Me acerco al cuerpo inerte de Tris y sostengo sus frías manos entre las mías. Al notarla tan helada siento como la realidad llega a mi mente y siento el peor dolor que se puede sentir en el mundo. Van pasando los segundos y cada vez me desmorono más hasta que las lágrimas finalmente salen de mis acuosos ojos.
Pero, de repente, algo cambia. Más bien algo cambia, pero esa cosa que cambia, es quizá lo mejor que ha podido pasarme en esta vida; estoy notando de nuevo el pulso de mi chica.
—Ayúdenme, por favor — grito alucinando y llorando más que nunca.
Christina, Cara y Caleb junto a dos técnicos entran rápidamente en la estancia.
—Cuatro — chilla Cara alarmada — ¿Qué ha ocurrido? —los demás presentes también me miran esperando una respuesta.
Me seco las lágrimas y cuando me dispongo a hablar aún sigo notando el traqueteo del corazón de Tris en mis temblorosos dedos.
—Es Tris — susurro incrédulo — su… su pulso, lo… lo estoy notando.
La reacción de ellos es más descomunal que la mía. Todos me miran como si estuviera loco o peor, como si me hubiese fumado algo.
—Cuatro —empieza lentamente Caleb como si le estuviera hablando a un enfermo —. Eso es imposible, Tris ha muerto. Debes aceptarlo de una vez.
Si las miradas matasen la mía le habría matado en el acto.
— ¡No es imposible! —grito enfurecido — Ven y compruébalo — digo mientras señalo la muñeca de Tris.
Caleb se acerca dudando a donde nos encontramos. Se arrodilla al lado de Tris y le coge la muñeca, pone un dedo en su pulso y al acto abre la boca por la sorpresa.
—Es verdad… —susurra mientras le cae una lágrima.
Los técnicos que se habían quedado mirando nuestra conversación se acercan y también se lo comprueban. Hecho esto, uno de ellos sale rápidamente de la sala.
—Va a buscar un médico —dice el otro ya que me quedado mirando como salía disparado su compañero por la puerta.
El médico llega al cabo de un momento y nos echa a todos fuera para que pueda analizar a Tris con tranquilidad.
Salgo a fuera a la espera de una respuesta que se demora un eterno rato.
