CAPÍTULO 13:
Yo miraba el dinero y el dinero me miraba a mí. Había pasado más de tres horas desde que se lo había arrebatado a Percy. ¿Por qué le había dado mi padre ese dinero? ¿Por qué tanto secretismo? ¿Por qué Percy no me había dicho nada? ¿Había algo más que yo no sabía? ¿Qué cojones, en resumen, estaba pasando?
Miraba el teléfono, quería llamar, pero ¿a quién? ¿A mi padre? ¿A Percy? ¿A Sally? ¿A quién debía de llamar? Quería respuestas, pero había tantas en mi cabeza que ni yo misma me aclaraba.
La puerta de mi habitación se abrió poco a poco. No me inmute, empecé a escuchar los pasos poco a poco hasta que se paró a mi lado. Matthew miró el dinero como yo lo estaba haciendo en aquel momento. No dijo nada, pero si que, después de un par de minutos, se sentó delante de mí, en mi cama y pareció que me iba a dar el discurso del siglo:
-Aunque en otro tiempo lo hubiera hecho… ahora solo voy a decir que deberías hablar con papá… o al menos, con Percy.
Lo miro, no digo nada, pero me confunde un poco lo que está diciendo:
-Ambos me han mentido. ¿Por qué debería intentar si quiera hablar?
-Tú hazlo.
Se levanta, posa la mano sobre mí y me siento extraña.
Desde que éramos pequeños, prácticamente ha sido una lucha por quien se hacía por el amor de papá y mamá, aunque en realidad, el amor de "mamá" a mi no me importaba mucho. Últimamente, las cosas se estaban volviendo un poco rara entre Matthew y yo. Aunque, si decía la verdad, quizás, tenía un poco de razón. Tenía que hablar con alguien. Primero papá, luego Percy, tenía que hablar con alguien… con alguien. El caso es que… ¿con quién?
Tomé el teléfono móvil y empecé a mirar la agenda. Nombres, más nombres y más nombres, pero, de repente, uno me llamó la atención más que los otros: Nico DiAngelo. Lo recordaba, Percy me había comentado que ambos habían sido grandes amigos, casi hermanos. Seguramente, él sabría algo sobre ello. Comencé a marcar, pero, de repente, paré. No porque quisiera, sino porque sentí a alguien más.
-Si me vas a decir que "ya te lo dije", juro que seré la primera persona en la historia en matar a un Dios.
Atenea caminó lentamente, hacia mí y, al igual que Matthew, se sentó frente a mi en la cama y me observó.
-Sabía que ese chico era mala influencia para ti, pero no hasta que punto.
-Aun no se ha probado nada de que sea malo.
Realmente, era así: Solo tenía aquel dinero, podría haberle pedido a papá dinero, le podría haber hecho algún trabajo, podría ser millones de cosas. El caso es que, en cierta manera, lo único que tenía por seguro era que Percy me estaba ocultando algo. Malo o bueno, me estaba ocultando algo.
-Está bien, dejémoslo en eso. Solo digo que desde el primer momento en el que llegó, sé que la cosa no podría haber ido bien para vosotros.- no digo nada, es mejor no decir nada en realidad- Te vas a California de todos modos en poco tiempo, ¿verdad? Quizás es lo que necesitas en estos momentos. Las cosas con tu padre no va bien y la familia tampoco. Siempre es bueno tener un poco de tiempo para estar fuera, pensar en lo que está pasando y, bueno, simplemente, dejarse llevar.
Aquello si que no me lo esperaba. La relación con mi madre también es que no fuera mejor que la de mi padre. En general, creo que siempre he sido una persona difícil con la que tener una relación. Me llevaba mal con mi padre, me llevaba mal con mi madre, con mis hermanastro y, cuanto menos hablara de mi madrastra, creo que sería incluso mejor. Por lo que cuando escuché a Atenea decir aquellas palabras, casi me pareció raro. Nunca me había dicho cosa diferente a la que me diría para saber el camino que tengo que tomar. Ahora que me decía aquello, me dejaba de todo menos a gusto. Aunque, si pensaba en ello, tenía incluso mucha razón en todo lo que decía. Quizás, solo necesitaba tiempo para mí, para pensar, para reflexionar. Mi relación con Percy había empezado en un momento "difícil" en mi vida. Lo había conocido en un momento del todo menos normal y, en definitiva, sí, me había abierto una puerta en la vida, pero no podía dejar que mi mundo se parara a su alrededor.
California sería mi empezar, mi nuevo comienzo.
Y bien que fue mi nuevo comienzo.
De un par de días, mi viaje a California duró nada más y nada menos que dos semanas. Mis diseños e ideas eran acogidos por el decano, cuyo hermano, poseía una de las mayores empresas internacionales de construcción del mundo. Asique, imaginaros, mi sueño hecho realidad, sin necesidad de estudiar ni siquiera y sin que me tuvieran que pagar los estudios. Conseguí una beca para, nada más terminar los estudios, fuera a trabajar con la misma empresa. Todo me parecía tan irreal que a veces me tenía que preguntar si realmente, era verdad lo que estaba viviendo.
Aunque lo que realmente me pareció irreal fue el momento en el que mi padre quiso, junto con Chiron, que celebrara la buena noticia en el campamento. No hay mejor forma de celebrar un éxito que ponérselo en la cara de tus parientes por parte de madre. Por suerte, según creo, la mayoría solo puso buena cara, aunque realmente me preguntaba si por detrás me estaban poniendo tan buena cara como me ponían por delante.
-La señorita Chase tiene un buen futuro por delante- Thalia brindó tras unir al grupo en una de las hogueras que habíamos echo junto al lago después de comer- Y decían que los mestizos solo terminaríamos muertos a manos de bestias.
-Aun puede que termine- le recordé brindando.
-Que ganas de fastidiar la celebración.- Thalia se echó a su lado, burlándose.
Estaban prácticamente todos: Thalia, Nico y Bianca, a los cuales había invitado Thalia, Grover y Luke, cosa que me pareció de todos menos rara; e incluso estaba Jason. La primera vez que me gustó celebrar algo. No lujos, no riquezas, solo la gente que importaba a mi alrededor y las ganas de pasarlo bien.
-Bueno, celebración con muertes o no, está bien pasarlo bien…- hasta yo me reí a lo que dijo Grover- Ni me he entendido yo mismo.
-Lo mismo digo- bromeo alzando mi bebida- Pero sí, es verdad. Es bueno saber que al menos, alguno de nosotros va a utilizar la universidad para algo que no sea fastidiarla…- les recordé a ambos, lo que me llevó a ganarme el dedo central de Luke.
-Mis bromas serán recordadas por siempre, ¿vale? Además, ya estamos enseñando a las generaciones venideras, ¿verdad, Nico?
Prácticamente, las chicas, las cuales sabíamos de lo que eran capaces Luke y Grover, miramos a Nico que casi pidió que se le tragara la tierra.
-Fue todo idea de Grover.
-¡Grover!
-Oye, que también ayudó a ello el señor Perseus Jackson.
Habían sido dos semanas, pero realmente, volver a escuchar su nombre era una auténtica patada en el estómago. Thalia me miró, pero yo simplemente, seguí a lo mío, haciendo como si nada hubiera pasado. Los presentes me miraron, incluso noté las miradas de Jason y Bianca sobre mí, pero notando que yo no hacía nada, siguieron con la charla. Se preguntaran lo que pasaba o no, al menos, en ese momento, no preguntaban.
Era raro ver a mi padre charlar tan alegremente con el señor Chiron sobre vinos. Más aún cuando Dionisio, sorprendentemente, le agrado que entendiera tanto como lo hacía de uno de sus pasatiempos favoritos. Lo creáis o no, había alguien que por fin era lo suficientemente bueno para Dionisio como para que fuera su amigo.
-Annabeth- me llamó Chiron cuando me vio acercar- Por favor, por fin una persona con la que hablar que no sea sobre vinos. Estos dos personajes parece que han sido separados al nacer.
-Lo siento, Chiron. Mi padre es mucho de no saber cuándo parar, ¿verdad?- papá se giró en aquel momento, tenso, él bien sabía- El caso es que venía para ver si había alguna posibilidad de tomar algo más de comer. Hay personal que tiene hambre- yo entre ellos.
-Oh, sí y mucha. Chicos…
Empecé a caminar tras Chiron, no sin antes echarle un vistazo a papá y Dionisio. Este seguía con su charla sobre que mejor ambiente hace que el vino mejore, pero papá, me miró como antes. Quería dejarle claro que aquella fiesta aún no me hacía olvidar de todo lo que había pasado y, tarde o temprano, me cobraría la mía.
Caminé hacia las cabañas, pasándola, llegando a las cocinas con Chiron que, hasta el momento, no hablaba; pero tan pronto los mestizos se perdieron de vista, sus piernas de animal me pararon en seco e hizo que lo mirara.
-¿Me lo vas a decir?-Lo miré sin saber a qué se refería.
-¿El qué se supone que debo decirte?
-Annabeth, vamos. Soy un ser mitológico. No nací ayer. ¿Qué pasó?- me mordí la lengua, era peor a veces que mi propio padre- Annabeth, no voy a dejar que te vayas hasta que me lo digas.
Resoplé.
-Que estoy cansada de que me mientan, ¿vale? Solo voy a decir eso- me adelanté, pero por muy poco.
-Tiene que ver con Percy, ¿verdad?- me paró en seco- Tenía razón.- se adelantó a mí, abrió la puerta de la cocina- Supongo entonces que esa es la razón por la que Percy no quería venir a la fiesta o al trabajo de cocina que le ofrecí.
Entré en el edificio y, antes de que pudiera abrir m boca para poder decirle alguna palabra, lo ví, al final de la sala, preparando junto a otros mestizos la comida y demás de la que sería en un par de horas, la cena del campamento y la de la pequeña fiesta que todos estábamos dando. Me giré, quise volver, pero con las grandes pezuñas de Chiron, no había Dioses que se moviera de aquel lugar.
-Y decía yo que papá era malo.
-Me gusta ganar a todo.- su media sonrisa lo decía todo- ¡Percy! ¿Tienes algo para picar mientras que llega la hora de cenar?
-¡Chiron! Para ti…- lo escuché decir, aproximarse y, tan pronto llegó a mí, callarse para quedarse tan blanco como la pared-Annabeth…
No dije nada. Con su simple presencia ya mi estómago me provocaba ganas de vomitar. Notaba su mirada nerviosa y bien sabía por dentro solo quería salir corriendo, pero no iba a dejar que lo hiciera. Me planté más fuertemente delante de él, haciendo que mi presencia se hiciera notar aún más. Si lo estaba haciendo pagar a papá, también se lo haría pagar a él.
-Vaya, no creo que haya habido tanta tensión entre mestizos desde que vuestros padres lucharon por el poder de Atenas.
-Pues fíjate, Chiron. Más de tres mil años y los genes vienen siendo los mismos en los descendientes.- aquello fue una puñalada para Percy, pero ganó el interés de Chiron.
-¿A qué se refiere, Percy?
-Sí, Percy- acentué su nombre- Dile. ¿A qué me refiero?
Percy apretó sus puños fuertemente. Ahora si que estaba enfadado.
-Lo que pasó, pasó. Por favor, solo es un trabajo.
-Deberías haberlo pensado antes de haber aceptado el trabajo. Aunque claro está que mientras te paguen, no te importa nada lo que ocurra a tu alrededor, ¿verdad?
Percy quiere saltar, lo noto, pero después de mirar a Chiron, guarda su rabieta para él y se vuelve hacia la comida para seguir. Me giro, quiero irme también, pero de nuevo, Chiron me para. Es oficial, aquella solo había sido una encerrona para saber lo que está pasando entre ambos.
-Mestizos, todos aquellos que no sean Perseus Jackson o Annabeth Chase, deben de dejar en este momento la cocina.
-¡Chiron!- protesto, pero prácticamente, es para nada.
Los mestizos se van uno a uno, algunos me felicitan por la universidad y otros, simplemente pasan de mí, como hacía tiempo atrás, murmurando alguna que otra cosa. Se marchan, incluso Chiron, hasta que finalmente, estamos ambos a solas. Nos miramos, pero ninguno quiere decir nada. Desde luego, a cerrada de mente y a salirme con la mía, cuando yo lo quiero, no hay nadie quien me gane.
Percy se ocupa de nuevo de la comida, me mira de vez en cuando; pero es finalmente, cuando cansado de todo, por lo que se puede ver en su gesto, se acerca decidido a mi persona.
-Está bien, estoy cansado ya de todo esto. ¿No lo vas a dejar pasar nunca? La vida no nos va a mantener alejados para siempre. Más de una vez me tendrás que verme porque tu seguirás de cócteles, mientras que la gente que no tiene trabajo tendrá que trabajar…
Cada palabra que va diciendo me enfurece más. Ha pasado tiempo y, aun asín, sigue sin enterarse de nada. Intento aguantar, no saltarle porque estoy cansada de él, pero son sus últimas palabras las que hacen que explote.
-¡Basta, Percy!- calla enseguida- No te das cuenta, por lo que se vé. Sigues sin darte cuenta en realidad. No me importa verte, no me importa que estés trabajando. Es más, me…- me callo porque no me creo lo que voy a decir- Una cosa que me gustaba de ti era que siempre estabas trabajando. Veo la gente con la que mi padre se relaciona y todos viven de su dinero, no hacen nada. Tú , por el otro lado, siempre estabas ahí, para tu madre. Ayudándola en lo que podías, para que ella pueda estudiar en la universidad- veo su cara, cambiar a cada palabra que pronuncio- Eras diferente- pero es lo último que digo lo que más nos deja asombrado a ambos- Creo que esa fue la razón por la que… en cierta manera, me… enamoré de ti.
El silencio que le sigue se hace de todo menos gustoso. Ninguno de los dos habla y la tensión entre ambos, hace nada más que crecer. Aunque creo que no ha parado de hacerlo desde aquel día.
1 SEMANA ANTES
Si una mala idea había sido tomar el dinero, peor idea había sido traerme el dinero conmigo al viaje. Solo hacía mirar el lugar donde lo había escondido y me preguntaba más de una vez qué estaba pasando. ¿Por qué el dinero? Quizás le estaba dando más importancia de la que debía, pero no terminaba por convencerme todo lo que ocurría.
Intenté volver al dibujo: me habían pedido cual sería mi visión para un nuevo estadio olímpico, pero en aquel momento parecía que la inspiración divina se había marchado de mi lado. Ni siquiera las musas me querían a su lado. Literalmente, lancé el papel medio emborronado de mi dibujo por los aires y comencé a caminar por la habitación. ¿Qué me pasaba? Yo no era de aquella manera.
-¡Annabeth! ¡Annabeth!- los gritos de Thalia, que casi irrumpió en mi habitación, de repente, me sacaron de mi ensoñación- ¡Annabeth! Por dios, tienes que venir urgentemente, esto es una locura.
-¿Qué pasa?
No me lo dijo.
Literalmente, y no miento cuando lo digo, me tomó del brazo y me arrastró por los pasillos del hotel donde nos alojábamos, Thalia había insistido en venir conmigo a California con la excusa de ver también la que sería su universidad, aunque en realidad, noche sí, noche también, solo había estado de fiestas y conociendo lo que iba a ser su zona de fiesta.
Asique, volviendo al tema, Thalia me arrastró por los pasillos abajo. No me decía nada, solo corríamos. Aunque en realidad, no creo que pudiéramos porque la carrera me mataba. Corríamos y corríamos y fui a preguntarle una vez más porqué estábamos corriendo tan rápido, cuando empecé a escuchar el ruido, como de pelea.
Corrimos más, abriéndonos paso entre la gente que estaba observando lo que ocurría, cuando entonces, los vi. Mis ojos no me engañaban, eran Percy y mi hermanastro Matthre que se estaban matando a puñetazos en el Hall del hotel.
-¡Percy! ¡Matthew!- corrí hacia ellos, aunque claro está, que fue mala idea.
Lo único que noté fueron sus dos cuerpos cuando me puse en medio de ellos y el puño de Percy golpeándome. Después de eso, creo que me caería o no sé, porque cuando desperté, estaba sobre mi cama, con el pómulo dolorido y Thalia sobre mí.
-Bienvenida.- me ayudó a incorporarme- ¿Cómo estás?
-Como si un camón pasara sobre mi- me levanté, miré a mi alrededor y los vi- ¿Quién de los dos me dio?
-El gilipollas de este mentiroso.
Matthew tenía el labio partido y la nariz un poco hinchada.
-¡Te dije que le iba a decir la verdad!- saltó enseguida Percy.
-¡Te dije que te estuvieras fuera de su vida!
-¡Parad!- tuve que terminar cortándoles a ambos- ¿Se puede saber qué coño está pasando? Primero tú, me mientes- señalé a Percy, el cual tenía bastante más que Matthew, contando con pómulo hinchado- Y después, don hermano que empieza a querer ser perfecto viene a protegerme… ¿Qué pasa? ¿Me puede decir alguien de una vez que coño pasa?
El silencio se hizo en la sala. Incluso Thalia, que amaba los momentos más dramáticos para darle un toque de humor, permanecía callada. Me empezaba a cansar de todo y no me gustaba que nadie me dijera nada.
-¿Y bien?- sin embargo, insistí.
-Annabeth… yo, ¿podemos hablar a solas?- Percy, que por fin intentó hablar, solo hizo joderla más- Por favor.
-Es demasiado tarde para hablar.- le insistí.
-Por favor, yo…
-¡Oh, por Dios!- Matthew, que hasta ese momento parecía calmado, saltó, llamando la atención hasta a mi persona- ¡Dilo de una vez! El señorito Jackson fue pagado por padre para que fingiera ser tu amigo y se acercara a ti. Literalmente ha sido tu novio por dinero….
Fueron tantas las cosas que sentí en aquel momento, que ni siquiera sabía cómo actuar. De nuevo, perdí la noción del tiempo y lo siguiente que recuerdo, mi puño ensangrentado con la sangre de la nariz de Percy, el cual, terminé de partirle la nariz.
LITERALMENTE, TENGO UNA RELACIÓN AMOR-ODIO CON ESTE FANFIC. LO EMPECÉ HACE TIEMPO, PERO NO SÉ QUE PASÓ, QUE LA INSPIRACIÓN SE FUE O NO SÉ, PERO LO DEJÉ. mUCHOS SOIS LO QUE ME PEDIS SEGUIRLA Y CREEDME CUANDO DIGO QUE VOY A INTENTAR TERMINARLA. LA HISTORIA ORIGINAL YA NO LA RECUERDO BIEN, PERO VOY A INTENTAR HACERLA BIEN Y ESPERAR NO COMETER FALLOS DE SEGUIMIENTO.
ESPERO QUE GUSTE Y BUENO, ESPERO TERMINARLA.
