sapphire97: Ahhhhhhh entiendo XD. Hahhahahahahhahahah si XD. ahhahahahhaha... bueno ya verás lo que pasará, responderte sería mucho spoilers... Siiiiii XD, y de que manera XD. Ya la sigo :3


Su expresión era de notable sorpresa, y confusión mientras le sonreía.

— ¿Estás embarazada? —preguntó olvidando todo lo anterior, concentrándose solo en nosotros, antes de yo asentir, y buscar mi varita en mi túnica. Respiré profundo antes de quitar el hechizo que ocultaba mi embarazo, para luego apartar la túnica dejando ver pequeña panza. Sorprendiéndolo por completo.

— Tengo casi cuatro meses— respondí alzando mi blusa para dejarle ver que era completamente real, pero él solo estaba mirándome sin decir nada—. Por favor di algo. No te dije nada antes porque sé cómo te pondrías de sobreprotector…

— No vas a salir de aquí—soltó de golpe sin sorprenderme para luego sonreír y poner su mano en mi abdomen mientras lo veía con añoro—. Tuviste que decirme desde el principio, si algo les hubiera pasado…

— No te dije nada porque sabía cómo te pondrías— solté sonriendo, antes de poner mi mano en su blanquecina cara, sin importarme su aspecto, después de todo no fue de este que me enamoré—. Estamos bien, no perderemos este…—le dije sin miedo haciendo que me mirara sorprendido, no sé por si mi toque o por lo que dije.

— No, porque no dejaré que nada te pasé— soltó mirándome sonriendo, antes de apartar la mano—. Cuando me haga del ministerio traeré a alguien de San Mungo para que compruebe que todo está bien…—dijo de golpe intentando al parecer borrar aquel brillo en sus ojos, uno que hace mucho no veía. No desde que perdimos el último.

— ¿Esta seguro que quieres que alguien sepa de él? —pregunté con preocupación.

—Estará solo los cinco meses restante, luego borraré su memoria— respondió rápidamente antes de yo asentir—. Y te consentiré, no le haré nada al hombre lobo ni a la hija del sangre sucia— soltó de golpe con desdén antes de yo asentir frenéticamente sin dejar de sonreír—. Y no vas a ir al ministerio, no te quiero allí mientras puedan hacerle daño…

— ¿No estás siendo algo sobreprotector Tom? —pregunté cruzándome de brazos.

— No, no te encerrado bajo llave, ni te he mandando a otro continente— bromeó haciéndome reír—. Y necesito que sigas ocultándolo hasta que nazca, no quiero que alguien sepa…

— Lo sé, no podría a mi propio hijo en peligro— terminé de decir por él—. Nunca se sabe ahora con quien se cuenta y con quien no…— añadí pensativa antes de él besar mi frente, haciéndome sonreír…

— Sí lo sé, pero contigo no me tomaré riesgo de hacerlo…— me corrigió haciéndome reír antes de negar…

Los días siguientes antes del ataque del sábado, no me permitió salir de la habitación de ninguna manera, ¿con que excusa?, ni idea de lo que le habrá dicho a mis prima y Lucius. Aunque dudaba que en algún momento lo cuestionaría. Apenas lo veía a él, y a Tonki, el elfo, quien había jurado no decir nada de mi estado.

Pero el día esperado llegó, por lo que Tom en medio de la noche salió no si antes despedirse de ambos…. Para luego quedarme dormida, ya que no sabía a qué hora llegaría, y no podía esperarlo despierta quien sabe hasta cuándo, de hecho él mismo me pidió que no lo hiciera, por la salud del bebé…

Estaba profundamente dormida, cuando comencé a escuchar un ruido haciendo que me despertará de golpe, encontrándome con Tom sumamente furioso.

— Supongo que no lograste matarlo…—solté soñolienta antes de bostezar.

— Hydra, no quise despertarte— dijo aun con su tono de molesto, pero por lo menos no era conmigo.

— No importa. ¿Qué ocurrió? —pregunté sentándome en la cama mientras me estrujaba los ojos del sueño.

— La varita no funcionó— respondió antes de sacar mi varita, o lo que se suponía que lo era, ya que sacó varios pedazos.

— Mi varita…—solté con añoro, ya que la había tenido desde hace muchos años—. ¿Qué fue lo que sucedió?

— Severus tenía razón, lo estaban trasladando, usando varios Potter, por lo que al principio no sabía quién era realmente. Pero cuando lo encontré lo ataqué, y nuestras varitas conectaron, como la última vez que nos enfrentamos. Solo que esta vez la tuya se rompió— respondió dejándome algo sorprendida, quitándome el sueño al instante—. Ollivander me mintió, no funcionó lo que dijo—soltó con furia—. Te conseguiré otra varita.

— Eso no importa ahora— dije intentando calmarlo un poco.

— Él me mintió, seguro que lo sabía, sabía que sucedería— soltó de golpe como si hubiera entendido al fin algo, caminando hacia la puerta.

— Tom— le llamé levantándome de la cama haciendo que volteara a verme—. ¿Quién lo sabía?, ¿Ollivander? —pregunté retóricamente ya que sabía la respuesta.

— Iré a buscarlo— solo dijo antes de caminar hacía mi mesa de noche, y tomar su varita.

— Iré contigo— le dije seriamente antes de él negar.

— No, tú te quedas aquí, sí…— comenzó a decir antes de interrumpirlo.

— Iremos al sótano, puedes prestarme tu varita para ocultar mi embarazo, estaré bien— dije con rapidez sin él dejar de mirarme no muy convencido—. Mira si vas sé a la perfección que vas a matarlo, sin poder extraerle la información necesaria que necesitas, estás demasiado furioso— solté sin miedo antes de él intentar decir algo y yo proseguir—. Y sé que tienes tu razones, solo déjame ir contigo…— agregué antes de entregarme su varita. Y con un solo movimiento con ella, vestirme, antes de ocultar la pancita que tenía, para luego devolvérsela.

— No sé como siempre terminas convenciéndome— soltó con rabia antes salir de la habitación y yo seguirle mientras reía.

Sin perder tiempo, caminó con rapidez hasta el sótano de los Malfoy, en donde sabía que estaba Ollivander, aunque no lo hubiera visto. Ya que me negaba a ver prisioneros, no sabía si estaba preparada para ello, sin embargo en este momento no me importó. Sabía a la perfección a qué nivel era la rabia de Tom cuando estaba al límite.

Después de unos minutos llegamos al sótano, el cual estaba completamente a oscura, aunque no por mucho, ya que él usó lumos para iluminar el lugar, encontrándome con un hombre viejo y delgado envuelto en harapos, acurrucado en el suelo. Lo primero que pensé fue en ir a ayudarlo, pero ni siquiera llegué a dar un pasó cuando Tom puso la mano en mi hombro deteniéndome.

Con un solo movimiento le lanzó un crucio al hombre haciéndolo despertar gritando.

— ¡Me aseguraste que el problema se solucionaría si se empleaba la varita de otro! —le reclamó con furia antes de lanzarle otro crucio no verbal, haciéndolo gritar de agonía.

— ¡No! ¡No! Se lo suplico, se lo suplico…— comenzó a suplicar el pobre hombre haciéndome compadecerme de él.

— ¡Mentiste a lord Voldemort, Ollivander! —le gritó con rabia pero sin seguir torturándolo.

—No, yo no… Juro que no…— intentó decir Ollivander.

— ¡Querías ayudar a Potter, ayudarlo a huir de mí! —le acusó con rabia antes de mandar otro crucio, haciéndome apartar la mirada, no podía seguir viendo esto.

—Juro que yo no… Creí que si utilizaba otra varita… —dijo el pobre hombre sonándome sincero.

—Entonces explícame qué ha pasado. ¡La varita de Hydra ha quedado destruida! —le reclamó antes de obligarme a mirarlo, y este verme extraño y confundido.

—No lo entiendo. La conexión… sólo existe… entre esas dos varitas…— suplicó mirándome.

— ¡Mientes! —le acusó antes de alzar su varita pero esta yo intervenir no podía seguir viendo esto.

—Por favor… se lo suplico…— me dijo esta vez a mí, antes de yo apartarme del lado de Tom e ir hacía Ollivander.

— Dice la verdad— le dije a Tom seriamente sin miedo—. Y sigues así, acabaras matándolo…—le reclamé antes de quitarme la túnica y ponérsela encima al fabricante de varitas.

— Gracias señorita, gracias…—soltó este antes de yo negar.

— ¿Qué ocurrió con las varitas? —le pregunté con más calma de la que tenía Tom—. Mi varita era…

— Acacia, núcleo de fibra de dragón, la conozco, 30 centímetros, yo mismo la fabriqué, era poderosa— terminó de decir por mí—. Pero tal vez no lo suficiente…—agregó antes de yo asentir, entiendo lo sucedido.

— Te dice la verdad— le dije a Tom en forma de regaño—. ¿Puede que con una varita más poderosa si pueda derrotarlo? —pregunté al fabricante antes de este asentir, y yo alejarme de él—. Necesitas otra varita…

— ¿Conoces alguna? —preguntó Tom aun furioso a Ollivander solo que sin lanzarle Crucios, pero este negó, haciéndolo enojar más.

— Es suficiente por hoy, gracias— le dije a este antes de que Tom terminé matándolo. Sin decir nada más le pasé por el lado a Voldemort antes de salir del sótano, poco después él seguirme—. Volveré mañana temprano, si sabe algo, sabré sacarle la información— solté antes de que me reclamara algo.

— Hubiera tenido el mismo resultado torturándolo— me corrigió de inmediato, antes de yo negar y seguir caminando a la habitación, para seguir durmiendo.

—No, probablemente tendrías un hombre muerto en el sótano, y la duda de porque la varita no funcionó— solté antes de bostezar, entrar a la habitación, y acostarme en la cama —. A veces la compasión hace más que la tortura…— dije acomodándome antes de él cerrar la puerta, y sentarse en la cama mirándome.

— No solías ser tan compasiva…—soltó sin dejar de mirarme—. Has cambiado mucho…

— Sí, estuve mucho tiempo por mi cuenta, ¿acaso te importa que no sea igual que antes?, o ¿cambia lo que sientes? —pregunté sin miedo a la respuesta mirándolo a sus ojos rojos con rendijas de serpiente, los cuales ya me estaba acostumbrando.

— No eres la misma que mujer que conocí— respondió haciéndome tener miedo a la respuesta antes de acostarse a mi lado—. Eres mejor, y ni siquiera tu falta de ganas de matar a alguien va a cambiar lo que siento por ti…—confesó haciéndome sonreír mordiéndome el labio. ¿Cómo era posible que este hombre sea el mismo al que todos temen?