Capítulo 23: ¡ataque a Canterlot! ¡Secuestran a Celestial!

Madre ya se había hartado de esperar, les había dado la tarifa más baja que se le había ocurrido, y esos inútiles, no habían reunido prácticamente nada. Estaba harta, desde hace más de tres meses que debía matar al traidor de Bum-Fad, y esos inútiles solo lo retrasaban innecesariamente; y para acabar de enfurecerla, si quería ahora matar al tonto de Bum-Fad, tendría que utilizar a como dé lugar a esa yegua patética que creía que con palabras bonitas todo se resolvería…o eso pensaba ella.

En realidad, creía que si eliminara a Celestia, el sol comenzaría a morir y con ello, la jerarquía comenzaría y sus trabajos serian nuevamente importantes y necesarios; sin importarle ni un poco las vidas que se perdería…incluyendo a los pertenecientes a su gremio.

Del antiguo equipo de Bum-Fad, Sharp Sword y Poison Dart, se cuestionaban si, Madre, le importaba un poco a todos los que luchaban por sus ambiciones. Ellos eran testigos de su poco interés, su nula preocupación y de sus egoístas intenciones al fundar el gremio.

Ellos y otros más, por no decir que prácticamente todos, tenían sus dudas en seguir a esa minotauro; sin embargo, en todo el gremio, solo habían tres minotauros, que daba ese carisma que se necesitaba y mantenían el ánimo, dándole a todos, motivos por el cual seguir luchando por la "querida" líder. Esos tres minotauros eran Padre, Mad Ax y Bum-Fad.

Ellos tres eran el motivo por el cual seguían a Madre, ellos eran mejores líderes que ella, y todos los respetaban y los querían mucho. Ellos tres eran, el verdadero motivo por que luchaban, porque se quedaron a pesar de todo…y eso, enfurecía a Madre mucho, pero no hacía nada, ya que no interfería con sus planes.

Pasaban los años, y ya que Madre, no entrenaba o practicaba; Padre, se volvía más fuerte que ella. Sus temores, a que una revuelta, la obligaron a realizar diferentes planes, para deshacerse de esos tres.

Y así fue. Padre había "muerto" en el "accidental" derrumbe, donde misteriosamente, se encontraban Mad Ax y Bum-Fad, y únicos testigos de su "muerte". Mad Ax, había sido mandado a una misión suicida, donde "inesperadamente" la información fue defectuosa, diciendo que Bum-Fad, se había dejado llevar por sus instintos e impulsos irracionales, obligándolo a pelear a muerte contra de Bum-Fad. Siendo eliminado por su "hermano menor", en una batalla donde solo uno saldría vivo; y la única piedra en su camino era Bum-Fad, y tan pronto se deshiciera de él; la muerte del equilibrio y el regreso a la anarquía, su poder seria supremo.

Pero sabía que de todo el gremio, solo dos, aún seguían sus órdenes él tonto e manipulable de Ball Peaks, él insoportable y claramente incapaz de pensar de Black Arrow. Ya que Great Hunter, no haría nada si no le pagas lo suficiente o no le conviene en lo absoluto.

Por ese motivo tenía que comenzar con sus planes. Comenzando con los inútiles que se atrevieron no solo a hacerla perder el tiempo, sino meterse entre sus planes. Así que mando a Sharp Sword, por la cabeza de la reina Changeling, a Black Arrow al reino de los grifos, mando a Great Hunter por la cabeza del rey de los dragones, y a Poison Dart por la cabeza de esa manticora buena para nada.

Mandaría Ball Peaks, a atacar a Canterlot, sirviendo de distracción para capturar a Celestia, usarla de carnada y cuando deje de ser útil, la mataría, para deshacerse del equilibrio. El plan no fallaría, pronto mataría a Bum-Fad, y cuando él callera, nadie se atrevería a rebelarse y podría cumplir su ambición finalmente…

Bum-Fad estaba bastante alegre, dentro de dos días, sería el cumpleaños de su querida esposa; llevaba planeando todo, se coordinó con Pinkie para celebrar su cumplamos; se aseguró de que Apple Jack no sospechara nada; cocino un exquisito pastel de manzanas y evitar que sus hijos lo devoraran antes de tiempo; invito a todos sus amigos y los familiares de Apple Jack; le rogo a la abuela Smith por tres meses enteros, para convencerla de asistir a la fiesta; ayudo en la cosecha de manzanas, para que sus hermanos puedan asistir, sin tener que atrasar su trabajo; le pidió a la princesa Luna, que escribiera el nombre de su esposa en las estrellas esa noche; se había encargado de todos los preparativos para la fiesta de cumpleaños de su esposa; técnicamente, solo le faltaba conseguir su regalo, y conociendo a su esposa, ella preferiría algo simple y sencillo, a algo lujoso y exageradamente llamativo.

Y ya lo tenía; un hermoso collar de oro, con un dije que se dividía en tres partes, imitando a la perfección a un rubí, y dentro del dije, se encontraban dos fotografía, y una dedicatoria. Era algo pequeño, pero que claramente trasmitía todo el amor y cariño que sentía por ella. Sin más que hacer con él, lo guardo en una caja, y lo guardo celosamente, en el estuche de su violín.

Se podría decir que nunca había sido tan feliz, pero si era sincero, tenía miedo a perder a su esposa o uno de sus hijos. Pero le aterraba más, despertar en medio de la noche, y estar de nuevo…solo.

Despejo esos pensamientos de su mente, y continúo con su caminata, y a solo dos calles, para llegar a su hogar…unos guardias se metieron en su camino. Los guardias reales de la princesa Celestia, miraban a Bum-Fad con un gran odio y recelo.

No pasaron ni dos segundos, cuando le dijeron que Canterlot estaba siendo atacando, y que la princesa Celestia le necesitaba urgentemente, para controlar la situación. Bum-Fad, corrió a su casa, tomar su violín y abrir un portal…no quería defraudar al primer poni que le había dado una nueva oportunidad.

Llego a Canterlot, y lo primero que vio fue como la mayor parte de la gran ciudad estaba ardiendo en llamas, los ponis trataban de huir desesperadamente de las llamas que consumían todo a su paso o de los muchos esclavos, que intentaban agarrarlos, para ser futuros esclavos, o simplemente, los intentaban matar; otros ponis trataban de salvar sus pertenencias o familias, del intenso fuego cruzado, que estallo en cuestión de segundos, pero aun así, no faltaban los gritos de terror y desesperación. Discord lo miraba furioso, como si lo culpara de esta catástrofe, mientras trataba de ayudar, apagando un poco el fuego con unas nubes rosas, que dejaban creer, lo que parecía ser leche con chocolate. Los guardias trataban de salvar a los civiles del fuego o de los esclavos, que aunque eran algo débiles, su gran numero, les deba demasiados problemas.

De repente un estruendo hizo eco en toda esa zona, y toda la atención de Bum-Fad se quedó fijamente en Ball Peaks, quien estaba estrangulando a Shining Armor, mientras que se reía maniáticamente.

Bum-Fad, al ver el hermano mayor de su amiga Twilight, a punto de perder la vida; fue algo imposible de ver, en menos de un parpadeo, las garras de Bum-Fad estaban rodeadas de extrañas partículas luminosas, alargando aún más sus garras, y antes de notarlo, le había rebanado el brazo con el cual estrangulaba a Shining Armor, y con su otra mano, intento degollarlo con sus filosas y luminosas garras.

Ball Peaks logro apenas esquivar el segundo ataque, que sin duda lo hubiera matado en un segundo, ya que su adorada arma, había recibido el primer ataque, cortando la gruesa cadena…aunque no era algo que no se pudiera llegar a ser arreglado en la armería del gremio. Sonrió arrogantemente, al ver que había esquivado el ataque mortal…sin embargo, esa sonrisa se borró, cuando pequeñas gotas de SÚ sangre, empezaban a escurrir desde su cuello, MUY cerca de su yugular; puso su única mano, para comprobar si era su sangre la que empezaba a escurrir de su cuello.

Se enfureció al comprobar que era su sangre, al ver como su mano se había llenado de su sangre, y que en su cuello se encontraban cuatro cortes, un poco profundos. Estaba a punto de gritarle, puesto que un traidor como él, no debería ni siquiera mirarlo a los ojos, él debía suplicar por su miserable vida. Pero antes de poder decir una palabra, un grito de dolor escapo de su garganta, ya que Bum-Fad le acababa de cortar el otro brazo.

Bum-Fad: miserable estorbo, como te atreves a atacar a Canterlot – su voz, que siempre reflejaba tranquilidad y humildad, ahora reflejaba una gran furia y sus incontrolables ganas de matarlo en ese momento – y aún más importante que trataras de atacar a toda esta ciudad, atacaste a alguien importante para una de mis amigas – decía mientras que enterraba sus garras en la pierna derecha de Ball Peaks, cortando lentamente sus músculos y tendones, hasta llegar al hueso. Después de eso, le rompió el hueso, con una monstruosa facilidad – y peor aún… - dijo mientras que ponía uno de sus cascos, sobre su pierna –…lo quisiste matar – dijo, justo antes de ejercer una inmensa presión, arrancándole la otra pierna, causando que gritara de agonía y dolor; Bum-Fad lo sujeto de su cabello, alzándolo, hasta que llegara a sus ojos – pero lo que más me molesta, es que pusieras en riesgo la seguridad de las princesas – para este momento, Ball Peaks, apenas podía verlo, su vista se nublaba y no podía dejar de sentir como su boca se llenaba de sangre, y antes de formular algo coherente, sintió una enorme presión en su cuello – si no fuera porque necesito saber cómo están las princesas, me encargaría de torturarte por toda una semana sin descanso, así que agrádesele a tu suerte que te tengo que matar rápidamente, miserable escoria – dijo antes de aplastarle su garganta por completo, haciendo que su cabeza, saliera volando, unos treinta centímetros más arriba, mientras que arrojaba a un muro, lo que quedaba del cuerpo inerte de Ball Peaks, causando que este caiga, aplastándolo, junto con la cabeza, antes de haber rodado por el piso.

Shining Armor: …recuérdame, que jamás debo hacerte enojar… – dijo apenas salo del shock de ver, esa aterradora escena

Bum-Fad: Shining Armor, no es el momento de hacer ese tipo de bromas… – decía tratando de tranquilizarse

Shining Armor: no estoy bromeando – dijo seriamente, mientras que sentía de nuevo, el miedo de estar enfrente de ese minotauro, que tantas veces, había visto en sus pesadillas.

Bum-Fad: en ese caso… - lo bofeteo, no fuertemente, pero si, dejo un poco de dolor en la mejilla de Shining Armor - …despierta, no es momento de que te quedes congelado solo porque alguien murió frente a ti. Por más que desee ir a asegurarme de que Celestia y Luna se encuentran bien, no puedo dejar que unos esclavos sigan creando todo este caos… así que tendrás que ir tú. Y asegúrate de que nada les pase…o ni siquiera yo sé, lo que les podría llegar a pasar

Shining Armor, sabía que tenía razón, y si ninguno de los dos se aseguraba de la seguridad de la princesa, sería algo que ninguno de los dos se perdonaría jamás…y sabía que él no podía quedarse en la batalla, pronto tendría hijos, además de que, necesitaban de la ayuda de mínimo un pequeño batallón de unos quince ponis, y ninguno de los guardias, escucharía a Bum-Fad, y eso sería muy peligroso.

Bum-Fad, no espero respuesta alguna, simplemente se adentró en la batalla. Shining Armor, corrió hacia un pequeño batallón, les dio las órdenes de proteger a las princesas, y corrió con determinación, esquivando a algunos esclavos en el trayecto.

Entro tan rápido como pudo al castillo, pero cuando llego, solo alcanzó a ver la figura de un minotauro, llevándose a la Princesa Celestia, dejando a la princesa Luna, inconsciente en el piso…Shining Armor, se maldijo internamente, de haber sido más rápido, de no haber perdido tiempo temblando, hubiera tenido una oportunidad de impedir el secuestro, o al menos conseguir algo de tiempo…

Bum-Fad, estaba teniendo un mal presentimiento, causando que su atención, desapareciera brevemente unos segundos, segundos que los esclavos usaron para atacarlo y pedir refuerzos.

Parpadeo, no era momento para estarse distrayendo, libero de nuevo sus filosas garras, cubriéndolas de esa energía luminosa y destellante, sus cuernos adquirieron un brillo tenue, y pronto una barrera se levantó, hasta que casi parecía tocar el cielo, encerrando a todos los esclavos que se encontraban a casi cien metros a la redonda.

Parecía que se movía a la velocidad de la luz, En cuestión de segundos, más de treinta esclavos, habían muerto, por heridas mortales, alrededor de todo su cuerpo, que venían desde feroces zarpazos, que perforaban sus delgadas armaduras, dejando desgarrado el corazón junto los pulmones.

Estaba seguro que la pelea no terminaría, a menos que terminara su propósito. La pregunta seria, ¿Cuál?

Prisioneros, guerreros y peligrosos enemigos se enfrentaban un combate a muerte que no parecía tener un final. Algunos guardias se empezaban a desesperar, mientras que perdían terreno, y sus esperanzas de disminuían con cada choque de espadas, ya mucho caían inertes en el suelo, algunos heridos se negaban a abandonar el campo de batalla.

Por otro lado, los esclavos no les importaba si morían o ganaban, sus mentes estaban quebradas tras las incesantes torturas que había sufrido. Solo siguiendo las órdenes que les habían dado, sin importar, derramar la tibia sangre, de quienes llegaban a matar.

Bum-Fad, empezaba a presentar al cansancio de la batalla, no importaba a cuantos detenía, a quien salvaba, todos lo atacaban por igual. Tanto los esclavos sin voluntad, como a los guardias que lo miraban con un gran desprecio, solo por ser un minotauro, o por el simple hecho de que tenían envidia, al demostrar que era más fuerte que todo un batallón.

El cansancio represento ser aún más grande, cuando, por salvar a un guardia desprevenido, la filosa espada de un esclavo, penetro su duro cuero. Su sangre manchaba su pelaje, y aun con la espada dentro de su cuerpo, uso sus garras para cortarla.

No había tiempo que perder. Tenía que proteger a las princesas, a su hogar, a su familia. Se preparó para continuar con la batalla. Desesperado por detenerla el derramamiento de sangre, se preparó para combatir a todos sus enemigos, debía impedir que su hogar se derrumbara. Respiro despacio, sintiendo como la hemorragia se detenía, la herida de cerraba, enfocando su vista en los eslavos que estaban por matar a unos ponis que se encontraban en medio del campo de batalla.

Rugió ferozmente, liberando un pilar de energía, las escasas nubes en el cielo se arremolinaban debajo de él; se colocó en cuatro patas, y algo de humo salía de su nariz mientras respiraba algo agitado, y sus pupilas empezaban a desaparecer, algunas venas se marcaron en todo su cuerpo, al igual que su pelaje blanco se erizaba. Tenía la apariencia de un animal salvaje.

Todos los que escucharon el rugido, se detuvieron, y voltearon a ver, como el minotauro de pelaje blanco, comenzaba a tener características salvajes, los guardias, estaban desconcertados, no sabían y desconocían que ocurría, a diferencia de que los esclavos se empezaban a atemorizar. Pero los guardias, se aterraron también cuando vieron los filosos dientes del minotauro, que los miraba de una manera hambrienta y sedienta de sangre.

El suelo debajo de Bum-Fad, crujió y partió, justo un segundo antes de que desapareciera. Los esclavos que sabían que ocurría, soltaron sus armas, y trataban de escapar de allí…Bum-Fad, había entrado en el modo frenesí y eso era algo que ellos, no querían enfrentar, sin importar que tan locos estuvieran.

Bum-Fad, por otra parte, había aparecido en menos de un parpadeo frente de ellos, dejándolos congelados justo antes de que unos cinco de esos esclavos, fueran reducidos a pedazos de carne, que se desparramaba por donde todo el lugar.

Los guardias al ver esto, no sabía qué hacer, eran sus enemigos, pero ¿Era correcto dejarlos morir de esa manera? ¿Debían salvar a quienes mataron sin remordimientos a varios de sus camaradas? ¿Acaso valía la pena, impedir que ellos sufran por sus acciones?

Bum-Fad, parecía una bestia sin conciencia, a muchos de los esclavos los partía como si fueran hechos de papel, regando su sangre y órganos, pintando las deterioradas paredes y calles de sangre, por su ataque brutal. Muchos caían bajo sus afiladas garras, mientras que otros eran perforados por sus cuernos…los guardias estaban aterrados, jamás habían visto tal derramamiento de sangre, al menos no, uno de esa manera.

Un segundo rugido resonó en el lugar, marcas de garras aparecían en el suelo y paredes, los enemigos caían como si fueran moscas, y los guardias, que decidieron resguardar la seguridad de los habitantes de Canterlot, abandonaban el campo de batalla. La batalla termino en ese momento, cuando el segundo rugido se logró escuchar; Bum-Fad, cayó al suelo agotado, respirando agitadamente, su visión se volvió borrosa, y pronto perdió la conciencia.

Algunos guardias lo vieron caer inconsciente en el suelo. Con una herida en el pecho, su cuerpo bañado en sangre, respirando pesadamente. Uno de estos guardias, se fue acercando lentamente. Decidido a acabar con la vida del minotauro que masacro a un ejército completo. Hoy moriría a ese minotauro que tanto odiaban y despreciaban, y aunque era un aliado, fácilmente podrían decir que fue cosa de algún enemigo.

Todos los guardias, lo vieron caminar, arrastrando una espada por el cansado combate; pero ninguno decía nada, y solo observaron cómo se acercaba, todos lo dejaron pasar, debatiéndose si debían intervenir o no.

El guardia de la corona del sol, estaba frente del inconsciente minotauro, levantando la espada, y lo miro. Inconscientemente, empezaba a recordar los entrenamientos que hizo bajo su guía, las veces que los protegió, de más de una reprimenda de su princesa, cuando se culpó de sus fallas, las celebraciones que siempre realizo por ellos…y comenzó a dudar.

Sujeto con firmeza el mango de su espada, y la bajo velozmente, solo para detenerse en medio de esta acción, al recordar, la sensación de vacío que sintió, cuando dejo de ser parte de su escuadrón…el éxito y felicitaciones que sintió cuando terminaron su trabajo, se desvaneció cuando se enteró de que Bum-Fad, su capitán en ese entonces, fue forzado a abandonar su puesto como capitán, y todo…porque, él, no pudo hacer bien su papel como vigilante, y casi le había costado la vida, si no fuera porque Bum-Fad, recibió no solo el castigo que debió recibir por su ineptitud, sino porque, esa noche, Bum-Fad, arriesgo su vida por los mismos ponis que lo odiaban…por los mismos ponis que lo querían muerto

Una sonrisa triste se fue formando debajo su casco, esa noche se planeó una enorme fiesta, todos con la intención de festejar el hecho de que ese minotauro había dejado de ser su capitán. Pero, nadie festejo, puede que lo negaban, pero, al final, si le tenían un gran aprecio a ese minotauro de pelaje blanco.

Volvió a levantar su arma, con la intención de matarlo…la inclino debajo de su casco, cerró los ojos, no quería verlo morir, no entendía porque no podía o quería verlo morir, era ilógico, lo odiaba por ser un minotauro y no un poni…entonces una pregunta llego a su mente, de forma tan involuntaria, que pensó que no era su pensamiento. "Y si él fuera, hubiera sido un poni, ¿lo seguiría odiando? ¿Lo odiaba solo porque era una especie diferente? ¿Acaso eso no era lo que siempre les dijo la princesa Celestia que no hicieran?

Trato de ver alguna razón para odiarlo, era cierto que el mato a sus enemigos, pero, ¿ellos no hacían lo mismo? Entonces, ¿porque lo odiaban tanto? Simplemente no lo entendía.

Abandono esos pensamientos, sujeto con firmeza su espada, listo para matarlo, y antes de bajar su espada, matándolo en el acto, decidió verlo por una última vez. La dejo caer sobre su cuello, con claras intenciones de matarlo. Lagrimas comenzaron a caer de sus ojos, mientras que detenía la espada que se fácilmente matarlo en un instante…el guardia, se hinco al comprender que no podía matarlo, simplemente no podía matarlo, sin que pudiera saber, ya se había vuelto alguien importante para él.

Todos los guardias presentes, se quedaron pasmados, al verlo hincarse; más cuando lo vieron, tomar con cuidado uno de sus brazos, e intento levantarlo…y al igual que él, uno por uno, se fue acercando, para ayudarlo, pues n se imaginaban ver morir, a alguien que había estado desde antes de ellos morir, y más aún, a quien le debían más allá que la vida. Sin embargo, escucharon al minotauro murmurar algo, algo que los dejo, pasmados, al escuchar el casi murmullo que salió de su garganta – Gracias – esa simple palabra, les había dejado helados, ya que nunca lo escucharon decir esas palabras, y ciertamente jamás las esperaron. Una sonrisa se dibujó en sus rostros. Y con bastante cuidado, lo empezaron a llevar a la enfermería, sin saber qué es lo que había ocurrido.

Shining Armor, lo había visto todo. O casi todo, él sabía que tenía que dar una terrible noticia, tanto a Bum-Fad, como a la princesa Luna, como a toda Equestria. La princesa Celestia, había sido raptada, y si no actuaban pronto, seria asesinada…

Continuara…