sapphire97: ahhahhaahhaha XD. Buen punto XD. Sí. Bueno tienes que considerar que saber que Hydra era una mortifaga no es algo que sea fácil de digerir, por más liberal que sea... Hahhahahahahahah XD, bueno ya verás ;). Hhahahahhahah XD. Ya la sigo :3

Esa noche apenas pude dormir, ya que Tom rondaba todos mis sueños. Unos buenos, otros tan malos que me hacían despertarme de golpe sudando. Soñaba que le traicionaba y me mandaba un Avada Kedavra…. Pero luego de despertar más de un par de veces, me terminé de dar por vencida más al darme cuenta que el sol ya había salido. Por lo que tomé una ducha rápida, una poción revitalizante, y me vestí para ir al gran comedor a comer antes de dar mi primera clase a los de tercer año…

El resto del día pasó más lento de lo que debería, resultando ser más tedioso de lo que creía. Los del tercer año no eran el problema porque los había enseñado en su primer año, y conocían mi método de enseñanza, el verdadero problema eran los de segundo año, quienes me hicieron dudar en si aprendieron algo con Severus.

Tan solo le puse una de las pociones más sencilla, y ya el aula estuvo a punto de explotar, enfureciéndome tanto que les mandé un largo trabajo de la poción, aunque al final la que resulta perjudicada soy yo. Ya que soy quien las corregirá…

Luego del almuerzo me tocó darle a los de quinto, los cuales fueron lo más sencillos hasta ahora, ya que les había dado clase el año anterior, aunque debía ser más severa con ellos, ya que estaban en el año de los Timos, más trabajo para mí. Al final del día, solo me quedaba un curso, sexto curso, los cuales esperaba que fueran pocos, ya que solo los que obtuviera un supera la expectativas sería recibido en mi clase.

— Guarden sus libros— solté al entrar mientras miraba a mi alrededor, perfecto, solo doce estudiantes y para mi buena suerte estaban todas las casas juntas—. Necesitan más que ellos para hacer una buena poción…—agregué al llegar a mi escritorio—. Y para los que no me conocen, soy la profesora Black, y seré su profesora pociones— me presenté haciendo que todos asintiera—. Si tienen dudas pregunten, y con gusto le responderé, porque si hacen mal una poción a esta altura de su educación créanme que no seré misericordiosa— dije antes de ir mi arsenal de pociones y sacar una pequeña botellita—. Hoy comenzaremos con una poción que deberían saber para sus exámenes de éxtasis, muertos en vida, y quien haga la mejor poción, le regalaré una pequeña botella de Felix Felicis, ¿alguien sabe qué es? —pregunté antes de que Granger levantara la mano.

— ¡Es suerte líquida! —Respondió ella con emoción—. ¡Te hace afortunado!

— Diez puntos para Gryffindor—solté con tranquilidad—. Esto le dará un día de suerte, y aunque solo les regalo a mis estudiantes pociones que elaboren, esta en particular es difícil de hacer, así que esmérense — les dije antes de tomar mi varita y aparecer una pizarra detrás de mí con las instrucciones—. Pueden comenzar.

Al tan solo decirlo todos comenzaron a buscar los ingredientes excepto Potter ni Weasley, los cuales se acercaron a mi escritorio.

—No tengo libro, ni balanza, ni nada. Y Ron tampoco. Verá, es que no sabíamos que podríamos cursar el éxtasis de Pociones…— dijo Potter antes de yo asentir.

— Pueden tomar los ingredientes del armario, y los libros, bueno creo que debe haber alguno de allí de otros niños…—les comenté antes de ellos asentir y largarse de mi escritorio.

Veinte minutos después me levanté a ver cómo iban las pociones, lo menos que quería era otra explosión en mi aula. Los cuatro estudiantes de Slytherin seguían mis instrucciones sin mirar el libro, seguro llevándose de Malfoy, por lo que no me preocupé por ellos, ya que aunque sus pociones no tenían el color debido, sabía que no explotarían. Luego fui con los de Ravenclaw a los cuales les cerré los libros de un golpe con mi varita.

— Las instrucciones están en la pizarra, luego tendrán tiempo para usar libros— les dije molesta antes de ellos asentir e irme a la mesa de Potter, el cual iba mejor de lo que creí, aunque estaba leyendo el libro. Por lo que no pude evitar acercarme y notar que este tenía letras escritas, una letra que conocía bien—. Potter, deja el libro, son las misma instrucciones que están en la pizarra— solté asustándolo un poco para luego cerrar el libro, y ver a Granger—. No cortes el grano de sopóforo, mejor aplástalo, así se saca mejor el jugo…—le indiqué.

— Pero en el libro dice…—me cuestionó.

— Mira la poción de Potter, y nota la diferencia— solo le dije antes de regresar a mi escritorio algo molesta. Al parecer tendría a una sabelotodo en mi clase. Que fastidio.

Media hora después había llegado al fin la hora de terminar esto.

— Se acabo el tiempo, dejen sus pociones— les dije antes de algunos soltar reclamos y acercarme a sus pociones. Es increíble que ni con mis recomendaciones estos chicos hicieran algo bien, apenas Potter lo logró—. Creo que solo habrá un ganador, felicidades Potter— solté entregándole la botella de Felix, para luego él sonreír y todos irse.

Al fin se había acabado el día…

El resto de la semana no fue mejor que este día. De hecho se puso mucho peor. Los de séptimo resultaron ser los más sencillo de enseñar ya que no solo les había enseñado el año anterior, sino que eran solo media docena de estudiantes. Aunque mi deber era mayor con ellos dado que tomarían el examen éxtasis…

Pero gracias a tanto trabajo, sin contar los trabajos que tenía que corregir, el primer fin de semana, apenas pude dormir corrigiendo todo. Si seguía el resto del año así, me terminaría yendo antes de que llegue navidad. No debí volver este año a enseñar, estaba mejor en mi casa sin hacer nada…

Las semanas siguientes se pusieron peor, como si fuera posible. Por lo que cuando llegó el doce de octubre me cuestionaba si debía ir o no ir a la cita con Tom, ya que me atrasaría demasiado con mi trabajo. Pero sabiendo como es, terminé por decidir ir para que no comenzara a llamar a través de la marca tenebrosa.

Salí primero que los estudiantes la mañana del sábado, para no tener que lidiar con ellos. O peor que me manden a vigilarlos. Suficiente tenía con pasarme cincos días completos con ellos. Para luego llegar caminando a Hogsmeade, en donde noté que había varios aurores vigilando, seguro por si algún mortífago llegaba a aparecer, por lo que fui a las tres escobas, a tomar algo antes de ir al baño para no llamar la atención. Así que entré en uno de los cubículos y me desaparecí.

Minutos después, aparecí justo en la puerta de la mansión Riddle, cuya puerta abrí con rapidez para luego entrar y alzar mi varita por si acaso no era él.

— Es seguro…—soltó una voz desde las escaleras antes de yo ver el dueño y correr hacía él, sin importarme nada, para luego saltar a abrazarlo, y besarlo.

— ¿Mas asesinatos? —pregunté refiriéndome a su ausencia…

— He tenido cosas que hacer— tan solo respondió antes de yo soltarlo—. Casi creí que no vendrías, de hecho estaba a punto de llamarte…

— ¿Por qué? —pregunté extrañada.

— Volviste a dar clases en Hogwarts— respondió secamente—. Creí que estabas allí para estar protegida de mí.

— Es cierto, pero sería algo sospechoso si de repente le digo a Dumbledore que no volveré a dar clases— expliqué encogiéndome de hombros.

— Eso significa que no le dijiste lo que sucedió la última vez que nos vimos…—soltó de repente algo sorprendido.

— No, no tiene porque saber todo lo que hago—dije antes de él sonreírme—. ¿Qué?

— Le ocultas cosas al viejo, no tardarás mucho en volver conmigo a mi lado…—respondió con demasiada confianza antes de tomarme de la mano y acercarme a él, para luego besarme—. Supongo que no tienes mucho tiempo…

— No, pero si para esto— solté antes de subir mis piernas alrededor de su cintura para luego besarlo, y él conmigo encima caminar hacía lo que una vez fue la sala.

Se sentó en uno de los viejos sofá conmigo encima de él para luego sentir como la temperatura estaba más fría, y notar que nos había desnudado con su varita haciéndome reír. Sin mucho preámbulo entró de golpe en mí, para luego comenzar a besar mi cuello, para calentarme, y continuar con mis pechos.

Comenzó a succionar uno y luego otro mientras comenzaba a embestirme, lo cual sabía que haría que termináramos pronto, más de lo que me gustaría…. Cuando ya estaba cerca, volvió a mis labios, antes de sentir como llegaba al orgasmo soltando un gemido ahogado en sus labios, y él luego de un par de embestidas más llegar también. Me quedé encima de él, recostada en su pecho, hasta que me puso una mano en mi mejilla haciéndome mirarlo a sus ojos azules, y besarme.

Con cuidado, salió de mi interior sentándome a su lado, para luego tomar su varita y apuntar a mi bajo vientre, pero al hacerlo le detuve haciendo que me viera extrañado.

— ¿Algún día vamos a hablarlo? —pregunté soltándolo antes de él llevar su varita de nuevo a mi bajo vientre para luego pronunciar el hechizo de anticoncepción.

— No pasaré por ello de nuevo— tan solo respondió sin expresión alguna, antes de yo asentir y sonreírle, algún día sé que lo hablaríamos, pero aun no era el momento—. Supongo que debes irte…—soltó cambiando el tema antes de con un golpe de su varita volvernos a vestir.

— Solo tengo dos horas, sospecharían si me demorara— respondí antes de volver a besarlo con dolor, me dolía cada vez más dejarlo y no irme con él.

— No vuelvas— soltó de golpe con posesión—. Dumbledore no se extrañaría si no lo haces, estarías bajo mi protección, ni siquiera tienes que ir a misiones, solo estarás a mi lado…—dijo con seriedad, hablaba realmente de verdad.

— Dame tiempo— dije sin pensarlo sorprendiéndolo por completo—. Solo necesito algo de tiempo, luego de navidad, te daré mi respuesta…—solté antes de él besarme salvajemente con necesidad dejándome los labios algo adoloridos.

— De acuerdo, al final de año, te llamaré de nuevo— soltó encima de mis labios antes de apartarse de mí y pararse del viejo sofá.

— Pero con la condición de que si acepto hablaremos…—solté mientras me levantaba del sofá, y para mi sorpresa asintió con pesar, pero ya era hora de que lo habláramos…—. Es mejor que me vaya, cuídate…—dije sin pensar realmente, haciéndolo reír.

— A veces creo que olvidas quien soy…—comentó riendo.

— No lo hago, pero eso no significa que deje de preocuparme por ti…—solté sonriendo antes de pensar en Hogsmeade y desaparecerme.

Al hacerlo solo pensaba en una cosa, tenía dos meses para decidir si abandonar a Dumbledore, o quedarme a luchar contra Tom. Lo cual ahora no tenía mucho sentido, ya que solo lo quería matar en venganza por lo que le ocurrió a Regulus. Pero ahora, ahora el hecho de verlo morir, y por mi culpa, era algo que no podría soportar. Por lo que la decisión estaba tomada desde hace tiempo, solo que ahora tenía que hacerla realidad.