CAPITULO 13: "Problemas"

Un mes había pasado, desde que la rubia temperamental y el hechicero –más temperamental que ella- se habían puesto de novios. Si, un mes desde (que la fatídica relación, a opinión de Volcan) dio inicio. Por supuesto que conociendo la personalidad de cada uno nadie puede esperar que dicha relación haya sido todo color de rosas, como siempre peleaban por cualquier tontería y si a eso le sumamos los celos que generaban en cada uno que cualquiera de los dos sea admirado por alguien del sexo contrario, el resultado seria que un día se gritaban y otro no. Aún así estas peleas eran pequeñas y como bien dice el dicho que lo mejor de una pelea es la reconciliación… pueden imaginar que en las noches… bueno, eso… se reconciliaban.

Aun así si todo fuera tan sencillo no seria ellos: Cleo y Orphen…

-"Este lugar es horrible… siento que de momento a otro va salir algún ladrón y me va a robar hasta lo que no tengo…"- se quejaba nuevamente Cleo.

Ambos hechiceros resoplaron.

-"Te dije que te quedaras en el pueblo con los enanos, Cleo. Esto es trabajo… si quisiste venir te aguantas"- razono Orphen con toda la poca paciencia que le quedaba.

Estaban en un pueblo fantasma por así decirlo. Buscaban un prófugo de la ley que había causado muchos robos y muertes en los últimos meses. Y los pobres hechiceros, ávidos por algo de acción, casi lloran al ver el cartel de BUSCADO y se lanzaron de lleno a su busca. Lo que no contaban es que Cleo se les quiera unir (Dochin y Volcan fueron más inteligentes y se quedaron a holgazanear en el pueblo cercano "cuidando las cosas"), la rubia llevaba quejando hace más de una hora. Si no fuera porque el moreno la amaba hace rato que estarían en medio de una batalla verbal. Magic solo sonreía forzadamente, admirando la paciencia de su maestro "Lo que hace el amor…" pensaba.

-"Me hubieses avisado que este pueblo daba escalofríos…"

-"No lo sabíamos, Cleo"- intervino Magic.

-"Tsk, deberían informarse mejor…"

-"Tu eres la única que se esta quejando, nosotros estamos acostumbrados a esto… no hace falta ninguna información"- Orphen ya mostraba signos de exasperación.

-"Aun así deberían hacerlo…"

-"¡BUENO YA BASTA!- gritó al fin el hechicero negro- ¡TE ADVERTIMMOS QUE ALGO ASI PODRIA PASAR!"

-"¡NO ME GRITES, ¿QUIÉN TE CREES QUE ERES PARA GRITARME?"

Orphen respiro hondo antes de contestar:

-"Soy tu novio, Cleo y tambien soy el que esta a cargo de AMBOS y si sigues quejándote me haces perder la concentración… ese tipo podría estar por aquí. Así que estate calladita que mientras más rápido lo encontremos más rápido nos iremos"

-"Que seas mi novio no te da derecho a gritarme"- masculló la rubia entre dientes.

Ambos hechiceros volvieron a resoplar.

O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O

-"Bien… nosotros iremos en busca de información y tu quédate en la posada, Cleo"

-"Pero…"

-"Sin peros –gruño Orphen- Te traje porque no me quedo otra opción, pero no puedes ir con nosotros, Cleo. Si lo encontramos y tenemos que librar un batalla solo serias un estorbo"

-"Podría ayudar…"

-"No, Cleo –intervino esta vez Magic- Tu no sabes como trabajamos nosotros, además tu misma dijiste que este pueblo te daba miedo… mejor quédate aquí calladita y quietecita ¿si?"

No volvió a replicar pero por la expresión de su rostro uno podía ver que no estaba de acuerdo con los hechiceros.

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No fue sino hasta la noche que tanto Orphen como Magic regresaron a la Posada donde se encontraba Cleo. Lo primero que hicieron fue consumir una buena cena.

-"Entonces… ¿que pudieron averiguar?"

-"El tipo vive por estas tierras solo que, según algunos aldeanos, hace unos días ah ido de excursión. ¡JA! Lo más seguro es que haya ido a robar a alguien, pero tenemos datos que nos dicen que entro mañana o pasado volverá"- relato Orphen.

-"Y eso es perfecto, ¿No, Maestro? Así podemos trazar un plan"

-"Sip. Pero mañana pensaremos en eso… ahora vamos a dormir"

Ya en la habitación tanto Cleo como Orphen se dieron un buen baño con burbujas y quien sabe que otra cosa aparte de bañarse hicieron mientras tanto…

-"¿Que es eso?"- quiso saber Orphen.

Cuando salieron del baño –ambos en toallas- el moreno decidió sentarse en la cama mientras se secaba el cabello. Por su parte la rubia prefirió vestirse enseguida, acto que Orphen aprovecho para poder, nuevamente, admirar el esbelto cuerpo de su mujer. Y al hacerlo noto algo extraño… algo que no debería estar allí, sino en otra parte.

Cleo miró a Orphen y vio la mirada del hechicero sobre su vientre. Al notar cual era el motivo de la pregunta hizo una mueca.

-"La verdad es que no se… esta allí desde hace tres días creo… no se porque"

-"Es muy extraño que haya cambiado de posición así porque si"

Ella se encogió de hombros.

-"No me dolió, así que no creo que represente algún problema"

-"Aún así es extrañísimo… cuando salgamos de esto buscaremos a Childman para preguntarle. No quiero sorpresas"

-"Como quieras"

Supongo que se preguntarán de qué estaban hablando, ¿No? Pues tal y como ella lo dijo hace unos tres días la línea de Baltanders, que debería estar sobre la espina dorsal de Cleo, ya no se encuentra allí. Muy por el contrario ahora dicha línea de letras se encuentra adornando el vientre de Cleo un poco debajo del ombligo. La causa… muy pronto la descubrirán.

OOOOOOOOOOOOOOO

-"¡Maestro, Maestro! ¡Ya esta aquí!"

-"¿Que…?"- respondió un adormilado y sorprendido Orphen. Ya que su querido pupilo acababa de irrumpir en su habitación despertándolo a gritos.

-"¡Cállate, Magic!"- gruño Cleo tapando hasta la cabeza con las sabanas.

-"Explícate Magic"- dijo un ceñudo Orphen al muchacho.

-"El tipo al que venimos a buscar… acaba de llegar"

-"Bien… -suspiró- Vamos por el así nos largamos de una vez de este pueblucho"

Y lo encontraron enseguida… oh, si. Solo que la cosa no pintaba bien… ya que el tipo estaba en la taberna del lugar rodeado de al menos 25 hombres con caras de asesinos en series y fuertemente armados que actualmente lo miraban con mala cara.

-"A peores cosas nos hemos enfrentado"- dijo el moreno mientras se encogía de hombros.

Y la batalla empezó. Solo que nunca habían enfrentado a enemigos peores que estos y por lo que se veía llevaban las de perder.

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-"Por favor Baltanders –rezaba Cleo- Si te necesitan acude a él… yo no importo, estaré bien aquí. Por favor no dejes que les pase nada"

Instantes después sintió una fuerte opresión en el pecho. Algo así como un presentimiento que la hizo tener escalofríos. Entonces las letras en su vientre empezaron a brillar con una luz verde electrizante y la espada se materializó enfrente a sus ojos para luego desaparecer.

-"Encárgate de cuidarlos"- fue el rugo de Cleo cuando la espada despareció frente a sus ojos.

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En el lugar de la batalla Orphen se vio rodeado de 5 hombres, viendo su clara desventaja estaba por tomar medidas extremas cuando una luz verde lo cegó al igual que a sus contrincantes. Sonrió al ver que dicha luz provenía de la espada de Baltanders, así que sin dudarlo la tomo entre sus manos y procedí a dar batalla.

Así como la última vez que la uso, las cosas le resultaron ligeramente más fáciles. Sin embargo el tipo al que tenían que atrapar resultó ser un buen espadachín.

-"Si quieres atraparme hechicero, tendrás que derrotarme"- rugió antes de lanzar una estocada a Orphen.

Siguieron peleando sin darse tregua, hasta que las cosas salieron tal y como Orphen lo tenía planeado. Una vez inconciente procedió a atar a su presa.

-"Te derroté –exclamó sonriente- Y ahora me van a dar una buena fortuna por tu cabeza, también por tus secuaces… espero que me mandes una linda postal desde tu celda"

-"¿Ma-Maestro…?"

Orphen lo miró. Magic estaba algo pálido y parecía ligeramente asustado por algo que veía en el piso.

-"¿Que pasa, Magic?"

-"Creo que algo no esta bien Maestro… mire"- dijo señalando un lugar frente a él.

Orphen se acercó u frunció el ceño. Allí, tirada, estaba la espada de Baltanders.

-"La espada debería haber regresado a Cleo, maestro"

El hechicero negro entendió el porque del terror de su pupilo y él también empezó a preocuparse. Si la espada no había regresado al cuerpo de su mujer era porque algo malo pasaba.

-"Quédate vigilándolos, Magic. Iré a ver a Cleo, esto no me gusta nada… si se mueven –agregó señalando a sus prisioneros- no dudes en utilizar algo de magia para someterlos"

-"Claro, Maestro. ¡Apresúrese!"

Sin perder tiempo, Orphen tomo la espada entre sus manos y corrió hasta la posada.

OOOOOOOOOOOOO

-"¡Cleo, ¡Cleo!"- gritó al entrar al cuarto y no verla enseguida. Dejo la espada en un rincón y entro al baño. Nada. Estuvo a punto de salir cuando noto que algo sobresalía por el costado de la cama.

Al acercarse su respiración se corto por unos instantes. Allí estaba ella tirada boca abajo. Sin perder tiempo la levantó para acostarla en la cama y empezó a sentir miedo… mucho miedo. Cleo estaba tan pálida como un papel y su pulso era muy débil.

-"Dios, Cleo. ¿Que fue lo que te paso? No puedes hacerme esto denuevo… háblame amor –decía mientras acariciaba su rostro- Abre tus ojos. Por favor"

-"¿Maestro…?"

Miró a su pupilo son ojos brillantes, signo de que muy pronto lágrimas saldrían de ellos.

-"No se que paso, Magic. No se que paso. Pero tenemos que averiguarlo… prepara tus cosas nos vamos de aquí"

-"Pero… ¿Adonde?"

-"Childman… no se a quien más acudir"

Fin del capitulo…

NdeA: YYYYYYYYEEEEEEEEEEEEIIIIIIIIIIIIIII Al fin pude encontrar la inspiración para terminar este capitulo. Y es que ese fue el problema de que no haya actualizado antes ;; sip… era por la sencilla razón de que mi inspiración decidió tomarse vacaciones de verano, la muy desgraciada se fue sin siquiera avisarme. Yo solo lo note cuando me senté frente a la computadora y me di cuenta de que no sabía que escribir OoO Por suerte regresó… de a poco pero esta regresando ¬¬

Así que no me queda de otra que pedirles paciencia, no aseguro cuando voy a sacar el otro capitulo… pero de una cosa si estoy segura y es que la historia la voy a terminar si o si, no la voy a dejar colgada ñ.ñ

Nos estamos leyendo… gracias por esperar!