Lo primero que tenía que hacer era replicar la copa y la diadema antes de pensar en ir a reemplazarla. Sin contar que mientras el ministerio no esté en manos de Tom, no podía ir a Hogwarts, así que sería un buen pasatiempo.

Pensando en ello, se me ocurrió la mejor forma de hacer dos horrocruxes falso perfectos. Transmutando un objeto para que se parezcan a los originales, para luego colocarles suficiente magia negra como para que pueda confundirse con uno. Incluso podría hacer que intentara defenderse.

— Tonki— llamé al elfo que siempre me ayudaba antes de él aparecer.

— Si mi señora— dijo inclinándose para saludar.

— Necesito dos cosas, una copa, y una diadema— le ordené antes de él asentir y desaparecer. Ya que no podía pedirle a nadie más que buscara esto sin que hicieran pregunta, o sospechara algo.

Minutos después llegó con lo pedí para luego comenzar con mi cometido…

Aun teniendo todos los detalles grabados en mi cabeza, aun sabiendo todos los hechizos necesarios, tardé más de lo que pensaba. Llevaba más de cuatro días agregando hechizo tras hechizo, hasta que al fin terminé, había hecho dos replicas exactas, ahora solo me faltaba montar la trampa. Y no tardaría mucho en ponerla, ya que hoy habían salido a matar al ministro de magia…

Gracias a Narcissa y Lucius ese día supe que todo iba como Tom quería, aunque con la pequeña excepción que los mortífagos habían encontrado donde se ocultaba Potter, pero se les escapó, algo que enfadaría mucho a Tom... Pero no era mi problema, suficiente tenía con los míos para comenzar a preocuparme por los de otros.

Hogwarts no tardó en pasar a manos de Voldemort, haciendo que nombraran a Severus como director, por lo que solo faltaba que pasaran algunos días para que nadie sospechara antes de ir allá. Pero antes aun tenía otro Horrocrux falso por guardar, la copa. Por lo que en la última semana de agosto salí de la habitación con la copa en la mano, para buscar a Bella.

El primer lugar en el que busqué fue en el comedor, luego en la sala, pero no encontré a nadie, por lo que me dispuse a ir al despacho de Lucius a ver si encontraba a alguien. Al llegar abrí la puerta sin preguntar, encontrándome con el dueño de la casa hablando con Severus, quien me miraba extrañado.

— ¿Sabes dónde está Bella? —le pregunté a Lu ignorando al pelinegro.

— Salió con Cissy— respondió haciéndome suspirar, bonita hora que se le ocurrió para salir—. ¿Necesitas algo? —preguntó al ver al parecer que no decía nada.

— Iba a pedirle algo, supongo que debo esperar a que llegue…— respondí sin dar detalles antes de ver a Severus—. ¿Puedo hablar contigo a solas? —le pregunté seriamente antes de él levantarse y yo salir del despacho del rubio.

— ¿Necesita algo? —preguntó con respeto.

— supongo que él te informó que necesito ir a Hogwarts antes de que abra…— respondí sin rodeos.

— Sí, para eso vine, todo está preparado para que vaya. Nadie está en el castillo— soltó directamente satisfaciéndome su respuesta—. Solo hace falta que…

— Que lo pida— terminé de decir por él—. Bien iremos ahora, solo tengo que buscar, espéreme en la puerta— le ordené antes de apresurarme a ir a mi habitación en busca de la Diadema.

En apenas minutos subí, tomé la varita de Lu, la diadema, y mi túnica para luego bajar a la puerta principal en donde él me estaba esperando.

— A las afueras de Hogwarts— solo dijo refiriéndose a donde aparecernos, por lo que pensé en ello antes de cerrar los ojos, y sentir un tirón en el estomago, como sentía cada vez que me desaparecía. Solo que estaba al aparecerme lo sentí más fuerte, tanto que comencé a tambalearme, antes de él aparecer a mi lado—. ¿Te encuentras bien?

— Solo es el efecto de no aparecerme en tanto tiempo— mentí con habilidad, ya que sabía que la razón era mi embarazo, lo cual me hacía cuestionarme si esto le hacía daño al bebé—. Supongo que me seguirás hasta mi destino…—comenté antes de él abrir las puertas del colegio para luego entrar.

— Mis órdenes son especificas, no dejarla sola— soltó seriamente antes de yo asentir, para luego comenzar a caminar en silencio hasta la torre del director.

Al llegar dijo la contraseña para luego ambos subir hasta el viejo despacho de Dumbledore.

— Esperaré afuera— solo dijo antes de salir dejándome sola en el despacho.

— Accio diario— intenté llamar pero no sucedió nada, por lo que sería por la forma difícil.

Por mi cabeza pasaba la idea de poner patas arriba todo el despacho para encontrar los dos horrocruxes. Sin embargo luego de buscar solo un poco, los encontré en un cajón del escritorio lanzados como sino valiera nada, por lo que no pude evitar sonreír mientras agradecía la ingenuidad del viejo.

Todo había resultado como había creído. Solo estaba el diario y el guardapelo, lo que significaba que el anillo lo tenía alguien que lo había robado o Potter. Mi inclinación se fue hacía el chico, ya que era lo más obvio, lo que significaba que tal vez no podría recuperarlo hasta que muriera…

Pero aun así, algo era algo. Por lo que saqué la poción que había preparado para luego verte un poco en donde estaba dañado cada Horrocrux. Al poco tiempo de hacerlo, parecía más que magia lo que veía. Primero el diario y el guardapelo se abrieron, dejando ver algo negro dentro, lo cual creo que era la parte del alma de Tom, para luego regresar al objeto, y este arreglarse por completo. casi parecía que nada le hubiera pasado. Así que sin perder tiempo la guardé en mi túnica con cuidado, ya que literalmente tenía la vida de Tom en mis manos.

Al asegurarme que estaba todo a salvo salí del despacho encontrándome con Severus mostrándose algo impaciente.

— ¿encontraste lo que buscabas? —preguntó de golpe antes de yo limitarme a asentir.

— Ahora iré al séptimo piso, y supongo que también me acompañarás…— solté aun sabiendo la respuesta antes de él asentir.

— Mis órdenes son…

— No dejarme sola, lo sé— terminé de decir como si nada antes de encaminarme a salir de la torre.

— Hydra— me llamó haciéndome girarme a verlo—. ¿Por qué estás con él? —preguntó al parecer sin poder evitarlo.

— Ya se me hacía extraño que no comenzaras a preguntar…—solté con sumo sarcasmo.

— Apenas estoy a solas contigo para hablarlo— dijo teniendo razón—. ¿Por qué?

— ¿en serio no lo sabes? —pregunté sarcásticamente—. Creo que te lo enseñé hace más de un año, lo que tuve con él…

— Pero cambiaste no eres ya la mortífaga de antes…—intentó razonar pero solo negué.

— No, no lo soy. Pero aun sigo amándolo más que a mí misma— dije sin anestesia por más que le doliera—. Estoy de su lado pase lo que pase, era algo que estúpidamente creí que no pasaría…

— No lo entiendo, parecías tan convincente cuando hablábamos, le odiabas…— me reclamó haciéndome sentir un poquito culpable.

— Intentaba hacerlo, creí que había matado a mi hermano quería venganza— expliqué con rapidez—. Pero por más que quisiera esto que siento no se borra, por más años que pasen… lo siento.

— No te disculpes, me dijiste desde el principio que no me llegarías a amar, aunque creí que la razón era otra— soltó de golpe antes de yo negar.

— Te hice creer eso, porque no podía decirte, "Hey no te enamores porque amo a Voldemort hasta la muerte"— solté bromeando haciéndolo reír—. En serio no quise hacerte daño…

— Lo sé— soltó dejando de reír—. Aunque nunca creí que él pudiera sentir tanto por ti, se preocupa demasiado…

— Tiene miedo a perderme de nuevo— le justifiqué a medias, ya que temía en realidad por los dos—. Y no le culpo, fue difícil también para mí, tantos años separados…— solté suspirando.

— Suena realmente enamorada, nunca sonaste así cuando estuviste conmigo…—mencionó con tristeza haciéndome sentir algo de lastima por él—. Debí indagar más sobre ti, antes de involucrarme contigo…

— Si lo hubieras hecho, ni te hubieras acercado— solté riendo—. Y tienes suerte de ser un maestro de la oclumancia, sino ya estarías más que muerto…

—Lo sé, supe lo que le hizo a Lucius— dijo haciendo una mueca de disgusto—. Realmente lo tienes controlado, todos los demás lo comentan…

— ¿Qué tengo controlado a Lord Voldemort? —pregunté sin poder evitar reírme—. ¿acaso no se dan cuenta que he vivido casi un año encerrada, que para salir necesito niñera?, por favor, tus compañeros deberían mirar más y hablar menos…—comenté sin dejar de reír—. Ahora ya que todo está aclarado, tengo que buscar algo al séptimo piso…—dije cambiando el tema de golpe antes de él asentir.

Sin ninguno volver a decir nada subimos hasta el séptimo piso del colegio, para luego él esperarme en las escalera. Al hacerlo pasé frente a un tapiz de Bárnabas el Chiflado que me dijo Tom tres veces pensando en un lugar en donde ocultar algo, para luego aparecer una puerta, y yo entrar.

Cuando lo hice noté que estaba en una gran habitación lleno de diversos objetos, grandes, pequeños, hasta casi pude jurar que alguien se movía a lo lejos. Pero preferí ignorarlo antes de sacar mi varita.

— Accio Diadema de Ravenclaw— pronuncié pero nada sucedió por lo que tomé uno de los horrocruxes, y le lancé un hechizo para que me guiará hasta la diadema.

Increíblemente funcionó, fue flotando hasta la diadema que estaba encima de un busto, que estaba encima de un armario. Sin perder tiempo saqué la diadema falsa y la cambié por la verdadera, por lo que al fin ya tenía en mi manos tres horrocruxes, lo que significaba que parte de mi misión estaba hecha.

Al terminar guardé todo muy bien para luego salir, y caminar hacía las escaleras.

— He terminado— le indiqué antes de él asentir y caminar a mi lado hasta las afueras de Hogwarts sin ninguno decir nada.

Luego de unos segundos aparecí en la mansión Malfoy con la misma sensación con la que me aparecí en Hogwarts por lo que casi corrí a mi habitación para descansar. Después le diría a Bella que oculte la copa en su bóveda, por ahora lo importante era la salud del bebé.

Al entrar a mi habitación, la cerré y silencié con rapidez para luego lanzar el hechizo que revelaba mi embarazo, y lanzarme a la cama con un poco de dolor. Debo recordar no volver a desaparecerme, eso pude haberle hecho daño al bebé…

Por lo menos Tom no se encontraba porque si no me hubiera regañado fuerte y con toda su razón, había sido demasiado descuidada…. Con cuidado pasé mi mano por mi vientre intentando calmar el dolor, pero al hacerlo algo mejor sucedió, me pateó justo en donde tenía la mano haciéndome sonreír involuntariamente, ya quería que Tom estuviera aquí para que lo sintiera…