CAPÍTULO 6:
La verdad es que el parque estaba lleno aquella noche. Miles de parejas, familias y demás se habían reunido para pasar el rato y ver alguna que otra película al aire libre. Era bonito ver a las familias cenando juntas, a las parejas dedicarse mimos, a los niños jugar mientras esperaban que empezaran la película. Aunque eso sí, no era bonito cuando tuvimos que irnos casi al final del parque, donde la pantalla de cine se convertía a de televisión. Aun así, estábamos aislados un poco de los demás; y un poco de intimidad, valía la pena. Percy y yo preparamos un poco la zona: extendimos las mantas y sacamos la comida que yo había preparado. Por suerte, estaban echando Desayuno con Diamantes y, como ya la había visto, no me importaba saltarme algún que otro trozo:
-Um, vino- bromeó Percy cuando lo encontró- ¿Estás intentando sobrepasarte conmigo, señorita Chase?
-A ver si no es al revés…- sonreí sacando lo demás.
-Yo… si soy muy bueno- actuó haciendo de angelito.
-Un ángel caído, ¿no?- tomé asiento y fue Percy el que abrió el vino sin necesidad de que le dijera nada- Quería ver cocinado yo, pero… no sé…
-No te preocupes- sacó dos copas y nos sirvió a cada uno un poco de vino, poniendo ente ambos la comida- Se vé increíble y huele aún mejor. Aunque eso sí, recuérdame que le diga a mi madre que te haga su especialidad: carne a la barbacoa. Está increíble… Yo siempre le ayudo a hacerla…- acercó su copa y brindamos- Por esta noche.
-Por esta noche- bebimos ambos- Entonces… tenemos un pinche de cocina, ¿no?- asintió energéticamente- ¿Te obligó tu madre?
-Enseñó- se puso de lado, como yo estaba, por lo que quedamos mirándonos casi a pocos centímetros, cosa que me puso más nerviosa- Casi toda mi vida la he pasado junto a mi madre. Los dos lo hemos tenido difícil, ¿sabes? Poseidón nos abandonó y mi madre se vio obligada a criarme sola…
-Es una heroína- asintió.
- Y de las grandes. Se casó con un gilipollas sin cerebro solo para protegerme, ¿sabes?- sonreí un poco al escuchar aquello al igual que Percy.
-¿Protegerte?
-Gracias al tío, no me encontraban los que querían matarme- lo entendí perfectamente- Yo lo odiaba y le echaba siempre la culpa a mi madre de que estuviéramos viviendo un infierno por su culpa. Desde luego, hizo mucho por mí…
-Te quiere mucho… Casi te envidio por ese aspecto.
-Desgraciadamente, no elegimos a nuestras familia- asentí de nuevo tomando más vino- Pero estoy seguro que como yo, mi madre te dirá que estaría encantada de tenerte en su familia…- lo miré directamente a los ojos y, por un momento, me tuve que morder el labio cuando sentí un hormigueo en mi estómago.- Um, lasaña, ¿probamos?
Me obligué a volver a la realidad:
-Claro- reí nerviosa.
Por unos minutos, volvimos a la película e intentábamos concentrarnos en Audrey y su facilidad para encandilar al público. De vez en cuando, la mirada sola se desviaba a Percy. El lugar estaba oscuro para la ocasión, pero gracias a las farolas de fuera del parque, podía alcanzar a ver un poco de su perfil. Pelo oscuro, rasgos finos. Se podría decir que era guapo:
-¿Por qué me miras tanto?- y me había cogido.
-Yo no te estoy mirando- lo había estado mirando- Sé que estás obsesionado conmigo, sesos de alga, no hace falta que mientas- cogió un trozo de fresa de la macedonia que nos había preparado mi cocinera y jugo a tirarla al aire para cogerla en el aire.- Que tonto eres…
-¿Puedo preguntarte algo?- me giré para quedar cara a cara y asentí- ¿por qué te tratan de esa manera, Annabeth? Tus padres y hermanos, me refiero.- me encogí de hombros.
Llevaba tanto tiempo con mi rivalidad con mis padres que casi me había olvidado de las razones verdaderas:
-Supongo que mi padre esperó que Atenea fuese la que me criase. Una especie de fastidio para él que yo me fuera a vivir con él, puede ser. A partir de ahí, pues creo que lo que vieron, es lo que hicieron- me encogí de hombros.- ¿Cómo descubriste que eras un mestizo? Nunca te vi en el campamento…
-Porque mi padre, cuando me descubrieron, me encargó de enviarme a uno especial al otro lado del país- dijo este- Me hubiera encantado conocer a una Annabeth más joven…
-No te hubiera gustado- dije tímidamente jugando con la tercera copa de vino en mis manos- Era una chica muy… enfadada.
-No me creo eso- lo volví a mirar- Creo que hubieras sido la chica más dulce del lugar- Noté como mis mejillas ardían, por suerte, no había suficiente luz como para que Percy lo notara.
-¿Estás intentando ligar conmigo, Jackson?
-Puede- me dejó sin palabras cuando, creyendo que me iba a soltar alguna de las suyas, soltó aquello- Me gustas, Annabeth… y aunque no sé aún cuales son en realidad mis sentimientos en realidad… parece que son suficientemente fuertes….
No sabía que decir, aun cuando entendía perfectamente lo que me estaba diciendo. En realidad, no era muy buena con palabras, pero si con gestos. ¿Por qué no hacerlo? Quizás, podría así ayudarme a mí misma también y descubrir lo que en realidad sentía. Nos miramos un momento, observé sus labios y me acerqué a besarlo.
-¿Annabeth?- ambos nos separamos rápidamente cuando alguien me llamó.
Me giré rápidamente y uno o dos grupos de personas más allá: Grover, Luke y Thalia se acercaban hacia nosotros. La verdad es que en un momento menos oportuno no había podido venir. Miré a Percy, que solo me sonrió y di gracias de que no se hubiera quedado mirándome raro.
-¿Grover?- me levanté, cosa que imitó Percy- ¿Qué haces aquí?
-Pues veníamos a verte aunque…- miró a Percy y sonrió- Soy Grover.
-Percy Jackson- se presentó este.
-Annabeth- Luke se dejó un poco más vino a abrazarme directamente- Me echaste de menos, ¿a que sí?- rió observándome.
-Anda ya- lo había extrañado- ¿Cuándo llegasteis?
-Esta tarde- respondió Luke- Observé que había cine de verano y les dije a los chicos venir.- señaló a Thalia que se había aproximado poco a poco hacia mí.
-Lo siento, no pude hacer más- me susurró cuando estaba a mi lado.
-Pero… parece que te pillamos en mal momento- siguió Luke cuando notó por fin la presencia de Percy- ¿Y tú eres?
-Percy Jackson- se presentó de nuevo.
-Percy Jackson….- dijo como si hubiera escuchado ese nombre- Encantado.
-Lo mismo digo.- aunque sentía que Luke no lo estaba- Creo entonces que entonces… deberíamos irnos…
-Eso mismo dije yo en casa- saltó Thalia- Que Annabeth ya tenía planes y demás.
-Oh, no, chicos, por favor- enseguida, Percy se ofreció educadamente- Podemos… compartir el sitio. Cuanta más gente, creo que muchísimo mejor…
-No- miré a Luke que parecía molesto- Está todo bien.- me miró antes de volver a Percy- Os dejamos a solas. Ya nos lo dijo Thalia y demás.
-Os lo dije, pero no me escuchasteis…- insistió Thalia.
-Ya, Thalia, que sabemos que querías que dejáramos sola a Annabeth con si cita- no me aguanté el puñetazo contra Grover cuando lo dijo- ¡AU! Que eso ha dolido, ¿vale?
-Eso pretendía- no me corté mientras veía la sonrisilla de Percy por el rabillo de la oreja- Ya que esto, no es una cita- Percy y yo no estábamos saliendo.
-Claro, claro- Grover, tan divertido, pero tan cabezota- Nos vemos mañana.
-Adiós, chica- se despidió Thalia.
-Nos vemos mañana, Annabeth- no sé si fui yo, pero la manera en la que Luke había mirado a Percy y la manera en la que se despidió, me hizo pensar que Luke estaba molesto cuando nunca había estado con ninguna de las personas con las que salí.
Nos quedamos observándolos un rato hasta que lo perdimos de vista entre la multitud para tomar nuestros asientos. Miré a Percy, que se servía algo de beber; el cual, alzó su rostro cuando notó que lo miraba:
-¿Qué?
-Nada… es solo que… este ha sido el momento más incómodo de mi vida y no entiendo por qué.
-¿incómodo? ¿Por qué?- me encogí de hombros.
-Te he dicho que no lo sé, nunca me sentí así. Soy hija de Atenea, siempre me siento fuerte….
-Eso será por ser hijo de quien soy- y ya estaba metiendo la pata.
-Tan poco te pases- le conté sobre Thalia siendo quien era, Luke y Grover un poco-Perseus...
-Perseus…- me imitó en un tono burlón- Una burla un poco floja para la hija de la Diosa de la sabiduría- miré hacia abajo y lo único que me encontré fue un puñado de picatostes de la ensalada cesar que nos habían preparado- Ni se te ocurra…- Percy pareció notar mis intenciones, pero fue demasiado tarde para él.
Tomé el puñado de picatostes ensuciándome las manos con la crema y se los tiré rápidamente a la cara. Aguanté la risa mientras veía la cara de Percy sorprendida por el ataque y el picatoste que se le había quedado pegado en la mejilla. Juro que aguanté, y mucho, pero no pude aguantar más y salté en carcajadas. Algunos de los asistentes al festival de cine se volvieron enfadados, pero por suerte, no hicieron nada más. Percy, sin en cambio, tomó el picatoste de la mejilla y se lo comió, tomando enseguida la poca fruta que quedaba de la macedonia y ensartando incluso un trozo de fresa en mi boca.
Mastiqué lentamente, lanzándole una mirad asesina. Perseus Jackson no sabía con quién se había metido. Venía de un pasado con problemas y con dos hermanos que nunca me habían hecho la vida posible. Enfrentarme con una persona solo, no iba a ser problema para mí. Tomé la pasta que nos había preparada y se la tiré; pero con tan mala suerte que Percy consiguió girarse justo a tiempo. Hasta ahí, creí que enseguida me enviaría algo de vuelta, pero observé que su rostro se había puesto colorado mientras miraba a alguien: mi pasta le había dado a un guarda de seguridad, manchando sus pantalones y formando un gran círculo rojo de salsa de tomate. Miré a Percy, pero como él, lo único que podía hacer era aguantar la risa.
Aunque después no me hizo tanta gracia cuando el policía nos echó a ambos por formar conflicto en un recinto público, como él mismo lo había denominado:
-Nos han echado por tu culpa, sesos de algas- dije mientras volvíamos a la scooter- Idiota…
-Ah, ¿mi culpa?- rió- Si fuiste tú la que empezó a lanzarme cosas. Tienes muy mal temperamento, hija de Atenea.
-Hey, no empieces de nuevo, que soy yo la que tiene la comida- le dije enseñando la cesta cuando me di cuenta que habíamos llegado a la scooter.
-Está bien, dejemos esto como un empate, ¿ok?- sentenció Percy- ¿Todavía sigue en pie lo de venir a mi casa? Mi madre estaría encantada de tenerte, no te preocupes…- suspiré.
La verdad es que ganas de volver a casa, no tenía. Papá nunca me había levantado la mano y me sentía un poco ultrajada por ello. No había dicho nada si no contarle la pura verdad, nada más. Él, sin embargo, me había propinado aquella cachetada sin ninguna razón. Quizás, era aquello lo que necesitaba, salir un poco de casa, despejar el ambiente un poco para que las cosas se relajaran. Desde la cena, las cosas habían estado un poco tensas entre papá y yo. Además, ya que me invitaba, ¿por qué no ir? Aunque aun así, me sentía un poco violenta yendo a su casa conociéndonos de apenas tres días.
-Claro. Me vendrá bien el poder estar alejada de la casa aunque sea un par de horas- respondí cogiendo el casco para tomar asiento- De nuevo… gracias, Percy.
-Un placer.
La noche se había vuelto más fresca y a medida que Percy daba velocidad a la moto, el cuerpo se me quedaba más y más helado, asique, sin darme cuenta, me vi abrazando a Percy. Éste lo notaría, pero gracias a los dioses, no dijo nada y lo agradecí. Normalmente no me mostraba tan cercana a una persona, pero con Percy, parecía que las cosas eran diferentes, él era diferente. Después de unos cuantos minutos, llegamos a un pequeño barrio con casas muy humildes. Era increíble lo normal que puede vivir la gente, lo sencillo que son sus vidas, sin problemas ni nada. Suerte tenía Percy de vivir en un lugar como aquel. Tenía que admitir que estaba celosa por ello.
Nos paramos en una casa pequeña de dos plantas que reflejaba el dulce hogar que debía de ser. Todas las luces estaban apagadas excepto las del salón y la del porche.
-Mamá debe de haberse quedado preparando su novela para su master de la universidad.- miré a Percy que notó enseguida mi mirada- Mamá siempre quiso autora de novelas y, como antes no pudo, lo está intentando ahora.
-Es increíble por su parte. Nunca perder esperanza de ser quién quieres ser….
Nada más abrió la puerta, su madre, que estaba en la mesa principal del comedor, alzó la cabeza detrás de una gran pila de libros. Todos libros sobre literatura universal y demás.
-Percy…- nos saludó a ambos con una gran sonrisa- ¿ya estáis en casa?
-Sí, bueno- me miró y ambos sonreímos recordando lo que había pasado- Una larga historia. Mamá- posó su mano en mi espalda y obligó a adelantarme- Esta es mi amiga, Annabeth Chase.
-Annabeth, por fin te conozco.- sonrió dulcemente acercándose para saludar- Por fin te conozco. Percy me ha hablado de ti y de cómo eras otra mestiza. La verdad, quería conocerte de una vez por todas.- observé como era Percy el que se ponía rojo esta vez- Encantada, yo soy Sally Jackson, la madre de Percy, por supuesto. Llámame Sally…
-Sally- asentí- Es un placer.
-El caso es que… me preguntaba si podía quedarse esta noche en casa.- Percy fue directamente al grano- Prometo que maña te lo explico todo, pero…
-No pasa nada- me sorprendí que aceptara con tanta facilidad- Mi casa es tu casa…- miré a Percy, que me giñó un ojo.
-Te lo dije…
-Um… gracias, señora Jackson…
-Sally, te he dicho que me llames Sally, ¿vale, Annabeth?- asentí.
-Sally- me obligué a corregirme- Muchas gracias. LA verdad es que no esperaba que me acogiera siendo Percy el que prácticamente me ha invitado.
-No te preocupes. Percy no invita muy a menudo amigos… Será reconfortante que lo haga por una vez- casi me sentí culpable cuando Percy se sonrojo más que un tomate de nuevo- Pero no importa- observó el reloj y se volvió a ambos sonriéndonos- ¿Tenéis hambre? Compré esta mañana más helado y puedo hacer mis famosos batidos. ¿Qué dices, Percy?
-Claro- asintió y me miró- Mamá hace unos batidos de vainilla con colorante azul, nata, caramelo y chocolate blanco troceado increíbles. Tomaron su receta para incluirla en la tienda de caramelos en la que trabaja…
-Por supuesto- asentí- Me encantaría uno.- tenía que estar bueno.
-Estupendo.- sonrió una vez más la mamá de Percy. Era increíble la energía que aquella mujer podría tener- ¿por qué no dejas mientras las cosas en la habitación de invitados? Percy sabe dónde hay ropa de sobra, puedes cambiarte mientras…
-Por aquí- me indicó Percy.
He de decir que a lo primero me sentía un poco violenta y asustada de ir a su casa, pero desde que había empezado toda esta amabilidad, me sentía ya no asustada, si no agradecida. En toda mi vida, lo que había conocido como familia, no había sido otra cosa que una montaña rusa de un día estar como una familia perfecta y a la siguiente no nos podíamos ver. Con Percy y su madre era todo diferente. Solo estaban los dos y parecían tan felices solos que hubiera pedido a Percy que me adoptaran para pertenecer a su familia.
-Percy…- lo llamé mientras buscaba este algo que dejarme.
-¿Sí?- se lió con algunas camisas hasta que por fin consiguió sacar una y me miró- ¿pasa algo?
-Nada es solo que… tienes una madre increíble. Se preocupa mucho por ti.
-Lo sé- dijo casi con melancolía- Lo hizo todo por mí desde que Poseidón nos dejó a ambos y se lo agradezco cada día…
-Ojala pudiera tener una familia como la tuya… todo será mejor…- Percy dejó las calzonas que había sacado del armario y se acercó a mí.
-Ya sé que nos conocemos de tres días como mucho, pero… puedo decirte que… mi familia es tu familia…
-Poseidón dejando que Atenea sea "de su familia".
-Ya, bueno, yo no diría muy fuerte eso.-odiaba que a la mínima se burlara de mí.
Aun así, solo reí, tomé la ropa que me había preparado Percy y me dispuse a cambiarme:
-Voy a cambiarme…
-Nos vemos abajo…
Me quedé mirándolo un momento y aunque no sé si fue la todo lo que estaba haciendo por mí, que me hiciera sentir de aquella manera o que simplemente, tenía ganas de hacerlo; pero me acerqué a él y lo paré agarrándolo del brazo:
-¿sí?
Se volvió para mirarme, pero no dejé que dijera una palabra más. Me acerqué y le di un beso en los labios. No sabía exactamente como me iba a sentir con ello, pero todo mi cuerpo sintió de nuevo el hormigueo. ¿Habría descubierto lo que finalmente sentía por él?
