Fue como si todo se hubiera detenido, como si hubiéramos dejado de ser una ex-mortífaga y Lord Voldemort, y ser solamente Tom e Hydra. Dos personas que se habían amado más que a nada en el mundo, por lo que por ese momento, y solo ese, me dejé llevar correspondiéndole el beso. Sabía que más tarde me arrepentiría, y mañana, y el día después de mañana, pero ahora, no lo haría, ya tendría tiempo para eso después…
— Te necesito— me dijo encima de mis labios —. Te necesito a mi lado de nuevo, ¿Qué tengo hacer para recuperarte? —me preguntó antes de presionar su frente contra la mía.
— ¿Podrías abandonar todo, y huir conmigo? —solté riendo sabiendo que no aceptaría haciéndolo reír al él también.
— Sabes que no haré eso…—me dijo encima de mis labios—. Esto es por lo que he luchado toda mi vida, no voy a renunciar a ello.
— Entonces no hay nada que hacer…—dije apartándolo un poco de mí—. Estamos en bandos distintos y eso no cambiará…—añadí con seguridad.
— Tienes razón, siempre seré Lord Voldemort, y tú siempre estarás de parte de la orden del fénix— soltó antes de llevar su mano a mi mejilla—. Supongo que no hay forma de hacerte cambiar de opinión— negué con la cabeza—. Si te veo en el campo de batalla, no te haré daño— dijo de golpe cambiando de nuevo el tema—, pero cuando todo acabe, y sea quien gobierne el mundo mágico, volveré por ti…—añadió antes de besarme fugazmente, haciendo que cerrara los ojos, pero al abrirlos ya no estaba.
Ahora estaba más confundida que nunca…
Caí de rodillas de golpe en el suelo, como si en el momento que se había ido hubiera perdido las fuerzas en mis piernas. Era que parecía irreal, el mago más temido del mundo mágico me acaba de decir que aun me amaba, y por más que negara e intentará hacerme pensar en que no lo hacía, sabía en el fondo que era cierto, tan cierto como lo que aun sentía por él. Pero eso no cambiaba nada, no iba a unirme de nuevo a él, y él dejaría de ser Lord Voldemort, ambos estuvimos de acuerdo en ello.
Sin saber cuánto tiempo permanecí en el suelo, me levanté de golpe sabiendo que seguro me estaban buscando, creyendo quien sabe qué cosa. Por lo que pensé en mi casa antes de desaparecerme y reaparecer en el Grimmauld Place…. Minutos después al acercarme al número 11 y 13, apareció mi casa, para luego yo entrar encontrándome con Remus furioso y preocupado.
— Volviste…—soltó al verme y soltar un suspiro—. ¡Ya volvió!— dijo en voz alta seguro a mi hermano.
— Solo necesitaba pasar este mal rato…—me excusé caminando hacía las escaleras.
— Hydra— soltó Lupin molesto—. Estuviste horas afuera, y sabemos te encontraste con Voldemort— dijo haciéndome detenerme y dar la vuelta.
— ¿Qué? —solté sorprendida.
— El señor tenebroso salió justo minutos antes que tú sin decirle a nadie a donde iba…— respondió Severus furioso saliendo del pasillo, y sorprendiéndome por completo—. ¿Qué ocurrió?
— ¿Por qué estabas con él Hydra? —preguntó esta vez mi hermano.
— No tenía pensado encontrarme con él…—comencé diciendo antes de mi hermano enfurecerse e interrumpirme.
— ¿Es decir que si estabas con él? —preguntó furioso.
— Solo hablamos— respondí rodando lo ojos—. Y antes de que digan algo, solo hay una persona a quien le debo explicaciones, y ese es Dumbledore, así que si me disculpan, me largo— solté sin importarme nada antes de comenzar a subir las escaleras.
Sin darle tiempo a que nadie me detenga, subí hasta la cuarta planta, para luego encerrarme en mi habitación. Al hacerlo comencé a empacar todo en mi baúl, ya que no pensaba tolerar más estar encerrada, después de todo, Tom ya no me buscaría para capturarme o matarme, por lo que la persona que estaba más segura en el mundo, era yo.
Cuando terminé de guardar absolutamente todo en mi baúl, lo encogí para luego tomar mi túnica, ponérmela, y guardar el baúl en mis bolsillos. Al terminar caminé hasta mi puesta para irme de aquí, pero al hacerlo me encontré justo con quien tenía mucho tiempo que no hablaba, y a quien si le debía explicaciones.
— ¿Piensas marcharte de nuevo? —preguntó Dumbledore mirándome extrañado.
— Sí, pero pase— le respondí antes de él entrar y cerrar la puerta.
— Hablaste con Tom…—soltó de golpe antes de yo asentir y sentarme en mi cama.
— Sí, y sé que va a decir que eso fue arriesgado, pero no tenía pensado encontrarme con él— comencé a explicarle a la defensiva.
— Sé que no eres una traidora…— soltó dándome confianza—. ¿De qué hablaron?
— Puede verlo usted mismo, dudo que me crea hasta que lo haga…—solté liberando mi mente antes de él usar la legremancia en mí, para luego ver toda mi conversación con Tom, incluso las dos veces que nos besamos…
— Estoy orgulloso de ti Hydra— soltó el barbón cuando salió de mi mente—. No nos traicionaste aunque eso significara estar en contra de Tom…
— No me volveré asesina de nuevo…—dije más para mí misma.
— Sin embargo, creo que te diste cuenta de algo al igual que yo— soltó de golpe cambiando de tema—. Tom si te ama, él al contrario de lo que creía si siente amor…por ti. Aunque al parecer no es suficiente para que se detenga…— añadió antes de yo asentir con pesar—. Espero que tú decisión de estar de mi parte siga en pie hasta el final de esta guerra, sabes que eres crucial para esta…— dijo como si no lo supiera.
— Lo sé— solté levantándome de la cama—. Profesor… ¿pudo acabar con el guardapelo? —pregunté lo primero que se me ocurrió para cambiar de tema, y para mi sorpresa asintió.
— Fue difícil pero sí, lo pude destruir— contestó con tranquilidad—. Pero no es el tema ahora…
— Lo sé, y no se preocupe no lo traicionaré para volverme asesina…— solté antes de que pudiera decir algo.
— Entonces no se irá…— dijo antes de yo negar.
— Si me iré, ya aguanté suficiente aquí, además sé que Tom ya no me busca ni me matará si me ve así que soy la que más segura está en todo el mundo mágico— dije con convicción antes de pararme de la cama y caminar hacia la puerta—. Y sí no tiene nada más que decirme, me voy. Le enviaré una lechuza con mi paradero…—solté antes de salir de mi habitación y bajar casi corriendo las escaleras, encontrando abajo con Remus y Sirius solamente, seguro Severus se había ido. Pero era lo mejor, nuestra relación solo le haría daño el uno al otro. Porque si Tom alguna vez se enteraba de lo que sucedió entre ambos sería una muerte segura para Sev.
— ¿Te vas de nuevo? —preguntó mi hermano incrédulamente.
— Sí, me harté de esta, y debería aconsejarte hermanito que también hagas lo mismo, seguro en la madriguera te acogerán bien…— respondí caminando hacia la puerta principal.
— ¿Acaso estás demente Hydra?, si sales podría pasarte algo…—soltó Lupin preocupado.
— No se preocupen, ella estará bien— soltó Dumbledore al bajar por las escaleras antes de yo salir de casa, sin tener ni idea de a donde…
Los primeros días luego de irme de casa fueron los más difíciles, ya que no tenía idea de a dónde ir. Al principio comencé a entrar en casas de Muggles que habían salido de vacaciones para pasar la noche, pero dos semanas después me obligué a ir a Griphook a retirar dinero para luego buscar una pequeña casa amueblada alejada de todo y todos. Cuando ya estaba bien instalada me compré una hermosa lechuza negra, para enviarle con ella mi dirección a Dumbledore, para que no dudara de que siguiera de su lado.
A mitad de agosto, me llegó la respuesta de él, algo corta, y con una pequeña noticia. Sería oficialmente la profesora de pociones, mientras que Severus sería al fin el nuevo profesor de defensas contra artes oscuras, lo cual significaba indirectamente que estaba obligada a volver a Hogwarts el primero de septiembre.
Sabiendo esto estaba decidida a disfrutar mis últimos días libres. Por lo que a menudo me iba al callejón Diagon a pasar el rato, enterándome de que los mortífagos por alguna razón habían atacado y secuestrado a Ollivander hace días por alguna razón. Lo cual se me hizo sumamente extraño, ¿para qué Tom iba a querer a Ollivander? Con esta pregunta en la cabeza comencé a caminar sin rumbo antes de sentir una mano en mi boca, y la otra en una de mis manos la cual llevó atrás de mi espalda inmovilizándome por completo.
No podía tomar mi varita ni mucho menos gritar, por lo que me quedé quieta esperando una oportunidad mientras mi secuestrador me arrastraba a uno de los callejones menos transitados para luego desaparecernos, y aparecernos en medio de prácticamente una calle desierta que estaba segura se encontraba cerca de mi casa. Al hacerlo, me dio la vuelta al liberarme, para luego yo verlo, y darle un golpe en el hombro.
— Maldita sea Tom me acabas de asustar— le dije viéndolo luciendo como un joven y no con su rostro de serpiente que siempre se me había hecho incomodo de ver. Por eso se presentaba así antes mí.
