sapphire97: Hhahahhahhahahahaha XD. Shiii, tuvo la oportunidad para matarla... Hhhhahhahahhaha XD. Exacto Harry no importa XD... Mmmmm sipi, bueno hay que tener en cuenta, que si lucha por Hydra no solo tiene que enfrentarse a lo que ella siempre por su enemigo, sino también continuar con su papel de espía... con todo lo que le tocará hacer el sexto año...
Ya la sigo :3, aunque te dejo con ganas de más ;)
Al día siguiente del incidente como era de esperarse Dumbledore me mandó a llamar para que le diera un reporte de lo sucedido, por lo que terminé diciéndole todo, sin él decir nada al respeto, solo asentía y decía unas cuantas palabras para que le aclarara algunas cosas. Cuando terminé de decirle todo, me explicó cómo fue que Harry creyó que mi hermano si estaba en peligro.
Al parecer Kreacher en algún momento de enero había salido hacía donde Cissy, ya que era la única Black que quedaba, o por lo menos que a este le agradara, y con ella planearon todo. El día del ataque al ministerio, Potter había ido a la chimenea de Umbridge a contactar a mi hermano, pero solo se encontró con mi elfo quien le dijo, ya que no era un amo y podía mentirle que estaba en el departamento de Misterio en el ministerio, y el pobre Harry terminó creyéndole…. Me debe una grande ese elfo…
Al terminar de explicarme esto, terminó diciéndome que me mantendría informada si necesitaba de mí, como era de esperarse.
Los días siguientes a este, pasaron más rápido de lo que pensé, llegando al fin último día en Hogwarts de este año escolar. Una de las cosas que no esperaba era que el profeta dijera todo lo ocurrido aquel día, incluso puso en todos los periódicos una guía para defenderse de los mortífagos, como si algunos consejos podría ayudar en algo….
En el ultimo banquete se podía escuchar a los estudiantes hablar de esta noticia, algunos en voz alta, otros solo susurraban. Pero a todos lo ignoré, solo me quedé en la mesa de profesores viendo a la nada, y pensando en que por muchas razones esta podría ser la última vez que estaría en este castillo. Cualquier cosa podía pasar este verano…
Cuando al fin terminó, fui una de las primeras en levantarse para ir casi corriendo a mi habitación a buscar mis cosas que ya estaban empacadas, de hecho solo esperaba este banquete para poder irme de aquí. Al llegar tomé mi baúl, lo encogí y lo puse en mis bolsillos, para luego salir y cerrar la puerta.
Sin perder tiempo subí las escaleras para salir de las mazmorras, con la esperanza de no chocarme con nadie, sin embargo mi plan fue truncado al ver a Potter de espalda hablando con Malfoy y Crabbe y Goyle, al parecer a punto de pelear.
— ¿Qué sucede aquí? —pregunté haciendo callar a los chicos.
—Intento decidir qué maldición emplear contra Malfoy —respondió con fiereza sorprendiéndome un poco.
— Baja esa varita Potter, y sal de aquí— le ordené antes de él bajar la varita—. Vamos, seguro tienes a alguien esperándote…—agregué antes de él asentir y salir del colegio.
— No necesito ayuda— soltó Malfoy viéndome con desprecio.
— Ustedes dos, lárguense, tengo que hablar con el joven Malfoy— les dije a sus dos amigos haciendo que estos me vean desconfiados antes de Draco asentir para luego ellos irse.
— No recuerdo tener nada que hablar con una traidora…—soltó de golpe antes de yo dar un vistazo a alrededor para asegurarme que no había nadie, para luego tomar a Draco de la túnica y sacarlo del castillo.
— Camina, que no tengo todo el día— le dije al ver que oponía resistencia, para luego él soltarse de mi agarre y comenzar a caminar solo. Ninguno dijo nada hasta que llegamos a la orilla del lago negro—. Siento lo de tu padre…—solté sabiendo que al igual que los mortífagos capturados en el ministerio, había acabado en Azkaban.
— Sí claro, cuando usted fue una de las que ayudó a que lo encerraran— soltó con rabia.
— Escúchame Draco, lo que menos he querido es hacerle daño a tu padre, él está allá porque se lo buscó— comencé a decirle haciendo que su expresión de enojo se intensifiqué—. Pero créeme cuando te digo que está mejor en Azkaban que en manos de Voldemort…
— No sabe lo que dice— dijo el pobre chico ingenuo—. Mi padre va a salir de allí, y cuando lo haga…—soltó con pesar, dándome cuenta de cuál era su preocupación.
— Él estará furioso por su fracaso— terminé de decir por él antes de el chico asentir—. No te preocupes por ello, no dejaré que nada le suceda a Lucius…— comenté sorprendiéndolo por completo—. Tu padre y yo fuimos amigos por muchos años, no dejaría que nada le pasara…
— ¿Cómo piensa hacerlo desde aquí? —preguntó no con rabia sino con curiosidad.
— Eso es problema mío, pero para eso necesito que no le digas a nadie lo que te acabo de decir, principalmente a tu madre— le respondí antes del chico dudar pero finalmente asentir—. Cuento contigo, y dile a Lucius si sale antes de que pueda ayudarlo que aguante, que iré por él…—solté antes de dar la vuelta para caminar hacía las afueras del colegio, para luego desaparecerme.
Como no tenía de otra por ahora, me aparecí en Grimmauld Place, para luego aparecer la casa número 12, y yo entrar. Sin decir nada comencé a caminar hacía las escaleras…
— Llegaste…—soltó una voz desde el pie de la escalera haciéndome detenerme, y correr a abrazarlo.
— Hermanito, estás bien…—dije sin soltarlo, recordando como estuve a punto de perderlo.
— Sí, estuve un tiempo en cama por los crucios que recibí pero gracias a tus pociones estoy bien…— soltó sonriéndome al separarnos antes de yo verlo extrañado, ¿Cómo consiguió mis pociones?—. Quejicus las tomó…—respondió a mi respuesta no formulada.
— Estuvo aquí…—solté borrando mi sonrisa, antes de volver a sonreír al ver a Remus salir de la cocina algo aun lastimado.
— Por ordenes de Dumbledore, sabes que no podemos llevar a Sirius a San Mungo…—respondió Lupin por mi hermano antes de yo asentir—. ¿Sucedió algo entre ambos? —preguntó de repente notando las cosas de más, antes de yo negar.
— Nada importante…— solté algo incomoda haciendo que Lupin me mirara extrañado.
— ¿Dejaste al murciélago?, porque te juro hermanita que nada me haría más feliz— comentó Sirius casi haciéndome reír, para luego negar.
— Buenas noches— solté ignorando el comentario de Sirius antes de subir por las escaleras directo a mi habitación.
Al llegar saqué mi baúl y lo agrandé hasta su tamaño normal, para luego dejarlo en el pie de mi cama, ya mañana me encargaría de arreglar la ropa. Sin pensar en nada más, me lancé a mi cama antes de quedarme profundamente dormida…
Los días siguientes a este fueron más tranquilos que los del verano pasado, ya que los Weasley se quedarían en su casa, y la orden ser reuniría allí. Así que al fin tenía la casa para mi solita, y bueno mi hermano. Aunque este a veces salía con la capa de Harry a la madriguera cuando hacían reuniones de la orden. Y yo por mi parte dejé de ir a ellas, para intentar mantenerme al margen porque sabía que todo volvería de nuevo. Las muertes, las desapariciones, todo igual que hace quince años, cuando en ese entonces era mortífaga…
Pero gracias a que yo lo era, a pesar de querer mantenerme al margen de todo, Dumbledore a través de Remus me mandaba a preguntar sobre mi opinión acerca de cuál creía que podía ser el próximo ataque, haciendo que le hiciera largos informes sobre la forma en que atacaban en ese entonces. Primero atacarían Muggles, al azar, pero en grandes cantidades, por lo que le expliqué que tenía que vigilar los lugares más transcurridos de Londres, luego iría por los sangres sucias, y los traidores de sangre. Pero que también en el proceso intentaría hacerse del ministerio para poder gobernar el mundo mágico…
Sin embargo ni siquiera con esta información no disminuyeron en grandes cantidades las muertes, por lo que comenzaba a pensar en si estaba haciendo de gran ayuda…
Pasaron semanas así, en las cuales Dumbledore incluso intentó que volviera a la orden, pero no estaba segura de hacerlo. Sabía que ahora todos tenían conocimiento de que era una mortífaga, todos sabían que había ayudado a que mataran a los Potter, por lo que era obvio que los miembros de la orden no confiarían en mí como antes. Así que mejor me ahorraba la molestia, y no iba….
Aunque gracias a esta posición me había mantenido aislada de todos…
— Hydra sal— soltó mi hermano despertándome algo más temprano de lo normal, antes de sentarme en mi colchón, y estirarme a tomar mi varita, para luego abrir la puerta desde mi cama.
— ¿Qué? —pregunté irritada.
— ¿Sabes qué día es hoy? —Preguntó entrando sonriéndome por lo que solo me encogí de hombros—. Oh vamos, lo había olvidado todo este tiempo, pero estuve revisando algunas cosas, y lo recordé…
— ¿Qué? —pregunté antes de acomodarme de nuevo entre mis sabanas.
— Feliz cumpleaños…— respondió haciéndome maldecir en voz baja, creí que lo había olvidado como siempre, era más sencillo que recordar que me hacía más vieja cada año…
— Oh maldición— solté antes de levantarme de la cama—. ¿Dónde rayos viste la fecha? —le pregunté antes de con un movimiento de mi varita quitarme la pijama para luego aparecer en milisegundo mi ropa de diario, mientras Sirius me daba la espalda. Como si fuera a llegar a ver algo.
— En un álbum de fotos, tenían las fechas, y en una de ellas estaba tu cumpleaños número doce…—explicó antes de yo rodar los ojos—. Vamos deja la mala cara, Remus está abajo y trajo pastel…— soltó como si eso fuera a animarme, pero igual salí de la habitación.
En pocos minutos bajamos hasta la cocina, en donde estaba Remus con el susodicho pastel y dos regalos.
— Feliz cumpleaños Hydra, no tenía idea de cuando era…—se disculpó haciéndome casi reír.
— No te preocupes, no quería que nadie se tomara molestias como estas…—solté encogiéndome de hombros antes de ir por los regalos—. ¿Son para mí?, no debiste molestarte…—dije abriendo el más pequeño resultando ser un libro.
— Solo el libro es de mi parte, el otro es un paquete que llegó a Hogwarts hace un mes para ti, supuestamente para tu cumpleaños…— respondió antes de ponerle la mano al regalo y apartarla—. No lleva remitente, por lo que Dumbledore se había quedado con él para examinarlo, sin embargo no lo ha podido abrir—comenzó a explicar antes de yo verlo sorprendida—. Suponemos que debe tener algún hechizo para que solo puedas tú abrirlo…
— Justo como cualquier persona haría para echarme un maleficio…—solté con desconfianza, pero él negó.
— Dumbledore y varios aurores de la orden lo examinaron, no tiene magia negra en ella, sin embargo no está de más ser precavidos…—dijo antes de yo asentir y sacar mi varita para comenzar a desenvolver con ella el susodicho regalo.
Con rapidez quité el lazo y al envoltura para luego abrir la caja, pero al hacerlo supe de inmediato quien era el remitente…. Sin miedo alguno entré la mano en caja antes de tomar el objeto con mis manos, aquel que creí que no volvería a ver nunca, aquel que había sido durante años mío por completo.
Dentro estaba mi mascara roja, la máscara del demonio rojo que una vez me perteneció…
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