Hola! Muchas gracias a todos por seguri leyendo y darme animos para seguir con la historia. Me encante recibir su comentarios.

Espero que este capitulo les guste (hasta que puede actualizar). Ahora los dejo leer, pero voy a estar esperando sus reviews. Hasta el próximo. Chao )


Su padre estaba en problemas, graves problemas. Eso era lo único que Eagle tenía en la cabeza en esos momentos. La preocupación y la impotencia ya lo habían alterado bastante y no le interesaba cómo, de alguna forma tenía que conseguir que Guru Clef le permitiera regresar a Autozam para ayudarlo en la lucha política y posiblemente militar que se le venía encima. Tenía que volver. Silver era su única familia y él no estaba dispuesto a abandonarlo cuando éste más lo necesitaba.

Viendo su desesperación frente a las noticias que Geo le había dado y sabiendo de sobra a lo que podía llegar sino se tomaban medidas al respecto, Lantis decidió ir a Autozam. No fue mucho lo que tuvo que hacer para convencer a Ferio, quién estaba también preocupado por la seguridad del presidente y entendía que aún no era conveniente permitir que Eagle regresara a su hogar. Por orden suya, Guru Clef tuvo todo listo en un abrir y cerrar de ojos para el viaje del espadachín mágico.

En esos instantes Hikaru se estaba despidiendo de él.

-Cuídate, ¿sí? –le pidió casi suplicante.

-Tendré cuidado –le dijo tomando su mano –Geo ya está enterado y estará esperándome para llevarme directamente con Silver –la tranquilizó.

-Lo sé –dijo un poco más calmada –Dale mis saludos cuando llegues y por favor comunícate cuanto antes, Eagle está como loco y no sé cuánto más aguante. Guru Clef tuvo que colocar una barrera alrededor de su dormitorio por miedo a que intente viajar.

-Conociéndolo, fue lo mejor –aseguró algo triste por la situación.

-Aún así, no me agrada.

-Ni a mí, pero de momento es lo mejor. Él todavía no está bien y este atentado contra su padre no le ayuda en nada –cerró los ojos y se quedó callado un buen rato –Sé que lo que voy a pedirte es complicado, pero por favor cuídenlo –abrió los ojos.

-No tienes que pedírmelo –le sonrió y lo acarició en la mejilla –Eagle es alguien muy especial para mí y no permitiré que nada malo le pase. No sé cómo, dadas las circunstancias, pero te prometo subirle el animo de alguna forma.

-Gracias. Tú también cuídate, ¿quieres? No te exijas demasiado –y en un instante se había inclinado y sus labios estaban sobre los de ella. Fue un beso muy suave y corto, pero que ambos disfrutaron. Finalmente fue él quien rompió el contacto –Ahora debo irme –y sin perder tiempo y con una agilidad sorprendente, abordó la nave personal que Guru Clef había dispuesto para él.

Hikaru vio como él se elevaba en el cielo hasta llegar a ser un punto diminuto en el firmamento y finalmente desaparecer de su vista. Sus ojos se quedaron fijos en el lugar en el que había perdido de vista su nave.

-Vuelve pronto. "Que tonta. Apenas sí te fuiste y yo ya te estoy echando de menos. Como si nunca antes hubiéramos estado separados"

En tanto, las cosas en la habitación de cierto joven comandante no marchaban del todo bien. El panorama que la joven guerrera se encontró frente a su puerta de entrada no era muy alentador. Gurú Clef se encontraba afuera reforzando la barrera y a su lado estaban Ferio y las otras dos guerreras, los tres con una mezcla de preocupación y temor en sus rostros.

-¿Qué pasó? –había apresurado el paso junto al joven rey y ahora sus ojos rogaban por información.

-Volvió a tratar de escapar.

-Estaba muy alterado –comunicó Fuu con un hilo de voz –Nunca lo había visto así, sus ojos realmente me dieron mucho miedo –tomó el brazo de Ferio.

-Él... en estos momentos no es él –siguió Umi -Su preocupación y miedo son tan grandes que lo hacen hacer cosas que normalmente no haría.

Hikaru iba de uno a otro con la mirada, esperando encontrar algún indicio de que estaban exagerando, pero todo fue en vano. Una triste exhalación de derrota salió de sus labios, justo a tiempo para ver a Gurú Clef apartarse de la puerta y reunirse con ellos.

-Su poder es extraordinario. Aún enfermo y alterado como está fue capaz de fragmentar la primera barrera. Temo haberlo subestimado. La verdad es que de estar sano hubiera logrado romperla desde hace mucho.

-¿Él... les hizo algo? –preguntó Hikaru asustada.

-No –fue la respuesta del mago –Sin embargo no puedo decir que no haya querido hacerlo.

-Eagle quería salir sin importar cómo, pero a pesar de eso en el último momento logró controlarse y no nos atacó –le informó Ferio.

-Fue muy aterrador verlo furioso y atacando la barrera –siguió Umi. La joven comenzó a abrazarse con sus propios brazos, víctima de un frío que no sabía de donde provenía –No tenía armas, pero su deseo de salir era tan grande que... –su voz era entrecortada –no le importó arrojarse contra ella... lo hizo una y otra vez a pesar de cada vez era arrojado con fuerza hacia atrás –ella temblaba y Hikaru estaba cada vez más y más blanca.

-Finalmente dejó de embestir, pero aún así no había desistido –ahora la que hablaba era Fuu –Comenzó a tratar de destruir la barrera con sus propias manos, ahí fue que la fragmento, pero en el proceso...

-Se hizo un daño tremendo – su voz había se vuelto tan temblorosa al final que el hechicero optó por terminar la frase él –Sus manos, y no sólo ellas, todo su cuerpo debe estar sufriendo los efectos de intentar contrarrestar magia de esa forma.

-La de Gurú Clef no menos –puntualizó el rey –No me extraña que tenga quemaduras.

-¡¿Qué?! –ahora si que la Guerrera del Fuego estaba horrorizada.

-Cuando el retrocedió y lo vimos sosteniendo sus manos con dolor, Fuu y Gurú Clef entraron para ayudarlo –siguió Ferio –pero en ese estado... Eagle... él los atacó.

-Nunca creí que unos ojos tan dulces y gentiles como los suyos pudieran mostrar tanta dureza, rabia y frialdad. Realmente lo creí capaz de lastimarnos –a Fuu las piernas le fallaron y terminó siendo sostenida por Ferio.

-¡Qué horror! –Hikaru miraba a Fuu como no lo hacía desde su época de incertidumbre y batallas.

-Y entonces, cuando lo creí capaz de matarlos –había furia y terror en la voz del rey al recordarlo –no me importó nada, atravesé la barrera dispuesto a enfrentarlo.

-Justo en ese momento sus ojos cambiaron a unos de total confusión –dijo el mago –Como si no entendiera porque estábamos frente a él, ni que hacía forcejeando conmigo. Fue cuando Umi gritó su nombre que se dio cuenta de lo que había intentado hacer y su expresión cambió a una de horror.

-Estaba totalmente conmocionado y no dejaba de decir que eso no podía estar pasando, que ese no era él –mientras continuaba, Ferio abrazaba a Fuu y acariciaba su pelo con ternura –Ahora debe seguir sentado en su cama, con ambas manos escondiendo su rostro y sin poder creerlo.

-Dios...

Hikaru no pudo hacer ningún otro comentario, porque en ese preciso momento un grito aterrador salió de la garganta de Eagle, haciendo que todos, incluso Fuu en su estado tembloroso, se precipitaran hacia la habitación.

Palacio de Chizeta: Celebración de los 24 años de la princesa Tatra:

Eagle sonrió al ver como su amigo se había animado de una buena vez a sacar a bailar a la festejada. Ambos se veían muy bien en la pista de baile y la complicidad existente entre ellos era imposible de ignorar.

"Ya no tardará. Sí, definitivamente esa declaración no pasa de hoy"

Viendo a las demás parejas y buscando con ansiedad a la suya, el comandante encontró su mirada con la de Alcar, quién se veía en muy buena compañía de una joven de pelo castaño oscuro y ojos verdes. Ambos levantaron sus copas e hicieron un brindis a la distancia.

En eso sintió que alguien lo tomaba de la mano y sabiendo de sobra quien era la responsable, se volteó para besar a su prometida. Umi acarició su mejilla mientras respondía al beso y le sonrió una vez se separaron.

-Te estaba buscando –le dijo.

-Que coincidencia, yo a ti también –ahora era su turno de acariciar su mejilla -¿Me concederías este baile?

-¿Para qué preguntas si sabes la respuesta?

Ninguno de los dos se hizo más de rogar y luego de que Eagle dejara su copa en una de la mesas, se unieron al resto de los bailarines, entre ellos el propio Marcus y su esposa.

-Te ves muy bien en ese vestido –comentó. Y era cierto. El vestido, mezcla entre el estilo chizetano y medieval del occidente terrestre, simplemente resaltaba muy bien su belleza natural.

-Gracias. Tú también te ves bien. Aunque eso no es ninguna novedad –siempre había admirado lo alto y atlético que se veía sin importar lo que usara. La primera vez que lo había visto con el uniforme de gala de Autozam, se había quedado sin palabras, y aún ahora después de haberlo visto con el tantas veces ella seguía deslumbrada.

Eagle simplemente la miró con ternura y la atrajo más hacia su cuerpo. Necesitaba sentirla junto a él. Ya llevaban varios meses de compromiso y años de relación. La fecha de su unión estaba cada vez más cerca, pero a veces tenía serios periodos de duda en los que no estaba seguro de merecerla.

Luego del baile, fueron a uno de los balcones a que tomara aire. Acostumbraban abrazarse siempre que podían, pero esa noche en particular él la rodeaba como si temiera que fuera desaparecer en cualquier minuto. Ella sintió su nerviosismo y lo miró directo a los ojos.

-¿Qué sucede?

-Al brindar con Alcar, por accidente miré la palma de mi mano... –sus ojos se ensombrecieron.

-¿Y? –intuyendo ya cuál era el problema.

-Qué no puedo entender cómo fuiste a fijarte en mí después de... –ella selló sus labios con su índice.

-Ya lo hemos discutido. Además, no pienso permitir que el pasado arruine mi presente.

-Te amo –le susurró en el oído.

-Y yo a ti. Que eso no se te olvide, ¿sí? –su voz era casi suplicante.

Pudo sentir como los labios de él buscaban los suyos y lo ayudó a encontrarlos. Al principio fue suave, pero de a poco el beso se hizo más apasionado. Los brazos de Umi rodeaban su cuello como temiendo caerse, lo que hubiera sido imposible dada la firmeza con la que Eagle la tenía sujeta por la espalda.

Así estuvieron un buen rato, sin que nada de lo que pasara a su alrededor les importara. Al terminar, ella descansó su cabeza sobre su pecho y el se dedicó a acariciar su pelo, desde la base hasta su cintura.

-También a Alcar y Varda tengo que darles las gracias por estar contigo.

Cefiro: 4 años antes

Fue horrible descubrir que su intento por escapar le había pasado la cuenta a Eagle. El joven fue victima de unos espantosos ataques en su cabeza y los fuertes dolores acabaron por dejarlo al borde de la inconsciencia.

Gurú Clef hizo de todo para ayudarlo, pero lo único que pudo hacer fue estabilizarlo. Nada pudo hacer para revertir el daño provocado. Tampoco Fuu.

-¿Seguro qué no puedes hacer nada más? –Hikaru estaba no daba más de la preocupación.

-La carga fue demasiada para su mente. Entre la tensión por el atentado contra su padre, sus intentos por romper la barrera, más el darse cuenta de lo que estuvo a punto de hacer... Mucho me temo que es posible que vuelva al coma.

-¡¿Qué?! –todo el resto gritó desesperado.

-Lo peor es que no sé si esta vez seamos capaces de recuperarlo. Esto va más allá de mis poderes. Su mente no está en ningún lugar en estos instantes y bajo estas circunstancias es imposible que alguien lo guíe de vuelta.

-No puede ser... –por el rostro de Hikaru comenzaron a correr ríos de lagrimas.

-¡Alcar! –eso fue todo lo que salió de la boca de Umi, antes de que la vieran salir corriendo en busca del príncipe "La medicina de Chizeta es la más avanzada. Si alguien puede ayudarlo ahora, ese es él"