sapphire97: Hahhaahahahahhahah shhhh XD. Hahahahhaahha la verdad siempre me he preguntado Voldy no pensó en que alguien podía encontrar sus horrocruxes XD. Hhahahahhahahahahhaaha ¿tutible? Hhahahhahahaha seee, ¿porque crees que su mano derecha XD?... Lo es, tienen mucha historia juntos :3. Ya la actualizo :3


No recuerdo en qué momento del día me caí casi inconsciente en su regazo. Realmente había recompensado en un día, el tiempo que estuvimos separados…. Al contrario de las demás veces ya que siempre tenía algún lugar a donde ir, al despertar estaba aun a mi lado, profundamente dormido, haciéndome olvidarme por un momento que era el mago más temido del mundo y que solo era el hombre a quien amaba….

Pensando en ello, recordé que había una noticia que aun tenía que darle, ya que no sabía por cuánto tiempo podría ocultárselo. Sin embargo me obligué a posponerla, por lo menos hasta que sus horrocruxes estén a salvo…

— Descansa, que después no tendrás tiempo para ello…— me regañó aun con los ojos cerrados, haciéndome cerrarlos también antes de acomodarme a su lado.

— No tengo sueño— dije abriendo los ojos luego de intentar volver a dormir—. Ya dormimos suficiente…—solté bostezando antes de él abrir los ojos y mirarme sonriendo.

— Creí que después de lo de ayer dormirías todo un día…—soltó sonriendo antes de besarme haciéndome sonrojar—. Esta noche tendremos la primera reunión de mortífagos en esta casa, y vas a acompañarme— dijo cambiando el tema de golpe. Como suele hacer…

— ¿Cuál es la razón de la reunión? —pregunté con curiosidad.

— La captura y asesinato de Harry Potter, hay rumores de que intentaran trasladarlo cinco día antes de su cumpleaños. Quiero comprobar que es cierto…—respondió sorprendiéndome un poco. Nunca creí que lo atacaría tan rápido…

— ¿Y porque debo ir yo a esa reunión? —pregunté mirándolo con suma curiosidad haciéndolo sonreír.

— Quiero mostrarte ante mis más cercanos seguidores…—respondió sin sorprenderme—. No tengo por qué ocultarte…

— Porque esto me suena más a un acto de posesión más que a otra cosa…—solté fingiendo analizar la situación, ya que era más que obvia antes de besarme—. Pero está bien, iré a tu reunión, pero debes prometerme que le dirás a los incompetentes de tus seguidores, que mataré a quien le haga daño a mi hermano…—dije seriamente.

— Te dije que no le haría daño, ¿no?, sabes que cumplo mi palabra— dijo sonriéndome antes de volver a besarme…

Nos quedamos unos minutos más mimándonos, hasta que tuvimos que salir de la cama a darnos una ducha para comer algo. Lo cual hicimos en la habitación, Tom llamó a Tonki y este nos sirvió el desayuno, y más tarde el almuerzo…

Había anochecido más rápido de lo que me hubiera gustado, por lo que ya todo estaba listo para la reunión, y Tom, que había vuelto a su apariencia habitual, había bajado a recibir a los demás invitados. Más bien a asegurarse que nadie faltara.

Respiré profundo antes de comenzar a ponerme mi túnica negra que me ceñía un poco al cuerpo. Al terminar subí la capucha de la túnica de modo que no se me viera el rostro, para luego salir de la habitación y caminar hacía el comedor el cual desde donde se veía estaba ya lleno, incluso ya estaban hablando…. Respiré profundo antes de entrar y todos girar a verme, seguro preguntándose quién era.

— Ven aquí querida— me llamó Voldemort antes de yo caminar hacía él, hasta quedarme al frente de él, en la cabecera de la mesa, y sentarme a su lado izquierdo. Fijándome al hacerlo con más detenimiento quien estaban allí.

A mi lado izquierdo estaba Lucius, Narcissa al suyo, y luego Draco. Al mi frente estaba Severus quien podía decir que aun no descifraba quien era por la expresión en su rostro. Bueno al igual que casi todo el que estaba allí, solo la familia Malfoy y Bella sabían quién era…

— Creo que todos deben recordar a Hydra Black— soltó Voldemort como si nada haciendo que todos me vieran incrédulamente, incluso quien estaba a mi frente. Antes de quitarme la capucha de la cabeza, dejando ver mi rostro, dejando a todos sorprendidos, seguro con miles preguntas en su cabeza—. Prosigue Severus…—le dijo a este como si naca hubiera pasado antes de este asentir.

—Mi señor, la Orden del Fénix planea sacar a Harry Potter de su actual refugio el próximo sábado al anochecer— comenzó a decir este haciendo que el interés de los reunidos fuera hacía este, y que casi todos dejaran de verme, aunque algunos seguían haciéndolo con desconfianza.

—Conque el sábado… al anochecer —repitió Voldemort. Sus ojos rojos se clavaron en los de Snape para luego sonreír.

—Bien. Muy bien. Y esa información procede…

—De esa fuente de la que ya hemos hablado —respondió Snape.

—Mi señor… —Yaxley, sentado al otro extremo de la mesa, se inclinó un poco para mirar a Voldemort y Snape. Todas las caras se volvieron hacia él—. Mi señor, yo he oído otra cosa —dijo, y calló, pero en vista de que Voldemort no respondía—. A Dawlish, el auror, se le escapó que Potter no será trasladado hasta el día treinta, es decir, la noche antes de que el chico cumpla diecisiete años.

—Mi fuente ya me advirtió que planeaban dar una pista falsa; debe de ser ésa. No cabe duda de que a Dawlish le han hecho un encantamiento Confundus. No sería la primera vez; todos sabemos que es muy vulnerable— comentó Snape con seguridad.

—Os aseguro, mi señor, que Dawlish parecía muy convencido —insistió Yaxley.

—Si le han hecho un encantamiento Confundus, es lógico que así sea —razonó Snape—. Te aseguro, Yaxley, que la Oficina de Aurores no volverá a participar en la protección de Harry Potter. La Orden cree que nos hemos infiltrado en el ministerio.

—En eso la Orden no se equivoca, ¿no? —intervino un individuo rechoncho sentado a escasa distancia de Yaxley, soltó una risita espasmódica y algunos lo imitaron. Lame suelas, casi me hizo comentarlo. Y por un momento había olvidado lo mucho que le temen a Tom, intentando hacer o decir cualquier cosa para agradarle a "su señor".

Sin embargo Tom no rió, sino que subió su mirada hacia arriba, en donde estaba suspendido un cuerpo, el cual recién notaba. ¿Cómo no pude notarlo antes? Supongo que los nervios de estar nuevo entre mortífagos, hizo que me distrajera de lo obvio. Pero no podrían culparme por ello, hace dieciséis que no participaba en una…

—Mi señor —continuó Yaxley, sacándome de mis pensamientos, antes de verlo—, Dawlish cree que utilizarán un destacamento completo de aurores para trasladar al chico…

Tom tan solo levantó una mano grande y blanca haciendo que el hombre enmudeciera al instante y lo miró con resentimiento, mientras escuchaba cómo le dirigía de nuevo la palabra a Snape.

— ¿Dónde piensan esconder al chico?

—En casa de un miembro de la Orden —contestó Snape—. Según nuestra fuente, le han dado a ese lugar toda la protección que la Orden y el ministerio pueden proporcionar. Creo que una vez que lo lleven allí habrá pocas probabilidades de atraparlo, mi señor. A menos, por supuesto, que el ministerio haya caído antes del próximo sábado, lo cual nos permitiría descubrir y deshacer suficientes sortilegios para burlar las protecciones que resten— terminó de responderle, sorprendiéndome un poco. Así que Tom ya se había infiltrado en el ministerio, y estaba a punto de caer…

— ¿Qué opinas, Yaxley? —Preguntó Voldemort mientras el fuego de la chimenea se reflejaba de una manera extraña en sus encarnados ojos—. ¿Habrá caído el ministerio antes del próximo sábado?

Una vez más, todas las cabezas se volvieron hacia Yaxley, que se enderezó y replicó:

—Mi señor, tengo buenas noticias a ese respecto. Con grandes dificultades y tras ímprobos esfuerzos, he conseguido hacerle una maldición imperius a Pius Thicknesse— respondió con orgullo, mientras que para mí solo significaba una cosa, cuando cayera el ministerio, el mundo mágico sabría quien era realmente.

—Algo es algo —concedió Voldemort—. Pero no podemos basar todos nuestros planes en una sola persona, Scrimgeour debe estar rodeado por los nuestros antes de que yo entre en acción. Si fracasara en mi intento de acabar con la vida del ministro, me retrasaría mucho.

—Sí, mi señor, tenéis razón. Pero Thicknesse, como jefe del Departamento de Seguridad Mágica, mantiene contactos regulares no sólo con el ministro, sino también con los jefes de todos los departamentos del ministerio. Ahora que tenemos controlado a un funcionario de tan alta jerarquía, creo que será fácil someter a los demás, y entonces trabajarán todos juntos para acabar con Scrimgeour.

—Siempre que no descubran a nuestro amigo Thicknesse antes de que él haya convertido a los restantes —puntualizó Voldemort—. En todo caso, sigue siendo poco probable que me haya hecho con el ministerio antes del próximo sábado. Si no es posible capturar al chico una vez que haya llegado a su destino, tendremos que hacerlo durante su traslado.

—En eso jugamos con ventaja, mi señor —afirmó Yaxley, que parecía decidido a obtener cierta aprobación por parte de Voldemort—, puesto que tenemos algunos hombres infiltrados en el Departamento de Transportes Mágicos. Si Potter se aparece o utiliza la Red Flu, lo sabremos de inmediato.

—No hará ninguna de esas cosas —terció Snape—. La Orden evita cualquier forma de transporte controlada o regulada por el ministerio, desconfían de todo lo que tenga que ver con la institución.

—Mucho mejor —repuso Voldemort—. Porque tendrá que salir a campo abierto, y así será más fácil atraparlo—miró otra vez el cuerpo que giraba con lentitud, sin yo aun no poder de quien se trataba—. Me ocuparé personalmente del chico. Ya se han cometido demasiados errores en lo que se refiere a Harry Potter, y algunos han sido míos. El hecho de que Potter siga con vida se debe más a mis fallos que a sus aciertos— terminó de decir sorprendiéndome, y sorprendiendo a todos antes del cuerpo que flotaba comenzara a descender. Haciéndome ignorar casi todo lo que decía Tom, al darme cuenta quien era la persona que flotaba.

No la había conocido muy bien, pero sabía que era profesora en Hogwarts de estudios Muggles, había sido mi compañera de trabajo. Lo que me hacía preguntarme, porque estaba aquí…

— ¿Reconoces a nuestra invitada, Severus? —le preguntó Voldemort, sacándome de mis pensamientos, antes de verme y yo apartar la mirada.

— ¡Severus! ¡Ayúdame! —Gritó la mujer antes de verme y al parecer reconocerme—. ¡Hydra! —me dijo con sorpresa, sin yo verla.

— ¡Ah, sí! —replicó Snape mientras la prisionera seguía girando despacio.

— ¿Y tú, Draco, sabes quién es? —inquirió Voldemort. Draco negó enérgicamente con la cabeza—. Claro, tú no asistías a sus clases. Para los que no lo sepáis, os comunico que esta noche nos acompaña Charity Burbage, quien hasta hace poco enseñaba en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería.

—Sí, la profesora Burbage enseñaba a los hijos de los magos y las brujas todo sobre los muggles, y les explicaba que éstos no son tan diferentes de nosotros…— soltó una mortífaga con burla.

Un mortífago escupió en el suelo. Charity Burbage volvió a quedar de cara a Snape.

—Severus, por favor… por favor…

—Silencio —ordenó Voldemort, y con un golpe de mi varita la mujer cayó de golpe como si la hubieran amordazado—. No satisfecha con corromper y contaminar las mentes de los hijos de los magos, la semana pasada la profesora Burbage escribió una apasionada defensa de los sangre sucia en El Profeta. Según ella, los magos debemos aceptar a esos ladrones de nuestro conocimiento y nuestra magia, y sostiene que la progresiva desaparición de los sangre limpia es una circunstancia deseable. Si por ella fuera, nos emparejaríamos todos con muggles o, ¿por qué no?, con hombres lobo— terminó de decir, haciéndome casi temblar por como hablaba. Aunque no debía sorprenderme, ya que yo misma una vez hablaba así, lo hacía conocía a muchos hijos de Muggles, el mejor amigo de mi hermano era un hombre lobo, por lo que no era lo mismo…

Mientras estaba distraída pude ver con un rayo verde me pasaba por delante estrellándose en la profesora, dejándola inerte en la mesa, para luego Nagini entrar por la puerta y tragársela, haciéndome apartar el rostro, con el estomago un poco revolteado. Había sido demasiado para mí.

Sin decir nada, al haber terminado al parecer la reunión, Voldemort se levantó de su asiento, haciéndome subir la mirada encontrándome con la de él, notándolo algo molesto, seguro por mi reacción. No tenía que decir nada, mientras caminaba hacia la puerta, para saber que tenía que seguirlo. Por lo que sin dudar me levanté de mi asiento, no sin antes encontrarme con la mirada de Severus, quien al parecer aun no podía creer que de verdad estaba aquí.

Al salir del comedor me encontré con Tom esperándome a un molesto antes de poner su mano en mi hombro y sentir un jalón en mi estomago, al desaparecernos y aparecernos en mi habitación.

— Hace mucho que no ves a alguien morir delante de ti…—comentó haciéndome bajar la mirada—. No debes mostrar ninguna debilidad Hydra, y lo sabes…

— Si me hubieras avisado a que me abstendría, no me hubiera sorprendido— solté cruzándome de brazos—. Conocía a esa mujer…

— Y a muchos que seguro morirán…— comentó como si nada teniendo razón. Nadie estaba a salvo, no hasta que él domine como quiere al mundo, era algo que sabía desde el principio—. Necesitas mantenerte neutral si quieres que te demuestren respeto, y a partir de hoy, saben que estás a mi lado…

— Lo sé— dije antes de subir la mirada y asentir—. Es solo que, recordar cómo era, y verlo son dos cosas muy distintas…— comenté negando—. Pero tienes razón, me hice de una reputación que hizo temerme, y luego de otra que hizo lo contrario. Solo la primera me hará imponerme hacía los demás…—solté eliminando cualquier expresión de asombro, o tristeza de mi rostro—. Será cuestión de tiempo antes de que me acostumbre a las muertes…

— No te preocupes por ello— soltó sonriendo—. Aquello solo era una pequeña demostración, sé que no volverás a asesinar a alguien, ni pienso obligarte…— añadió sorprendiéndome por completo antes de sonreírle y asentir—. Aunque si necesito que vayas conmigo al ataque de Potter…

— No puedo. Si mi hermano está allí, no voy a poder siquiera desamar a alguien…— dije negando.

— Muchos dudaran de tu lealtad Hydra, no dirán nada delante de mí…— soltó teniendo razón—. Necesitas…

— Hacerle temerles de nuevo…— terminé de decir por él, y para mi mala suerte tenía razón.

— No necesitas matar a nadie, de hecho piénsalo como una forma de asegurarte de que nadie lastime a tu hermano…— añadió comprendiéndome antes de yo asentir.

— Es cierto…— solté sonriendo—. Pero quiero agregar a dos personas en la lista de no muertos…— dije como si nada al recordar algo que dijo que hizo que me acordara de otros dos miembros de la orden que eran valiosos para mí.

— ¿Quién más te importa? —preguntó con notables celos.

— Remus Lupin, y Nymphadora Tonks— respondí con seguridad—. Es el mejor amigo de mi hermano, y ella es mi…

— tu sobrina, lo sé, es la hija de tu prima Andrómeda, la que se casó con un hijo de Muggles— terminó de decir por mí con desprecio, por ser hija de un sangre sucia.

— Sí, pero no tiene culpa de quien son sus padres, es mi familia…—me justificándome.

— ¿Sabes que se casaron? —preguntó con burla sin poder creerlo antes de sonreír mientras negaba—. Solo te permití la protección para…—comenzó a decir volviendo al tema.

— Por favor, hazlo por mí— le rogué mirándolo con mirada de ternero, pero ni siquiera eso hizo que su mirada se ablandara. Por lo que tenía que sacar lo último que me quedaba para hacerlo feliz y poderlo convencer—. Por nosotros— solté de golpe poniendo mi mano en mi vientre antes de él verme sorprendido.