Era lo que más quería, lo que anhelaba, sin embargo tenía un lado malo, si Tom se enteraba me encerraría aquí hasta que el niño naciera, por lo que decidí sin dudar ocultárselo por un tiempo, aunque se fuera a enfadar en cuando sepa que se lo oculté…

Me había encerrado en mi habitación sin Nagini para poder hacer hechizo, ya que ella era la única testigo de que algo malo me estaba sucediendo, por lo que con rapidez busqué entre mis pociones que Tom había traído, todo lo necesario para que los síntomas pararan sin hacerle daño al bebe. Luego de varios minutos, tomé tres de un tiro, cuyo efecto sabía que dudarían poco más de una semana, por lo que tendría que beberlas antes de que se pase. Al terminar guardé todo, y tomé mi varita para hacer un hechizo para ocultar mi pequeñísima panza, el mismo que una vez usé la última vez para que los demás mortífagos no lo supieran. Cuando ya todo estuvo resuelto salí de la habitación encontrándome con mi pitón en la puerta seguro preocupada.

— Falsa alarma— le dije a pitón con confianza antes de ella trepar por mis piernas y subir a mis hombros, para luego acariciar mi rostro con un cabeza, seguro en modo de consolación—. Creo que solo era estrés y producto de mi cerebro por tanto desearlo…—solté fingiendo tristeza antes de llegar a la sala a seguir viendo Tv.

El resto de los días de mayo fueron mejores que los de abril, ya que los síntomas habían desaparecido, tanto que ya no necesitaba tomar todas las pociones, solo la revitalizante para no perder energías. Aunque por otro lado comenzaba a aburrirme de estar encerrada sin hacer nada, incluso creo que hasta Nagini estaba algo harta. Pero luego de tanto esperar, la segunda semana de junio mis suplicas fueron escuchadas cuando Tom apareció en la casa sumamente feliz.

— Ha muerto— soltó al verme sonriendo sin yo entender a que se refería—. Dumbledore, lo ha matado Severus…

— ¿Draco está bien? —fue lo primero que pregunté levantándome del sofá algo preocupada.

— Sí, no pudo con su misión, pero está bien, y en su casa— respondió antes de yo sonreírle y asentir—. ¿Sabes lo que queda ahora por hacer?

— Terminar de hacerte del mundo mágico, supongo— respondí encogiéndome de hombros antes de sonreírle.

— Harry Potter, es lo que sigue— me corrigió asustándome un poco, aquel chico seguía siendo el ahijado de mi hermano, y la idea de verlo muerto por más necesario que sea para él, se me hacía algo difícil de aceptar—. ¿Te encariñaste con el chico? —me preguntó borrando su sonrisa.

— ¿No hay otra forma?, sé lo que decía la profecía pero…—intenté decir antes de él caminar hacia mí, y tomar mi barbilla para que lo viera a los ojos.

— Solo uno de los dos puede vivir— me dijo lo mismo que escuché en la profecía hace tantos años—. Es él o yo, ¿acaso tu decisión cambió? —preguntó preocupado antes de sentirme culpable y negar.

Sabía que era un niño, ahijado de mi hermano, hijo de sus mejores amigos, pero en esta guerra hay dos bandos y yo, yo ya elegí el mío hace mucho tiempo.

— Solo no lo hagas sufrir— solo dije antes de él sonreírme a gusto con mi respuesta—. ¿Te irás de nuevo? —no pude evitar preguntar cambiando de tema.

— Y vendrás conmigo, ya no hay nadie que pueda contra mí en el mundo mágico, así que no tienes ya porque ocultarte— me respondió sorprendiéndome—. Pero primero quiero que sepas en lo que he estado trabajando…— soltó al fin al parecer iba a confiar en mí por completo.

— ¿Ya dejaste la desconfianza? —pregunté sonriendo mientras negaba.

— Necesitaba estar seguro de tu lealtad…— me respondió justo lo que sabía que diría—. Que seguías siendo mía…— añadió antes de yo asentir.

— Bien, ya que tu ego ha sido saciado, ¿en qué has estado trabajando? —le pregunté con sarcasmo antes de él caminar hacía la mesa del comedor y yo seguirle.

— Creo que ya sabes que ya me enfrenté una vez a Harry Potter— comenzó a explicar antes de yo asentir.

— Sí, en el torneo de los tres magos…

— Mi varita no funcionó en contra de la suya entonces, por eso no pude matarlo. Y luego descubrí que eran varitas gemelas, es decir que una no puede destruir a la otra— explicó con si nada antes de yo sentarme, así que por eso seguía vivo el chico—. Para eso quería a Ollivander, fue quien me lo dijo…

— ¿Sigue vivo? —pregunté algo sorprendida.

— Sí, en el sótano de los Malfoy, aun me es útil— respondió sorprendiéndome, ya que nunca se me ocurrió bajar allí—, por lo menos hasta que confirme lo que dijo.

— Entiendo. Significa que vas a necesitar otra varita entonces…— solté volviendo al tema antes de él asentir.

— Sí, y he estado pensando en cual podría serme útil…—comenzó diciendo antes de verlo incrédulamente.

— La mía— concluí por él—. Es poderosa, pero mía, ¿Qué pretendes que haga mientras la tengas? —pregunté cruzándome de brazos antes de él sonreírme.

— Te daré la mía— respondió mientras le miraba incrédulamente, no hablaba en serio—. ¿No me crees?

— Disculpa Tom, pero es un poco difícil de creer que me confiarás tu varita…—le respondí aun sin creerle, pero solo sonrió antes de pararse de la silla al frente de mí, y acercarse. Llevo su mano a su bolsillo delantero antes de sacar su varita y ofrecérmela.

— Tómala. No te dejaré desarmada— dijo antes de yo tomarla, dejándolo sin nada. Si hubiera querido hubiera podido atacarlo ahora mismo, y no podría defenderse.

— Accio varita— pronuncié usando su varita, para poco después la mía llegar volando de mi habitación, hasta él—. Creo que jamás volveré a desconfiar de ti…—le dije al él tomar mi varita—. Pude haberte atacado, estabas desarmado…

— Te dije que confió en ti, sabía que no me atacarías…— dijo con confianza antes de agitar la varita haciendo estallar la tv. De hecho creo que lo hizo apropósito—. Es buena, ¿núcleo de fibra de corazón de dragón cierto? —preguntó mientras la examinaba.

— Sabes que sí, conoces mi varita— solté levantándome de la silla—. ¿Por qué confías tanto en mí?, hasta tu vida…— pregunté de repente sin realmente esperar respuesta antes de él sonreírme y tomar mi mano olvidándose de la varita para luego halarme haciéndome caer contra él.

— Porque eres todo para mí, ya te lo dije —respondió antes de besarme—. A veces creo que no podría sobrevivir sin no vivieras…— añadió antes de yo asentir intentando no llorar de la felicidad.

— Ni yo sin ti— confesé sin dudarlo antes de él volver a besarme con más pasión que antes, para luego yo subir mis piernas alrededor de su cintura.

— Tenemos que volver…—soltó encima de mis labios un poco agitado, antes de yo bajarme al suelto algo resignada—. Ya tendremos tiempo para esto…—añadió antes de volver a besarme y sonreírme—. Nagini— llamó antes de la pitón acercarse y trepar por su pierna para luego sentir un tirón de golpe. Habíamos desaparecido.

Al parecernos de nuevo, ya estaba de vuelta con su apariencia habitual, y con Nagini aun encima, para luego darme cuenta en donde estaba. La mansión Malfoy.

— Será el lugar de reunión de los mortífagos, quiero te quedes aquí— me dijo seriamente antes de yo asentir, mientras pensaba en como soportaría a mis dos insoportable primas.

— ¿Es decir que le dirás a los mortífagos que estoy de tu lado? —pregunté como si nada antes de él sonreír y negar.

— Aun no es tiempo para ello, vamos, tengo que dar unas instrucciones claras antes de irme…—respondió antes de caminar hacía las escaleras, pero justo antes de subir, mis primas iban bajando hablando con Draco. Él cual se sorprendió de verme con Tom.

— Mi señor— soltó Bella inclinándose en forma de saludo.

— Hydra se quedará aquí, y espero que esta vez no tenga ningún problema— le ordenó fríamente antes de las dos asentir.

— Si mi señor— dijeron Cissy y Bella al unisonó antes de Voldemort desaparecer.

— Supongo que mi habitación sigue disponible— solté con suma arrogancia mientras ambas me miraban molesta—. No me miren así, ustedes se lo buscaron…

— ¿Desde cuándo volviste a nuestro bando? —preguntó de golpe mi sobrino, rompiendo la tensión que sobraba en este lugar.

— Draco no preguntes— le reclamó su madre.

— Déjalo Cissy— le dije a la rubia antes de ver a su hijo—. Desde antes de salir de Hogwarts…

— Pero escuché a Potter decir que te fuiste a extranjero…—soltó con curiosidad mientras su madre y tía, me miraba extrañadas.

— Es una larga historia, que seguro tu madre y tu tía no escatimaran en decirte…—comenté antes de subir las escaleras lejos de ellos. Lo que menos necesitaba era estresarme con ellos. No era saludable para el bebé.

Pensando en esto entré en mi vieja habitación antes de cerrar la puerta, y lanzarle un hechizo para que nadie entre. Al hacerlo, quité el glamur de mi abdomen por primera vez desde que lo puse, ya que con Nagini rondándome no podía arriesgarme a hacerlo.

Había crecido al menos unos centímetros, por lo que estaba más que notable, por lo que tomé mi varita, y con los pocos hechizos útiles que me sabía, lo lancé a mi abdomen para comprobar que todo iba bien…. Minutos después lo confirmé, estaba sano, y tranquilo hasta ahora, por lo que dejé de preocuparme antes de lanzar el hechizo para ocultar la panza…

El resto del día me la pasé en la sala hablando con Draco, ya enterado de quien era, o por lo menos lo que Bellatrix sabía de mí. Al parecer en Hogwarts no pasaron muchas cosas cuando me fui, excepto claro la muerte de Dumbledore. Sin embargo lo que me preocupaba era lo que había escuchado decir a Harry, que mi hermano estaba preocupado por mí, y que en cualquier momento saldría a buscarme, sino era que ya lo había hecho…

Al terminar el día, me lancé totalmente agotada a mi cama, para poco después quedarme dormida. Sin saber qué hora era, me desperté por un ruido en la parte de abajo, de muchas voces, por lo que me resigné a dormir para luego ir a darme una ducha para quitarme el sueño de encima. Cuando terminé me vestí, antes de bajar a ver porque tanto ruido.

Y fue entonces cuando lo vi, con más canas de las que recordaba, con una expresión de tristeza y cansancio, incluso varias ojeras, sin mencionar el descuido que tenía sus ropas.

— Hydra— soltó mirándome sin creerse seguro que estaba allí, antes de yo sonreír y saltar a abrazarlo.

— Estás del asco— mencioné haciéndolo reír—. Pero me hace feliz verte vivo Lu…