Bueno, ya estoy de vuelta, perdón por no actualizar antes, pero las pruebas en la U :S . Espero que este capitulo les guste. Por favor dejen reviews. De nuevo gracias MaOkO, espero que este capitulo no lo encuentres tan corto. Chao.
P.D: Si alguien se le ocurre nombre para el capitulo, estoy recibiendo ideas
A orillas del mar, había un atractivo, alto y atlético joven de pelo rubio ceniza. Llevaba puestas sandalias y estaba vestido con una polera blanca sin magas y unos jeans de azul gastado. Eagle miraba el enorme océano frente a él, sin poder despegarle los ojos de encima.
-Hermoso –susurró, completamente hipnotizado por el vaivén de las olas y el viento salado que soplaba en su cara.
-Eagle –dijo Umi poniendo la mano en su hombro y sacándolo de la ensoñación –Ya vamos a almorzar, será mejor que vengas o Ferio te dejará sin nada que comer – ese comentario le arrancó una sonrisa al joven.
Mientras caminaban al lugar donde dos parejas y Presea, Ascot y Caldina ya habían puesto una frazada y preparaban el picnic, Umi se dedicó a observar al Autozamita. Nunca olvidaría el brillo de sus ojos cuando llegaron a la playa, realmente estaba extasiado con el lugar. Estaba segura que de no haber sido por su estado de salud, difícilmente hubieran podido sacarlo del agua. No se arrepentía de haberlo traído.
-Es la primera vez que ves el mar, ¿verdad?
-No –ella lo miró confundida –Autozam también tiene mar, aunque es uno completamente muerto –su mirada era triste y melancólica –Nunca pensé que el mar pudiera ser tan hermoso. Me alegra haber venido. Gracias por invitarme –dijo mirándola.
-De nada.
El resto de la tarde fue muy agradable. Después de comer, se dedicaron a pasear por la playa y la ciudad. Lantis sonreía de manera no muy notoria, pero dulce cada vez que veía a Hikaru entusiasmarse con alguno de los puestos de artesanías o novedades que había cerca del muelle y por las calles, y ella por su parte, sentía que sus latidos se aceleraban cada vez que él se quedaba mirándola fijo. Fuu iba del brazo con Ferio y respondía a cada una de las preguntas del joven rey, mientras que él la miraba con una mal disimulada adoración, arrancando sonrisas de la rubia y comentarios sobre su falta de atención.
-Cefiro se merece un soberano atento –fingió seriedad -¿Qué pasaría si tus súbditos se enteraran que eres incapaz de mantener la atención cuando te informan lo que tú mismo preguntaste?
-Pues tendría que disculparme –respondió el joven vestido con un cortaviento café y pescadores negros -Aunque... les dejaría más que claro que mi atención estaba ocupada en... asuntos mucho más importantes –dijo acariciándole la mejilla y logrando que la pobre se colocara roja a más no poder.
-Ferio, ya deja a la pobre en paz o va a terminar alumbrando toda la calle –bromeó Caldina, que tenía puesto un bikini naranjo y un pareo amarillo con tonalidades rojas y naranjas en él. Al lado de ella, una joven y alta rubia, peinada con una cola de caballo y de vestido blanco, tenía serios problemas para controlar la risa.
-¡Caldina! –gritó Fuu.
-¡Presea! –ahora el que levantaba la voz era el rey –De Caldina lo entiendo, ¿pero tú?
-Lo siento –dijo la joven todavía luchando con el ataque de risa –Pe... pero... no...no puedo evitarlo...
-¡Vaya manera de tratar a su rey! Si no fuera por lo mucho que las quiero...
-Ya cálmate Ferio –empezó Umi –Fue un comentario nada más –la verdad ella también había estado a punto de reír, pero no lo había hecho por respeto a su amiga –Además Caldina, ¿con que derecho hablas? Si Larfaga no hubiera tenido que quedarse en Cefiro, ya estarías colgada de su cuello.
Caldina suspiró –Es verdad. Tonto de mi adorado espadachín. ¡¿Por qué tiene que ser tan responsable?!
-Así es él –respondió un Lantis en polera de manga corta y jeans –Dijo que Guru Clef tenía demasiadas ocupaciones y que su presencia era necesaria en casa. Estoy preguntándome sino hubiera sido mejor quedarme y ayudarlos.
-¡De ningún modo! –exclamó la bailarina –No te culpes Lantis. ¡Ese hombre no tiene remedio!... el propio Guru Clef dice que no hay problema y le aconseja a Ferio tomarse un descanso del trono... ¡y él va y decide quedarse y rechazar la invitación!
-No te pongas así Caldina –le pidió Ascot, que también iba con una polera sin mangas, pero verde musgo y shorts de mezclilla –Yo tampoco lo entiendo, pero así es él. Ya era un fanático del deber cuando lo conociste.
-Sí, siempre obsesionado con su trabajo... ¡Pero así y todo lo quiero! ¡No importa que no haya venido hoy, ya me las arreglaré para que se tome un descanso! –dijo firme y con fuego en la mirada. Las mujeres no hicieron ningún comentario, pero le sonrieron nerviosas y los varones... digamos que se preocuparon algo por la seguridad del jefe de guardia.
Sin darse cuenta llegaron al final del muelle justo para la puesta de sol. Juntos vieron como el cielo pasaba de un naranjo moderado a un rojo fuerte que se mezclaba con el rojo, creando destellos de oro y fuego en el agua. El sonido del mar era relajante y las luces del muelle y la ciudad costera empezaban a encenderse.
En ese ambiente, las parejas no tardaron mucho en demostrar que lo eran. Fuu se apoyó en Ferio y él le pasó el brazo por los hombros; el espadachín mágico se acercó a Hikaru por su espalda y la rodeo con su brazos, a lo que ella levantó la vista y le sonrió de forma muy cálida. Los demás se dirigían miradas cómplices, mientras también veían como poco a poco llegaba la noche.
Ascot observaba a Umi y si bien eso no la enojaba, si la hizo sentirse triste. Eagle se extrañó con esa reacción. Nunca antes había visto a la guerrera del agua deprimida, aunque haciendo memoria, se le vino a la mente la forma en que el controlador de bestias se comportaba cerca de ella y supuso que tenía que estar relacionado con asuntos del corazón.
Caldina suspiró y no porque su pareja no estuviera allí para ver ese atardecer con ella (pensamiento que se le pasó por la cabeza), sino porque veía que por muy bonita pareja que hicieran Umi y Ascot, simplemente las cosas no se habían dado para que la amistad se transformara en algo más. Presea le puso comprensiva la mano en el hombro.
-Ascot es un muchacho fuerte, seguro que su corazón saldrá adelante.
-Lo sé. Lo bueno es que el rechazo no afecto su relación con ella, de otra forma no sé que hubiera pasado.
El pequeño dialogo fue hecho en voz baja, pero no tan baja como para que el comandante, que estaba al lado de ellas y detrás de la casi pareja, no hubiera escuchado.
"Así que sí era eso. Me pregunto porque no estarán juntos. Es obvio que ella le tiene mucho cariño y se preocupa por él, en Cefiro pasan mucho tiempo juntos" No podía dejar de notar lo bien que se veían el uno al lado del otro y el fuerte lazo entre ellos.
Finalmente decidieron regresar a la casa. Debido a sus obligaciones en Cefiro, Caldina, Presea e Eagle eran los únicos que no tenían que regresar al otro día, pero estaban decididos que eso no les arruinara la diversión. Tenían pensado jugar a las cartas y contar algunas historias de terror antes de irse a dormir. La noche prometía ser muy larga.
Al otro día y luego de desayunar juntos, los tres hombres de Cefiro se despidieron y regresaron a su hogar. Umi se encontraba ahora en la terraza de la casa de playa, sintiendo el viento y mirando el mar, cuando Eagle se colocó a su lado a hacer lo mismo. Como le gustaba al comandante la brisa marina.
-Te preocupa que él esté triste, ¿verdad? –le preguntó sin dejar de observar las olas.
A ella la pregunta la tomó totalmente por sorpresa, pero así y todo entendió a qué se refería –Sí –respondió –No me gusta verlo así por mi culpa. Realmente me gustaría verlo de la forma en que él quiere pero... –su voz se cortó en la última palabra, sus ojos reflejaban angustia.
-Umi él no te está pidiendo que te enamores de él, sólo que le des una oportunidad –razonó él –Ascot es un buena persona, ¿porque no dejas que te demuestre cuanto te quiere? –ella se quedó callada, incapaz de responderle y con cara de que ella quería hacerlo, pero había algo que se lo impedía. Eagle se dio cuenta de esa duda en sus ojos y lo entendió todo –Umm... –se sorprendió por el descubrimiento –Ya veo, ya hay alguien más, ¿verdad?
Un leve tinte rojo apareció en las mejillas de la muchacha mientras asentía. Hubo silencio un rato, luego cerró los ojos para volver a abrirlos después de suspirar –Es una relación imposible... No tengo la más mínima posibilidad de que él se fije en mí. Ni siquiera estoy segura de que sea amor, pero... si sé que es un sentimiento muy fuerte y que no me lo puedo sacar de la cabeza... –él la escuchaba atento mientras ella se confesaba. Nadie más la oyó porque el resto estaba en la cocina –Sé que debería dar vuelta la página, olvidarme de todo y para eso nada mejor que empezar una relación, pero... pero no puedo hacerle eso a Ascot. No puedo utilizarlo de esa forma, no sería justo.
El silencio se hubiera hecho incomodo de no ser porque Caldina llegó a buscarlos para bajar a la playa, y como no habían estado en la cocina ayudando, les encargó la canasta con la comida, la frazada y el quitasol.
-Ejem. ¿No se te olvida nada? –preguntó una irritada Umi.
-Umm. Ahora que lo dices creo que también podrían llevar las toallas, ¿qué opinan? –mirando a las que salían de la casa, a lo que ellas se rieron.
-Caldina... –la heredera de los Ryuzaki estaba a punto de estallar. Una mano en su hombro la hizo voltearse y ver a un Eagle risueño y aguantando la risa.
-Yo me encargaré del quitasol y el canasto –dijo recibiéndolos de manos de la bailarina –A fin de cuentas soy el único hombre y me toca hacer de caballero –dijo guiñándole el ojo y causando más de un sonrojo con lo galán que se había visto el gesto.
En Cefiro
Ferio ya estaba de vuelta en sus funciones como rey y arreglando una vista a Autozam para ver que podían hacer con su problema ambiental y fortalecer las relaciones. Guru Clef revisaba manuscritos antiguos con el mismo propósito y de paso aconsejaba al joven rey en asuntos de Estado. Cefiro era un mundo pacífico, pero de todas formas había que preocuparse del bienestar de la gente: algo que los tenía bastante ocupados era la regulación del comercio. Poner las leyes era una cosa, pero que los fiscalizadores no se fueran a corromper con el poder era otra. Además tenía que actuar a la altura de un soberano, demostrando que era digno del cargo, pero sin perder su humanidad y cercanía con el pueblo en el camino, cosa que si bien no lo iba a matar de cansancio, ya tenía ocupada su agenda por lo menos tres meses.
Ascot estaba ocupado educando a la gente acerca de las criaturas mágicas, para que supieran diferenciar entre un monstruo peligroso y uno simplemente aterrador, pero inofensivo; además era el encargado de la protección de especies en peligro, lo que también incluía a las plantas. Larfaga, se ocupaba de la seguridad en general y del adiestramiento de las tropas; no sólo enseñaba técnicas de batalla a los soldados, sino que se preocupaba de la unión de las tropas y de que los humos no se les subieran a la cabeza; en Cefiro querían guerreros honorables, no matones arrogantes.
Y por último estaba Lantis, que se encargaba de patrullar las zonas en reconstrucción y proteger a los aldeanos. Además, estaba enseñando a Ferio costumbres Autozamitas y algo de su historia, preparándolo para la próxima e inevitable visita. De paso se encargaba de ver sus avances como guerrero.
Ferio y Guru Clef se encontraban leyendo el informe de Lantis con respecto a las regiones del sur, cuando llegó un comunicado urgente de Chizeta. Las cosas no se veían bien para la monarquía de ese lejano planeta, la sobrepoblación estaba llegando a un punto crítico y el Sultán pedía respetuosamente una audiencia con Ferio, para discutir la posibilidad de que algunos de sus ciudadanos (los de situación más complicada) fueran acogidos en su mundo.
-Es una petición muy justa –dijo el joven cuando terminó de leer el documento –A fin de cuentas ellos renunciaron a invadirnos y fueron nuestros aliados contra Devonair. Sus princesas son grandes amigas, creo que ha llegado la hora de devolverles la mano¿no crees?
-Totalmente de acuerdo –contestó el mago –El problema aquí es tu agenda –frunció el ceño complicado –La visita a Autozam está programada para dos días y este asunto requiere tu presencia en Chizeta lo antes posible.
-Sí, es realmente urgente, pero tampoco puedo suspender el viaje a Autozam –se llevó la mano al mentón, pensativo –Aunque... eso no significa que necesariamente tengamos que retrasar una reunión diplomática con ellos –el mago lo escuchaba –Si alguien fuera en representación mía hasta que pusiera ir yo mismo...
-Ya empiezas a pensar como rey –sonrió satisfecho el Guru -¿Y a quién piensas enviar?
-Alguien se tiene que quedar aquí para reemplazarme temporalmente, así que tú no puedes ser. Veamos... creo que Caldina y Umi serían la mejor opción.
-¿Estás seguro?
-Sí. Nadie mejor que una Chizetana para entender por lo que ellos están pasando y su modo de pensar. En cuanto a Umi, tiene una excelente relación con Tata y Tatra y no se te olvide que, aunque es una guerrera mágica, pertenece a la Tierra, lo que...
-La hace una excelente jueza imparcial –terminó Guru Clef.
-¡Exacto¿Y qué opinas?
-Que lo has pensado todo muy bien.
-En ese caso hay que preguntarles y ver que deciden. ¿Puedes contactar a Hikaru?
-De inmediato.
