CAPÍTULO 7:

Y aunque después del beso no hablamos en serio del tema, me alegré en cierto modo. Le había besado, pero aún me sentía confusa. Todo lo que había hecho, sí, se lo agradecía. Mis sentimientos por él era fuertes y aunque no sabía hasta qué modo eran tan fuertes, sentí que aquello era lo mínimo que debía de hacer, lo mínimo que yo quería hacer.

Por suerte, su madre nos llamó justo a tiempo, por lo que lo siguiente fue una larga noche de risas por parte de la señora Sally Jackson y su no parar de historias embarazosas sobre Percy y como habían vivido mientras tomábamos los batidos, que estaban de muerte. Sally sonrió de oreja a oreja cuando la felicité y entre una cosa y otra, prometió hacerme un día su famosa tarta helada. También me llegó a contar su vida con su padrastro y las aventuras que vivieron ambos cuando tuvo que llevarlo al Campamento Mestizo que había en la otra ciudad en la que habían vivido ya hacía tiempo. Casi pude asegurar que tras esa larga charla, conocía a Percy y su familia mejor de la que conocía a la mía. Fue como regresar a los sueños en los que mi familia era la perfecta que siempre había imaginado y no discutíamos, solo nos alegrábamos de las alegrías de las demás. Casi me resultó extraño despertar en la habitación de invitado de los Jackson y no pensar que había sido más que un sueño.

Por lo que cuando abrí aquella mañana la puerta y un olor a tortitas invadió la habitación, casi recé porque aquella mañana nunca terminara. Comencé a bajar y, en lo que anoche había sido nuestra mesa de reunión con batidos de vainillas que estaban tan buenos que ni un puñado de ambrosía o néctar podrían superarlo, Percy y Sally se preparaban para desayunar y colocar los últimos platos en la mesa.

-Annabeth- Sally fue la primera en notarme- Buenos días, ¿qué tal as dormido?

-Estupendamente- admití- Huele riquísimo- se me escapó.

-Entonces, siéntate y come- Percy se acercó a mí y me condujo hacia mi silla- Mamá a preparado huevos, beicon, tostadas y tortitas…- me impresionó lo mucho que la mesa estaba abultada de comida- ¿Café o zumo?

-Café- cuando eres niño, no hay manera de que lo bebas; pero parece que con la edad, o lo tomas o no eres nada- De verdad, señora Jackson. Todo esto huele y sabrá increíble. Es muy buena cocinando.

-Siempre me ha gustado, la verdad- se unió a la mesa junto con Percy y yo- ¿Mermelada de mora azul?- he de decir que era la primera vez que veía una cosa así- Está riquísima. La he hecho yo misma.

-Claro. Es solo que… nunca lo había visto.- confesé un poco avergonzada.

-A mamá siempre le encantó la comida azul- respondió Percy tragando un trozo de beicon y huevos- Y eso que hoy no ha hecho las tortitas azules. Están riquísimas…

-No te preocupes, otro día te las haré, Annabeth- asintió Sally- Serás bienvenida cuando quieras…

-Será un placer, señora Jackson. Aunque no sé qué decir- tomé un trozo de tortita bañada en sirope y me lo tragué, estaba riquísimo- Toda esta atención la verdad es que es un poco abrumadora…. Nunca había tenido atención…

No me dio tiempo a responder, cuando el timbre de la puerta principal, interrumpió el desayuno:

-Oh, creo que eso es para mí. Lo siento, Annabeth, pero tengo que irme a trabajar. Seguro que tú y Percy os lo apañáis perfectamente,…- se levantó y se dirigió hacia Percy para darle un pequeño beso en la frente- Estás en tu casa- y aunque me cogió un poco despistada, el beso que me dio en la frente como a Percy, me hizo quedarme sin palabras.

-Mamá es demasiado cariñosa- dijo Percy de repente cuando quedamos a solas- Aunque eso sí, solo lo hace con la gente que le gusta.

-Es bueno saberlo- sonreí.

Ambos nos quedamos en silencio un buen rato hasta que de repente, Percy me hizo la pregunta que menos esperaba, pero que a la vez, más me aterraba escuchar.

-Annabeth…- susurró- Sobre… el beso de anoche…- casi me atraganto.

-¿Sí?- evité mirarlo, no podía.

-¿Por qué lo hiciste?

-¿A qué te refieres?

Percy suspiró, miró su plato ya medio vacío y luego a mí:

-Me gustas, Annabeth, pero…

-Lo hice porque quise- admití cortándolo- Lo que dijiste de que lo que sentías era fuerte, pero a la vez incomprensible… Sé lo que es y después de que me hayas ayudado en tanto… Sentí que era hora de que lo hiciera…- Percy dibujó una gran sonrisa de oreja a oreja- No me mires de esa manera, sesos de alga- enseguida me sentí colorada.

-Ok, ok.- rió el también- Mea culpa.

Terminamos de desayunar y, aunque deseaba quedarme con Percy para siempre y ver a mi padre, las necesidades de la vida me llamaban. Percy tenía que trabajar también y yo tenía que ver que tal estaban las cosas por casa. Tenía que hablar con papá y con Thalia y los chicos. Al fin y al cabo, había empezado el verano quejándome de que no estaban conmigo y ahora que estaban, no los iba a saludar. Seguramente, habrían salido con Thalia, asique, si las cosas seguían tensas por casa, podría ir con Thalia que enseguida volveríamos a estar la vieja "pandilla".

Percy se vistió para trabajar, aunque no me acababa de decir donde, y se ofreció a llevarme en la scooter a casa. Al principio no quería, pero tenerlo allí un poco de apoyo, me serviría. Asique me llevó y bajo la atenta mirada que enseguida descubrí de papá entre las cortinas, me despedí de él con un beso.

-¿Paso después?- suspiré y miré la ventana.

-Te llamo yo, ¿ok?- sugerí mejor- Las cosas acabaron mal anoche y no sé cómo estarán los ánimos, Percy.

-No te preocupes- asintió- Cuando me necesites aquí estaré.

Me despedí de él finalmente y, aunque con un poco de miedo, abrí la puerta y entré hacia la cocina para dejar las cosas de anoche. Sorprendentemente, papá no se veía por ningún lado, ¿se habría escondido? Busqué un poco, pero no encontré nada. Los gemelos estaban desaparecidos. Ni siquiera estaba mi madrastra, demasiado raro en mi opinión.

-Annabeth- cuando la voz de papá por fin sonó, casi me hace saltar del susto cuando pasé por delante de su despacho, camino a mi cuarto.- ¿puedes venir a mi despacho un momento?

Me giré y me dirigí a este, abriendo un poco la puerta, pero no entrando directamente. Aún estaba enfadada con él y aunque era mi padre, quería que el fuera el que se doblegara, no yo. Alcé un poco la vista y lo vi frente a la chimenea, con un whiskey en la mano y dándole vueltas como si estuviera preocupado:

-¿sí?- quería preguntarle que le pasaba, pero me mantuve firme.

-Ha llegado una carta para ti- y no había disculpa, como no- Está en la mesa.

Sin decir nada, me acerqué a la mesa y me quedé blanca como la pared cuando ví la carta y la dirección. Era imposible, no podía ser, tenía que ser un error. Aún así, allí estaba:

-Southern California Institute of Architecture, SCI-Arc.-dije sin aliento abriendo la carta y leyendo, sorprendentemente para mi dislexia, más rápido que nada- Y…- lo miré- Me han aceptado…- papá sorprendentemente se giró y me mostró una gran sonrisa.

-Además, quieren que vallas el próximo mes a un curso especial que hacen de introducción- añadió también sonriendo- Vas a llegar lejos, Annabeth, muy lejos- me olvidé de que lo odiaba y de todo, cuando me acerqué para abrazarlo- Estoy orgulloso de ti…- aquella era la primera vez que me lo decía, me emocioné un poco.

-Me han aceptado- volví a repetir con alguna que otra lágrima en mis ojos.

-Hey, no llores- me secó este las lágrimas- ¿por qué no vas con tus amigos y se lo cuentas? Sé que Thalia se pondrá muy feliz y por lo que escuché, Grover y Luke llegaron, ellos también se alegrarán.- asentí.

-Gracias, papá- este no dijo nada, solo se mordió el labio y me dio un beso en la frente.

-Anda, vé- casi me animó porque después de aquello, aún me sentía en trance.

Prácticamente, los tres se tiraron encima de mí cuando les dije la noticia.

-Sol, playa y buenas vistas- respondió Thalia- Para que después digan que la hija de Atenea no tiene suerte.

-Ok, no empieces tú también- suficiente tenía con que Percy se burlara de mí con eso- Aunque me da igual. He entrado prácticamente en la mejor facultad de arquitectura de todo Estados Unidos…

-Lo sabíamos, Annabeth.- saltó Luke- De nosotros tres, siempre eras la que mejor construía nuestros refugios. Aunque me tendrás que prometer que me vendrás a visitar alguna que otra vez cuando estés en la universidad- miré a este extrañada.- Me voy a california a estudiar ingeniería mecánica…

-Asique, ya sabes, guapa- continuó Grover que estaba liado comiéndose su segunda lata de gaseosa desde que había llegado a casa yo de Thalia- Aunque no tengas a Thalia para darte la tabarra, este Don Juan te estará echando el ojo…

-Estupendo- dije, pero por alguna razón, algo me decía que no era buena idea.

El móvil de Grover sonó entonces de repente y mirando la pantalla, observó a Luke por un momento:

-Tío, las cosas que me pediste, han llegado…

-¿Qué cosas?- pregunté curiosa.

-Oh, para construir algo- dijo sin importancia- Nos vemos más tarde. Hemos quedado para ir a tomar algo. ¿Vendrás, no?

-Claro- dije sin pensármelo.

Luke se despidió junto con Grover a lo que quedamos Thalia y yo a solas en el salón. Sus padres habían salido a una especie de brunch, o cómo diablos fuese, con unos amigos asique, estábamos solas en la casa.

-Por cierto…, amiga mía- Thalia se levantó y transportándose del sofá de enfrente a mi lado, me miró fijamente. Enseguida supe que algo malo trataba- ¿Dónde estuviste esta noche, picarona?

-De picarona, nada- agarré sus manos que iban a por mis cosquillas y la miré- No he hecho nada del otro mundo…

-Porque tú lo digas- no me aguanté y le arreé un puñetazo en el brazo tan fuerte como pude- ¡Dios! ¿Qué te ha dado con la agresividad?

-Será el calor del verano- ironicé en tono de burla.

-De todos modos…- observé como se rascaba el brazo dolorida, me había pasado un poco- ¿Dónde estabas? Llamé a tu móvil y no me contestaste, por lo que llamé a casa y tu padre tampoco sabía…

Conocía a Thalia, se iba a echar sobre mí a la primera oportunidad que viera si le contaba lo de Percy. Aun así, sabía también que si no le contaba nada y lo descubría por si sola, iba a ser aún peor.

-Está bien, pero prométeme que te tragarás cualquiera broma que se pase en tu cabeza después de que te lo cuente, ¿ok?- Thalia asintió efusivamente, pero estaba segura que no le iba a ser tan fácil- Pasé la noche en casa de Percy… y antes de decir algo- la conocía demasiado bien- no fue porque estuviésemos juntos, ¿ok?

-Pero has pasado la noche con él…

-En habitaciones separadas y por culpa de mi padre y su mujer- hice hincapié- Las cosas no van bien en casa últimamente y necesitaba irme un poco.- observé la cara de Thalia y por un momento, di gracias que fuese lo bastante sensata cuando

-Valla, ahora no sé si agradecer que la señorita ningún chico es bueno para mí parece que por fin tiene un chico o buscar alguna manera de ayudarte con tus padres… Pensar que conseguiste unirte a ellos durante el campamento y ahora…

-No pasa nada- casi prefería que Thalia me hablara de Percy y demás; que me acribillara con el problema de familias que tengo desde siempre- El verano es desgraciadamente corto y quizás, en invierno, valla a estudiar a California, me alejaré de casa y quizás el problema se terminé con la distancia… Siempre es igual, ¿recuerdas? Cuando más lejos me tienen, más en falta me echan.

Thalia asintió tristemente, conocíamos la vida la una de la otra demasiado bien como para saber cómo realmente nos sentíamos. Casi daba gracias de que estuviese a mi lado.

Llegué a casa a la hora de comer y desgraciadamente, los gemelos ya estaban en casa, al igual que su madre. No había rastro del coche de papá, aunque no me extrañó. La universidad había terminado hacía unos días, por lo que habría ido a recoger las cosas de su despacho, por lo que cuando me senté a la mesa para almorzar, no me preocupé en preguntar por él. En ese momento la verdad es que solo deseaba que ninguno de los tres me diera mucho la tabarra para pasar la comida en paz.

-Annabeth ha dormido esta noche en la cara del Perso ese…- se ve que los dioses estaban muy ocupados en ese momento y no escucharían mi plegaria, porque Bobby fue el primero en saltar- Se vé que se ha abierto de…

-¡BOBBY!- sorprendentemente, saltamos mi madrastra y yo a la vez- Esas palabras no se dicen en mi presencia, ¿entendido?- continuó ella como si fuese Hera en ese momento, que idiota- Lo que haga o no haga es cuestión de Annabeth….

-¿Me estás llamando prostituta?- no me guardé la pregunta para mí.

-Clara que no, Annabeth- no sé lo que era peor, si su actuación o el tono en el que lo dijo- Solo que no llamaste anoche a tu padre, Annabeth…

-Pues por una buena razón sería- me defendí jugando con mi filete con puré de patatas y legumbres; de repente, se me había quitado el hambre.

-Annabeth… tu padre se pero…

-Déjame en paz, por favor- pedí simplemente- Por favor.

-Déjala- saltó Matthew- Es su vida, ¿no?- lo miré, aunque no sabía si había sido algo bueno o malo.

No dije nada, solo bajé la cabeza y me dediqué a terminar a comer, aunque realmente, no tenía mucha hambre. Asique terminé de comer y me marché hacia mi habitación. Tenía que descargar mi mente un poco y descansar de todo lo que me había pasado en tan solo medio día. Quizás, darme también un baño, cambiarme de ropa, ya que aún tenía la misma ropa desde el día anterior; y tranquilizarme un poco. Solo quería estar un poco tranquila, sin hacer nada, sin pensar. Calenté el agua y me metí sintiendo como todos los músculos de mi cuerpo se descomprimían, se relajaban; a medida que me tomaba el baño. Cerré los ojos y me relajé.

¡Bip, Bip!

No sé si me quedé dormida o no, pero cuando escuché el mensaje en el teléfono y abrí los ojos, sentí como si hubiera pasado horas, aunque solo habían sido un par de minutos. Tomé el teléfono y me fijé, un mensaje de Luke:

"¿Podemos quedar?"

"Claro, cuando quieras" le mandé. "Solo dame tiempo a que termine de ducharme"

"Lo que necesites"

Dejé el teléfono a un lado y suspiré. Luke y yo no nos veíamos desde el verano pasado. Al contrario que Grover y Thalia, habían estado más presentes, puesto a que Luke se quedó unos días en mi casa mientras seguía el rastro de Pan que lo había llevado hasta allí cerca por Navidades y Thalia, que simplemente vivía cerca. Luke, al vivir dos ciudades más haya, nos llevaba a vernos solo en verano. Habíamos sido mejores amigos de chicos, pero últimamente lo tenía un poco abandonado, estaría bien poder estar un rato con él. Asique salí, me vestí y antes de que le mandara un mensaje, lo vi esperándome en el jardín delantero, sentado en balancín.

-¡Luke!- me acerqué para abrazarlo- ¿De nuevo jugando a los acosadores?- bromeé.

-Ya sabes que yo nunca- también noté como bromeaba- El caso es que… bueno, no podía esperar más a darte algo que he estado trabajando durante casi un año- lo miré extrañado mientras este cogía lo que era una pequeña cajita de su chaqueta y me la entregaba.

Sentí como mis mejillas ardían, ¿por qué me estaba poniendo nerviosa? Sin contar que la última vez que me había dado aquella caja, había sido por pasar nuestro aniversario de intento de pareja, como él mismo nos había definido.

-¿Qué es eso?- pregunté nerviosa.

-¿Recuerdas cuando teníamos siete años y diseñaste un día una ciudad en lo que yo transformé en un anillo?- recordaba vagamente las tardes en las que no pasábamos miedo peleando contra los monstruos y me acordé como aburrida, había diseñado mi primera ciudad- Pues bueno…- abrió la cajita y allí estaba, el mismo, pero en metal; era precioso- Algunos chicos de Hefesto me ayudaron- tomó mi mano mientras yo miraba el anillo sorprendida y me puso el anillo- ¿Te gusta?

Solo alcé a asentir con la cabeza durante los primeros minutos porque estaba demasiada atontada. Aunque cuando mi inteligencia volvió a mi, sonreí y asentí más efusivamente:

-Es increíble… Gracias…

-Lo he hecho por ti, Annabeth- estaba tan asombrada con el anillo que no me había dado cuenta que Luke se había acercado- Luke…- había besado a Percy, me gustaba, ¿por qué no me alejaba de Luke entonces?

-¿Sí?- estábamos tan cercanos el uno al otro, casi me iba a besar, y yo aún no me movía.

-Annabeth- tanto Luke, un poco molesto, como yo; saltamos a la vez cuando observé que Percy que había llegado.

Mierda, ¿desde cuándo llevaba allí?

-Percy…- salí corriendo cuando este, malhumorado, se volvió hacia su moto dispuesto a irse. La había cagado, y mucho- ¡Percy!


llevo mucho tiempo con este fic y la verdad es que después de esos comentarios quería daros las gracias por estar ahí y dejarme esos comentarios que me animan a seguir para delante con este fanfiction. de verdad, muchisimas gracias y me alegro un monton de que hos esté gustando tanto.

espero vuestros comentarios con ganas y espero que disfrutéis, como siempre.