sapphire97: Hhahahhahahhhahaha XD, bueno casi olvido que salió ahí XD, es que la escribí hace unos meses :3. Hhahahhahahahahhahah XD nop. Hahahahhahahhahahhahahahhaha #morí. Es que de por sí es agobiante XD


Al terminar de contarle toda la historia me volvió a besar, para luego hacerme levantar de su regazo.

— Le contaré todo a Dumbledore hoy mismo…—soltó levantándose con algo de dificultad por lo que me apresuré a ayudarlo.

— Hey necesitas descansar— le dije al levantarlo poco completo, aunque estaba segura que lo que menos quería era que le ayudara—. Puedes ir más tarde… — solté haciéndolo sonreír.

— Será ya mañana, es algo tarde para ir al castillo sin levantar sospechas— dijo sin darme cuenta de la hora, aunque según lo que veía por la ventana pronto anochecería.

— Joder va a anochecer— solté dándome cuenta de la situación, debía volver lo más rápido posible—. Nadie sabe que vine aquí solo mi hermano, debo regresar a casa…— le expliqué ya que me miraba extraño para luego asentir.

— Dumbledore te va a encerrar si descubre que te fuiste de nuevo sin decirle a nadie…—soltó en forma de regaño antes de darme un corto beso—. Vamos te acompaño…—dijo de repente caminando con pausa hacía la puerta de la sala, antes de detenerlo.

— Iré sola, quédate a recuperarte, con la capa de Harry nada malo me pasará…—le dije antes de pasarlo y llegar a la puerta principal—. Y por cierto gracias por el regalo, me encantó…— solté al abrir la puerta tomar la capa y desaparecer. Al hacerlo aparecí delante de la casa para luego quitarme la capa—. Kreacher— llamé antes del elfo aparecer—, llévame a mi habitación— le ordené sabiendo que este podía burla los hechizos que puse en ella—. Pon esto en cuarto de Harry— le di la capa antes de él desaparecer.

Al hacerlo peiné mi cabello para que esté como si todo estuviera bien, para luego calentar mi ropa que estaba fría gracias al clima que estaba haciendo afuera. Al terminar, salí de la habitación con tranquilidad yendo directamente a la cocina en donde Molly ya estaba poniendo la mesa junto con Ginny.

— Hydra, casi iba a mandar a buscarte, creí que te sucedía algo…—comentó la señora Weasley preocupada.

— Solo estaba cansada, casi no duermo en Hogwarts— dije sonriendo con convicción antes de notar que mi hermano había entrado con los chicos viéndome sorprendido—. Te ayudaré a terminar— me apresuré a ayudar, sorprendiéndola por completo, antes de tomar mi varita y terminar de poner la mesa, junto con la comida ya hecha.

El resto de la cena fue de lo más tranquila, comentaron que Arthur pronto estaría en casa, y Molly me agradeció de nuevo por la poción que hice para que cicatrizara más rápido, sin contar que esta sorprendió a los medimagos…

Los días siguientes a este, fueron casi iguales, solo que ahora bajaba sin que nadie me llamara, y ayudaba de vez en cuando en la cocina, encontrar algo que Tom quiere me motivó para ponerme más feliz que nunca…. Pero los días felices se fueron acabando, y ya solo faltaba un día antes de regresar a Hogwarts, con Umbridge…. Al contrario de los días anteriores, hoy bajé más temprano de lo habitual sin ninguna sonrisa en mi rostro hasta que llegué a la cocina.

— Severus— solté al verlo hablando con Remus y Sirius, mientras Molly cocinaba el desayuno—. No sabía que vendrías…

— Vamos, dejémoslos solos…— soltó Molly de golpe a Remus y Sirius, al fin haciendo algo por el bien mío. Sin preguntarle siquiera prácticamente los sacó de la cocina.

— Hablé con Dumbledore— soltó antes de sacar su varita y poner un hechizo en la puerta, seguro para silenciarla—. Quiere que lleves el guardapelo, tiene más o menos una idea de cómo destruirlo…—dijo antes de yo correr hacía él y abrazarlo.

— Sabía que sabría como destruirlo, por fin la última voluntad de mi hermanito se hará…—solté más para mí misma—. ¿Viniste para eso? —pregunté algo extrañada.

— En realidad vine a decirle a Potter que le daré clases de oclumancia…—respondió mientras me sentaba a su lado mirándolo extrañada—. Potter ha tenido sueños desde el verano pasado con Voldemort, viendo lo que él ve, por eso pude prever cuando atacaron al señor Weasley…

— ¿Crees que él sepa que Harry ve lo que él? —pregunté de golpe algo preocupada por el chico.

— No, no lo sabe, pero si lo hace, sería peligroso para todos, ya que penetraría en la mente de Potter, todos estaríamos en peligro…—respondió teniendo razón por lo que asentí.

— Bien, es cierto Harry necesita clases de oclumancia, aunque no sé porque Dumbledore no me pidió a mí que se las diera…—solté algo pensativa—. Ustedes no se toleran lo suficiente como para estar mucho tiempo en un mismo espacio.

— Sobreviviré— soltó burlonamente, sin hacerme gracia—. No es tu estudiante, no tendrías razones para retenerlo para darle clases sin que Umbridge se entere, además podría penetrar tu mente…

— Por favor, tuve el mejor maestro de oclumancia, por mas bueno que se vuelva no podría ver ni lo que comí anoche…— dije con suma arrogancia antes de darme cuenta de lo que dije—. Lo siento yo…

— No, tienes razón, pero Dumbledore no se quiere arriesgar— dijo antes de darme un corto beso—. Trataré a Potter mejor si eso te hace feliz…— soltó encima de mis labios antes de yo sonreírle.

— ¿De eso hablabas con Remus y Sirius cuando bajé? —pregunté de golpe antes de él sonreírme.

— En realidad solo estaba la señora Weasley cuando bajé, y ella me comentaba de que estabas ayudando, y que estaba formando muy bien a mi futura esposa…— soltó haciéndome toser de la incomodidad, antes de él darme un vaso con agua para ayudarme—. ¿Estás bien?

— Por favor dime que no le diste alas, Molly está empeñada en que debo estar preparada para ser tu esposa…— solté un poco más calmada—. No sé quien rayos le dio esa idea…—dije recostándome en su pecho.

— No es mala— dijo en voz baja haciendo que lo mirara extrañada—. Después de acabe la guerra…

— Por favor no lo digas, ¿sí? —le dije cortando algo que sabía que al final serían inevitable—. No quiero hacer promesas que no puedo cumplir, mi vida no es algo que aun pertenezca para hacer planes con ella…—solté sonriéndole antes de él asentir.

— Pero lo será…—soltó antes de besarme y levantarse de la mesa—. Vamos, tengo aun que hablar con Potter…—dijo antes de abrir la puerta, encontrándonos con Sirius, y Molly al parecer esperándonos—. Llamen a Potter— les pidió antes de Molly asentir e irse, para luego mi hermano entrar a la cocina.

— ¿Devolviste la capa a su lugar? —me preguntó mi hermano sentándose al frente de mí.

— Sí, Kreacher la devolvió cuando llegué— le respondí con suma tranquilidad ya que hace mucho que no estábamos solos, o casi solos para hablar con confianza.

— ¿Kreacher?, hace días que no lo veo desde que volviste…—soltó mi hermano extrañado antes de que Potter entrara a la cocina mirándonos confundido.

— Los dejaré solos…—solté levantándome ya que no tenía nada que hacer allí—. Por favor no se maten…—les pedí a Sev y a mi hermano antes de salir de la cocina…

Los minutos después por lo menos no escuché ningún grito ni maldición mientras esperaba fuera de la cocina, hasta que Potter salió con una expresión de sorpresa, para luego yo entrar. Intenté que alguno me dijera algo, pero ninguno dijo nada, hasta que Sev se tuvo que ir, solo dándome un beso de despedida…

Al día siguiente comenzaban las clases en Hogwarts, por lo que en la mañana estábamos algo agitados para llevarnos todas nuestras pertenencias. Sabía que a los chicos los llevarían en el autobús noctambulo, con algunos aurores, mientras que yo solo me aparecía a las afueras del colegio para hablar con Dumbledore del Guardapelo.

Cosa que no pude hacer, apenas pude llevarle la joya antes de que Umbridge nos interrumpiera solicitando mi presencia.

— ¿Me va a votar? —fue lo único que llegué a decir mientras ella me miraba con desprecio.

— No, aquí tiene los resultados del ministerio…—respondió sin yo entender a la primera de que hablaba, hasta que me dio un pergamino diciendo que había pasado la prueba de la suma inquisidora, es decir la cara de sapo rosa—. Tiene suerte de lo importante que cree que el primer ministro…

— Pues agradézcale de mi parte…—solté antes de largarme a mi habitación para evitar explotar en su cara.

Por lo menos luego de esto Umbridge dejó de molestarme, solo se dedicaba a ir a las clases de Trelawney y Hagrid, cuando no daba clases, ya que estaban en período de prueba…. Pero al pasar el primer mes de clases, echó a Sybill de Hogwarts, haciendo un espectáculo en el patio de Hogwarts, llamando la atención de todos los estudiantes, ya que ella no creía que la estuvieran echando luego de tantos años dando clases, o por lo menos fue lo que llegué a escuchar de los estudiantes, ya que no había usado mi tiempo en ver eso.

Al final la profesora se quedó en el castillo aunque sin dar clases, mientras que ya había un nuevo profesor de adivinación, un centauro llamado Firenze, el cual a la sapo rosa le disgustó por completo, según lo que sabía, no le gustaban los semi humanos…. Pero esto fue solo una de las pocas cosas que fueron interesante los últimos dos meses, también estuvo la entrevista que Harry le dio al quisquillo, la cual hizo que la cara de sapo prohibiera dicho diario en Hogwarts, y que los profesores apremiaran a Potter por todo, ya que gracias al decreto "perdí la cuenta", los profesores no podíamos hablar con los estudiantes de otra cosa que no fueran de la asignatura…

Sin embargo la copa que derramó el vaso, fue la desaparición de Dumbledore al querer llevárselo al ministerio detenido bajo el cargo de tener un ejército para derrotar al ministro, como si el barbón no tuviera cosas mejores que hacer… Por lo que Umbridge sustituyó al Albus como director, justo lo que el ministerio de magia quería, y casi esta noticia me hacía irme del colegio, pero sabía que aun con la sapa como directora, Hogwarts seguía siendo el lugar más seguro del mundo mágico…

Apenas días después de ser convertida en directora, las cosas mejoraron cuando los gemelos Weasley comenzaron a hacer bromas al máximo. Las primeras fueron unos fuegos artificiales mágicos, los cuales se convertían en todo tipo de criatura desde dragones compuestos de chispas verdes y doradas que despedían fogonazos y producían potentes explosiones; girándulas de color rosa fosforito de un metro y medio de diámetro pasaban zumbando como platillos volantes; cohetes con largas colas de brillantes estrellas plateadas rebotaban contra las paredes; las bengalas escribían palabrotas en el aire; los petardos explotaban como minas y en lugar de consumirse y apagarse poco a poco, esos milagros pirotécnicos parecían adquirir cada vez más fuerza y energía.

Estos la directora intentó detenerlos echándoles hechizo con la varita pero esto solo hacía que se encendieran más, era un gran invento perfecto para sacarla de quicio. Aquella tarde los fuegos artificiales siguieron ardiendo y extendiéndose por el colegio. Pese a que ocasionaron graves trastornos, sobre todo los petardos, a los profesores no nos importaba mucho. A mí personalmente más que a nadie.

El resultado de aquel jaleo fue que la profesora Umbridge se pasó la primera tarde como directora corriendo por el colegio y acudiendo a los llamamientos de los otros profesores, ninguno de los cuales parecía capaz de echar de su aula a los fuegos artificiales sin su ayuda. Ya que ninguno de mis compañeros profesores intentó manejar a los fuegos artificiales bajo la excusa de que no estábamos seguros de que estuviéramos autorizados para hacer algo.

Sin embargo esto fue poco comparado con lo que ocurrió luego de pascua, la gran salida de los gemelos de Hogwarts, los cuales dejaron un pantano en el piso inferior al del despacho de Umbridge antes de largarse con sus escobas, las cuales tenían aun las cadenas al parecer la cara de sapo les puso. Luego de esto volvieron los días aburridos.

Tenía que planear los exámenes de pociones de todos los cursos, sin contar con los Timos, y los éxtasis, dejándome completamente agotada todas las madrugadas apenas podía quedarme despierta mientras daba clases a cuesta de pociones. Aunque cuando comenzaron los exámenes, comencé a corregir las pociones por el día, y dormir al fin de noche, hasta el último día, que al fin había llegado.

Ya había terminado de corregir el último examen, cuando Severus entró de repente a mi habitación algo alterado…

— ¿Sucedió algo? —pregunté preocupada.

— Potter cree que el señor tenebroso tiene a tu hermano en el ministerio de magia — respondió haciéndome parar de golpe—. Parece que lo vio en unas de sus visiones, y ya fue hacía allá…— agregó alterándome aun más.