CAPITULO 7: "El primer acercamiento: un beso"

Tres días después del encuentro en el bosque el gran grupo llegó a una ciudad famosa por sus aguas termales. Cleo ignoraba, completa y deliberadamente, a nuestro hechicero. Si él le hacía una pregunta o intentaba entablar una conversación ella le respondía con monosílabos, con movimientos de cabeza o, simplemente, no lo hacía. Esta actitud, obviamente, ya estaba cansando y enfurecía a Orphen. Así que estuvo ideando una manera de romper el hielo con ella. Y en esta ciudad llevaría acabo su plan.

Se registraron en una posada, dejaron sus cosas y salieron a conocer el lugar. Para comprar chuchería y buscar el mejor lugar donde poder disfrutar de las aguas.

Por la tarde Cleo ya había comprado una linda postal y unos frascos de sales para enviárselas a su familia. Mientras le escribía a Maribel estaba ceñuda. A pesar de que fingía escuchar cuando Orphen le hablaba había oído perfectamente cuando le dijo que su hermana estaba de novia con "El hombre Cangrejo" (Arthia ¬¬) ¿Que se le había cruzado por la mente a su hermana para salir con ese hechicero en particular? Los hechiceros no eran de fiar y Orphen era el mejor ejemplo.

Así que le escribió a su hermana pidiéndole explicaciones al respecto. También le aconsejó que, por su bien, terminara esa relación o podría llegar a pasarle lo que a ella y quedar con el corazón roto. Un momento… ella NO tenía el corazón roto porque NUNCA estuvo enamorada de ningún hechicero negro.

"ARRGGHH" con rabia hizo un bollo con el papel y comenzó a escribir otra carta.

"Muy bien –dijo Orphen al grupo mientras cenaban- El mejor lugar está acá en frente, luego de comer podemos ir todos"

"¿A esta hora?" preguntó Dochin.

"Es mejor así- respondió Magic- Por la noche casi no hay gente y de día es una locura, así que podemos disfrutar de la tranquilidad y relajación de las aguas termales con satisfacción"

"A mi me parece bien" dijo Cleo.

Orphen sonrió, ya había dado el primer paso y ella mordió el anzuelo.

"Conmigo no cuenten –gruñó Volcan- Yo no haré nada tan ridículo como disfrutar de un baño de agua caliente. Para eso me meto en una bañera"

"No es lo mismo hermano… las aguas termales tienen sales especiales"

"¡Bah! –bufó- Mejor me voy a dormir"

La sonrisa de Orphen se amplió aún más. No esperaba esta ayuda del destino. Con ese enano lejos su plan, de seguro, salía a la perfección.

Terminaron la cena y cruzaron al local de aguas termales. Magic tenía razón, el lugar estaba vacío, sobre todo porque no estaban en temporada turística. Cleo se alegró al no ver a nadie cerca y, con picardía, se metió al agua completamente desnuda.

Se hundió enteramente en el agua y salió. Quería que las aguas penetraran desde la punta de sus cabellos hasta la punta de sus pies. Jugueteó un poco con el agua hasta que se puso ceñuda de repente. Al entrar no había visto a nadie en el lugar, sin embargo se sentía observaba. Se paró en el "estanque" y se dio la vuelta lentamente.

"¡Orphen! –exclamó sorprendida al verlo cómodamente sentado con los brazos estirados en una roca- ¿Que diablos haces aquí?"

"¿No es obvio…?- respondió sin mirarla a la cara. Es que, para deleite del hechicero, al levantarse, Cleo no se dio cuenta de su parcial desnudes, el agua solo la cubría de la cintura para abajo, dejando al descubierto sus –según Orphen- generosos y apetitosos pechos que estaban rosados por el calor del agua- Me estos bañando" respondió como si nada.

"Esa no fue mi pregunta –dijo furiosa sin notar que él no la veía a la cara- Se que te estás bañando, idiota. ¿Pero porque aquí?"

"¿Por qué no? Era imposible, no podía mirarla a la cara teniendo semejante espectáculo gratuito enfrente. No recordaba que los pechos de ella fueran tan apetecibles, sin duda crecieron en estos años.

"¡Esta es la parte para mujeres, tonto! –gritó y por fin noto donde dirigía su mirada el hechicero- ¡Idiota pervertido! –volvió a gritar metiéndose en el agua- ¡Vete de aquí!" dijo golpeando con violencia el agua.

"No me voy a ir…" dijo impávido.

"¿Y eso porque?" gruñó.

"Porque estoy desnudo…-sonrió- y no puedo confiar en que no me espíes cuando salga"

"¡Depravado! –farfulló- ¡Yo también estoy totalmente desnuda! ¡Y no me iré sin que tú salgas primero!"

"Entonces nos quedaremos aquí toda la noche…" sentenció mientras se hundía en el agua.

"¡Te odio!" mascullo entre dientes.

Como pudo, en cuclillas, Cleo se acomodó en el otro extremo del estanque. Vaya manera de relajarse. ¡Maldito Orphen! ¿Quién se creía que era para insinuar tal cosa? Además ella ya lo había visto desnudo –se ruborizó- No… solo lo había visto en ropa interior (Y esa visión la atormentaba frecuentemente), nunca totalmente desnudo. Pasaban los minutos y Cleo se ponía cada vez más furiosa. ¿Por qué tuvo que dejar la toalla tan lejos? Su piel ya estaba arrugada y el estar pensando tonterías la había acalorado. Se sentía hervir: de furia, por el calor del agua y por esa tonta visión de Orphen en calzoncillos.

Mientras tanto… el pícaro hechicero se contenía para no reír, aparentando relajación. La tenía donde quería. Sentía que lo estaba fulminando con la mirada, estaba nerviosa y cansada, desesperada. Era el momento justo para preguntar…

"¿Cleo…?" la llamó con los ojos cerrados.

"¡¿Que!" soltó disgustada.

"Solo… me preguntaba si alguna vez tuviste novio"

El cometario la tomó por sorpresa y bajó la guardia.

"No, nunca tuve" confesó algo confundida por la pregunta.

"¿En serio? –dijo mirándola con fingida sorpresa- Osea que tampoco has besado a nadie" fue más una afirmación que una pregunta.

"No –dijo sin pensar, aunque enseguida agregó-: Pero eso no significa no sepa hacerlo"

"¿Y como puedes saber besar si nunca lo intentaste?" preguntó ceñudo y confundido.

"Practicando…"

"¿Practicando?" preguntó serio.

"Sip. Así... mira" dijo y procedió a besarse el dorso de la mano.

Orphen se contuvo para no reír a carcajadas. Pero igual rió enojando a la rubia.

"¡¿De que te ríes!" gruñó.

"Eres una niña tonta. No puedes creerte experimentada solo porque besas tu mano. Si quieres… puedo enseñarte" (Je… este era el plan. Que táctica más sucia ¬¬)

Ella abrió la boca y parpadeó. No podía creer lo que acababa de escuchar. ¿Enseñarle a besar? Solo había una forma en que podría hacerlo, eso la enfureció.

"¿A eso querías llegar con esta estúpida con esta estúpida conversación, verdad? ¡Hentai libidinoso! ¡Nunca voy a permitir que me beses!"

"Vamos Cleo… soy tu amigo y estoy tratando de hacerte un favor"

"¡Ja! Si… como no, gracias, pero yo solo voy a besar al chico del que me enamore"

Orphen suspiró. Sabía que siendo ella tan testaruda le costaría convencerla. Sin embargo, él estaba decidido a llevar a cabo su plan.

"Mejor aún, él te agradecerá que sepas como hacerlo cuando se den su primer beso. Además, yo solo trato de enseñarte. Esto no va a ser como un beso real…"

Ella se quedó callada y él la miró de reojo. Parecía estar pensándoselo mejor. Ahora… el toque final.

"¿Que pasa? ¿Acaso me tienes miedo?"

Sonrió. Justo la reacción que esperaba. La vio acercarse con una expresión de furia en el rostro.

"Claro que no te temo –dijo con arrogancia- ¡Enséñame!"

"Perfecto"

Lentamente se acercó a ella, le tomó el rostro con ambas manos y la miró a los ojos.

"Cierra los ojos" le ordenó.

Así lo hizo ella y, luego de sonreír, Orphen posó sus labios en los de Cleo. Enseguida noto su inexperiencia y como ella se tensaba al contacto. Ignoró ese último detalle ya que había deseado demasiado saborearla. Bajó una mano y la acercó más hacia su cuerpo por la cintura, le resultó algo incómodo ya que seguía hundidos en el agua.

Cuando sintió que Cleo se relajaba y se acomodaba la beso, uso la mano que seguía en la mejilla de ella para abrirle la boca e introducir su lengua.

Al sentir la intrusa Cleo abrió los ojos e intentó alejarse. Pero Orphen no se lo permitió y como vio que él mantenía los ojos cerrados ella volvió a cerrar los suyos y se entregó a las sensaciones que estaba sintiendo. A le decía que este beso iba más allá de una simple enseñanza (¬¬U evidentemente), pero ignoró esa vocecita en su cabeza y rodeó el cuello del hechicero con sus brazos.

Percibir esa entrega lo hizo gemir, la apretó más contra su cuerpo y ambos se pararon en el estanque. Movió la cabeza de la rubia para intensificar más el beso y luego bajó la mano para acariciarle un pecho a la chica.

Esta vez fue ella la que gimió y se acercó más a él. Sin embargo… el momento se interrumpió cuando ella sintió, en su muslo derecho, el signo de excitación del hechicero. Ruborizada se separó de él dándose la vuelta y hundiéndose en el agua.

Luego de parpadear confundido por unos segundos Orphen se maldijo mentalmente. La cosa se le fue de las manos. Pero, por cierto, nunca esperó tal entrega de ella siendo que, supuestamente, la niña lo odiaba. Ella se levantó y él se preparó para la batalla. Por eso se sorprendió al escuchar:

"¿Cómo estuve?"

¡Espléndida! ¡Maravillosa! Quiso decir, pero si quería seguir "enseñándola" a besar no debería aprobarla en la primera clase ¿Verdad?

"Bastante bien, teniendo en cuanta que es tu primera vez" dijo con aire reflexivo y sin darle importancia.

"Gracias" murmuró ella procediendo a salir del lugar, sin importarle que, sin duda, él la observaría salir desnuda.

Sonrió. Le había salido más que bien después de todo, ya que se había resignado a tener la marca de los cinco deditos de Cleo en su mejilla luego de su "lección" de besos. Silbando por lo bajo también salió del estanque del agua termal.

Fin del capítulo…

NdeA: Al fin pasa algo! O les parecía que Orphen se iba a quedar sin hacer nada? CLARO QUE NO! En fin... espero que les guste el capitulo y el próximo va a ser para antes de navidad y quien les dice que como regalo no subo dos seguidos...

Un beso para todas!