sapphire97: hahhhaahahah si xD. Ya te dejo el siguiente no pude subir antes porque estaba en la universidad u.u
Aquellos tiempos: graciasss ya la sigo
Con el guardapelo en mi bolsillo y salí de aquel sótano, con una sola cosa en la cabeza, destruirlo, ¿Cómo?, no tengo idea. Pero si Tom se tomó tantas molestias para ocultarlo era porque era muy importante, y si lo era, lo mejor era destruirlo. Con esto en mente subí a mi habitación para poder probar usar varias maldiciones, hechizos e incluso pociones y potentes venenos que tenía en mi colección de pociones…
Pero después de más de una hora echándole todas las maldiciones que conocía, y usar todas mis pociones y venenos peligrosos, nada sucedió, esta jodida cosa era difícil de destruir, pero debía haber alguna forma, una de la que no tenga idea. Y creo saber quién podría tenerla, Dumbledore.
Sin embargo no podía ir a su despacho en Hogwarts, ya que Umbridge estaba allí, por lo que tenía que buscar una forma de contactarlo sin necesidad de una lechuza, ya que podía ser interceptada, como ya muchas lo han sido. Fue entonces cuando pensé en algo, un poco descabellado, pero eficiente, sabía de alguien que podía contactarlo de inmediato sin levantar sospechas. Severus.
Sabía exactamente donde vivía, pero también sabía que podía encontrarme algún mortífago con él allí, por lo que si decidía ir debía ser sumamente cuidadosa.
— Kreacher— llamé al elfo en lo que se me ocurría algo.
— Si ama— respondió al aparecer.
— No dejes que nadie entre a esta habitación— le ordené mientras escondía el guardapelo en mi baúl antes de colocarle varios hechizos protectores—. ¿Me has entendido?
— Si ama— me dijo con tranquilidad.
— Voy a hacer lo que te pidió Regulus, destruiré esa cosa por ti— le dije haciéndolo sonreír antes de desaparecer.
Cuando estuve segura que Kreacher ya no estaba salí de la habitación con prisa, para luego sellarla con los mismos hechizos que puse en mi baúl, no podía dejar que nadie le ponga la mano a esa cosa. Al terminar bajé hacía la habitación de mi hermano para esta vez sin avisarle que salía, para que no se preocupara por mí.
— Sirius— llamé a la puerta antes de abrir, encontrándomelo mirando una foto.
— ¿Llegaron? —preguntó dejando la foto en su mesa de noche, dándome cuenta que era de sus amigos cuando iban a Hogwarts.
— No, pero voy a salir— le respondí haciendo que cambiara la cara de melancolía por una de furia.
— ¿Cómo que salir?, ¿acaso otra vez necesitas sol? —Comenzó a preguntar con sumo sarcasmo—. Porque yo he estado aquí encerrado durante meses y no me he quejado…
— No es para eso— le paré antes de que comenzara a quejarse—. Necesito mandarle un mensaje a Dumbledore.
— Oh, ¿irás a Hogwarts entonces? —preguntó algo triste, seguro creyendo que ya lo dejaría solo de nuevo.
— No, allá está la espía del ministerio si ve que llego corriendo a decirle algo, va a sospechar— respondí con rapidez—. Iré con Severus…—solté haciéndolo enojar aun más.
— ¿No es acaso una excusa para ir con él? —preguntó claramente furioso.
— Joder Sirius, esto es importante— dije molesta con seriedad, haciendo que la furia de mi hermano disminuyera—. He encontrado algo que puede interesarle…
— ¿Cómo encontrarás a Quejicus? —preguntó resignado.
— Iré a su casa, sé donde es…
— Te estarías arriesgando, ¿Quién puede asegurarte de que no te encontraras con algún mortífago allí? —preguntó justo lo que yo pensé.
— Nadie— respondí sin inmutarme—. Pero esto es importante, merece el riesgo…— expliqué antes de él asentir y caminar hacia la puerta.
— Usa la capa de invisibilidad de Harry, era la de James…— soltó antes de salir de la habitación y yo seguirlo. Claro que conocía esa capa, libró de muchas a mi hermano y al padre de Potter.
Gracias a que la habitación de Harry y Ron estaba a unas cuantas de la de Sirius en la tercera planta, no tardamos en llegar para luego él abrir la puerta e ir directo a buscar la capa al baúl de Harry.
— Por favor ten cuidado— me dijo antes de darme la capa—. Intenta regresar antes de que anochezca, les diré a los demás cuando lleguen que no quieres que nadie te moleste en tu habitación, pero esa excusa no te valdrá a la hora de la cena, ya sabes cómo se pone Molly…—explicó con rapidez antes de yo saltar a abrazarlo.
— Gracias hermanito, te debo una…— le dije antes de salir corriendo por las escaleras—. Te prometo que te compraré un casa lejos de aquí cuando la guerra acabe…—solté sabiendo que lo que más despreciaba era tener que esconderse precisamente en esta casa que tanto odia.
Sin perder tiempo terminé por bajar las escaleras para luego ir a la puerta principal y salir. Al tan solo hacerlo me coloqué la capa para luego visualizar a la Hilandera en mi mente, tal como una vez me la mostró Severus en sus recuerdos…. Segundos después aparecí en medio de una calle lúgubre, apagada, y de notable clase baja, pero ignoré todo esto antes de caminar hasta la casa de Severus.
Cuando llegué toqué el timbre sin miedo ya que si estaba acompañado, su visita no vería a nadie y me daría tiempo a desaparecer. Sin embargo algo peor sucedió nadie abrió, seguro que no estaba en casa, por lo que intenté abrir la puerta por mí misma, diciendo la contraseña que una vez me confió, para luego esta abrirse.
Por dentro no era mucho mejor que por fuera, la decoración era claramente de clase baja por lo menos fue lo que pude identificar antes de ir directamente a una sala diminuta, que tenía el aspecto de una celda oscura, acolchada. Las paredes estaban completamente cubiertas de libros, la mayor parte de ellos cubiertos con un viejo cuero negro o marrón; un sofá gastado, un viejo sillón, y una mesa desvencijada estaban de pie agrupados juntos bajo la luz débil arrojada por una lámpara con velas que colgaba del techo. El lugar tenía un aire de abandono, como si no estuviera habitado por lo general. Ya comienzo a entender porque Severus no viene casi aquí…
Como era obvio que él no estaba aquí me senté en el suelo aun con la capa de invisibilidad, ya que si lo hacía en el sofá alguien podía entrar con Sev e intentar sentarse allí, lo cual terminaría por descubrirme. Por lo que me quedé allí sentada a esperar…
No sé después de cuánto tiempo después me quedé dormida recostada en uno de los libreros, hasta que de repente alguien entró a la casa despertándome de golpe. Tanto tiempo en alerta tenía un efecto en mí. Lo primero que pensé hacer fue quitarme la capa sin embargo cuando vi que dos hombres que conocía llevaban a un mal herido Severus hasta el sofá, desistí de la idea.
— Deberías simplemente secuestrarla para que deje de dejarte así…— comentó uno de los hombres, el cual identifiqué como un Amycus más mayor del que obviamente recordaba.
— Carrow no ves que con esa mujer del ministerio no puede hacer mucho, lo delataría, y terminaríamos por perder el único espía que tenemos en el castillo— le dijo Lucius molesto.
— ¿No será que aun le tienes aprecio Lucius?, después de todo son amigos…—soltó Carrow burlonamente.
— Éramos, hace mucho tiempo y el señor tenebroso lo sabe— le respondió Malfoy haciéndome casi reír.
— Claro sino ya te hubiera matado— soltó Carrow burlonamente—. Es increíble todas las molestias que se toma para buscar a esa traidora, y ni siquiera es para matarla…—comentó con desprecio llamando un poco mi atención. Por lo menos no me matará si me encuentra, aunque sus torturas no son mejores que la muerte.
— Que no te escuche Carrow, sabes lo valiosa que aun es para él— soltó Lucius esta vez era él quien se burlaba antes de caminar hasta la entrada de la salita—. Vámonos, Severus sabe ingeniársela desde aquí…—comentó antes de Carrow saliera como si nada fuera de la sala.
Minutos después escuché a la perfección como cerraban la puerta principal, pero aun así caminé hasta esta para comprobarlo. Al hacerlo prácticamente corrí hasta donde estaba Severus sentado, para luego quitarme la capa.
— Hydra, ¿Qué demonios…? —comenzó a decir antes de ponerse a toser sangre, estaba peor herido de lo que creía.
— ¿Dónde están las pociones curativas? —pregunté ignorando su posible regaño.
— En la habitación, arriba…—respondió con dificultad antes de yo correr hacía donde me dijo. Tan solo habían dos habitaciones arriba, una pequeña sin ni siquiera cama, y la otra que obviamente era de él, por lo que con rapidez busqué las pociones para luego bajar a la sala.
— Toma esto— le dije llevándole una a la boca, mientras tomaba esencia de díctamo para ponérselo en las heridas.
Para ello le quité la levita y la camisa las cuales estaba empapada en sangre. Al hacerlo pude ver con claridad las heridas que tenía para luego ponerle la esencia de díctamo mientras él ponía una mueca de dolor mientras lo hacía.
— ¿Qué haces aquí? —preguntó preocupado mientras le curaba.
— Necesitaba que le dieras un mensaje a Dumbledore— respondí terminando de colocar toda la esencia.
— Supongo que debe ser importante para que te arriesgue de esta forma…—soltó molesto por lo que no pude verlo incrédula al terminar de curarlo.
— Sí, mucho, aunque fue suerte de que viniera a curarte, por lo que un gracias no te mataría…— le reclamé cruzándome de brazos haciéndolo sonreírme.
— Aunque hubiera tardado más, me hubiera podido recuperar solo, no es la primera vez que pasa esto…—dijo preocupándome aun más.
— Y supongo que también es por mi culpa…— solté con pesar.
— Está tan desesperado que me ha mandado a sacarte del castillo aun delante de los ojos de Umbridge…— dijo sorprendiéndome por completo—. Pero por contradecirlo me he ganado esto, aunque al final aceptó que tenía razón, mientras estuvieras protegida por Dumbledore no había forma de llevarte con él…
— No me extraña para nada, sé que no estará tranquilo hasta que me lleve de vuelta a su lado…—solté suspirando antes de verlo algo preocupado—. No te preocupes no pienso entregarme por ahora, aun tengo que ayudar a Albus con muchas cosas, como lo que tengo que decirle…—dije antes de él asentir y agarrarme el brazo tumbándome en su regazo.
— ¿Qué ocurrió? —preguntó antes de darme un corto beso en los labios, para luego acomodarme encima de él.
— Supe cómo murió Regulus, no fue por servirle a Voldemort sino por traicionarlo— respondí con orgullo—. Encontró algo valioso para él no sé exactamente que es, pero tiene mucha magia negra en él…— expliqué brevemente—. Necesito que le digas a Dumbledore eso, y que le llevaré dicho objeto cuando acaben las vacaciones, para que me ayude a destruirlo…— agregué antes de él asentir.
— ¿Cómo lo encontró tu hermano? —preguntó con curiosidad antes de yo comenzar a explicarle todo lo que me dijo Kreacher solo que sin tantas pausas.
