Una sola palabra: impresionante. Eagle era sencillamente impresionante. Umi apenas si podía quitarle la vista de encima a su robot de combate. Había pasado todo un año antes de poder cumplir su promesa, pero ahí estaba, en el Estadio de la Academia Militar de Autozam, viendo el más asombroso combate que hubiera podido imaginar. Claro, ya había visto y experimentado de primera mano la destreza y poder del comandante a bordo del FTO, pero hacerlo cómodamente sentada desde el palco presidencial, en vez de en el campo de batalla como adversaria o compañera de combate… la joven Ryuzaki podía acostumbrarse a eso. ¡Y qué vista!
-¡Majestuoso! Su técnica es impecable –comentó la muchacha –¡Y qué energía!
-¿Acaso tenías dudas de las habilidades de mi hijo, Umi? –preguntó el presidente.
-¡Claro que no! De sobras conozco sus habilidades desde la Batalla por el Pilar. De hecho me tocó ser víctima de ellas –se rio.
-¡Vaya! Este hijo mío y sus primeras impresiones a las embajadoras –bromeó. Ambos rieron y volvieron a fijar su mirada en el combate –Pero es cierto. Hoy está particularmente magnífico. "Me pregunto por qué o… por quién". Miró de reojo a la joven y su barba ocultó como las comisuras de su boca se curvaron en una sonrisa complacida.
-Al paso que va creo será necesario crear más adjetivos. Magnífico le queda corto –no quitó los ojos del FTO en ningún momento. Los ataques de Eagle eran veloces y precisos; definitivamente letales para cualquier novato. Pero ese no era el caso. El Comandante Airdom también era excelente, como cabía esperar de un alto oficial militar. Más que un tema de máquinas poderosas, aquello era una batalla entre estrategas expertos y reflejos precisos –Los dos son impresionantes.
-Nadie llega a las finales de otro modo, querida –Umi sonrió al oír el orgullo más que justificado en la voz de Silver -¿Y? ¿Quién crees que gane? –preguntó al tiempo que el FTO embestía con todo al otro robot con una fuerza que provoco un rugido por parte de los espectadores.
No le pudo responder inmediatamente por contener aliento al ver como la barrera defensiva del oponente de Eagle lanzaba lejos al FTO. Las exclamaciones de los asistentes al estadio no se hicieron esperar y solo se hicieron más fuertes al ver como el aclamado Comandante Vision realizaba un hábil giro en el aire y el FTO aterrizaba ágilmente en lugar de ir a dar contra el campo de contención de la arena. Umi sonrió satisfecha –Está muy parejo -contestó finalmente –Pero… tengo la certeza de que cierto querido invasor no se dejará vencer tan fácilmente –su voz era firme y sus ojos mostraban seguridad total al momento de decirlo.
Y efectivamente. A pesar de estar a la par con el otro comandante, Eagle Vision no era alguien que se fuera a dejar derrotar tan fácilmente, ni en la vida real, ni en un torneo. Mucho menos con una invitada tan ilustre observándolo. Con calma, se dejó atacar por Airdom, parando los ataques solo en el último segundo, pero sin contraatacar jamás. Por todo el estadio se oían murmullos y no tan murmullos cada vez más perplejos. Por su parte, tanto Geo como Zazu ya se habían dado cuenta de las intenciones de su superior y aguardaban expectantes el resultado en sus puestos de apoyo al margen de la arena. Igual ocurría en el palco con Umi, que sin darse cuenta tenía aferrada con ambas manos la falda de su vestido autozamita. No duró mucho más.
Fue cosa de un parpadeo. Airdom volvió a la carga una última vez para envestir con todo y dar termino al combate. Nunca llegó a hacer contacto. El FTO desapareció ante sus ojos, solo para reaparecer justo detrás de él. Darse la vuelta y dar un golpe certero hubiera sido lo más fácil del mundo, de no ser porque Eagle había lanzado su ataque mucho antes de su maniobra evasiva. Airdom se dio cuenta de que era incapaz de accionar su robot. En un segundo que ya era demasiado tarde, se dio cuenta de que había hecho exactamente lo que Vision había querido y deshabilitado su robot al entrar en un círculo de pulso electromagnético. Reiniciarlo le tomaría solo unos segundos, pero era obvio que su contrincante no se los daría. Todo había sido tan rápido que recién ahora caía en cuenta (como todos en el estadio) de que el FTO había lanzado cables que habían penetrado el fuselaje de su máquina en las cuatro articulaciones principales. No eran perforaciones demasiado profundas, pero sí lo justo y necesario. La descarga eléctrica que siguió terminó de inutilizar a Airdom.
Silencio. Un segundo, dos segundos… ¡Y un estallido tanto o más fuerte que un trueno se expandió por todo el estadio! Entre aplauso y vítores era difícil distinguir palabras aisladas, aún después de bajar de un salto del FTO, a Eagle le costó dar sentido a la maraña de sonidos, pero poco a poco se hizo claro que estaban coreando su apellido. Pronto se le unió Airdom. Su robot tendría que estar un buen tiempo en reparaciones antes de volver a ser funcional, pero él estaba en perfecto estado y como el caballero y soldado honorable que era, felicitó al vencedor.
-Excelente combate, Vision –le estrechó la mano.
-Lo mismo digo, Airdom –y le sonrió brillante, devolviendo el apretón.
Ahora los dos podían oír muy claramente el coro de "¡Vision. Airdom!" en cada rincón del estadio y no pudieron menos que esbozar sus mejores sonrisas y saludar más que satisfechos a todos los espectadores. Se tomaron el tiempo de agradecer en todas las direcciones y cuando finalmente se enfrentaron al palco presidencial, entre aplausos y ovaciones, dieron a Silver su saludo militar e inclinación más respetuosos. No sin antes, al menos en el caso de Eagle, dar un rápido vistazo a una Umi extasiada que si bien se mantenía perfectamente erguida, era incapaz de ocultar su orgullo o dejar de aplaudir. Eagle no podía sentirse más satisfecho al momento de inclinarse.
En cuanto al presidente, había observado atento cada movimiento de su hijo y no cabía en sí de orgullo. Además, no podía sentir menos que satisfacción al ver la confianza y admiración reflejadas en los ojos de la joven terrícola. Silver quería a Umi como a una hija, todavía más ahora que sabía que Eagle… Bueno, todo a su tiempo. A fin de cuentas, él y Avis no habían terminado juntos de la noche a la mañana. No. Y sin embargo, el presidente atesoraba en su memoria cada momento de lo que según sus amigos había sido el cortejo más largo en la historia de su universo. Cada pequeño acercamiento, gesto y segundo había valido la pena. Ahora era el turno del hijo de ambos.
La ceremonia de premiación siguió con toda la solemnidad y celebración esperadas. Pasaron unas cuantas horas antes de que la multitud se calmara y ambos comandantes pudieran retirarse a celebrar en privado y descansar. El alivio de Eagle fue enorme cuando al fin vio la puerta de su dormitorio. Sabía que nada lo libraría de celebrar con su padre, Geo, Zazu y Umi nada más cruzara la puerta, pero estaba bien, quería hacerlo. Además, también sabía que ninguno tendría problemas en que se dejara caer sobre la cama para no volver a levantarse durante toda la reunión.
Abrió la puerta preparado para que Zazu comenzara saltarle alrededor (ya había alcanzado a Umi en estatura, pero eso no lo había rehabilitado de sus viejas costumbres) y Geo lo distanciara a punta de forcejeos, pero nunca se esperó terminar con Umi colgando del cuello y estrechándolo con fuerza.
-¡Estuviste fantástico! –relajó un poco el abrazo para poder mirarlo cara a cara.
"Podría acostumbrarme a esto" –Gracias, Umi.
-Menos mal que estabas horriblemente enfermo cuando quisiste invadir Cefiro –bromeó.
-Y tenías que recordarlo –se quejó medio en broma.
-Casi me rompes el brazo la primera vez que nos vimos –le recordó levantando una ceja.
-Ese es Eagle –intercedió Geo -¡Nada como lesionar a alguien para hacer amigos!
-Extrema tradición, pero hasta acá funciona –continuó Zazu, a lo que todos estallaron en carcajadas, incluida la víctima. Umi ya lo había soltado, pero seguía a un paso de distancia y justo frente a él, alimentando las bromas en su contra y ganando comentarios sobre lo mala estrategia diplomática que era agredir verbalmente a un comandante de una nación aliada.
Sentado a los pies de la cama de su hijo, Silver observaba todo divertido y con una enorme felicidad interior. ¿En qué momento en el chiquillo inquieto se había convertido en ese brillante joven soldado? Sonrió al pensar en lo orgullosa que hubiera estado su Avis de verlo hecho ese gran hombre. En cuanto a su relación con Umi, sabía que se habría alegrado. ¡El chico tenía buen gusto! Las cosas avanzarían a su propio ritmo y sin presiones, pero el mayor de los Vision no tenía la menor duda de que llegarían a buen puerto. El cariño, confianza y respeto ya estaban en ella; con Eagle ya no había vuelta atrás, eso era un hecho. Y una vez que el muchacho tenía una idea en la cabeza…
