Es bueno ver q este fic no se quedó sin leer. Muchas gracias a MaOkO, y si, le voy a seguir a ver que pasa ;P
De más está decir que todos los personajes de Magic Knight Rayearth pertenecen a las Clamp, en cuanto al papá de Eagle, tuve que inventarle el nombre, porque yo por lo menos nunca lo he escuchado o leído. Bueno, el les dejo el capitulo. Chao.
Preocupaciones
Dos personas se paseaban por el salón principal del castillo de Cefiro, uno de ellos era un joven de pelo verde y ojos dorados, el otro era bajo y a pesar de tener varios siglos de vida, a simple vista se veía como un niño, aunque algo en su cara lo delataba. Estaban preocupados.
-¡Esta espera me está matando! –terminó por estallar el ahora rey de Cefiro.
-Cálmate Ferio –intentó tranquilizarlo el mago.
-¿Qué me calme? ¡Pero si hace horas que deberían haber llegado! –alzó desesperado los brazos al techo.
-Lantis y Larfaga ya fueron a investigar, así que calma.
Ferio se dejo caer en el trono –Sé que estoy paranoico, pero es que esto no es normal. La gente de Autozam siempre es muy puntual. Los esperábamos en la mañana... ¡y ya casi es de noche! –se llevo ambas manos a la frente -¿Qué se supone que le diga a Eagle?
-Que ha habido un retraso, nada más. De momento no sabemos que ocurrió, así que no podemos asegurar nada.
-Ya lo sé, pero le he dicho lo mismo desde la mañana. Creo que se merece más información que esa. No se te olvide Guru Clef que su padre venía en ese viaje.
-No se me olvida Ferio, pero no sacamos nada con preocuparlo más de la cuenta. Te recuerdo que nosotros tampoco tenemos mucha información.
Mientra Guru Clef seguía discutiendo con el joven rey y al mismo tiempo trataba de calmarlo, en su dormitorio, un joven Autozamita estaba intranquilo. Ese retraso no era uno normal, eran demasiadas horas sin noticias y eso lo hacía pensar en mil y un posibilidades de accidentes durante el viaje, cuál de todas más peligrosa.
"Las malas noticias viajan rápido Eagle, trata de calmarte. Si algo malo hubiera pasado ya te hubieran avisado," eso era lo que se decía el comandante, pero en su interior algo se negaba a calmarse. La existencia de distintos grupos políticos, era algo completamente normal en un sistema de gobierno como el de Autozam, siempre había existido y siempre existiría, pensaba Eagle. Pero en el último tiempo las cosas no marchaban tan bien. La escasez de recursos se agudizaba y el temía lo que algunos grupos extremistas podían llegar a hacer para quedarse con el poder. Era cierto que había roces en los distintos lados de la política, pero con todo y diferencias, siempre habían hecho el máximo esfuerzo de trabajar juntos por el bien de su mundo. Ahora, las cosas habían llegado a un punto crítico y él temía por su gente, pero más que nada temía por su padre.
En la Tierra:
En casa de Fuu, tres niñas se preparaban para sus vacaciones de fin de año escolar.
-Niñas, ¿seguras que no necesitaran comida? –se preocupó la madre de la rubia al ver que llevaban de todo menos eso.
-No te preocupes mamá, tenemos todo planeado para que nos falte nada.
-Sí señora Hooji –continuó Umi –el viaje no es para nada largo y allá hay de todo.
-No se preocupe, estaremos bien –aseguró Hikaru.
Viéndolas tan seguras, no le quedó más que resignarse y aceptar lo que decían, aunque les reiteró que cualquier cosa o problema no dudaran en llamar. Salió del dormitorio de su hija, recordándoles que bajaran a comer en un rato –Ya sé que tienen todo planeado, pero de todas formas no pienso dejarlas irse con el estomago vacío.
-¿Creen que algún día podamos decirle la verdad a nuestras familias? –preguntó Umi.
-Eso espero –dijo Hikaru –¡Me encantarían que conocieran Cefiro!
-¿Crees que Lantis pueda con Masaru y Kakeru? –bromeó Fuu, arrancando más de una risa. Era bien sabido que esos dos eran demasiado protectores con su hermana menor, la única mujer para colmo. Era imposible no reírse al imaginar su reacción al saber que la "linda e inocente Hikaru", salía desde hacía casi un año con un hombre cinco años mayor que ella y que era un experto guerrero.
-Espero que Lantis sepa correr, porque cuando se enteren y se los presentes, lo va a necesitar –dijo Umi.
-No se preocupen por él. Para eso tengo a Satoru que domina sin problemas a esos dos.
-Ya quisiera tener un hermano como el tuyo –suspiró la Guerrera del Agua –Esto de ser hija única cansa, sobre todo porque mis papás no se cansan de buscarme pareja.
-Pues encuentra a alguien y asunto arreglado –le dijo Fuu.
-¡Cómo si fuera tan fácil!
-Difícil no es –dijeron sus amigas al mismo tiempo.
-Bueno... en el caso de ustedes, definitivamente no, pero parece que conmigo las cosas no funcionan.
-Pero está Ascot –le recordó la rubia.
-Es cierto, Ascot te quiere mucho Umi –siguió Hikaru.
-Lo sé, pero por más que quiera no logro verlo como algo más que un amigo –comentó triste –No me gustaría intentar algo y terminar lastimándolo.
-Lo entiendo –dijo una comprensiva guerrera de viento –Pero Umi, aunque tu colegio es de niñas, tienes cientos de pretendientes solo entre los hermanos de tus compañeras. ¿Segura que no hay ninguno que te interese?
-De esa forma, no.
-¿Entonces, nunca nadie te ha llamado la atención? –preguntó la guerrera de fuego.
-No –era mentira, claro que había alguien, pero ese alguien era totalmente inalcanzable y ella lo sabía. No había la más mínima posibilidad de que alguien como Guru Clef se fijara en ella de esa manera. "Hasta es posible que lo mío no sea nada más que admiración y capricho."
Las amigas no siguieron insistiendo. Enamorarse de la noche a la mañana no era asunto de vida o muerte, y forzar una relación tampoco era la mejor idea del universo. Lo que tuviera que ocurrir, ocurriría en su momento.
Cuando terminaron de comer y agradecer a la mamá de Fuu, las tres tomaron sus bolsos y se dirigieron a la estación de trenes. Iban a Cefiro, pero para no llamar mucho la atención con sus desapariciones, decidieron pedir prestada una casa de playa de los papás de Umi, a lo que ellos no pusieron ningún problema.
El viaje fue agradable y antes del anochecer ya estaban en la casa. Instalaron parte de sus cosas, ya que tendrían que volver a la casa aunque fuera para cuidarla. Además tenían intenciones de llevar a sus amigos de Cefiro para que finalmente conocieran su mundo. Una vez arreglado todo, las tres abrieron el portal a Cefiro.
Cefiro: dormitorio de Eagle
El joven seguía sentado en su cama, tratando de calmarse, cuando entraron las tres amigas, algo más que preocupadas. Eagle les dio una de sus clásicas sonrisas, aunque eso no evitó que ellas notaran su preocupación y en silencio, solo con verse a los ojos, se pusieran de acuerdo para animarlo.
-Te ves mucho mejor Eagle –lo felicitó Fuu –Ni parece que alguna vez hubieras estado en coma.
-Gracias Fuu, pero aún me falta mucho, todavía no soy capaz de levantarme más que por unas horas y no puedo ir muy lejos.
-Pero Guru Clef habla maravillas de tu fuerza de voluntad y recuperación –dijo Hikaru.
-Y aunque no lo hiciera, eso puede verse –sentenció Umi –No eres nada débil, puedo apostar a que pronto estarás caminando por más tiempo.
-Gracias –le sonrió a las tres y esta vez fue una sonrisa sincera.
En eso entró Guru Clef, finalmente con noticias de los viajeros. Aparentemente, la nave en que venían había sufrido un desperfecto que tenía toda la cara de sabotaje. Afortunadamente no había pasado a mayores y todos estaban bien, pero habían pasado un buen susto.
El alivio que se reflejó en la cara de Eagle fue muy notorio y todavía más cuando vio que su padre entraba escoltado por Lantis y el propio Ferio. El presidente y el comandante se parecían mucho, la única deferencia (además de los años) era la barba del presidente y sus ojos de color gris, casi plateados.
El reencuentro entre Silver e Eagle Vision fue muy emotivo, y luego de las presentaciones y los agradecimientos del mandatario por los cuidados hacia su hijo, todos los demás abandonaron la habitación para dejar a padre e hijo en confianza.
De los cinco días planeados para esa visita, los Autozamitas pudieron quedarse sólo dos, y uno de ellos debido a las reparaciones. Sin embargo y con todas las preocupaciones, fueron dos días muy agradables para los Vision, tanto así, que Eagle experimentó una mejoría notable y estuvo en pie más de la mitad de esos días. Cuando llegó la despedida, Eagle le pidió a Geo que se pusiera en contacto lo más pronto posible, a lo que su amigo respondió que lamentaría haberle pedido eso, porque no lo iba a dejar en paz con tanto mensaje.
-Rey Ferio, Guru Clef, Guerreras Mágicas y Lantis, muchas gracias por cuidar de mi hijo –volvió a agradecer el presidente.
-No tiene porque darlas, a decir verdad, Eagle es quien ha hecho la mayor parte del trabajo –dijo Guru Clef.
-Aún así les agradezco –se inclinó ligeramente –Espero poder volver pronto y en mejores circunstancias.
-Eso esperamos nosotros también –dijo el joven rey –Tan pronto podamos realizaremos una visita a Autozam para ver que podemos hacer con su problema ambiental –dándole la mano al mandatario.
Antes de que subieran a la nave, Umi les entregó un paquete a Geo, Zazu y el presidente, además de una canasta. Silver agradeció el detalle de la guerrera, aunque le extrañó, hasta que Geo exclamó:
-¿Es lo que creo que es? –y como ella asintiera -¡Gracias, nadie hace dulces como tú!
-¡Eres más glotón que Eagle! –se rió ella y entre todas las risas, incluidas las del aludido, el presidente le sonrió y agradeció el regalo. En ese muy corto tiempo que había podido estar en Céfiro, le había tomado simpatía a esas niñas.
Al día siguiente de su partida, las guerreras decidieron que ya era tiempo de que sus amigos conocieran su mundo y sin mucho esfuerzo, los convencieron de acompañarlas. Eagle fue el que más rápido aceptó. Como todavía no podía alejarse mucho del castillo no era mucho lo que había podido conocer de ese mundo y la perspectiva de ver otros paisajes lo animaba mucho, además así despejaría su mente de las preocupaciones que no ayudaban en nada a su salud.
