CAPÍTULO 3:

Aquella situación con Percy me dejó un poco confusa después de que él se marchara y yo volviera a mi cuarto. No era nada más que una salida de amigos en la cual, uno quería ayudar al otro, nada más; pero ya se veía que yo le estaba dando más vueltas de la que debía. Le estaba dando, pero al menos, no le daba vueltas a lo que no debía: papá, mamá, la novia de papá y los gemelos. Aunque claro, siempre está el volver a encontrarlos por la casa y a la mañana siguiente, ya que por la noche ni les vi el pelo a ninguna, me los encontré a todos desayunando como si nada hubiera ocurrido en el jardín.

-Buenos días- si ellos no le daban, yo tampoco se las daría.

-Annabeth- papá fue el que se dignó por así decirlo, a hablar- ¿Algo que decir?

Ni de coña iba a hacer que me disculpara:

-Pues sí… Voy a estar fuera la tarde y parte de la mañana- sonreí mirándolo mientras que él miraba también un poco enfadado- por lo que no llegaré hasta la cena.

-¿Y se puede saber con quién vas a estar?

-¿te preocupa?- lo reté.

-Estará con su querido nuevo amigo, el camarero de ayer- se burló Matthew que ojeaba la sección de deportes del periódico- Al parecer, los dos hicieron buenas amistades ayer.- mordí la tostada por no morderle a él.

-¿El servicio? ¿De verdad?- preguntó, como no, molesto papá.

-No es "el servicio"- indiqué yo- Su nombre es Percy Jackson y créeme cuando te digo que tenemos más en común que yo con éstos tres- indiqué con la cabeza al resto de la "familia".

-El resto, querida, es tu familia- indicó como no ella.

-Ya- la ignoré- Asique hoy voy a salir quieras o no- tomé el zumo de naranja y tragué un buen trago para bajar la bola de tostadas que se había formado en mi esófago- ¿Para qué tanta preocupación? No os importa lo que me pase nunca…- me encogí de hombros, estaba acostumbrada…

-Annabeth…

-Déjala, papá- saltó Bobby- ella sabrá lo que hace- dijo en tono despectivo.

El resto del desayuno, por mi parte, fue silencioso. Papá y su mujer intentaban entablar una conversación como si nada pasara, pero desde ese momento, ya me sentía fuera y en ese momento, lo único que esperaba era que llegaran las doce para irme de aquella casa a hacer lo que fuese. Con tantas ganas estaría que ya, a las once y media estaba vestida con unos vaqueros, camiseta de mangas cortas y mi pelo recogido como siempre; plantada en el porche, observando la carretera. ¿Tan penosa era mi vida que cuando más emocionada me sentía era cuando un chico que ni conocía me pedía salir? Desde luego, tenía que pensar en mi futuro un poco más.

A las doce, como un reloj, Percy apareció por la entrada de la casa montado en una especie de scooter de color azul latente, con un casco a juego, sonriente de oreja a oreja. Tenía que decir que lo veía guapo con la pinta que tenía y sus Ray Bands negras.

-No te podrás quejar, he llegado a mi hora…- bromea cuando llega.

-Veo que por puntual, no puedo quejarme- posé una mano sobre la motocicleta, siempre había querido una, pero papá creía que era muy peligrosa cuando era él el que me regalaba coches de seiscientos caballos- Nunca he estado montada en una de estas…

-No te creo.

-No me creas- reí- pero es verdad.

-Entonces, creo que acerté en venir en la scooter- saltó de su moto y del maletero de debajo del asiento de la escúter, sacó un casco idéntico al de él y me lo entregó- ¿Nos vamos? Nos queda un largo viaje hasta donde quiero llevarte…

Por alguna razón, me giré primero y observé la casa primero y, arriba del todo, en la habitación principal, pude observar por la ventana a papá que me vigilaba. Me giré de nuevo hacia Percy y sonreí:

-Nos vamos- asentí.

La primera sensación que sentí, fue miedo. Aquella moto arrancó demasiado rápido para mi opinión, provocando que corriera a agarrar el cuerpo de Percy. Escuché como este reía, pero no me importaba, era mi primera vez en una moto, ¿cuál quería que fuese mi reacción? Miedo, por supuesto. Un miedo que pronto se convirtió en alegría, en libertad en ¿felicidad quizás?, cuando sentí el viento en mi cara, el sol de la mañana y la velocidad aumentando a medida que cogíamos en dirección a donde quisiera que me llevara Percy. Era rara la sensación, pero sabía que era lo que me pedía en ese momento el cuerpo.

Alcé las manos y poco a poco las dejé al aire, sintiendo el viento mejor, parecía que volaba. Notaba que Percy me miraba con una sonrisa en sus labios. Quizás se estaba burlando un poco de mí, pero la verdad es que ni me importaba ni me interesaba. Me estaba sintiendo como nunca. Durante estos años atrás, siempre había ido en coches los cuales sí, me habían hecho sentir la velocidad; pero esto era diferente. Percy jugaba a dejar atrás los coches como si fuera un juego de niños, como si pudiera esquivar los problemas de la vida y simplemente dejarlos atrás con el tan simple movimiento de su moto. En aquel momento, era lo que necesitaba. Aunque al final me llevara a algún lado que quizás odiara, este simple gesto, ¿por qué no? Se podría decir que me había ayudado también. Por ahora, no había podido encontrar nada malo en haber aceptado la cita a aquel "sirviente" que, para añadir, era mestizo como yo.

Andamos por las calles de la ciudad un gran rato, casi parecía que solo me iba a dar vueltas en aquella scooter. Solo alcanzaba a ver tiendas y casas; personas que iban de un lado a otro de compras, a trabajar o simplemente, chavales que empezaban a disfrutar el día. Casi iba a preguntarle a Percy a dónde íbamos a ir cuando noté que las casas que nos rodeaban empezaban a cambiar su aspecto. Ya no eran casas de construcción fuerte, si no algunas estaban en ruinas y demás.

-Percy…

-Casi estamos- me dijo en un tono tranquilizador, aunque en aquel momento me sintiera más que nerviosa.

Por fin, Percy giró hacia la derecha en una de aquellas casas, llegando a una que estaba casi derrumbada, pero aún mantenía su estructura principal:

-¿Una casa derrumbada?- intenté no reír.

-No es solo eso- tomó su casco quitándoselo, al igual que yo y bajándose de la moto, me miró- Es una casa contra el estrés…

-¿Contra el estrés? Nunca he escuchado eso- lo seguí cuando empezó a ir hacia la casa- No parece que haya nadie ahí que me pueda ayudar.

-En realidad, la casa te ayuda, pero….- abrió la puerta y nos encontramos dos grandes mazas de metal esperándonos junto con los respectivos cascos y gafas de protección- descargando tu furia contra ella.

-Espera- sonreí- ¿Quieres decir que puedo destruir la casa?- asintió energéticamente- ¿y eso funciona?

-Mucho- tomé una de las mazas, al igual que él. Pesaban un poco, pero si podía con las lanzas del campamento, la maza no era un problema- ¿Cuándo quieres patalear todo y demás cuando estás enfadada y no puedes hacerlo? Bueno, en esta casa, puedes….- Percy cambió las Ray Band y por las gafas de protección y se puso el casco- Mira…

Se acercó a las escaleras de la casa y miró la barandilla que le faltaba alguna que otra barra de sujeción y alzó su maza, tomó aire y con un gran estruendo, destrozó la barandilla. Creí que mi primera reacción iba a ser gritar o asustarme, pero reí. Aquello se veía de lo más divertido del mundo; y si además podías destrozar cosas, por favor, tenía que empezar ya. Más de una vez había querido destruir más de una

-Ok, eso estuvo más que increíble…

-¿A que sí?- apuntó con la cabeza la pared que formaba una barra entre la cocina y lo que sería el salón- vamos, prueba. Haces ejercicio y te quedas muy a gusto…- carcajeó.

-Ok…. Vamos a ver.

Aunque estaba un poco dudosa ante aquello. Aún así, arrastrando un poco la maza, la alcé cuando estuve delante de la barra y con todas mis fuerzas, aplasté la maza contra la barra haciendo que esta se destrozara.

-Piensa en todo lo malo que te ocurre- miré la maza y noté como mi respiración se hacía más rápida- Echa todo tu odio fuera…- giré la cabeza observando a Percy que me sonreía un poco y volví a mirar la tabla.

De repente, todo lo que tenía en mi mente: mis padres, mi madrastra, la historia de cenicienta en la que vivía sin mi final feliz, el campamento, mi vida en general. Todo se concentró en mis manos y en un abrir y cerrar de ojos, comencé a acabar con todo lo que se me venía por delante. Las paredes, muebles, cualquier cosa que pudiera romper, acababa destrozada bajo la maza. Percy había tenido una buena idea en llevarme a hacer una cosa como estás. Casi no podía a veces con el mazo incluso, pero no importaba, siempre encontraba algún rastro de energía que aún quedaba en mi cuerpo, lo que me animaba a continuar. Aquello era increíble, no quería que terminara nunca. Percy, como no, hacía de vez en cuando el tonto y se ponía a imitar al increíble Hulk. Me hacía reír incluso más. No sabía quién era, pero desde luego, le daba gracias por haber entrado en mi vida.

-¡Ah!- soltamos casi al unísono cuando la casa quedó destrozada al completo.

-Esto a sido increíble- reí casi sin aliento, teniéndome que sentarme en el suelo entre escombros para recuperar el aliento un poco- ¿Cómo se te ocurrió esto?

-Bueno, hace tiempo, leí sobre esto a causa de problemas que tuve.- tomó asiento delante de mí y se quitó el casco y las gafas; como yo, estaba sudando una barbaridad- Pensé que esto sería lo mejor para casos como el tuyo…

-La verdad es que sí- admití- Gracias…

-Un placer.

Lo miré por un momento y recordé entonces lo que me había dicho Chiron sobre Percy siendo un mestizo. La casa destrozada, ¿sería hijo de Ares? Desde luego, tenía que preguntarle. Chiron me había dejado con la intriga mucho tiempo, podría resolverlo por mi misma. Al menos, eso creo.

-¿Puedo preguntarte algo?

-Claro, pero déjame ir primero por agua- asentí cuando noté como mi garganta también me pedía agua- pregunta mientras- De la nevera, que no había sufrido daños, raro, pero cierto; sacó dos botellas de agua y lo que parecía una bolsa de comida- He venido preparado para todo- observé el reloj, era hora de comer.

-Oh, wow. Si sigues así, no habrá ninguna cosa de la que me pueda quejar, sesos de alga- bromeé tomando de su mano una de las botellas- ¿qué has preparado?

-Pues… son sándwiches… asique, creo que ya tienes ahí algo- este sacó una pequeña caja donde había sándwiches en triángulos de todos los sabores.

-Bueno, ya veo que has traído de chocolate- me encanta el chocolate- por ahí te pasas.

-Ok…- rió- ¿La pregunta?

Casi se me olvidaba. Tragué el trozo que ya me había metido y lo pregunté sin dudarlo mucho.

-Chiron me dijo que eres mestizo- Percy alzó las cejas, pero no dijo nada, solo le pegó un bocado a su sándwich de ensalada y sonrió.

-Supongo que, para que te lo haya dicho, he de suponer que eres también… Ya decía yo que lo del "néctar" que también sirve para humanos no me valía…

-Chiron y sus cosas- asentimos ambos- Asique… ¿es verdad?- asintió- ¿Quién es tu padre? ¿O tu madre?

-Poseidón…

-¿De verdad?- no pude evitar sorprenderme- Siempre escuché que había pocos por no decir ningún superviviente descendiente de uno de los tres mayores… Increíble…

-¿De los tres mayores?

-Poseidón, Zeus y Hades- conté con los dedos- Solo conozco a un descendiente, Thalia, hija de Zeus. Asique, me parece quizás un poco increíble, ¿sabes?

-Bueno, no te creas tanto. Poseidón no me ha… tratado como un hijo exactamente…

-Al menos, tu madre no es la diosa de la sabiduría y la guerra que no para de obligarte a rebajarte a una familia que te desprecia- mi relación con Atenea podría ser resumida perfectamente en eso.

-¿Atenea es tu madre?

-Sorpresa- ironicé tomando un poco de más de sándwich.- ¿Significa eso que tengo que odiarte?

-¿Odiarme? ¿Por qué?

-Poseidón, Atenea y Atenas… ¿la lucha por la ciudad?- pero como si en griego le estuviera hablando, este no me entendió- ¿De verdad no conoces la mitología, sesos de alga?

-Tengo suficiente con saber que soy el hijo de un dios, créeme- se encogió de hombros, como si fuera una respuesta sin importancia, pero a la vez valiera y siguió con lo suyo.- Si me lo resumes…

-Atenas eligió a uno de los dos dioses para ser el patrón y como eligieron a Atenea, Poseidón se enfadó. Llevan odiándose desde entonces…

Percy me miró, trago y respondió:

-¿Y cuáles son tus sentimientos ahora mismo?

-¿Ahora mismo?- suspiré y me encogí de hombros, realmente no lo sabía- Tengo demasiadas cosas en la cabeza en este momento para sentimientos, aunque sé que mis sentimientos por ti son fuertes… Buenos o malos, no lo sé…

-¿Significa eso que tendré que ganarte poco a poco?- hice una mueca encogiéndome de hombros y le sonreí- Ok… si eso es lo que hace falta, lo haré.

Alcé otro trozo de pan en frente de él y le sonreí:

-Si sigues con cosas como las de hoy… he de decirte que irás por buen camino…- alzó el trozo de sándwich que le quedaba al igual que yo e hicimos un pequeño brindis para la ocasión.

-Por lo que surja…

-Por lo que surja.- repetí.

Terminamos de comer y tras charlar un poco más de cosas sin importancias, comparado con lo de antes, volvimos de nuevo hacia la escúter. Era increíble que ya estuviera a punto de acabarse aquella cita. Quería más, pero a la vez, no sabía que decir o que hacer para que la cita fuera a más. No quería despedirme de Percy, sentía que si nos despedíamos, volvería a sentirme de nuevo sola. No tenía a nadie más en aquel momento, solo a Percy ya que mis amigos no acababan de llegar. Tenía miedo de que si saltaba, pudiera sonar un poco ansiosa por ello; pero en la vida, no se puede ir con miedo y las cosas hay que hacerlas con valor. Asique me fui a volver a Percy para pedirle que de alguna manera, esto no acabara, cuando me sorprendió al ser él, el que me lo preguntara.

-¿Podemos ir a un lado más?- cerré mis labios rápidamente, sonriendo ante su proposición- Ya que sabemos un poco más de nuestros secretos, quiero mostrarte algo. No está lejos, lo prometo.- asentí.

-Será un placer…- me había leído la mente de todas maneras.

En vez de dar media vuelta y tomar el mismo camino por el que habíamos venido, Percy siguió por aquella zona de casas derruidas o a medio construir. Pronto, la carretera nos dio paso al campo en sí, una gran arboleda que pronto se convirtió en la que identifiqué la carretera de salida de la ciudad. Nunca había cogido por esta, ya que siempre utilizaba la otra, la cual tenía la entrada a nuestro puerto aéreo; por lo que cuando empecé las maravillas de aquella carretera: los pinos de cinco metros de altos, los pequeños prados y lo que parecía un pequeño prado, casi me arrepentí de no haber tomado aquella salida más a menudo.

Percy tomó entonces lo que parecía un pequeño camino entre la hierba. No parecía que lo hubieran utilizado mucho, ya que aún se podía notar las piedras dificultando el viaje en moto. Casi podía llegar a pensar que Percy había tomado aquel camino a propósito para que así, me agarrara más fuerte a él. Se había tomado en serio su trabajo de agradarme.

De repente, en medio del camino, un pequeño lago se fue haciendo visible. Aquello era lo más bello que había visto en mi vida. Todo estaba rodeado de pinos y algún que otro manzano, la hierba era de un verde tan intenso que parecía sacado de película, no parecía ni siquiera real. El agua, estaba clara y fresca, pero del tipo que te quedas helado, si no del tipo del que te echarías al agua en un día tan caluroso como aquel.

-Percy, este lugar es increíble…- dije nada más estuve en medio de aquel prado.

-Es el lugar en el que vengo cuando quiero…- alzó sus manos y meneó sus dedos- Es mejor que lo veas y no te lo muestre….

-¿Mostrarme el qué?

Tomó mi mano y sin decir nada, me arrastró al agua:

-Alguna vez, ¿has querido andar sobre el agua? – no dije nada, lo miré y ambos sonreímos.

Agarrándome la mano, comenzamos a andar poco a poco por el agua y, como Jesús en la biblia, nosotros también comenzamos a andar por las aguas del lago. Era increíble, pisáramos por donde pisáramos, nos mantenía sobre el agua.

-¿Cómo lo haces?

-Mi padre es Poseidón- movió su mano y de repente, comenzamos a alzarnos en el aire más y más- el agua, me obedece…

-Esto es asombroso.- bajé la vista y observé como subíamos más y más- Me encanta…- no pude continuar cuando al volverme, me encontré con sus ojos.

Me miró y de repente, pasó como en las películas cuando los protagonistas pierden la noción del tiempo y parece que nadie está a su alrededor. Mi corazón latía rápidamente, pero notaba nerviosismo en mi interior y no sabía exactamente que era lo que estaba sintiendo. Percy se adelantó a mí y se movió hacia mí, más cerca, ¿me iba a besar?


OK, SIENTO LA TARDANZA, PERO HE TENIDO PROBLEMAS CON INTERNET Y HASTA HACE POCO NO LO RECUPERÉ. dE NUEVO, SIENTO LA TARDANZA Y NO OS PREOCUPÉIS QUE SI A LA GENTE QUE ME LEE, LE VA GUSTANDO, TENGO YA HASTA EL CAPITULO 9 ESCRITO. SOL DADME TIEMPO POR PROBLEMAS QUE PUEDAN OCURRIR.

GRACIAS Y ESPERO QUE OS SIGA GUSTANDO TANTO COMO OS VA GUSTANDO AHORA.

ESPERO VUESTRAS OPINIONES.