Hola! Espero no haberme tardado mucho en actualizar y que este nuevo capitulo sea de su agrado :D Muchas gracias por seguir leyendo; todos los reviews y sugerencias son bienvenidas. Hasta la próxima. Chao XD


Umi y Caldina se quedaron dos semanas completas en Chizeta, atendiendo a las reuniones del consejo, visitando las ciudades fronterizas y viendo las condiciones en que se encontraban los refugiados y las ciudades con mayor población. Fueron días muy ocupados para ambas mujeres. Generalmente sus obligaciones diplomáticas comenzaban muy temprano en la mañana y no terminaban sino hasta poco antes de la hora de cenar. Era frecuente verlas muy activas durante sus encuentros con el consejo y la gente de Chizeta y su buena disposición era algo que brillaba en todo momento.

El verdadero cansancio y agitación llegaban una vez concluida la agenda del día. Era entonces que todo el cansancio del día les llegaba y ya no había forma de escapar de él. Y no era que las estuviera explotando y sus organismos ya no pudieran más de tanto trabajo. Más que cansancio corporal lo suyo era cansancio de espíritu. Y los ojos de Marcus mostraban claramente que hacía mucho que el sultán era victima del mismo mal.

Esa noche, las princesas y su madre se prepararon para recibir al soberano, el príncipe y las emisarias. Con el fin de que las últimas pudieran recopilar la mayor cantidad de datos sobre Chizeta, ellos llevaban ya tres días fuera de la ciudad capital, en un viaje por las regiones más afectadas. En un principio el sultán se había resistido a la idea de llevarlas; le parecía que además de traumático aquello podía llegar a ser muy peligroso, más si se daba el caso de un terremoto. Finalmente ante la insistencia de ambas, y principalmente la de Caldina, el soberano acabó por ceder.

El sultán encabezó la comitiva que llevó a Caldina hasta las regiones del extremo oriente, las más gravemente afectadas. En tanto, Alcar se encargó de la escolta de Umi al noroeste; una zona que por mucho tiempo resistió la destrucción de sus terrenos y en la cual la devastación parecía avanzar más lento que en el resto del planeta. La guerrera tenía la esperanza de encontrar algún indicio que explicara el porqué de ello.

Ya era hora de que ambos grupos volvieran del viaje. Rayla había dispuesto ya las habitaciones, aún más cómodas de lo que ya eran, y preparó un gran banquete con música y bailes en su honor. Ella sabía bien que llegarían agotados y que era más que probable que lo visto les hubiera fragmentado algo el amino.

El comedor real irradiaba no sólo una atmósfera de esplendor y riqueza, sino que resultaba cálido y acogedor; ideal para dar la bienvenida a todos. Viendo que todo había quedado como ella quería y que nada parecía fuera de su sitio, la esposa del sultán se dirigió al salón de bienvenida (paso obligatorio para cualquiera que quisiera entrar al castillo). Se encontró con que únicamente su hija mayor estaba ahí aguardando y decidió preguntar por Tata, aunque ya intuía la respuesta.

-Ya sabes como es, mamá –respondió la alegre y comprensiva Tatra –Echa mucho de menos a todo el mundo y fue a la torre de observación para ver que tan lejos están y quien será el primero en llegar.

-Me lo imaginé –ni bien lo hubo dicho, se escucharon los pasos de alguien corriendo por los pasillos en dirección a donde ellas estaban –Parece que tu hermana está muy emocionada, por lo que oigo.

La joven princesa llegó rápido con ellas para informarles que ambos grupos estaban ya muy próximos a la entrada del palacio y que no tardarían en pasar por el muro principal. Y así fue. En cosa de minutos ambas partidas se encontraban en la sala de bienvenida, siendo gratamente recibidas por Rayla, Tatra y Tata. Luego todos se dirigieron al salón de banquetes, encabezados por los soberanos y luego sus hijas. Allí, todo lo preparado los ayudó a reponerse del cansancio y distraer un poco la mente de todo lo visto durante el viaje; fue algo que agradecieron muchísimo. El día que seguía era el último que Caldina y Umi estarían en Chizeta, y como los otros prometía ser muy agitado. Si había algo que necesitaban en ese momento, eso era reponer fuerzas.

La mañana siguiente llegó muy pronto y encontró a Caldina contactando a Gurú Clef y a Umi recorriendo la gran biblioteca del castillo con ayuda de las princesas y Alcar. Lo último era con el fin de encontrar la mayor cantidad de manuscritos con información relacionada con Yasha.

-Bien, repasemos... –comenzó la peliauzul –Ya tenemos libros de magia, historia, poesía (Tatra había insistido), biografías... –sintió ganas de llorar al ver la torre de escritos que tenía que revisar en busca de algo útil, pero en lugar de eso suspiró –¿algo más que pueda servir?

-Sí –la voz era la de Alcar y había salido detrás de unas enormes estanterías que impedían verlo –Tatra, Tata, por favor busquen en la sección de ciencias políticas y en la de crónicas militares.

-En seguida primito –y Tatra se encaminó a donde el le había pedido.

-¡Un minuto! –Tata no estaba muy acostumbrada a recibir ordenes -¿Por qué nosotras y no tú? –exigió saber.

-Digamos que tengo las manos un poco ocupadas –por alguna razón su voz sonó como si estuviera peleando con algo. De mala gana, la joven siguió a su hermana –Umi...

-Dime –ella ya estaba instalada, ojeando la información.

-¿Podrías ayudarme con esto? Por favor –lo último había sonado a suplica y a la muchacha se le hizo muy extraño. Todo lo que tuvo que hacer fue darse vuelta y casi se cae al ver como el pobre príncipe aparecía cargado con una caja repleta de libros y antiguos rollos de papel.

-¡Ay, pero hombre! –corrió a ayudarlo y eso fue una suerte porque la caja estuvo a punto de caérsele -¿Pero cómo se te ocurre sacar esto tú solo? –había algo de reproche en la pregunta.

-Esa no era la idea original –se defendió –La estaba revisando y cuando me di cuenta se me estaba cayendo encima –había un ligero sonrojo en su piel morena y Umi tuvo que aguantar las carcajadas al imaginárselo en la escalera haciendo equilibrio con la caja –No te rías –le dijo adivinando sus pensamientos.

-¡No lo hago! –la misma exclamación sonó risa contenida. Los se miraron y prefirieron no tocar más el tema. Sin mencionar que tenían una pesada caja gigante que registrar.

Adentro resultó que estaban viejas anotaciones hechas por el vidente traidor, así como sus diarios y libros de magia y predicciones. Umi se sintió muy satisfecha al ver eso, y luego de que las princesas volvieran con lo encargado por su primo, entre los cuatro se pusieron a revisar bien todo y descartar aquello que no servía. El trabajo consumió un total de cuatro horas.

En tanto, Caldina ya había terminado de explicarle al gran mago, con lujo de detalles, el estado en el que había caído Chizeta y el peligro al que se enfrentaba. Gurú Clef, entendiendo la situación, le dijo a la bailarina que se comunicaría con el sultán dentro de hora. Necesitaba tiempo él mismo para contactar a Ferio y hacer los arreglos necesarios en el palacio. Ella por su puesto se lo hizo saber así a Marcus y a Rayla, quienes enviaron por los jóvenes a la biblioteca, y también por el resto del consejo. Así, todos se encontraron reunidos en la sala del trono, a la espera de que Cefiro hiciera contacto.

-Umi, ¿pero niña que es todo eso que traes? –preguntó Caldina al verla con una buena cantidad de libros en sus manos.

-La información que encontramos en la biblioteca real. Por cierto su majestad –dirigiéndose a Marcus -¿Existe alguna posibilidad de llevar esto a Cefiro conmigo? Creo que a Gurú Clef podría serle de gran utilidad.

-¿Los documentos de Yasha, su biografía, dos libros de augurios y simbología, y las crónicas de la batalla en su contra? –hizo un rápido reconocimiento de todo lo que ella tenía en las manos.

-Así es su majestad. Con permiso suyo y de los miembros del consejo.

El sultán echó una rápida mirada a los integrantes de este y al ver como todos daban su consentimiento, accedió a ello.

-Quiera la suerte que su Gurú saqué algún provecho de esos documentos –dijo con ojos amables el más anciano y sabio de los integrantes del consejo, Varda –Mucho temo que en Chizeta ya no queda nadie con esa capacidad –comento tristemente al recordar como la magia había casi muerto en el planeta. De ella lo único que no se había deteriorado era la magia de protección y defensa, como los espíritus guardianes de las princesas.

-Desgraciadamente las casas de hechicería perdieron fuerza con el progreso de la medicina y otras artes –reconoció una renombrada general –Ahora, aunque aún hay gente que entiende su lenguaje y códigos, gran parte del conocimiento necesario para entender los secretos de sus libros se han perdido.

-Es por eso que tenemos la esperanza de que Gurú Clef saqué algún significado de ellos –dijo Tatra –Las anotaciones de Yasha y sobretodo el último de sus diarios, hacen mención una y otra vez a algo llamado "torrentes de la desolación." Los libros de augurios tienen capítulos enteros dedicados al asunto.

-El problema es que están en lenguaje metafórico o en alguna especie de clave –informó Tata.

-Por no mencionar las ecuaciones que ponen en caracteres muy extraños –meneó la cabeza el príncipe –Lo único que pude descifrar fueron los números. Supongo que serán alguna especie de unidades de medida.

La conversación fue interrumpida por el contacto de Guru Clef.

-Su majestad Marcus, en nombre del rey Ferio lo saludo a usted y a todos los presentes –hubo inclinaciones de cabeza en ambos lados –En nombre de nuestro soberano le informo que ya se han hecho arreglos para recibir en el palacio a 900 de sus súbditos y que estamos recopilando información de las aldeas que están mejores condiciones para hacerse cargo de más gente. Lamentamos mucho el no poder hacer más por el momento.

-Muy por el contrario –dijo el sultán más que satisfecho con la noticia; sentimiento que era compartido por el resto –Estamos muy agradecidos por su cooperación y enviamos nuestros más sinceros respetos a su majestad Ferio.

El resto de la conversación se fue en los detalles de la migración masiva y en la petición del mago de que un geólogo chizetano fuera a Cefiro y que le enviaran la mayor cantidad posible de información relacionada con Yasha y su maldición.

-Por lo último no es necesario preocuparse. La joven Umi se ha encargado personalmente de reunir de antemano todos los datos que usted acaba de pedir.

El mago vio muy complacido los voluminosos libros y papiros que la muchacha tenía en los brazos y le dedicó una sonrisa complacida "Sabía que podíamos confiar en ellas." Al ver eso un imperceptible sonrojo apareció en su cara y sólo Caldina se dio cuenta de la situación.

Ya terminado el contacto con Cefiro comenzaron inmediatamente los arreglos para el viaje de la gente. El hecho de que la naves hubieran sido adaptadas como refugios resulto muy útil, ya que la gente ya se encontraba instalada en ellas y además contaban con la cantidad necesaria de alimentos. Eso sin contar que las emisarias no tardaron en ofrecer su propia nave.

Quedó decidido que todos partirían a la tarde del día siguiente, escoltados por la nave Cefiriana. Como emisarios de Chizeta irían príncipe Alcar en su calidad de geólogo y Varda, que a pesar de tener conocimientos mágicos muy básicos, era un erudito en varias lenguas, y podía ser de gran ayuda para Guru Clef con lo de la información.

Sólo cuando Marcus se hubo asegurado de que todas las naves estaban en perfectas condiciones y de que todos los súbditos involucrados estaban al tanto de sus planes, él y los demás se retiraron a sus respectivos aposentos para descansar.