Ya estoy de vuelta y con un nuevo capitulo. Espero no haberme demorado mucho y que les guste tanto como los otros.

Como de costumbre voy a estar esperando sus reviews. ¿Alguien sabe el nombre de los papas de Umi? Si no hay nadie me vendrían bien sus sugerencias :P Chao y hasta la proxima.


Amanecía en Cefiro y tanto la guerrera del fuego como la del viento ya estaban en pie. Ambas se habían encontrado en los pasillos del castillo camino a la cocina y ahora se dirigían juntas a la cocina para desayunar.

Umi iba a enterar ya una semana en Autozam. Gracias a las comunicaciones con Geo y Lantis, les constaba que estaba bien, por no mencionar que con una personalidad como la suya, sus amigas dudaban seriamente que la joven tuviera algún tipo de problema para desenvolverse o solucionar cualquier tipo de percance que se le presentara, ya fuera directamente a ella o a Tatra. Por lo que sabían la princesa tampoco estaba teniendo dificultades, todo lo contrario, estaba desempeñando un excelente papel de enfermera y diplomática, además de encontrarse muy a gusto en el lugar. Todo parecía marchar bien y según el informe del estado de salud del comandante que Tatra había hecho. Las secuelas físicas estaban prácticamente erradicadas, quedando únicamente una ligera pesadez de cabeza que a ratos aparecía y marcas en sus manos, producto de las quemaduras. En cuanto a las sicológicas, esas llevarían un poco más de tiempo en desaparecer, pero al menos estaban siendo mitigadas por la compañía, el carácter de por sí alegre de Eagle y el hecho de finalmente encontrarse de vuelta en su amado Autozam.

En términos generales no había razones para preocuparse, pero si se remitían a un asusto un tanto más personal las cosas se complicaban un poco. Ya llevaban un buen tiempo alejadas de su mundo y a pesar de todos los cuidados que habían tenido para no preocupar a sus familiares y que estos no sospecharan de su ausencia, sabían muy bien que no podían seguir así eternamente, principalmente porque en dos semanas más se terminaba el tiempo que habían acordado de veraneo en la playa. Naturalmente que las tres se las arreglarían para seguir yendo y viniendo de Cefiro como siempre, pero ya no podría ser por períodos tan largos.

Con Umi en el lejano Autozam asistiendo a la Primera Princesa de Chizeta en su estancia fuera del hogar (más que mal era su amiga y ella ya había estado antes en contacto con la cultura autozamita) y ayudando a Eagle en su recuperación, la situación cobraba un matiz que no tendría porque haber tenido originalmente. Dejar a Tatra en un planeta tan distante al suyo sin nadie que la ayudara a ambientarse no era la mejor de las ideas y definitivamente iba en contra de la cortesía y amistad que Cefiro le debía a Chizeta, totalmente en contra de los lazos formados entre la Guerrera del Agua y la heredera al trono. Ciertamente Lantis podría haber ayudado un poco, pero su deber en Autozam estaba desde hace mucho cumplido y continuaba ahí únicamente para asegurarse de que las acompañantes de su viejo amigo estuvieran bien y de paso para comprobar por él mismo los avances del comandante. Umi no estaría para nada contenta de simplemente marcharse y las otras dos guerreras no sólo lo entendían sino que estaban totalmente de acuerdo.

¿Qué hacer? Ese fue el gran tema de discusión durante el desayuno, pero por más que lo pensaban no le encontraban una solución. Tampoco podían ni querían tomar la decisión solas. Necesitaban a Umi. Si algo que las involucraba a las tres iba a hacerse, entonces debía decidirse en conjunto. Tenían que comunicarse con ella. Una vez terminaron de alimentarse se dirigieron donde Guru Clef para que él las contactara con su amiga.

En Autozam, Eagle, Umi y Tatra, se encontraban en la habitación del primero. El comandante estaba en el final de una de sus tantas sesiones de relajación, las que luego de que él terminara de recordar el incidente se habían vuelto muy necesarias para su paz mental. Ya no se pasaba la mayor parte del tiempo angustiado como al principio, tiempo en el que él no había sabido que era peor: la posibilidad de no haber recordado nunca y haber vivido en una inquietud de por vida, o el hecho de estar conciente de haber estado a punto de herir a personas especiales para él.

Todo ese cambio era gracias a sus acompañantes, pero principalmente por causa de Umi. Tatra sin lugar a dudas era una excelente persona, muy alegre y gentil, por no mencionar el mejor apoyo medico que alguien pudiera recibir, pero Umi no sólo lo animaba y cuidaba de él, sino que además siempre lograba hacerlo sentirse ligero de espíritu. No había forma de aburrirse o sentirse incomodo con ella. Al menos no para él.

Hikaru sería importante para Eagle hasta el final de sus días, alguien que le despertaría siempre un sentimiento de ternura e infinito cariño, pero lo cierto es que no existía nadie mejor que la Guerrera del Agua para entenderlo cuando su mente visitaba los lugares más sombríos. Contrario a lo que muchos pensaban de ella en un primer momento gracias a esa tendencia a hacerse escuchar sí o sí, Umi era una persona muy sensible a los sentimientos de los demás. Podía ser algo impulsiva y alocada a veces, pero era muy madura y sabía cuando escuchar y mantenerse en silencio. Hikaru era la niña dulce que él veía como su hermana menor y Umi era su confidente, la que lo hacía sentirse comprendido aún sin palabras.

Cuando la sesión terminó, Tatra fue a ver al presidente, escoltada por Geo, quién estaba a cargo de su seguridad y de la de Umi. Luego del atentado a su vida, Silver no quería correr ningún riesgo y menos con las vidas de esas dos jóvenes, que además de estar en Autozam en representación de otros planetas, eran las principales responsables de la mejoría de su hijo, cosa de la que les estaría eternamente agradecido.

En cuanto a Umi e Eagle, la primera se había retirado a su habitación para que el segundo descansara y el comandante ya llevaba un buen rato recostado en su cama, mirando el techo. De la nada su estomago comenzó a darle una fuerte queja y él no pudo evitar reírse de ello "Que suerte que Umi no está aquí o no dejaría de oír su risa hasta mañana". Umi. Ahora que lo pensaba él no era el único que no había comido nada. Su padre seguramente se encargaría de atender a la princesa tan pronto llegara junto a él, ¿pero que pasaría con su otra amiga? Eagle no tenía que esforzarse demasiado para recordar que la joven aún tenía problemas para ubicarse en el palacio presidencial sin ayuda; apenas hacía un día que la había encontrado sola, deambulando por los pasillos en busca de la habitación de su padre. Sin pensarlo dos veces se levantó de la cama y tras atravesar la puerta se dirigió a los aposentos de la joven.

Sus largos pasos lo llevaron rápidamente hasta la puerta de la joven. Tras abrirla pensó en acercársele silenciosamente por la espalda y sorprenderla "Sus reacciones son siempre tan graciosas". Pero lo que vio dentro lo hizo permanecer en silencio en el mismo lugar en que estaba.

Ya estaba más o menos acostumbrado al sistema de comunicaciones cefiriano, pero verlo funcionando en un dormitorio que aunque grande no tenía ni un cuarto del espacio de la sala de conferencias de su padre o el salón del trono de Paris... era algo que sin lugar a dudas magnificaba la impresión. Y por lo que veía en las caras de Hikaru y Fuu, el asunto no era uno trivial.

-Sé que no nos queda mucho tiempo –escuchó decir a la peliazul –pero tiene que haber algo que se pueda hacer. Tal vez extendiendo el permiso y avisando a nuestras familias...

-Tal vez, pero eso no es una solución definitiva –la interrumpió Fuu –Aún cuando consiguiéramos más tiempo, no creo que sea mucho más. Seguiremos teniendo que volver en algún momento.

-Podríamos utilizar el sistema de siempre e ir y volver, pero... –comenzó Hikaru.

-Pero Tatra no puede quedarse sola en Autozam. Es cierto que no tiene ningún problema para desenvolverse, se nota que fue criada para convertirse en reina y a diferencia de mí ella no se desorienta en el palacio –se avergonzó un poco al decir eso –pero de todas formas no puedo hacer eso. Autozam y Chizeta nunca habían tenido contacto directo, al menos no desde hace 233 años, estoy aquí para hacer de intermediara, ya que conozco a ambos, Tatra e Eagle, y estoy al tanto de sus costumbres. ¡Simplemente no puedo irme, no ahora por lo menos!

-Umi cálmate –le rogó la guerrera del viento –Entendemos tu situación, si no estaríamos preocupadas.

-Eagle y Tatra también son importantes para nosotras y lo menos que queremos es perjudicarlos –le recordó la pelirroja –Pero lo cierto es que como están las cosas muy pronto te necesitaremos de vuelta en Cefiro.

-Lo hemos estado pensando mucho Umi y lo cierto es que la propuesta de Gurú Clef es muy sensata.

-Ya hablamos con Caldina y ella no puso ninguna objeción.

-Todo lo contrario –dijo la rubia –Se mostró realmente encantada con la idea de servir a su princesa. No tienes por que preocuparte, él ya la conoce y por lo que contaste de tu estadía en Chizeta su relación con Tatra es de las mejores...

-¡No entienden! –interrumpió a su amiga alzando la voz de forma bastante considerable –No es sólo por Tatra, también es por Eagle –ya no gritaba, pero el volumen de su voz seguía siendo alto –Le costó mucho superar lo que pasó en Cefiro contigo y Gurú Clef –miró directamente a Fuu –Aún esta teniendo una batalla interna por eso. Cada vez que ve las marcas en sus manos su rostro se ensombrece. Sé que en términos médicos Tatra es de mucha más ayuda que yo, ella sabe mucho más de sicología y esas cosas, pero aún así, por muy poco que yo pueda hacer por él, no pienso dejarlo cuando necesita más apoyo que nunca –la firmeza de su mirada era impresionante y mantuvo en el más perplejo de los silencios a sus dos amigas –Caldina es una gran mujer y sé que le agrada, pero no estuvo allí cuando todo ocurrió y créanme que necesita a alguien que también lo haya vivido a su lado. ¡Simple y sencillamente no piens...! –no pudo terminar porque en ese preciso momento alguien le puso la mano en el hombro, provocando que saltara. Al ver de quien se trataba sus ojos se abrieron notablemente y se llevó la mano a la boca –Eagle.

-Tienes que hacerlo –su mirada era comprensiva, pero firme, dándole a entender que no aceptaría un negativa.

Imediatamente ella trató de rebatirle y Fuu y Hikaru se disculparon por los inconvenientes del asunto y por su falta de tacto al no haberle dado a conocer el problema antes y que hubiese tenido que enterarse de esa manera. Eagle simplemente sacudió su cabeza, negando cualquier disgusto, incomodidad o decepción por su parte. Estaba tan risueño y alegre como siempre y hasta hizo un par de bromas acerca de cómo se sentía un hermano mayor metiche entrando por sorpresa a la habitación de su hermana. Pronto las hizo sentir mejor, a todas menos a Umi. Y a pesar de los reclamos de la guerrera del agua por quedarse en Autozam un poco más de tiempo, finalizó la comunicación con las otras dos guerreras, asegurándoles que hablaría con su padre y se aseguraría personalmente de que la tercera guerrera estuviera en Cefiro a tiempo para regresar a la Tierra.

Cuando la figura de Hikaru y Fuu se desvaneció de la habitación, Umi se volteó hacia Eagle, dispuesta a reclamarle por haber decidido por ella, pero fue interrumpida cuando él la atrapó en un tierno abrazo. Eso la tomó completamente por sorpresa y le permitió al comandante expresar sus pensamientos y emociones.

-Y pensar que hay gente que te cree egoísta e incapaz de sentir. Gracias –dijo liberándola del abrazo, pero sosteniéndola por los hombros y mirándola a los ojos.

De haber sido cualquier otro eso la hubiera puesto nerviosa o por lo menos incomoda, pero tratándose de Eagle todo era distinto; le tenía gran confianza al militar frente a ella. Sin una sola palabra, sus ojos le comunicaron que no estaba enojada con él y que había aceptado ser remplazada por Caldina.

-Que no haría por mi confidente y apoyo favorito.

¿Su apoyo? ¿Él? Eagle hubiera estado más que dispuesto a sacarla de su error y a dejarle en claro que las cosas eran al revés, pero nuevamente su estomago le hizo saber al comandante que ya era hora de nutrir su cuerpo y esta vez su amiga también lo escuchó. Evitando soltar una ruidosa carcajada, pero riendo con la mirada, le comentó a Eagle lo hambrienta que estaba y le pidió que la guiara hasta la cocina.

Por una semana y media más Umi permaneció en Autozam, luego de la cual una nave de Cefiro llegó transportando a Caldina y para llevar a Lantis y Umi de regreso al mundo de la voluntad. "Me iré Eagle, pero no cantes victoria mi querido comandante. Estaré de regreso mucho antes de lo que piensas. Hay algo que debí decirle a mis padres desde hace mucho tiempo", se dijo en silencio a sí misma. Y efectivamente, no alcanzó a pasar más de una semana cuando ella ya estaba de vuelta en Autozam.

Al tenerla de vuelta y en frente suyo, Eagle no supo qué decir. No había esperado volver a verla tan pronto y fue al hacerlo que se dio cuenta de lo mucho que la había extrañado. ¿De dónde salía ese repentino sentimiento de paz y de estar completo sino?

-¿Qué sucede Eagle? Ni que hubieras visto un fantasma.

-No es eso, pero yo no te... ¿cómo? –Geo que estaba a su lado tuvo que aguantar la risa al ver a su amigo confundido y por primera vez sin palabras; se dijo a sí mismo que más tarde tendría que felicitar a Umi por dejar en tal estado a uno de los hombres más calculadores y con facilidad de palabra de Autozam.

-Eso tiene una sencilla explicación, como tú mismo entenderás más tarde. Pero creo que antes tengo que presentarte a dos personas interesadas en conocerte y que me ayudarán a que lo entiendas más claramente.

A una señal suya, un hombre y una mujer aparecieron para colocarse detrás de ella. Él no los había visto nunca, pero por alguna extraña razón se le hacían conocidos. Algo había con sus ojos y el color de su pelo. Fue al mirar a su amiga que su cerebro pareció iluminarse.

-Me complazco en presentarse a mis padres. Mamá, Papá, este es Eagle Vision, Comandante de Autozam.