sapphire97; Bueno ambos nunca han tenido la necesidad de decir que están juntos para que lo sepan... Hhahahahahahhahahahaha si XD. Lo sé :3, que no!, es mía :3. ¿Tú crees?, creo que te falta colacao... Hhahhahaha ya se arregló el wifi :3


— ¿Lo hiciste por celos? —pregunté incrédulamente—. Me imagino que lo supiste porque te metiste en su mente…—concluí mientras pensaba en cómo no se me ocurrió que se enteraría de aquello.

— Fue como descubrí que seguías viva…— dijo como si nada.

— Debí imaginármelo… pero joder Tom, ni siquiera estabas de vuelta cuando sucedió…—continué el tema anterior mirándolo aun molesta—. Además, ¿Qué te hacía pensar que iba a volver contigo entonces?

— En realidad nada, pero eso no cambia que sigas siendo mía— respondió posesivamente antes de negar sonriendo sarcásticamente y caminar hacia la puerta sin decir nada—. ¿A dónde vas? —preguntó pero le ignoré por completo mientras salía y comenzaba a caminar por el pasillo.

Sin mirar atrás me dirigí a la cocina a buscar algo de comer, haciendo lo mismo de siempre, para poder distraerme, ya que si seguía hablando con él, iba a explotar, y no terminaría nada bien. Aunque irme ignorándolo tampoco era buena opción. Pero aun así, tomé un poco de jugo de manzana antes de tomarlo y girarme encontrándome con él recostado en el marco de la puerta mirándome.

— Me ignoraste cuando te llamé— me acusó molesto, pero solo me encogí de hombros antes de poner el vaso ya vacío en el lavaplatos.

— No soy tu jodida propiedad— le dije sin miedo.

— Creo que es justo lo que firmaste al hacerte mi mortífaga— soltó de golpe antes de caminar hacía y tomar mi brazo izquierdo en donde estaba mi marca tenebrosa—. Que sea tu señor, tu amo…—enumeró antes de quitar mi brazo de su agarre.

— Lo sé, pero no lo soy, no hace mucho tiempo…— dije aun molesta—. ¿Acaso me ves matando o torturando a alguien por ti?, no.

— Tienes razón, no eres mi mortífaga, eres más que eso— soltó mirándome como si me fuera a devorar en ese instante.

— Tom joder estoy discutiendo contigo no me mires así— le reclamé antes de tomarme por la cintura y acercarme a él, para luego alzar una mano a mi rostro y apartar mi cabello de mi rostro—. Tom…

— Eres lo más valioso que tengo, lo más importante para mí— soltó sonriéndome antes de besarme—. Y por eso quiero que nadie siquiera te mire…—agregó encima de mis labios.

— Prométeme que no le pasará nada a Draco— le dije de golpe preocupada por él—. No porque sea un niño, sino porque es mi sobrino…

— Severus lo cuida— soltó antes de yo asentir—. Y los mortífagos no mataran a ningún estudiante si también te preocupa…—dijo disminuyendo mi enojo—. Sé que debes apreciarlos…

— ¿Vas a dejarlos vivo porque me importan? —pregunté incrédulamente haciéndolo reír.

— Son magos, como dijiste no somos muchos…—respondió sin sorprenderme—. Estarán a salvo, aunque no puedo decir lo mismo de Dumbledore…

— Ni siquiera te lo iba a pedir, es tu mayor enemigo— dije como si nada, ya que era cierto, por más que esté en contra de asesinar personas, pedírselo a él sería en vano—. Sé perfectamente en donde me metía cuando acepté volver contigo…—solté antes de sonreírle y besarlo.

— Pero aun así te niegas a trabajar para mí…—soltó al terminar el beso haciéndome reír.

— No asesinaré a nadie— dije antes de soltarme de su agarre y caminar hacía la sala mientras él me seguía, para luego sentarme en el sofá—. No me creo capaz de volver a hacerlo…

— No era lo que te iba a pedir…— soltó de golpe haciéndome verlo con curiosidad—. Escucha, me apoderaré del ministerio, y cuando lo haga me gustaría tener a alguien de mayor confianza representándome allí— explicó brevemente sin poder creer lo que decía.

— ¿Quieres que controle el ministerio de magia por ti? —Pregunté antes de reírme creyendo que era una broma—. ¿Quien en su sano juicio me haría caso…? ni siquiera conozco al nuevo ministro de magia…

— A ese lo asesinaré personalmente, y uno de los nuestros controlará a uno para que sea el nuevo ministro de magia…— explicó sin aun entenderle bien—. Mientras que en realidad tú te encargarás de todo…

— Sigo sin entender porque alguien me haría caso…

— Eres la segunda persona más temida en el mundo mágico…— respondió haciéndome entender todo.

— El demonio rojo lo era, y estoy perfectamente bien con la idea de que todos crean que está muerto, y que no soy yo— solté antes de él sentarse a mi lado.

— ¿Por qué? —Preguntó con algo de desconfianza—. Nadie se atreverá a desafiarte, y si alguien lo hace me encargaría personalmente de él— dijo siendo sobreprotector como siempre—. ¿O acaso temes que el mundo mágico sepa quién eres, que has estado a mi lado todo este tiempo? —soltó la razón por la que siempre mantuve mi identidad en secreto.

— De acuerdo, supongo que no tengo nada a que temer— solté de golpe antes de recostarme en su regazo—. El mundo mágico deberá saber quién es tu mano derecha… es parte de estar a tu lado, ¿no? —pregunté retóricamente antes de besarlo en los labios, mientras pensaba en lo que los miembros de la orden pensará cuando sepa que había vuelto con él. Pero era parte de las consecuencias de mis actos, y no me arrepentía de ello.

— Cuando me apodere de todo, no solo serás mi mano derecha— soltó encima de mis labios—. Sabrás que eres mía, que estamos juntos…—agregó sorprendiéndome por completo, eso no me lo esperaba.

— Eso no demostraría que tienes una debilidad antes todo el mundo mágico— solté sin poder aun creer lo que había dicho—. Le dejarías ver a todos que me amas…

— ¿Crees que me importa? —Soltó acariciando mi cabello—. Además quieres un hijo, y no quiero que sea un bastardo…—agregó haciéndome sonreír emocionada antes de besarlo. Había aceptado indirectamente que si intentaría tener otro hijo.

— Eso significa que si quieres que lo volvamos a intentar…—solté sonriéndole encima de sus labios olvidándome de todo lo que habíamos discutido—. Tener un pequeño de ambos…

— Por verte feliz, sabes que soy capaz de cualquier cosa…—dijo antes de volver a besarme—. Además cuando te complazco olvidas prácticamente todo…—soltó riendo teniendo toda la razón. Aunque así era más sencillo…

— Voy a gobernar el ministerio de magia por ti—dije antes de sentarme en su regazo colocando mis piernas a cada lado de la de él—. Pero solo si dejas de usar aquel hechizo cada vez que estemos juntos…—le pedí antes de él tomar mi rostro y besarme con hambre y lujuria.

— Aun estamos en guerra…—soltó mientras me quitaba la blusa, y yo comenzaba a desabotonar su camisa.

— No iré a batallas, estaré detrás de un escritorio…—me defendí al terminar el beso y mirarlo esperando su respuesta.

— Bien, pero si quedas embarazada te quedarás nueve meses aquí encerrada— me advirtió serio antes de volver a besarlo.

El resto del día nos las pasamos igual, aunque paramos un par de veces para comer algo y luego volver a la cama, o el sofá, o el baño. Esto recompensaba por completo este tiempo sin él…. Y todo fue igual por toda una semana, para luego él tener que volver a hacer lo que debía, quedándome de nuevo sola…

Las siguientes semanas se volvieron casi iguales que las primeras en esta casa. Viendo TV, comiendo y hablando con Nagini, si seguía así terminaría volviéndome una total perezosa…. Sin embargo algo cambió luego de dos semanas, comencé a enfermarme.

Al principio no toleraba nada y lo vomitaba, incluso el olor de algunas comida me daban nauseas, luego tuve fue un pequeño dolor pélvico, aunque gracias a Merlín los síntomas no persistieron más de dos semanas, aliviándome por completo. Para luego de unos días un apetito voraz, haciéndome que diera cuenta de lo que sucedía.

Por lo que a principio de mayo tomé mi varita e hice un hechizo que conocía bien a mi vientre antes de suceder. El hechizo era sencillo, solo un toque y si no era cierto lanzaría luces rojas, y si lo es serían verdes. Pero al hacerlo las luces fueron verdes, haciéndome darme cuenta de la mejor noticia del mundo. Estaba embarazada…