía la ultima vez, no se sabía la profecía completa…. Eso es lo que tanto cuidan…—dije adivinando y sorprendiéndolo—. Sev, él me dijo cuando se la contaste, así que no te sorprenda tanto…

— A veces olvido lo unida que habías estado a él…—soltó algo celoso antes de yo besar su mejilla con ternura para luego sonreírle.

— Bien, a ver si ahora si entiendo mejor, Arthur cuidaba la profecía en el ministerio, y fue atacado— dije más para mí misma, pero él igual asintió—. Aunque no entiendo como alguien bajo la orden de Voldemort pudo entrar al ministerio y atacarlo…

— Mandó a Nagini— me respondió sin poder creérmelo por completo.

— ¿Nagini atacó a Arthur? —Pregunté preocupada antes de levantarme de golpe del sofá y prácticamente correr hasta uno de mis armarios—. No sobrevivirá mucho tiempo sino encuentran el antídoto, el veneno de Nagini actúa con rapidez…— solté antes de encontrar justo lo que necesitaba en el fondo del armario con un poco de polvo—. Dale esto a Dumbledore, es el antídoto, lo sinteticé cuando apenas estaba a su lado…— expliqué antes de dárselo y él asentir para luego darme un corto beso en los labios.

Horas después de esto, nos informaron que el señor Weasley se encontraba estable, y que pronto se recuperaría. Sí solo eso, ni siquiera un gracias ya uno recibía por salvar a alguien…

Luego de esto, tuve que esperar al otro día para poder ir a casa de mi hermano a esperar noticias…. Al llegar me encontré con la familia Weasley completa y Harry al parecer esperando que le dieran de alta a Arthur. No dije nada cuando llegué, solo subí hasta mi habitación a descansar el resto del día, ya que presentía que cuando acabara este año, no podría darle el lujo de vagar y descansar como quisiera…

— Hora de dejar la vagancia…—escuché que una voz decía despertándome de golpe pero igualmente la ignoré—. Molly vendrá a buscarte sino bajas— soltó como si fueran las palabras mágicas. Nada peor que las charlas de Molly Weasley, por lo que aun con sueño me levanté de la cama para luego ir a mi baño a tomar una ducha fría.

Rápidamente tomé un suéter negro, y unos jeans, junto con unos zapatos para luego salir de mi habitación. Minutos después entré en la cocina en donde estaban todos menos Harry….

— Hydra cariño, creí que no vendrías— soltó Molly al verme antes de yo sentarme junto con los demás—. No sabes cuánto te agrademos el antídoto del veneno para Arthur, hizo más sencillo el trabajo de los medimagos— dijo con sinceridad por lo que sonreí antes de comenzar a servirme la cena.

— Tenía el antídoto hace mucho tiempo, me alegro que les haya funcionado…—le dije antes de empezar a comer.

— ¿Por qué tenías el antídoto de esa serpiente? —preguntó uno de los gemelos sin yo prestarle atención a quien era.

— No te incumbe— le respondí con burla mientras comía—. Lo importante que tu padre está bien…— agregué como si nada, antes de continuar con la cena…