sapphire97: Hhahahhahahahahahhahah XD, es parte de la intriga XD. Hhahahahhaaha XD. Sí, Bella sí, y eso que esto es solo el principio de su molestadera :X XD. Hydra no dejará que le pase nada ;). Hhahahhahaha ya la sigo :3


Mi cuerpo no quiso responderme en el instante, estaba atónica al verlo. Quince años lejos de él no disminuyeron ni un poco el miedo, terror y emociones que me inundaban. Y saber desde hace un año que había vuelto no era lo mismo que tenerlo frente a frente sonriendo con arrogancia, seguro satisfecho con mi reacción.

— Quédate detrás de mí…— apenas pude susurrarle a Harry quien aun se sostenía la cabeza—. Yo intentaré detenerlo en lo que llegan los refuerzos…— soltó sin aun moverme antes de verlo.

— ¿Ahora proteges a Potter? —preguntó retóricamente, dando pasos hacía nosotros antes de mi cuerpo al fin reaccionar, y tomar a Harry del brazo para ponerlo detrás de mí. Cometí el más grande error hace quince años cuando sabía que Tom iría por el mejor amigo de mi hermano, pero no cometeré el error de no proteger a su hijo mientras pueda.

— Sí— respondí intentando no seguir mis instintos e intentar huir—. No dejaré que le hagas daño— agregué armándome de valor.

— Les hecho más daño que a un chico de su edad Hydra, uno más no hará la diferencia…— soltó burlándose de mí.

— Si lo hace, sí él puede derrotarte— dije caminando hacía él con mi varita en mano, si iba a morir lo haría luchando.

— ¿Pones tu fe en un chico que debe ser protegido por una asesina? —Preguntó con sumo sarcasmo haciéndome enfadar, por lo que comencé a lanzarle crucios no verbales, esquivándolos todos para mi mala suerte—. Te enseñé mejor que eso…— soltó burlándose—. ¡Crucio! —gritó antes de sentir como el hechizo me alcanzaba lanzándome al suelo a metros de donde estaba, mientras sentía un dolor insoportable que conocía a la perfección, aunque eso no lo hacía mejor…—. Debería acabar contigo ahora…— dijo llegando hasta donde estaba tirada, a metros de Potter. Por lo que no me preocupé. Mientras estuviera ocupado conmigo no le haría daño a Harry…

— Hazlo, nada te lo impide Tom— le reté fingiendo valentía, ya que estaba aterrada de miedo.

Me levanté aun con el cuerpo dolorido para recibir con dignidad la muerte…. Él caminó apuntándome con su varita acortando la poca distancia que había entre ambos, por lo que cerré los ojos esperando la muerte. Pero la no sentí llegar sino en vez de ella sentí una mano acariciando mi rostro, llenándome de todas las emociones que había suprimido, para luego abrir mis ojos. Y fue entonces cuando lo vi, Lord Voldemort el mago más temido de todos los tiempos, acariciando mi mejilla, por lo que por un instante y solo un instante dejé de ver al mago tenebroso y vi a Tom Riddle.

— Déjala Tom— escuché la voz de mi salvación hablar desde donde había dejado a Harry, al parecer terminando de luchar con Bella, quien parece ser intentó ir por él, pero que ahora se encontraba debajo de una estatua de una bruja. Sin pensar, me aparté de Tom, para luego retroceder, aquel momento de debilidad había acabado, y él tiempo que necesitaba distraerlo también.

— Ella es mía Dumbledore— soltó antes de alejarse de mí y comenzar a atacarlo, por lo que aproveché para ir con Potter y protegerlo.

No presté atención a lo que discutieron mientras iba hasta donde Harry, el cual al parecer estaba mejor y listo para ir a la batalla.

— Deja a Dumbledore, Harry— le ordené reteniéndolo.

— Debemos ayudarlo…—intentó decir antes de yo sostenerlo por el brazo para luego ver a Bella a lo lejos sonriendo como la loca que era.

— Él puede con Voldemort— le dije antes de darme cuenta que la batalla había acabado, ya que Tom no estaba por ningún lado, sin embargo supe que no era así cuando sentí que Harry caía en el suelo gritando del dolor, y fue entonces cuando vi los ojos de Voldemort mirándome en su cuerpo.

—Mátame ahora, Dumbledore… — soltó la voz de Tom en el cuerpo de Harry al director — Si la muerte no es nada, Dumbledore, mata al chico…

De repente por alguna razón, seguro resistencia de Potter, este dejó de retorcerse del dolor y los ojos de este volvieron a ser los mismos verdes intensos que de costumbre. Por lo que le sonreí antes de ir por él. Al poco rato se comenzaron a escuchar voces desde la parte de arriba del ministerio.

— ¿Está bien? —me preguntó Dumbledore mientras Harry se levantaba.

— Eso creo…— le respondí mientras el chico nos miraba confundidos, para luego yo y el director ayudarlo a colocarse de pie. Para luego ver como al parecer las personas del ministerio al fin llegaban.

— ¡Estaba aquí! —Gritó un individuo ataviado que señalaba un montón de trozos dorados que había en el otro extremo del vestíbulo, donde unos momentos antes había estado atrapada Bellatrix—. ¡Lo he visto con mis propios ojos, señor Fudge, le juro que era Quien-usted-sabe, ha agarrado a una mujer y se ha desaparecido!

— ¡Lo sé, Williamson, lo sé, yo también lo he visto! —Farfulló Fudge, que jadeaba como si acabara de correr una maratón—. ¡Por las barbas de Merlín! ¡Aquí! ¡Aquí, en el mismísimo Ministerio de Magia! ¡Por todos los diablos, parece mentira! ¡Caramba! ¿Cómo es posible?

—Si baja al Departamento de Misterios, Cornelius —sugirió Dumbledore, que parecía satisfecho con el estado en que Harry se encontraba y dio unos pasos hacia delante; al hacerlo, varios de los recién llegados se percataron de su presencia—, encontrará a unos cuantos mortífagos fugados retenidos en la Cámara de la Muerte, inmovilizados mediante un embrujo anti desaparición, que esperan a que decida qué hacer con ellos.

— ¡Dumbledore! —Exclamó Fudge con perplejidad—. Usted… aquí… Yo… Entonces miró salvajemente a los aurores que lo acompañaban y quedó clarísimo que estaba a punto de gritar: « ¡Deténganlo!»

— ¡Cornelius, estoy dispuesto a luchar contra sus hombres y volver a ganar! —anunció Dumbledore con voz atronadora, haciéndome casi reír—. Pero hace sólo unos minutos con sus propios ojos ha visto pruebas de que llevo un año diciéndole la verdad. ¡Lord Voldemort ha regresado, y en cambio hace doce meses que está usted persiguiendo al hombre equivocado; ya es hora de que empiece a usar la cabeza!

—Yo… no… Bueno… —balbuceó Fudge, y miró alrededor como si esperara que alguien le dijera lo que tenía que hacer. Como nadie decía nada, añadió—: ¡Muy bien! ¡Dawlish! ¡Williamson! Bajen al Departamento de Misterios a ver… Dumbledore, usted… usted tendrá que contarme exactamente… La Fuente de los Hermanos Mágicos, ¿qué ha pasado? —añadió con una especie de gemido contemplando el suelo del Atrio, por donde estaban esparcidos los restos de las estatuas de la bruja, el mago y el centauro.

—Ya hablaremos de eso cuando haya enviado a Harry a Hogwarts —dijo Dumbledore.

— ¿A Harry? ¿Harry Potter? —Fudge se dio bruscamente la vuelta y se quedó contemplando a Harry—. ¿Qué hace él aquí? —Preguntó el ministro—. ¿Qué… qué significa esto?

—Se lo explicaré todo cuando Harry haya regresado al colegio —repitió Dumbledore antes de mirarme—. Hydra, ¿podrías llevar a Potter a mi oficina? —me preguntó antes de yo asentir sin dudar—. Harry, en media hora estaré contigo…— le dijo antes de yo tomarlo del brazo y desaparecernos.

Segundo después aparecimos justo a las afueras de Hogwarts, para luego ayudarlo a caminar hasta el despacho del director intentando no toparnos con nadie. Ya que eran casi los últimos días de clases esto no fue problema mientras caminábamos en silencio hasta la torre del director.

Al llegar dije la contraseña, para luego subir y cerrar la puerta. Para después notar que Harry me miraba con desconfianza.

— No voy a atacarte Potter así que no me veas así— le dije casi riendo sentándome en la silla de Dumbledore, la cual era más que cómoda—. Si hubiera querido hacerte algo lo hubiera hecho en las miles de oportunidades que he tenido…

— ¿Es una mortífaga? —preguntó de golpe al interrumpirme—. Él dijo que…

— Lo fui— le respondí antes de que dijera algo más, para luego subirme la túnica, y la camisa dejando a la vista la marca tenebrosa—. Por muchos años… pero hace quince que ya no lo soy…— expliqué acomodándome la ropa de nuevo.

— Por eso conoce a Snape, por eso no la dejaban salir de casa de Sirius…—soltó atando cabos sueltos, mientras yo me limitaba a asentir.

— A los traidores Voldemort no le da el mejor de los tratos Potter— expliqué como si nada, antes de él asentir. Algo me decía que por estar ocupado con Bella y yo estar tan lejos de él, no notó la caricia en el rostro que me dio Tom, sino hubiera dicho algo.

— ¿Es cierto lo que dijo él y Bellatrix? —Preguntó cambiando el tema de golpe—. Colaboró para que murieran mis padres…

— Sabía la parte de la profecía que escuchó, sabía que iba a ir por ti y tus padres— comencé a responder haciendo que su rostro mostrara furia—. Sabía que atacaría al mejor amigo de mi hermano, pero no estuve esa noche allí— dije cambiando su expresión de nuevo esta vez a confusión—. Diez meses antes de que te fuera por ti, fingí mi propia muerte, por lo que cuando ocurrió estaba en otro continente, sin embargo fui tan culpable al no intentar evitarlo…— terminé de decir antes de él asentir no muy convencido—. Mira Harry, hace veintidós años cometí un gran error al unirme a Voldemort, pero ahora intento repararlo. No te pido que confíes en mí, pero sí que me des una oportunidad para demostrarte que estoy de tu lado…—le pedí antes de Dumbledore saliera por la chimenea.

— Supongo que se han puesto al día…—soltó Dumbledore al notar la tensión entre ambos—. ¿Podrías dejarnos solos Hydra? —me preguntó antes de yo sonreírle y asentir para luego salir de su despacho.

Pero justo cuando salí de la torre del director, los recuerdos y hechos me vinieron de golpe. Había estado frente a frente a Tom luego de tanto tiempo. Lo tuve de frente y no me hizo nada, aun cuando pudo acabar conmigo con su solo movimiento de su varita, no lo hizo. Lo que me había ponerme a pensar en si Tom en realidad alguna vez sintió algo por mí.

Con esto en la cabeza llegué sin darme cuenta hasta las mazmorras para luego ir directamente a mi habitación. Al hacerlo cambié la contraseña antes de lanzarme a mi cama, e involuntariamente llevarme la mano a la mejilla que él me había acariciado. Aquel toque me hizo recordar todo lo que he suprimido estos años, aunque supiera que estaba mal.

No podía, no debía, y en parte tampoco no quería recordar mis tiempo con Tom, eso sería un error, uno que no me podía permitir sentir algo, recordar lo que sentía, ni tampoco debía, era mi enemigo, un monstruo debía ser destruido. Y por otro lado estaba Severus, estábamos tan bien hasta ahora, estabilizados nos queremos, por lo que no merecía que pensara por un instante en alguien más, y menos en Tom…

Pensando en esto me quedé dormida sin darme cuenta hasta que escuché que llamaban con insistencia a la puerta, por lo que aun soñolienta la abrí antes de que me abrazaran de golpe, para luego soltarme y abrir la puerta.

— ¿Estás bien? —me preguntó realmente preocupado, haciéndome sentir aun más culpable, por lo que me limité a asentir—. Tuve que salir, me quedé esperándote, no podía ir al ministerio ya sabes por qué, pero estaba esperándote hasta que el señor tenebroso me llamó…

—Lo supuse, no te preocupes Sev— le dije sin muchos ánimos, algo que seguro no tardaría en notar.

— ¿Qué ocurre Hydra?, además ¿por qué cambiaste la contraseña…?—soltó con desconfianza.

— Estoy cansada Severus, no quería que nadie me molestara— respondí lanzándome al sillón.

— Hydra, él me contó lo que ocurrió allí, lo enfrentaste pero no te hizo daño…— dijo sentándose a mi lado.

— No porque no tuviera la oportunidad— le dije mirándolo a los ojos—. Su varita me estuvo apuntando suficiente tiempo como para matarme, pero decidió no hacerlo…— expliqué sabiendo que mi mayor secreto no podía guardárselo por más tiempo.

— No lo mencionó, solo dijo que lo enfrentaste— soltó confundido—. ¿Por qué no lo hizo…? —preguntó más para sí mismo antes de yo sostenerle la mano.

— Porque no quería hacerme daño…—respondió sorprendiéndolo por completo—. Después de traicionarlo, fingir mi muerte, el muy maldito no quiere matarme…— solté con tal ironismo que no podía creérmelo.

— ¿No es algo bueno? —Preguntó sin entender nada—. Por menos de ahí el señor tenebroso ha matado a muchos…—dijo teniendo razón.

— Todo lo contrario, sería mucho más sencillo si quisiera hacerlo— solté suspirando antes de recostarme mejor en el sofá—. Antes creía que si me lo encontraban o me capturaban sufriría las peores de las torturas antes de morir, pero ahora no tengo idea de lo que ocurriría…—dije algo pensativa, para luego ver a Severus quien me miraba totalmente confundido—. Hay algo que debes saber, y solo Dumbledore lo sabe…

— Sé todo sobre ti Hydra, serví al señor tenebroso cuando eras mortífaga—dijo él seriamente para luego yo negar.

— Necesito que uses la legremancia conmigo, tengo que enseñarte algo que debí desde el principio…—le dije sorprendiéndolo por completo, antes de asentir.

— Legeremens— soltó ante de yo dejarlo penetrar mi mente a su antojo.

Comencé con la primera vez que vi a Tom, cuando me reclutó, para luego saltarme años a cuando me volví su amante saltando la parte del sexo. Continué dejando que viera y escuchara cada palabra que me dijo, incluso cuando dijo que me amaba, y finalmente el día que fingí mi muerte. Al terminar le saqué de mi cabeza.

— Lo amabas…—soltó sin poder creérselo antes de yo soltar su mano, para darle espacio para que digiera todo lo que le enseñé—. Sabía que habías sido su amante, todos los mortífagos lo sabían, pero nunca creí…

— Que Tom sepa que es amor…—solté antes de levantarme del sofá—. No sé si lo supo, pero lo parecía…

— Es por eso que tiene tanto empeño en encontrarte, es por eso que no te mató…—soltó uniendo lo obvio, para luego mirarme de forma extraña—. ¿Es por eso que creíste que te mataría?

— Confiaba en mí más que en nadie y le traicioné, por supuesto que creí que me iba a matar en cuando me viera— le respondí algo indignada.

— ¿Para qué me mostraste eso? —Preguntó de golpe un poco indignado—. ¿Sientes aun algo por él?

— No lo sé— respondió haciéndolo enojar—. Creí cuando vine aquí que no, pero verlo de nuevo…— dije un poco avergonzada—. No es que lo ame, pero me hace pensar algunas cosas….

— ¿Cómo acabar lo que tenemos? —preguntó con rabia antes de yo negar.

— Solo darnos un tiempo, a mí para pensar tranquila y a ti para digerir esta información…— le respondí antes de él asentir y caminar hacia la puerta.

— Te doy hasta final de vacaciones, si aun dudas, no te volveré a buscar…—soltó antes de irse sin decir nada más.