Hola a todos. Muchas gracias a todos por sus comentarios y seguir la historia a pesar de todos años de sequía de capítulos que hubo. Espero que esta nueva entrega sea de su agrado. A los viejos lectores, cambié la edad de Umi, Hikaru y Fuu de 18 a 21 para el matrimonio del primer capítulo, así que no se extrañen si en próximos capítulos centrados en el futuro todos los personajes tienen 3 años más. Pero tranquilos, lean un poco más abajo y van a darse cuenta de que nadie dentro de esta historia quiere esperar tanto para tener pareja ;)


-¿Ya te dije que estás hermosa? –en el exterior, Eagle se veía tan calmado y en control como siempre, pero por dentro apenas si podía creer la suerte que tenía de tenerla en sus brazos mientras bailaban.

-¿Debo entender que otros días no me veo hermosa? –se elevó una de las cejas de la joven de ojos azules.

-Umi…

-Tranquilo, te entendí –le dijo riéndose –Tú también te ves muy apuesto –le dijo con serenidad, a pesar de la corriente eléctrica que podía sentir corriendo por su espalda desde que él la había tomado por la cintura. "No creí que pudieras verte más hermoso que esta mañana. Me equivoqué"

-Muchas gracias.

A la distancia, el Presidente Vision socializaba cordialmente con todo el mundo, pero sin perder de vista en ningún momento a la pareja en el centro de la pista de baile. Ambos jóvenes eran ejemplares muy atractivos de sus respectivos sexos y había sido inevitable que llamaran la atención nada más entrar al recinto. Eagle solía causar fascinación aún en ropa casual, así que para su padre no era nada nuevo que atrajera varias miradas de admiración dentro su uniforme de gala. El joven siempre hacía parecer que el pantalón y chaqueta blanca de puños y cuello cerrado en verde, con camisa y faja negras habían sido diseñados exclusivamente para él. Pero verlo entrar escoltando a tan encantadora compañera… a Silver no le cabía duda de que pasaría un buen tiempo antes de que los asistentes al baile pudieran recuperarse de esa visón.

Umi era simplemente una criatura hermosa y no cabía duda de que lo sería aún más de adulta. Apenas si llevaba maquillaje y no por eso se veía menos irresistible. De color blanco como base y corte sirena, en ella el vestido lucía más como una segunda piel que una prenda de vestir. Un recatado escote en V del mismo azul que Celece comenzaba como una franja de cuatro dedos de ancho en los tirantes que adornaban la curva de sus hombros y posteriormente se iba ensanchando en forma de bumerán hasta llegar al centro de su pecho, donde era coronado por una gema de forma oblicua de azul tan puro y resplandeciente como el cielo de Céfiro. En cuanto a la falda, una gema similar, pero redonda y de mayor tamaño descansaba justo en el zona donde su cintura se convertía en su cadera izquierda, desde donde surgían tres franjas de tela del mismo color del escote que caían en diagonal hacia su pierna derecha, la primera hacia el final de su muslo y la última apenas centímetros más arriba del final del vestido. Para rematar, se había peinado con una cola de caballo, dejando sueltos solo dos finos mechones de su pelo que caían delicadamente por los costados de su cara y por sobre parte de su pecho. Delicada. Majestuosa. Perfecta.

-Se ven bien juntos –comentó una voz desde la derecha del presidente una vez que quedó momentáneamente sin compañía.

-Así es. Ambos lo están disfrutando –sonrió –Tú también deberías, Geo. Ese traje de gala no es para desperdiciarlo mirando al margen de la pista.

Geo cerró los ojos y dio una de sus leves inclinaciones de cabeza. Tal vez no se viera tan principesco como su amigo y superior, pero igual que él lucía elegante e imponente en su uniforme de gala verde, de cuello, puños y faja blancos. Y como el comandante, había atraído varias miradas al entrar, especialmente de jóvenes mujeres.

-Gracias, pero luego de verlos a ellos juntos me doy cuenta de que… la mujer con quien me gustaría compartir eso no está aquí.

-Está visto que el destino mis mejores oficiales de ejercito es perder su corazón por jóvenes emisarias de Céfiro o Chizeta–no necesitaba mirar de reojo para saber que Geo se había tensado al escuchar eso, por muy bien que su entrenamiento militar le hubiera enseñado a no dar señales de sobresalto.

-Dudo que Tatra pueda darse el lujo de perder el tiempo con alguien de sangre común –fue su amarga sentencia.

Ante eso, Silver le puso una mano en el hombro y lo miró de frente y muy serio –No te atrevas a subestimarte otra vez, Geo Metro. Eres sub-comandante del orgulloso ejército de Autozam; un guerrero formidable y fuerte. Eso y además un excelente hombre, muchacho: noble, leal y honorable. Aún si Tatra no es la compañera destinada para ti, créeme que ella no es el tipo de mujer que prefiere el linaje por sobre el valor real de un hombre –fue lo último que le dijo antes de volver a fijar su vista en la joven pareja. Ahora abandonaban la pista para ir a tomar al algo.

-Eres buen bailarín –comentó mientras aceptaba el brazo que su compañero le ofrecía.

-Gracias. Lo mismo digo –puso la mano que tenía libre sobre la suya –De hecho, creo nunca antes había bailado así –era cierto. Habían bailado seis piezas seguidas y aunque por él hubieran seguido así toda la noche, lo cierto es que ambos necesitaban un descanso.

-Algo me comentó Geo.

-¿Así? ¿Puedo saber qué clase información ha estado divulgando mi sub-comandante?

-Nada especialmente importante –dijo recargándose en la mesa de bebidas –Solo uno que otro comentario sobre cierto comandante haciendo todo lo humanamente posible por rodearse de oficiales y mantenerse fuera del alcance de cualquier mujer. ¡Oh! Y algo sobre un escape por uno de los balcones al primer descuido de tu padre –se mordió los labios, pero por su mirada pudo adivinar que eso la divertía –Cualquiera diría que odias bailar –le dijo cruzando los brazos al frente.

-No lo hago. Creo que eso quedó demostrado hace un rato. Solo… -emitió algo parecido a un gruñido de fastidio y derrota –Prueba bailar una y otra vez con mujeres que solo ven el uniforme y hacen las mismas preguntas una y otra y otra vez…

-Vaya y yo creyendo que eras un caballero –lo miró cada vez más divertida.

-Lo soy –se quejó –Pero cansa. Y eso que varias de mis subordinadas y oficiales amigas hicieron lo que pudieron para bailar conmigo y mantener fuera de sus garras –le sonrió culpable -¿Y bien? ¿Qué vas a querer?

-Legalmente todavía no puedo beber alcohol y cuando lo pruebo a mi padre no le gusta que lo haga fuera del círculo familiar.

-Sensato. En ese caso… -alargó el brazo para alcanzarle una lata de color violeta; todas las bebidas del lugar estaban envasadas del mismo modo –toma esto. Frutal, con un poco de gas y nada de alcohol.

-¿Y tú? –preguntó mientras aceptaba su elección.

-Haré causa común contigo –dijo mientras tomaba una lata igual a la de ella –No quiero que tu padre piense que soy mala influencia. Además, de todas formas nuestro licor no es muy bueno.

Después de eso conversaron un rato con Geo, el Comandante Airdom y su pareja. El grupo se divirtió bastante y tuvo la suerte de que ninguna "casadora" tuvo el desatino de intentar acercarse, aunque sí lo hicieron otros participantes del torneo o miembros de otras divisiones para felicitar a los dos finalistas. Pasado un rato, Airdom volvió con su pareja a la pista de baile y Geo se excusó diciendo que mejor iba a darle una mirada a Zazu antes de que se metiera en problemas por tratar de impresionar a alguna muchacha. Eagle y Umi volvieron a quedarse solos y por unos instantes solo disfrutaron de un silencio compartido. Finalmente el momento se rompió cuando él cerró bruscamente los ojos y se llevó la mano a la frente y ella lo miró preocupada.

-¿Todo en orden?

-Sí, no es nada –quiso tranquilizarla –Solo… tuve una puntada en la cabeza, es todo.

-Eagle –alargó la mano hasta su mentón –Mírame –la obedeció y se dejó examinar por ella. Sus ojos se veían bastante enrojecidos y por la tensión en su ceño sabía que le estaba costando enfocar la mirada. Tal vez no era nada más que cansancio acumulado, pero con su historial médico… -Nos vamos.

Sin darle tiempo a ninguna objeción, lo tomó de la mano y lo condujo hasta Silver para presentarle sus respetos y retirarse educadamente, sin escapes. El presidente le dio las buenas noches, no sin notar cierta extrañeza en su hijo, a pesar de la brillante interpretación de que todo estaba bien por parte de ambos. A continuación se dirigieron a la salida despidiéndose brevemente de cuanto conocido se encontraron en el camino y abandonaron el lugar. Recorrieron los pasillos de la Academia hasta llegar a la salida.

-Gracias por no decirle nada a papá –dijo mientras bajaban la escalera.

-De nada. Aunque no creo que lo engañáramos por completo.

-No. Algo sabe. Siempre ha sido así –rio débilmente.

-¿Cómo te sientes?

-Mejor. Todavía me duele un poco la cabeza, pero ya puedo enfocar la vista –ya habían terminado de bajar la escalera y caminaba directamente hacia el transportador en el que habían llegado cuando Umi le cerró el paso. De mi milagro no chocó con ella.

-Nada de eso, comandante. No estás en condiciones de conducirlo y yo no sé hacerlo, así que olvídate de esa alternativa.

-¿Y qué propones?

-Deja que Zazu se encargue. Geo lo trajo, así que no habrá problemas. En cuanto a nosotros… ¿cómo te sientes para una tranquila caminata nocturna?

-Es mi cabeza, Umi, no mis piernas las del problema –se burló

-En ese caso, sugiero que empieces a moverlas –y le tendió la mano.

Él solo se rio y estrechó su mano cuidado –El comandante más celebrado de Autozam, campeón del último torneo robótico de la Academia… ¡y heme aquí! Obedeciendo órdenes de una quinceañera.

-Disculpa, señor "cinco años mayor", pero te recuerdo que esta quinceañera es enviada diplomática de Céfiro, además de la Guerrera Mágica del Agua –le dijo con su clásico tono autoritario de juego –Sin mencionar, que creo tener ciertos derechos sobre ti después de todo lo bruto que fuiste cuando nos enfrentamos en Céfiro –y le dirigió una mirada bastante reprobatoria.

-¡Oh, por favor! –se quejó, aunque con una expresión visiblemente arrepentida –Éramos enemigos entonces, ¿cuándo vas por fin a olvidarlo?