He aquí el segundo capitulo. Espero que les guste y dejen reviews porfis. Chao :)


Saliendo de las sombras

Por unos instantes creyó que todo había sido el fin. No era que le disgustara dar su vida por su amigos, él mismo se había resignado ya a la idea de que moriría joven, pero todo había sido tan rápido. Una muerte en batalla: todo un orgullo para un guerrero sin duda alguna, y si alguien merecía ser considerado un guerrero, ese era él, Eagle Vision, comandante de Autozam.

Sí, ese tenía que ser el fin. ¿Cómo podía ser de otra forma luego de esa explosión. ¡Era imposible que alguien hubiera logrado sobrevivir! Y sin embargo estaba vivo, en coma, pero vivo.

Todo fue un brillante resplandor que lo cegó y luego oscuridad, nada más que eso. No se enteró ni del sonido del estallido, ni del grito aterrorizado de Hikaru. No supo que ella y las otras guerreras habían quedado sin respiración, blancas y frías como la nieve a causa del impacto, ni que Lantis se había forzado a desviar la vista de ese horror. Tampoco fue consciente del llanto desesperado de Zazu ni de las maldiciones que lanzo Geo, al tiempo que retenía las lagrimas. Ni idea de cuanto duró eso, pero cuando el pensamiento volvió a su cabeza, le pareció que eso había sido hacia ya mucho tiempo y no entendía lo que había pasado. ¿Eso era la muerte? ¿Silencio y oscuridad absolutas y ser consciente de ellos?

Pero no duró mucho. Comenzó escuchar murmullos a lo lejos, y poco a poco, esos murmullos se volvieron voces llamándolo. En un principio le fue imposible reconocer las voces, pero luego pudo distinguir las de Lantis, Hikaru, Guru Clef y un poco más lejos las de Geo y Zazu. Junto con eso, la oscuridad de hizo menos fuerte y fue capaz de distinguirse a sí mismo, en un "lugar" que era todo negro.

Fuera de donde él estaba, Guru Clef se dio cuenta de su reacción e instó a Hikaru para que entrara en su mente.

-¿Entrar a su mente?

-Sí. En estos momentos, es la única forma de ayudarlo.

-¿Si sabía eso porque no lo dijo antes? –quiso saber un irritado Geo, y es que saber que su amigo y comandante estaba a salvo lo alegraba, pero también lo preocupaba su condición.

-Entrar en la mente de alguien no es algo para tomarse a la ligera. Se necesita que la persona tenga un mínimo grado de conciencia o las consecuencias podrían ser lamentables. Además, quien entra debe tener algún tipo de lazo afectivo con esa persona y contar una voluntad muy fuerte –giró la vista hacia Hikaru –Eres la única que cuenta con esas características.

-Pero Lantis es más cercano a él que yo y también tiene una voluntad poderosa.

-Y no lo niego, pero me temo que él y Eagle están al mismo nivel, lo que podría ser un problema. Como la persona con la fuerza de voluntad más fuerte en este mundo, eres la que más posibilidades tiene de lograrlo –sentenció el hechicero.

Hikaru no dijo nada y se dedicó a mirar el cuerpo de Eagle, inmóvil en una cama frente a ella. No sabía que hacer, tenía miedo de no lograrlo y empeorar las cosas. Dirigió la mirada a las otras dos guerreras en busca de consejo y sus ojos le dijeron que eso era lo correcto. Sintió que una mano tomaba la suya y se dio cuenta que era la de Lantis, ella levantó la vista hacia él y sus ojos la miraron de una forma que le infundía seguridad.

-Confío en ti –le dijo y Hikaru asintió.

-¿Qué tengo que hacer?

Siete años después: matrimonio de Hikaru y Lantis

Luego de encontrarse en la fiesta habían bailado un rato y ahora se encontraban fuera del castillo, dando un paseo por los alrededores. Iban tomados del brazo y Umi tenía la cabeza apoyada en su hombro. Así, llegaron hasta un lago.

-La ceremonia estuvo preciosa. Me hubiera gustado que estuvieras estado ahí.

-A mí también –la rodeó por detrás con los brazos. Los dos tenían la vista puesta en el lago –Siete años –susurró Eagle.

-Sí. Pasaron tan rápido...

-Es casi como si hubiera estado en coma ayer –meditó.

-No pienses en eso.

-Es difícil no hacerlo cuando hace tres días fue la celebración de la derrota de Devonair. Cuando pienso que podría estar muerto...

-Pero no lo estás –él aún la tenía abrazada y ella se giró para quedar frente a él y colocar los brazos alrededor de su cuello, haciendo que el contacto fuera todavía más intimo –Algo de lo que estoy muy agradecida –susurró empinándose y colocando un beso en sus labios; beso que le fue devuelto.

-No eres la única –agregó él cuando ella se apartó. Su voz era suave, profunda y dejaba muy claro que le encantaba lo que ella había hecho.

Ella rió juguetona-¿Alguna vez pensaste que terminarías así?

-¿Así cómo?

-Así. Enamorado de una completa desconocida de un mundo que no es el tuyo, a la que combatiste cuando recién llegaste a este planeta y que es prácticamente una chiquilla inmadura al lado tuyo.

-No eres inmadura. Demasiado directa algunas veces –se rió y ella se sonrojó ligeramente –Pero eso siempre me ha gustado y en cuanto a lo de chiquilla... hace mucho que no eres nada de eso.

-Te lo agradezco. Pero sigues sin contestar mi pregunta.

-¿Si pensé que pasaría todo esto? No. Cuando salí de Autozam lo único que tenía en la cabeza era convertirme en el pilar; en parte para ayudar a Lantis, pero en especial por mi tierra. Yo ya estaba bastante enfermo y crear la ruta a Cefiro terminó por empeorar las cosas. Ya me había hecho a la idea de morir.

-Morir a los diecinueve... Demasiado joven para mi gusto –frunció el ceño –Aunque a esa edad ya eras comandante –recordó orgullosa.

-Mira quien habla, la que se convirtió en guerrera mágica a los catorce. ¿Y tú me das charlas de juventud? –se rieron juntos. Eagle acarició su mejilla y ella disfrutó del contacto –Creo que nunca terminaré de agradecerle a Hikaru –dijo mirándola con ternura –Realmente no me hubiera gustado perderme esto.

Dormitorio de Eagle: 7 años antes, 1 mes después de la batalla final

No era de verdad, pero lo parecía y le gustaba verlo. Para alguien nacido en un planeta como Autozam en el que todo era tecnología y contaminación, era agradable ver algo de verde.

Aunque su cuerpo seguía sin reaccionar, este se recuperaba y la mente de Eagle estaba más activa que nunca. Hikaru había creado ese campo de flores para él; lo relajaba y favorecía su recuperación. De pronto sintió que ya no estaba solo.

-Hola. ¿Cómo estuvo el colegio? –le preguntó a Hikaru.

-Bien, aunque cansa.

Le dedicó una sonrisa -¿Y las demás? –refiriéndose a Umi y Fuu que también se preocupaban de él y lo visitaban.

-Fuu tuvo que acompañar a su hermana y Umi... la verdad no sé, se quedó hablando con Guru Clef y se veía muy entusiasmada. Ya van varios días que se queda preguntándole cosas.

-Qué raro. No es por ser malo, pero ella no es muy académica que digamos –bromeó.

-¡Te escuché! –gritó la recién llegada –De acuerdo, no soy como Fuu, eso es seguro, pero eso no me hace una ignorante. Para tu información soy una de las mejores de mi curso –dijo algo indignada.

-Está bien, está bien me disculpo –se apresuró el rubio –No quise decir que fueras ignorante.

-Y yo que te tenía una sorpresa –se fingió herida –pero después de esto creo que no te daré nada.

Hikaru se reía y el joven comandante hubiera hecho lo mismo de no ser porque eso iba en contra del juego –Humildemente pido perdón a la Guerrera del Agua y prometo que esta ofensa no se volverá a repetir.

Umi lo encaró solemne y dijo –Perdonado –luego de lo cual no pudo contenerse más y viendo las caras de sus amigos se largó a reír, contagiando a los otros dos.

-¿Y qué era lo que te tenía tan ocupada? –preguntó Hikaru, todavía riéndose.

-Pues esto –y sacando sus manos de la espalda, les mostró una bandeja con pasteles de chocolate -¿Qué les parece?

-¿Pero cómo? –quiso saber el último pilar –Creí que no se podían crear cosas para comer.

-No se puede –respondió su amiga.

-No entiendo –dijo Eagle.

-La comida no puede crearse de la nada porque es algo totalmente físico, sin ninguna cualidad mental y que a diferencia de las otras imágenes tiene sabor.

-Eso es lo que yo sabía –dijo Hikaru.

-Pero, si la comida ya existe en el mundo real y usa el hechizo adecuado...

-¿Estás diciendo que podemos comer?

-Sí. Aunque no alimentan de verdad, solo dan la sensación de que son de verdad. ¿Por qué no los prueban? –y el ofrecimiento no fue rechazado.

-¡Están muy ricos!

-Delicioso... –Eagle que hacía tiempo no sabía nada de sabor estaba feliz.

-Cada vez te quedan mejores –la felicitó la guerrera de fuego.

-¿Los hiciste tú? –preguntó el casi pilar.

-Sip. Tengo la costumbre de hacer dulces; es lo único que me sale bien en la cocina –suspiró –Sé que no sientes hambre, la magia de Guru Clef se encarga de alimentarte, pero imaginé que te tenía aburrido no sentir los sabores. Lo hubiera hecho antes, pero tuve varios fracasos antes de que el hechizo me saliera bien. ¿Te gustaron?

-¿Es broma¡Me encantaron! Muchas gracias Umi –y dio un enorme mordisco a su pastel, causando más de una risa por la inesperada reacción.

Desde entonces, cada vez que iban a verlo en su trance, le llevaban dulces y otras cosas para comer. Eagle agradecía cada una de las atenciones de la gente de Cefiro y las guerreras, sin mencionar los esfuerzos de Zazu y Geo por entrar en su mente (las primeras veces no duraron más de unos minutos) y darle noticias de Autozam y su padre. Su progreso iba en aumento día con día, y aunque era un proceso que llevaría tiempo, Guru Clef estaba seguro de su completa recuperación, después de todo él era Eagle Vision, el casi pilar de Cefiro.